HUÉRFANOS POLÍTICOS POR "MANTENELLA E NO ENMENDALLA"

Efrén de Pablos (15/06/08)

Algunos de mis amigos que votan al PP, están terriblemente preocupados por la “actual” deriva relativista de la dirección de ese partido, algo que les hace sentir como huérfanos políticos. Están angustiados y con ganas de forzar al PP para que no renuncie a los principios que supuestamente defendían.

Mis amigos son anti-abortistas, defienden la familia y el matrimonio cristianos, la libertad de elección educativa, el cheque escolar, la democratización interna de los partidos políticos, las listas electorales abiertas, desean un cambio en el sistema electoral que evite el actual y muy injusto reparto de los votos… Y aquí viene mi primera duda: Sería lógico que mis amigos apoyaran al PP, si el PP defendiese todas esas cosas, pero resulta que el PP, incluso antes de estas últimas elecciones, ya dejó muy claro que mantendría la Ley del aborto, que defendería los “derechos” de las parejas homosexuales y además, actualmente no parece muy dispuesto a canalizar la oposición de las familias a EpC , se niegan a cambiar el injusto sistema electoral actual (porque también les beneficia a ellos), no quieren saber nada de las listas abiertas y, por supuesto, tampoco parecen estar por la democratización de su partido.

En consecuencia, mi segunda incógnita es descubrir el motivo por el que mis amigos cristianos siguen votando y defendiendo semejante a partido, a lo que me planteo dos posibles respuestas:

Por un lado, su atroz miedo a un PSOE verdaderamente cristo-fóbico, además de desnortado en su política nacional. Y por otro, su creencia de que no existe alternativa para el voto católico, más allá del PP.

Pues bien, mi opinión es que, sin menospreciar el componente ideológico marxista, una parte de la cristo-fobia que padece hoy el PSOE, se debe a que los socialistas perciben a los activistas católicos (y no al PP) como a su verdadera oposición social y política. Una oposición que ha hecho el trabajo “sucio” al PP, que durante los últimos años se ha plantado en la calle con gigantescas movilizaciones ciudadanas, apoyadas en unos movimientos cívicos, cargados de dirigentes católicos. Y para colmo, ese dinamismo social a contrastado y dejado muy patente, la práctica inoperancia opositora del PP.

En cuanto a la inexistencia de otra opción de voto para los católicos, al margen del PP, es evidente que no es así. Es más, tal y como están las cosas, lo que está claro es que el PP (igual que el resto de partidos con representación parlamentaria) ya no es una opción de voto para los católicos (un católico no puede votar a un partido que defiende el mantenimiento de la actual Ley del Aborto, por ejemplo). En contraposición, existen varios partidos que sí defienden los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia (“Familia y Vida”, “Comunión Tradicionalista Carlista”, “Socialismo y Autogestión Internacionalista” y “Alternativa Española” ), el único inconveniente real para apoyar a estos partidos, es su desunión y su consecuente falta de fuerza.

En resumidas cuentas, cuando mis amigos radican sus esperanzas exclusivamente en conseguir un PP “cristiano”, están claramente en aquello de “mantenella y no enmendalla” porque:

El PP sabe perfectamente que no va a perder masivamente el voto que recibe de los católicos, mientras no exista una fuerza parlamentaria a su derecha, que pueda representarles.

Los católicos militantes ya no representamos a la mayoría social en España, y aun en el caso de que lo fuésemos, no disponemos de medios de comunicación de importancia, capaces de coordinarnos (la misma COPE, tiene sus dos principales programas en manos no católicas). Por ello y mientras no contemos con los medios sociales y políticos que permitan que nuestros planteamientos sean escuchados, el PP preferirá relativizar aun más sus planteamientos, para intentar ganar votos por el “centro” progresista.

Es más, para alcanzar los intereses de la actual dirección del PP, es muy posible que les venga muy bien la actual lluvia de críticas que les prodigan los sectores más “casposos” de la derecha, ya que necesitan que sus futuros electores del “centro” relativista, sean conscientes del “gran cambio” operado en el PP. Ese PP que ha de dejar muy atrás el “olor a sacristía”, para poder ser esa derecha “moderna”, capaz de ilusionar a eses españolitos de la “burguesía progresista”, deseosos de cambiar su voto hacia un partido tan inmoral como el PSOE, pero que ofrece mayores garantías de una buena gestión económica… muy especialmente ahora, que estamos entrando en una oscura, larga y difícil crisis financiera.

Para colmo, esta situación no es nueva. La antigua AP era claramente anti-abortista y defensora de un Estado centralizado, y miren por donde anda ahora. Es más, las recientes palabras del Sr. Fraga, declarando que desde sus inicios el PP siempre ha buscado el “centro político”, su constante apoyo al muy relativista Gallardón, sus actuaciones como presidente de la comunidad de Galicia, su seguidismo de la política nacionalista de Pujol… hacen pensar en una persona que siempre ha sido progresista (vamos, lo más progresista que le permitía la España de aquellos años y sus posibles votantes), pero que finalmente, quizás sin darse cuenta, se ha quitado la careta.

Así las cosas, se me ocurre que los católicos no hemos de oponernos al rumbo “New Age” que intentan marcar desde la dirección del PP, más de lo que nos oponemos al del PSOE. Tampoco hemos de enemistarnos con sus dirigentes, ni hemos de criticar a los católicos que “estoicamente” se mantengan en sus filas. Después de todo, lo que nos interesa es un PP que gane elecciones y que no sea abiertamente anticatólico, porque lo que se dice católico, no lo ha sido nunca, y siempre nos será más fácil entendernos con un PP relativista, que con un PSOE descaradamente Cristo-Fóbico.

Eso sí, necesitamos imprescindiblemente otra opción política, preferiblemente una plataforma electoral o algo semejante, que sea netamente cristiana en todos sus planteamientos. Una plataforma entorno a la Doctrina Social de la Iglesia o quizás, aglutinando nuestras fuerzas en torno a “Los Principios innegociables” propuestos por S.S. Benedicto XVI y que ya intentara la Comunión Tradicionalista en las pasadas elecciones.

