Foro Alfonso Carlos I
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VI Convocatoria de la Universidad Alfonso Carlos I; Representación política y participación social

La democracia liberal nació como el sistema político "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". La soberanía popular se ejerce mediante la representación política. Los ciudadanos gobiernan a través de las decisiones de sus representantes, a los que eligen cada cuatro años. Hasta aquí la teoría y la praxis de la democracia liberal. Pero, ¿cuál es la realidad de nuestro sistema político? ¿Es realmente posible la participación de la sociedad en el sistema político actual? El análisis de estos temas centró las ponencias y los debates del VI Foro Alfonso Carlos I, celebrado al pie del Cerro de los Ángeles, entre el 22 y el 25 de mayo pasados.

La crítica del dogmatismo y la falta de realismo del sistema político liberal supone uno de los pilares de los planteamientos políticos tradicionalistas. En este encuentro se recordaron los aspectos básicos de la doctrina tradicionalista sobre el tema de la representación política: principio de subsidiariedad, mandato imperativo y juicio de residencia. Pero además, durante las jornadas se profundizó en la características de la democracia española actual, surgida del consenso de la transición política, momento en el que los pactos entre derechas e izquierdas y del estado con los nacionalismos periféricos generaron un sistema político incoherente y debilitado. En el momento presente la democracia española se enfrenta, además, a la incertidumbre de la construcción europea. Desde el desarrollo de los principios tradicionalistas y su adaptación a la realidad política actual, ¿cuál deben ser los planteamientos de la Comunión Tradicionalista carlista de cara a la confrontación política?

En su conferencia ¿Hacia un nuevo orden mundial?. Algunas claves sobre la Guerra de Iraq, R. Bermejo desentrañó las claves de la geopolítica actual, en la que una sola potencia es capaz de decidir la dirección de la política mundial. Fue de especial interés el análisis sobre la posición española en la guerra, en buena parte condicionada por la búsqueda de un equilibrio, mediante el apoyo a EE.UU., que compense el papel marginal de España en la construcción europea, monopolizada por el eje franco-alemán.

El quehacer político del conferenciante P. Morales Moya ha estado siempre centrado en la defensa de la personalidad vasca frente a las deformaciones nacionalistas. Fue senador por UCD durante la transición. Entonces, los intentos de los senadores vascos de UCD de hacer frente a los nacionalistas en sus reivindicaciones fueron paralizados desde la dirección del partido en Madrid. Viendo aquella triste realidad, él abandonó la UCD. En su conferencia Reflexiones sobre la situación política vasca. Una alternativa municipalista al "Plan Ibarretxe", P. Morales propuso una alternativa política al plan independentista del nacionalismo vasco, centrada en dos puntos principales: 1. Los derechos históricos de los que habla la Constitución son de la provincias (Alava, Guipúzcoa y Vizcaya) no de el conglomerado euzkadiano, por lo que las autonomías deben ser uniprovinciales; 2. Han de ser los municipios los que tomen el protagonismo de la estructuración política de cada una de las provincias. El respeto a la realidad histórica y el municipalismo deben ser los dos ejes que hagan posible la reforma del caos autonómico actual.

El análisis de la sociedad y la evolución de las formas de poder es de capital importancia para entender el momento presente. Este es el tema que aborda J. Barraicoa en su libro "El poder en la postmodernidad". En la conferencia que impartió este autor pudimos conocer sus planteamientos sobre el logro de una sociedad de masas, objetivo último de la revolución liberal, formada por individuos que se mueven en los estrechos límites de su interés individual. Frente a esta masa, el poder ha desarrollado herramientas de control y manipulación que adormecen las conciencias y dificultan cualquier actuación que pretenda ir más allá de lo meramente placentero. Se ha desestructurado la sociedad, corrompiendo su naturaleza, con lo que se dificulta enormemente toda posibilidad de bien.

S. Arellano al abordar el tema de los católicos en política subrayó la vocación martirial del carlismo, como movimiento que confiesa que Jesucristo es Rey. Los principios de organización política gestados en la España pre-revolucionaria y que forman parte de nuestra doctrina, no son más que el resultado de la vida en común, a través de la historia, de generaciones que tuvieron claro que Dios es principio y fin de todas las cosas. Ese es el núcleo de nuestro credo político. Por ello, en el momento presente, en el que se vive como si Dios no existiera, el carlismo debe mantener que Jesucristo debe transformar, no sólo la vida individual de las personas, sino también la vida social de los pueblos y las naciones.

E. Palomar, en su conferencia Subsidiariedad y representación, comparó las opuestas concepciones filosóficas de la utopía liberal, por una parte, y del realismo tradicionalista por otra. La voluntad del individuo, pretendidamente ilimitada y ajena al ser de las cosas, lleva a concebir una democracia ablativa, de individuos aislados que no tienen capacidad real para participar en la toma de decisiones. Por el contrario, una filosofía realista lleva a una democracia participativa, en la que el principio de subsidiariedad asegura las libertades concretas de las personas y de los grupos sociales. Asegurada esta base filosófica y moral de respeto de la libertad, los sistemas de representación pueden ser muy diversos, como ha acontecido a lo largo de la historia.

La representación política en la Unión Europea fue el título de la conferencia impartida por R. Bermejo, en la que remarcó las paradojas de la construcción europea, gobernada por un grupo de tecnócratas ajenos a un control real por parte de un parlamento europeo que adquiere un papel meramente simbólico.

En el debate que cerró las Jornadas, M. Garisoain recordó la importancia de los colegios profesionales, atacados desde el estado, en la vida política española y L.M. Sandoval disertó sobre las opciones electorales de los católicos españoles, tema de gran oportunidad, por ser ese mismo día, domingo, el de la cita electoral para elección de consistorios y parlamentos regionales en buena parte de España.

En resumen, hemos de tener claro que la regeneración de la sociedad sólo se puede conseguir cuando se desarticule el sistema político actual, pretendidamente democrático, y se devuelva a la sociedad la posibilidad de establecer los cauces de representación natural, en el respeto del principio de subsidiariedad. Desde esa convicción la Comunión Tradicionalista Carlista debe actuar en el momento presente a través de todos los medios que el régimen actual permite para denunciar los errores del sistema.