Dedicarnos exclusivamente a presionar al PP para intentar obligarle a ser lo que no quiere ser, es un error que ya nos viene de lejos. Empeñarnos aun hoy en ello, es un “mantenella e no enmendalla” que puede desestabilizar lo suficiente al PP como para dar al traste con sus posibilidades electorales. Más sensato sería trabajar para que los cristianos tengamos en el futuro una fuerza parlamentaria (aunque sea escasa) que realmente nos represente y sirva de “ancla” a la deriva relativista del PP y de nuestra sociedad.

http://nahumita.blogia.com/2008/052301-huerfanos-politicos-por-mantenella-e-no-enmendalla-.php 

 


CARTA ABIERTA A D.ª ESPERANZA AGUIRRE

Zortzigarrentzale (02/06/08)

Muy Señora mía.

Me he quedado de piedra al leer su discurso en el Foro ABC, cuando Vd. después de aplicar al régimen pasado unos calificativos que lo hacen abominable, proclama que fue “un régimen con el que el Partido Popular no tiene nada que ver”.

Aclaremos, de entrada, que lo que los socialistas entienden por franquismo, no es lo mismo que el franquismo. Recientemente el ayuntamiento de Sevilla ha decidido eliminar de su callejero los nombres franquistas. Han suprimido los de Manuel Fal Conde y Domingo Tejera, dos tradicionalistas perseguidos por el régimen de Franco, que sufrieron destierro y cárcel, en los tiempos en que Tovar y Laín Entralgo (que en la democracia encabezaron una lista de personalidades que pedían el voto para el PSOE ) eran nombrados rectores de las dos universidades más importantes de España. En la familia de D. Manuel Fal Conde consideran lógico que el ayuntamiento republicano de Sevilla borre el nombre de su antecesor, que se cargó la República, aunque no fuera franquista.

De modo que los socialistas califican de franquista a todos los que en 1936 lucharon contra los rojos. Para ellos somos franquistas hasta quienes criticábamos a Franco durante su mandato, porque no daba a España una salida acorde con su tradición y preveíamos la caótica situación a que hemos llegado.

¿Cómo se atreve Vd. a decir que el PP no tiene nada que ver con aquel régimen, cuando el Sr. Fraga fue ministro del mismo? Respecto a lo que lo socialistas entienden por franquismo y en el que nos incluyen también a los carlistas, permítame que le recuerde algo.

El Partido Popular se ha alimentado en el País Vasco de tradicionalistas. Los ha captado con el cuento de una supuesta afinidad ideológica del tradicionalismo con el PP. Afinidad que no existe, pero que los agentes del PP la proclamaban. Sabemos de personas que se alejaban de nuestra organización y se integraban en la de Vds. con el argumento de que era la única manera de defender nuestros principios, aunque fuera parcialmente. Los de PP recorrieron los “txokos” de raíz tradicionalista de Vizcaya y Guipúzcoa buscando apoyos y afiliados. Todavía no hace muchos meses me llamaba por teléfono un amigo, miembro de la dirección del PP de San Sebastián, pidiéndome nombres de carlistas guipuzcoanos para preparar la campaña de las elecciones municipales. Le di buenas palabras. Como Presidente de la Diputación de Álava han tenido Vds. al nieto del que fuera Jefe del Requeté de Álava en julio de 1936.

¡Doña Esperanza!, ¡deje de bailar el “cha-cha-cha” y hable en serio! Ya sabemos que la política liberal consiste en mentir, pero al menos que no se les pueda “pillar” con tanta facilidad.

El problema estriba en que Vds. no tienen valor para enfrentarse con el PSOE y cantarles las verdades del barquero. La reforma política se hizo sobre la base del “borrón y cuenta nueva”. Los herederos del franquismo lo aceptaron y lo han cumplido. Los herederos de los rojos fingieron cumplirlo. Yo le puedo dar nombres de antiguos tradicionalistas que han llegado a ocupar importantes cargos en el PSOE; partido en el que ingresaron porque “aquello de 1936” había que olvidarlo. En ese sentido, ningún partido, ni de derecha ni de izquierda, tenía que ver con lo anterior, con la división de España y el consiguiente enfrentamiento bélico, que debían ser superados. Pero la política del PSOE, dirigido por Rodríguez Zapatero, incurre en el esperpento de pretender, a través de no sabemos qué túnel del tiempo, a 1936. Ellos se ponen, aunque sea sobre el papel, en uno de los bandos y Vds. no se atreven a ponerse en el otro para defender la memoria de sus padres, abuelos y tíos.

Hace algún tiempo nos preguntó una dirigente socialista de Guipúzcoa:” ¿Por qué os fuisteis los carlistas con Franco?” “Porque os dedicasteis a matar curas y quemar iglesias” le contestamos. “Es verdad – admitió- y mi abuelo protestó por ello”.

El franquismo fue la salida de la guerra. Y la guerra la hicieron inevitable los que se dicen defensores de la República. Y si, como dice Vd., “el franquismo abominaba la libertad” bajo él disfrutamos de libertades que nos negaba la República. Personalmente pude cursar mi bachillerato en el “Colegio de Santa María” en el mismo centro que con el nombre obligado de “Academia Minerva”lo había cursado mi hermano mayor Y eso hay que decirlo pero Vds. no se atreven. Y salen a la cancha a perder, dando a sus adversarios la ventaja de presentarse como los defensores de la libertad y el progreso, cuando en realidad son, y la historia lo demuestra, sus mayores enemigos.

El PP, sin una base doctrinal que satisfaga a gran parte de sus votantes, tiene que terminar desapareciendo. Para España ello no será un mal. Lo que nos duele, y mucho, es la muerte de varios tradicionalistas asesinados por ETA mientras ostentaban cargos en el PP. Muerte estéril de quienes no dudaron en poner en peligro su vida por “Dios, la Patria y el Rey” y luego Vds. dicen que murieron por la Libertad (con mayúscula). Algo que se viene proclamando en España desde hace dos siglos y que no ha servido más que para encubrir tiranía y latrocinios.

 


LOS PIRATAS DE SOMALIA

C.I.Q. (21/05/08)

Sabino de Arana imaginó un episodio, lo plasmó en el papel y lo dio a la imprenta.

Un inmigrante procedente del resto de España se había caído a la Ría de Bilbao. No  sabía nadar y pedía auxilio. Un vasco que ignoraba el castellano le grita: “Nik ez dakit erderaz!” (yo no sé castellano) y le deja ahogarse.

Un episodio paralelo es el ocurrido en las costas e Somalia con un pesquero matriculado en Bermeo y unos piratas. Incumpliendo las leyes marítimas, el pesquero llevaba en la popa una “ikurriña”, en vez de la reglamentaria bandera nacional. Pidió ayuda al Gobierno de España. De todos es conocido cómo se prestó esta ayuda.

Llevando las cosas al extremo que imaginaba la calenturienta mente de Sabino de Arana, el comandante de la Méndez Núñez, tenía que haberle dicho: “No reconozco esa bandera; no tengo ninguna obligación de ampararte”. Pero se impuso el sentido común y se salvaron  varias vidas humanas. No abundan tanto las personas que se dejan llevar por los monstruos de su razón a los extremos que escribía Sabino de Arana.

Como no estamos de acuerdo con el alarde del armador del barco y, a pesar del mismo y de otros similares, afirmamos que los vascos somos españoles, creemos que, como españoles, obraron correctamente quienes pasaron por alto el que en él ondease la “ikurriña” y auxiliaron al barco y a sus tripulantes españoles. Pero el caso no puede quedar así. Si el armador es merecedor de una sanción, nosotros no vamos a pedirla. Pero lo menos que debe de hacer el Gobierno es amonestar a los armadores que abanderan sus barcos antirreglamentariamente y advertirles que si no ostentan el pabellón español, ningún derecho tienen a ser protegidos por nuestra armada. Y eso que se haga público.

¡Ya está bien de alardes de antiespañolismo y desdecirse cuando se ven en apuros! No se puede admitir eso de “tío pásame el río” a quienes no pierden ocasión de renegar de ser sus sobrinos.

 

 


¿QUIÉN ENTIENDE ESTO?

Carlos Ibáñez Quintana (14/05/08)

Se trata de formar las listas de candidatos para las elecciones. Es una dificultad en que en las mismas se exija la paridad. Y eso de la paridad es algo que no entendemos.

S exigen en las listas un cincuenta por ciento de hombres y otro cincuenta por ciento de mujeres, ¿por qué ni imponen esa norma para el matrimonio?

En el matrimonio siempre y en todo lugar se hadado la paridad excepto en los paises donde la mujer es considerada inferior y existe la poligamia. Poligamia que es preferentemente practicada por los poderosos. En las listas electorales, sin necesidad de paridad de ninguna clase, se han ido introduciendo las mujeres a medida que la participación de las mismas en la vida pública se ha incrementado. La ley de paridad se ha puesto en práctica en contra del sexo femenino en alguna ocasión en que el partido de la oposición ha rebasado el 50% de señoras en su candidatura.

Se esfuerza el PSOE en hacernos creer que no hay diferencia en los sexos. Ha suprimido de su vocabulario la palabra “sexo” y la ha sustituido por “género”. Afirman que el género es un resultado de la cultura que no responde a la realidad. Cada cual puede elegir el género al que quiere pertenecer. En una palabra: el sexo, o el género no establecen ninguna diferencia entre los humanos.

Eso hace caer en desuso la ley de paridad. ¡Qué saben los legisladores quienes se consideran hombres y quienes mujeres  en una candidatura! ¿No somos todos iguales? Supongamos que se presenta una candidatura formada exclusivamente por varones. ¿No puede alegar el partido que los presenta que la mitad de ellos se consideran mujeres? Y a la administración no le queda el recurso de exigir a cada uno que haga público el género al que se considera adscrito ya que ellos supondría inmiscuirse en la intimidad del interrogado.

Esto es una prueba más de la falta de sentido común y de lógica          que reina en el PSOE. Que ese partid  gane las elecciones será una desgracia para España, aunque nada más sea por la falta de materia gris en los cerebros de la mayoría de sus cargos.

Sin embargo creemos que obtendrán un triunfo. Las encuestas ya indican que el PP no elimina la diferencia de intención  de voto. Y dadas las barrabasadas que el PSOE está haciendo tenía que haberse hundido en las prospecciones. Es una prueba de que los votantes no emplean el raciocinio y se dejan llevar por los engaños de la propaganda electoral.

Cuando Aznar obtuvo la mayoría absoluta, le pidieron que la aprovechase para derogar la despenalización del aborto. Dicen que contestó: “primero cámbienme Vds. la opinión general que está a su favor”.

Si es verdad eso. Si es cierto que en España una mayoría está a favor de asesinato de los no nacidos, incluso gente que vota a la derecha, España se merece un castigo divino. ¿Y qué castigo más adecuado, más conforme a la actuación silenciosa de la Divina Providencia, que el que el PSOE vuelva a gobernar cuatro años más?

No es lo que deseamos. Pero sí lo que nos merecemos, salvo que la Divina Misericordia tenga otros planes.


EL PORTAZO DE MARÍA SAN GIL

Carlos Ibáñez Quintana (14/05/08)

No sabemos qué importancia tendrá para el futuro del PP la retirada de María San Gil de la Ponencia Política que se presentará en el próximo congreso de su partido.

Al parecer, en el seno de PP existe una corriente que propugna el acercarse a algunas posturas del nacionalismo moderado, para conseguir más votos en unas provincias en las que han retrocedido considerablemente en las últimas elecciones. María San Gil discrepa de ellos porque sabe que de nada sirve un acercamiento al nacionalismo, aunque sea moderado. María San Gil tiene razón y sus compañeros de partido deberían hacer más caso a la experiencia de una mujer, que vive la política vasca sobre el terreno, que a sus ilusiones.

Enseña la experiencia que el nacionalismo siempre ha “sacado tajada” en las alianzas o acuerdos en lo que ha participado y ha sido muy poco, o nada, lo que ha dado a cambio. Es, un error político en que se viene incurriendo desde hace un siglo por parte de los dirigentes de algunos partidos españoles: esperar algo del nacionalismo al que suponen moderado. Existe, sí, un sector nacionalista moderado en las formas. Pero en el fondo el nacionalismo se basa en, la negación de que los vascos somos españoles. Y en eso no hay moderación que valga.

Del nacionalismo moderado esperaban algo los políticos conservadores de la monarquía saguntina. Tres alcaldes nacionalistas de Bilbao fueron nombrados de Real Orden y el mismo D. Alfonso saludó militarmente a la “ikurriña” que ondeaba en el “batzoki” de Begoña.

Del nacionalismo esperaba algo D. Mateo Múgica, Obispo de Vitoria, cuando impulsó la coalición del PNV, dirigido por José A. de Aguirre, miembro de los Propagandistas Católicos, con los tradicionalistas. Al primer canto de sirena que les dedicó Indalecio Prieto, abandonaron la coalición.

Esperaba Prieto domesticar a los nacionalistas con el ofrecimiento del Estatuto. Llegó a conseguírselo en octubre de 1936.  Con ello se aseguró la participación nacionalista en la Guerra en su bando; algo que en 1931 hubiera parecido imposible. Con ese Estatuto los nacionalistas avanzaron en su independentismo. Les dieron la mano y cogieron el brazo entero. Asumieron los nacionalistas funciones de política exterior. Se hicieron los dueños de la organización militar en Vizcaya, llegando J. A. de Aguirre a destituir al General Llano de la Encomienda. Consiguieron una gran resonancia en el exterior, presentándose como los defensores de la libertad de un pueblo oprimido. Sus batallones de gudaris rechazaban la bandera tricolor, aunque fuera el gobierno de la Republica quien pagase sus armas. ¿Qué dieron a cambio Prieto y los suyos?

Pusieron toda clase de obstáculos a que se implantase la organización en grandes unidades que decretó Madrid. Cuando la aceptaron, la mitad de Vizcaya había sido ya ocupada por el ejército liberador. Desobedecieron las órdenes del mismo Prieto de destruir la industria pesada, que cayó intacta en manos de los contrarios. Se rindieron en masa en dos ocasiones. En la última, la de Santoña, ocasionaron una brecha por la que avanzaron las Brigadas de Navarra y cortaron la retirada a Asturias a las fuerzas de Santander. A reserva de lo que digan los expertos militares, pensamos que ello permitió la liquidación del Frente Norte antes de la llegada del invierno de 1937-1938.

El mismo José María de Areilza intentó, hacia 1964, la formación de un movimiento conservador vasco en el que se integrarían los nacionalistas “moderados”.

Por eso no es extraño que a la llegada de la democracia, el PNV recibiera de Madrid 200 millones de pesetas, para poner en marcha un PNV liderado por el “moderado” Arzalluz y desbancar a Garaicoechea.

Sabido es que Arzalluz llegó a ensalzar a Aznar diciendo que había recibido de él en pocas semanas, lo que le había sido negado por  Felipe González durante años.

Existen nacionalistas moderados. Pero no un PNV moderado aunque, en ciertos periodos,  esté dirigido por personas moderadas y razonables. El que un hombre como José Jon Imaz haya sido desplazado por Joseba Egibar, da idea de lo que es ese partido. Mientras Imaz da prueba de su valía personal trabajando en empresas extranjeras como investigador, la procedencia del su oponente es un ayuntamiento guipuzcoano donde trabajaba de administrativo.

El PSOE ha mantenido una línea de acercamiento al PNV durante la pasada legislatura. Ha fracasado. Y en ese mismo fracaso quieren incurrir los políticos del PP, contra lo que opinan quienes, en su partido, conocen mejor a los nacionalistas.

¿Qué se puede hacer para desbancar al nacionalismo del poder que hoy detenta? Hace treinta años diríamos que hablar de Fueros. Hoy ese remedio no vale. Pues los nacionalistas de ahora no saben lo que eran los Fueros. Sus mismos modos de gobernar esta Comunidad Autónoma son antiforales. Hoy hay que hablar de libertades concretas, que son lo que los Fueros preservaban. Hay que ir a los hechos con espíritu foral. Hay que presentar a los vascongados soluciones que les devuelvan libertades que hoy se les niegan. Protección a la familia, defensa de la vida, libertad de los ayuntamientos, libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, empezando por el idioma en que quieren que se les imparta, etc.

La tiranía del Gobierno de Vitoria ya ha originado una protesta de los padres que piden el derecho de escolarizar en castellano a sus hijos. Y del mismo Gobierno Vasco una ponencia reconoce que se han cometido y se están cometiendo errores. Lo mismo hay que hacer en los demás campos de la vida. No basta con hablar de Fueros y presentarlos como si fueran una ideología más. Hay que llevarlos a la vida.

Pero para eso hay que desprenderse de la mentira liberal que diviniza al Estado y hace que toda la vida de la sociedad, aún en sus mínimos detalles, dependa de él. Y a eso no parece que estén dispuestos ni en PSOE  ni el PP.


IN MEMORIAM TTE. GENERAL D. RICARDO DE RADA Y PERAL

José Martín Brocos Fernández (06/05/08)

Artículo publicado en www.arbil.org de Ricardo de Rada y Peral, Inspector General de Requetés en la Cruzada Por José Martín Brocos Fernández. 

Ver artículo.


DON LEOPOLDO CALVO SOTELO

Carlos Ibáñez Quintana (05/05/08)

Ha fallecido el que fuera segundo presidente de Gobierno después de la transición. Después de haber cumplido con su misión, se retiró de la vida política y, retirado, ha este mundo a los 82 años.

Es la hora de los elogios a su persona. Ya se sabe. Y muchos de esos elogios le son debidos pues personalmente valía más que los que le han sucedido en el cargo. Charlatanes que no saben más que la lección aprendida se los asesores de imagen para seducir a las masas. Sin más preparación académica que una carrera de esas que se pueden aprobar a base de años o de copiar en los exámenes.

A los hombres no los puede juzgar más que Dios. Cando Dios estuvo corporalmente en la Tierra nos dijo que no “juzguéis y no seréis juzgados”. Pero también nos dio una regla para valorar sus actuaciones: “por sus frutos los conoceréis”.

La prensa ha recordado que fue el Gobierno por él presidido el que aprobó la ley del divorcio. “Ley del divorcio”; no se trata de un conjunto de eufemismos que encierran una iniquidad, como cuando llaman “interrupción del embarazo” al aborto. Pero los hombres de hoy no nos detenemos suficientemente en pensar lo que significan esos dos términos juntos: “ley” y “divorcio”. Porque legalizar el divorcio supone nada más y nada menos   que abolir el matrimonio. Quitarle toda validez.

No hay matrimonio si no es indisoluble. El que pueda sobrevenir una disolución posterior del vínculo que dos personas han contraído libremente y le han dado carácter sagrado, al haber puesto a Dios por testigo de sus promesas, supone quitar todo valor legal a la boda; a la ceremonia que con tanta ilusión han esperado los que se acercan al altar. Porque el valor del Sacramento no descansa ni en la grandiosidad de templo ni en las flores que lo adornan, ni en la jerarquía del oficiante, ni en el diseñador del traje de la novia, ni en el número y calidad de los invitados. Valían lo mismo aquellos matrimonios contraídos en la zona roja, durante la Cruzada, en que los novios se limitaban a intercambiarse las promesas pertinentes ante testigos y a levantar un acta del suceso, que guardaban cuidadosamente para presentarla al primer sacerdote que pudiera insertarla en un registro parroquial.

Los millones de personas que nos acercamos en nuestra juventud con el ánimo de entregarnos uno a otro, hasta que la muerte nos separe, nos encontramos con que aquello no tiene ningún valor legal. Si nuestra unión dura, si hemos llegado a las bodas de oro, es porque hemos seguido manteniendo nuestra promesa; algo a lo que no nos obliga la ley. Y eso no es un contrato. No somos especialistas en derecho; pero no tenemos noticia que existan contratos, establecidos con toda clase de requisitos, que se puedan romper después y, en muchos casos, unilateralmente.

“Por sus frutos les conoceréis”. Nosotros vemos tanto a Adolfo Suárez como al recién fallecido, como dos actores que, conscientes de ello o no, aceptaron el papel de calmar los recelos de los españoles que temían, con razón, el regreso de los derrotados en 1939. Ellos dieron paso a posteriores gobiernos socialistas que se han dedicado a deshacer la sociedad española. Y así nos vemos hoy, Que el papel que desempeñaron formaba parte de un plan revolucionario (lo supieran ellos o no) de deshacer España, se demuestra en hecho de que el partido que les dio la victoria se deshizo tan pronto el acceso socialista al poder fue una realidad.

Y lo que decimos del divorcio podemos afirmarlo de otros muchas decisiones de ambos gobernantes. Pusieron en marcha el estado de las autonomías. Con lo que ellos nos dejaron hemos llegado la una situación de disolución de España en que nos vemos.

Hoy todo son elogios para el ilustre extinto. Quien está obligado a hablar es lógico que los pronuncie. Unos lo hacen de corazón, agradeciéndole lo que les dio que ellos no podían esperar. Otros porque no saben lo que dicen o  porque lo contrario no sería correcto. Nosotros, que ninguna obligación tenemos de expresarnos en unos u otros términos, nos limitamos a encomendarle al Señor en nuestras oraciones.


CARTA ABIERTA A LA SRA. MINISTRA DE DEFENSA

Zortzigarrentzale (21/04/08)

Excma. Sra.:

El informativo de la televisión nos ofreció su toma de posesión en el cargo. Como es de rigor, V. E. pronunció una alocución que terminó con los gritos reglamentarios de “¡Viva España!” y “¡Viva el Rey!”.

¡Uyuyuy! ¡Con qué poca gracia salieron de su boca! Se notaba a la legua que era la segunda o tercera vez que los pronunciaba. Anteriormente lo habría hecho al ensayar el discurso; y nunca más.

Llegué a pensar que podría V. E. recibir clases de cualquier carlista. Pero no; el gritar “¡Viva España!” y “¡Viva el Rey!” es algo que no se puede aprender. Que no hace falta aprender cuando se llevan en el corazón los sentimientos de amor a España y al Rey. Algo que creo que no se da en su caso, a juzgar por el partido político del que procede.

No faltan en su partido personas que aman a España. El Sr. Bono manifiesta ser uno de ellos. Supongo que el antiguo carlista Barrionuevo conserva ese amor a través de su paso por el SEU y arribada final al socialismo. Entre las mismas masas socialistas, a pesar del carácter internacionalista de la doctrina, quedará con mayor o menor intensidad el natural amos a la Patria en que nacimos. Pero el flojísimo “viva”  que V. E. pronunció demuestra que ese no es su caso. La política desarrollada por el Sr. Zapatero en la anterior legislatura demuestra lo mismo: entre los políticos del PSOE hay escasez de amor a España. Y esa penuria no se puede arreglar con un trasvase (o “toma puntual” como ahora dicen) Porque el auténtico trasvase que hay que hacer es mental y si lo admitieran dejarían de ser el PSOE.

Respecto al Rey, no me extraña nada que en el PSOE no sientan ningún entusiasmo. Para que el Rey entusiasme a sus súbditos, tiene que ser verdadero Rey. Rey que HAGA justicia, como decía el Fuero Juzgo. Que, como dice la Escritura, defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador. Asó lo hemos entendido y lo entendemos hoy los carlistas, herederos de aquellos voluntarios que abandonaron sus hogares para irse con “Don Carlos, que en la frontera espera a los mozos bravos de la nación”, como decía el cantar.

Iban conscientes del riesgo que corrían. Y al despedirse de su madre la consolaban:”y si no puedes volverme a ver, dirás que he muerto por Dios y el Rey”.

Así se daban escenas como la de aquel Teniente de un batallón castellano al que retiraban en camilla desde el campo de Somorrostro al hospital de Portugalete.

-         ¿Qué tienes? – le preguntó D. Carlos.

-         Ahora Señor, un solo brazo para serviros.

Un casco de granada le había arrancado el brazo que faltaba.

Para que suene como debe sonar el “¡Viva el Rey!” hay que estar dispuesto a seguirle hasta el final. No es necesario desear ir a la muerte, pero no rechazarla si ello fuera necesario. Cuando no se tienen en el corazón esos sentimientos, tales gritos, aunque se den en un acto oficial, suenan igual que si se pronunciaran en un escenario de teatro, representando una opereta. Y es que a D. Juan Carlos sólo se le puede seguir a los actos oficiales o a las regatas de balandros.

 Antes de terminar la presente me ha venido a la memoria una función teatral que representaron las jóvenes de Acción Católica en mi pueblo, hace sesenta años. Se trataba de un drama ambientado en  la Edad Media. Era cuando en los escenarios se procuraba que solo actuasen chicos o chicas, por separado. Por eso el papel de un caballero cristiano lo representaba una joven destacada por su nacionalismo. En un momento determinado tenía que terminar un párrafo diciendo: “por mi Dios, por mi Patria y por mi Rey”. No sé cómo se las arreglaría; pero nos emocionó a todos los espectadores. V. E. no ha sido capaz de llegar a tanto.


SOBRE LOS TRASVASES

Carlos Ibáñez Quintana (21/04/08)

Decía Joaquin Costa que los ríos de España deberían llegar secos a su desembocadura. Tal era el énfasis que ponía en la conveniencia y necesidad de construir obras hidráulicas.

No sabemos si a Costa se le puede calificar como hombre de izquierdas. Con muchas de sus afirmaciones estamos de acuerdo los carlistas. Pero la izquierda, en otro tiempo, se lo apropió. Durante la Repúiblica se emitió un sello de correos con su efigie.

Como quiera que sea, la izquierda nunca ha cumplido los deseos de Costa. El primer plan serio de obras hidráulicas lo redactó el Conde de Guadalhorce en tiempos de las Dictadura. Y se llevó a cabo en los tiempos de Franco. Es que la izquierda puede tener buenas ideas. Pero es incapaz de llevarlas a cabo. Y no solo eso, cuando llega el momento de ejecutarlas se opone a las mismas. Como ha ocurrido con el Plan Hidrológico Nacional.

Era ridículo el énfasis de Zapatero cuando en la reciente campaña electoral prometía que mientras él gobernase no se llevaría a cabo ningún trasvase. Para la izquierda actual la palabra trasvase tiene el mismo rechazo que para nosotros el término aborto. Con el agravante de que un aborto siempre es un crimen y un trasvase es algo beneficioso. Si no lo fuera no se llevaría a cabo.

Sería inadmisible un trasvase que consistiera en quitar el agua a quien la necesita. Como ya ocurrió en tiempos de Franco, cuando dejaron a los de Bercedo (Burgos) sin su río Cerneja para calmar la sed de Bilbao (que tomen nota de esto Ibarretxe y sus seguidores). Pero tomar el agua donde sobra y no se aprovecha para llevarla a donde es necesaria, sea para beber, sea para riego, es algo útil que debe ser realizado. Si no, ¿en qué consiste el comercio? : en tomar lo que sobra en una comarca y llevarlo a otra en donde se necesita.

¿Qué han sido las grandes obras hidroeléctricas en la cuenca del Duero donde el capital bilbaíno buscó la energía que necesitaba la industria vizcaína? Un trasvase; aunque nunca se le denominase como tal. Tomar algo que se está perdiendo y llevarlo a cientos de kilómetros donde tiene utilidad.

Estamos de acuerdo en que los primeros beneficiarios del agua que un río lleva tienen que ser los habitantes de sus riberas. Pero si ese río desagua en el mar hectómetros cúbicos que nadie aprovecha, ¿qué cosa más natural que se trasvasen a comarcas donde el agua escasea?

Lo absurdo es que algo tan elemental no lo entiendan los políticos. Absurda es la situación a la que hemos llegado: en la que por los estatutos de autonomía se prohíben los trasvases de agua. Así por dogma; porque el pueblo (eso dicen ellos) lo quiere.

Cada trasvase tiene que ser objeto de un estudio técnico y económico. Y ello dirá si hay que realizar el trasvase o no. Primero que hablen los técnicos y los economistas. Y que los políticos decidan después. Pero la democracia que padecemos nos ha llevado a un mundo al revés: hablan los que nada saben, aunque hayan conseguido millones de votos, y no se escucha a los expertos en la materia.

Nuestros ignorantes políticos han opuesto las desaladoras a los trasvases. Si conocieran los principios elementales de la física no lo habrían hecho. Existe en la naturaleza una tendencia a la mezcla, al desorden. Hace más de un siglo un ilustre físico alemán llegó a la conclusión de que esa tendencia a la mezcla llevará el universo a lo que denominó “muerte térmica”. Sin meternos a copiar una lección de termodinámica diremos algo que todos entenderán. En la vida corriente procuramos que no se mezclen los fluidos fríos con los calientes. Por eso se aíslan las tuberías, e instalaciones. Los frigoríficos que tenemos en nuestras cocinas tienen gruesas paredes por el aislamiento.

Del mismo modo se deben evitar también las mezclas de fluidos; de los limpios con los sucios. En nuestro caso del agua dulce que llevan los ríos con la salada del mar.

Cuando se ha producido una mezcla de las citadas, para separar los elementos que se han mezclado hay que gastar energía. Del mismo modo que en el frigorífico doméstico, para extraer el calor que en él ha penetrado, hay que conectarlo a la red eléctrica. Pues no de otra manera, para separar el agua de las sales que lleva disueltas, hay que gastar energía. La tecnología moderna ha realizado grandes avances en el campo de la desalación de aguas. Pero nunca se conseguirá la desalación sin consumo de energía. Dejar que se mezclen el agua salada con la dulce, cuando lo que se necesita es la segunda, es algo así como hacer un viaje a un punto cualquiera para volver al origen, que es donde queremos permanecer. En ocasiones puede ocurrir que la energía necesaria para transportar el agua dulce a un destino lejano puede exigir más energía que la desalación. El trasvase debe desecharse.

Pretender resolver las necesidades de agua de Barcelona, llevando en barco agua desalada en la provincia más árida de España, es algo que traspasa, por muchas leguas, los límites del absurdo. Agua cara y transporte caro para obtener lo mismo que se está dejando perder a pocos kilómetros. Si se pone en práctica el descabellado plan ¿a qué precio sale el agua? ¿Quién lo va a pagar? Si la situación en que nos encontramos, por culpa de la imprevisión de los políticos de uno y otro color, es tan apremiante, no nos parece mal que sea el Estado, todos los españoles, quien ayude económicamente. En tal caso ¿Terminarán los separatistas catalanes con su monserga del “nosaltres sols”?.

Porque en la oposición a los trasvases late una insolidaridad entre regiones derivada de la pérdida de amor a España a la que nos han llevado dos siglos de liberalismo. No lo olvidemos.

Carlos Ibáñez Quintana. Ingeniero Industrial.


Y GANÓ ZAPATERO

Como estaba previsto

Carlos Ibáñez Quintana (12/03/08)

A pesar de los muchos votos católicos que recibió, el PP ha vuelto a perder las elecciones.

A los católicos practicantes que”tapándose las narices” (como ellos dicen)  apoyaron con su voto a ese partido, les preguntamos: ¿no ha sido el vuestro un voto perdido? Decían que había que impedir que volviera a salir Zapatero. Y que ello sólo se podría lograr votando al PP. Total: que han apoyado a un partido que se había comprometido a mantener el aborto y no han conseguido evitar el triunfo socialista.

Delante de la sede del PSOE  en Ferraz, podíamos ver por televisión en la noche del día 9, una enorme pancarta en la que se leía: "Ha ganado el PSOE, han perdido los obispos”.  Los obispos habrían perdido también aunque hubiera ganado el PP. Porque los obispos dijeron que no se podía votar a ningún partido que mantuviera el aborto. Y el PP se había comprometido a no abolir la criminal ley. Ha ganado Satanás que ve con satisfacción cómo anualmente cien mil seres humanos, imagen y semejanza de Dios, son asesinados en el vientre materno. La victoria de Satanás ha sido clamorosa. No de 45% sobre el 40%, sino del 90 % sobre un exiguo resto. Pues el 90% de los votantes han dado por bueno que el aborto debe seguir permitido. Y en ese 90% figuran muchos católicos de comunión diaria que se horrorizarán al leer lo que decimos y se indignaran contra el que firma estas líneas por incluirles entre los que han votado a favor de Satanás.

Pero ante los hechos, ante los hechos claros, no valen razonamientos exculpatorios. ¿Han votado a favor de un partido abortista, o no? Han votado. No hay más que hablar.

Nosotros también hemos visto la necesidad de impedir que Zapatero repita mandato. Pero para evitarlo no hemos pasado por pagar el peaje de renunciar a nuestra fidelidad a Dios. Nos ha parecido que nuestro deber primordial era dar testimonio de nuestra Fe negando el voto a un partido abortista. Y lo hemos hecho.

Eso es lo que nos exige Dios: fidelidad. No nos pide clarividencia política para adivinar lo que hará Zapatero una vez en el poder. Nosotros hemos cumplido con nuestro deber siguiendo su mandato. Lo que después venga está en sus manos.

Porque lo que no hemos hecho es poner nuestra confianza en un hombre que ya jugaba para perder. Así como suena. Nos convencimos de ello cuando en el primer debate Zapatero adujo, como méritos para su partido, el que el PSOE había sido el promotor, de lo que él denominaba “leyes de progreso”. A saber: el divorcio, el aborto, el matrimonio de homosexuales, etc. etc. A todas esas leyes se había opuesto el PP. Rajoy se calló y, con su silencio, le reconoció esa ventaja. Cuando debería haberle replicado que no se trata de leyes de progreso, sino de leyes que disuelven la sociedad. Pero no se atrevió a hacerlo.

Cuando España necesita un golpe de timón, viene Rajoy a convencernos de que va a bajar el precio de la leche y del pan. ¿Con quién cree que está tratando?

Parece ser que en Barcelona por 65 votos el PSOE le quita el último diputado en liza al PP. Esos votos se los podría haber dado la CTC. Que lo tengan en cuenta. Porque los pocos votos católicos que no se dejan secuestrar por el cuento de “el mal menor” han sido suficientes para que pierdan un diputado. Ni nos alegramos ni nos entristecemos. A nuestros correligionarios que han dado esa pequeña victoria al PSOE, su conciencia no les ha permitido actuar de esta manera.

Dentro de cuatro años hay nuevas elecciones. A quienes han votado por el mal menor y están aterrados por lo que pueda ocurrir ahora, les recordamos el deber que tienen de trabajar en formar una fuerza electoral que defienda los cuatro puntos no negociables.

Que no esperen que les demos el trabajo hecho. A ellos también les alcanza la obligación que a nosotros nos impulsa a pelear en la vida política. Tienen abiertas las puertas de la Comunión. Si nuestra solución no les convence, hay otros grupos. Y si éstos tampoco les gustan que organicen algo mejor. Pero que piensen que están traicionando al Señor si, en los cuatro años que tenemos por delante, persisten en lamentarse del desgobierno e injusticias del PSOE y en su inactividad política.

 


AYER Y HOY DE LA COMPRA DE VOTOS

Zortzigarrentzale (12/03/08)

La primera vez que votó mi padre le pagaron el voto a treinta duros. Los duros eran de plata. Se trataba de elecciones al Congreso y se disputaban el voto dos prohombres que a mi padre y a mis tíos no les decían nada. Fueron a votar los cuatro hermanos. Lo hicieron por orden de edad, uno a continuación de otro, y mi padre fue el último. El mayor de los hermanos se volvió a él y le dijo: “coge el dinero”. “¿Vosotros también cobráis?”, preguntó extrañado el agente electoral. “Igual que los demás” respondió secamente mi tío. Mi padre llevaba el mandil propio de su negocio. Lo extendió y sobre él fueron cayendo, uno tras otro, ciento veinte duros; tres kilos de plata.

No sé si esa sería la elección que recordaba pocos años después mi patrona en Bilbao. Mi patrona era paisana nuestra. Y me hablaba de unas elecciones en las que un marqués pagó generosamente los votos. Sus agentes incluso compusieron unas sencillas coplas alabando su largueza. Los votantes iban cantando: “Votaremos al marqués….”. Aquel año muchas familias necesitadas pudieron comprar y matar un cerdo que les alegró sus normalmente desprovistas mesas.

Era la consecuencia de haber instaurado el sufragio universal. Con ello dieron el voto a gente pobre, incluso indigente. Que no entendía de la política que se dilucidaba en el Congreso. Que normalmente se habría abstenido. Muchas veces he pensado si mis familiares habrían vendido su voto en unas elecciones municipales, en las que los enfrentamientos eran duros entre los dos grupos en que se dividía el pueblo. ¡Ni soñarlo! Mucho menos si recordamos que pocos años antes mi abuelo, síndico municipal, había adelantado de su bolsillo 3.000 pts para pagar a los obreros que trabajaban en la traída de aguas.

Las elecciones costaban mucho dinero a los candidatos. ¿De dónde salía el dinero? En 1918 se supo que un candidato nacionalista de Vizcaya retiró de su cuenta corriente 100.000 pts en billetes de 25. ¿Cómo se recuperaba ese dinero? Eso ya es harina de otro costal.

En la década de los sesenta habló en Bilbao José Ángel Zubiaur (¿o fue José Maria Valiente?). Hizo una acertadísima crítica del sistema liberal. Dijo que en las constituciones liberales nunca se decía nada de la compra de votos y de otras trampas que nunca faltaban  de las elecciones. Tan nunca faltaban que se podría afirmar que eran consustánciales con las mismas.

Hoy se sigue pagando por los votos aunque el dinero no llegue a los votantes. Es un cuento eso de que por medio de la elección el ciudadano expresa su voluntad libremente. Cuando tal se afirma, da la impresión que vota por una opción que ya tiene determinada. Que su decisión ha sido adoptada mediante una reflexión personal en ausencia de todo condicionamiento exterior. Así debiera de ser.

Pero así no es. Los partidos preparan cuidadosamente las campañas. No se preocupan tanto de exponer sus programas de una manera clara cuanto de “dar buena imagen”. Pare ello contratan a empresas especializadas en convencer a las masas. En seducir. En “camelar”. Estas les aconsejan sobre el modo cómo deben hablar, cómo deben vestir, cómo deben ir peinados, etc. Cuando tanta importancia tiene lo accidental es que se da muy poca a lo fundamental: a los principios que defiende el partido y al programa de gobierno. Y la gente vota. La gran mayoría impresionada por el resultado de un debate, que no deja de ser un espectáculo, que por lo que han defendido los candidatos.

Por eso las elecciones cuestan. Cuestan mucho más que cuado cada voto se pagaba en plata, al contado y los electores podían sacar el vientre de mal año matando el cerdo. Pero ese dinero se lo llevan las empresas asesoras de imagen. Al pueblo no le llegan más que promesas que generalmente no se cumplen.

Se siguen comprando los votos, como antaño. La única diferencia es que no se los pagan a los que votan.

 


EL AUTÉNTICO DEBATE ELECTORAL

Disquisiciones de un católico preocupado

Javier Garisoain. Secretario General CTC (05/03/08)

CAPITULO 1. - Santiago C.A.: SI TIENES CONCIENCIA...

(El 26/02/2008, a las 16:22, Santiago C.A. escribió Si tienes conciencia, si quieres que tu hijo no sea adoctrinado, si  quieres tener libertad... NO TIRES TU VOTO, VOTA PP!¿La prioridad? expulsar a zapatero, luego, ya exige todo lo demás,  luchar contra ese mal que se llama zapatero, lucha por el mal menor  si quieres.

LOS CARLISTAS no tienen un prorama de gobierno, no debe ser un  partido político, por eso admiro a plataformas como HAZTEOIR O  PROVIDA, la lucha social no solo es posible desde la política, sino  desde asociaciones. ¿quién tiene más adeptos? Hazteoir o este  partidillo de poca monta? Asociaciones como esas se han ganado el  cielo, son gente entregada por la justicia social...Vosotros lo único  que hacéis es no tener en cuenta las necesidades de la nación ¿qué  necesita España? expulsar a Zapatero!

¡NO SE CÓMO TENEIS LOS HUEVOS TAN GRANDES, COMO NO OS REMUERDE LA  CONCIENCIA, NO SE COMO PODÉIS DORMIR TRANQUILOS Y CÓMO PODÉIS SER TAN  EGOÍSTAS... en fin es un país libre ¿CÓMO SOIS TAN SINVERGUENZAS? ¿EN QUÉ MUNDO VIVÍS? ¿CREEIS QUE VAIS A  INFLUIR EN LA POLÍTICA? SI NO SE SABE SI ROSA DÍEZ CONSEGUIRÁ UN  ESCAÑO ¿CÓMO LO VAIS A CONSEGUIR VOSOTROS?SI QUERÉIS INFLUIR EN ESPAÑA, MONTAD UNA ASOCIACION , PERO NO ESTO,  ES UTÓPICO, Y VAIS DE MÁS PAPISTAS QUE EL PAPA. ME PARECE INMORAL NO  SER REALISTA EN UN MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA ESPAÑA, COINCIDIS CON  MIS IDEAS, PERO NO OS VOTARÉ EN ESTE MOMENTO TAN IMPORTANTE, ME  PARECE INMORAL, NO DORMIRÍA TRANQUILO! SI, INMORAL, SI! SOIS UNA  PANDA DE EGOISTAS CON GANAS DE LLAMAR LA ATENCIÓN!

 

CAPITULO 2. - Javier Garisoain: NO SUFRA TANTO...

Re:

Estimado amigo,

No sufra tanto. No se ponga tan nervioso. No se deje llevar por el  pánico y la visión a corto plazo. Piense simplemente qué es lo que  propugna el PP y luego, si le parece bien, déles su voto. Pero no les  vote si no está de acuerdo con ellos porque entonces se hará cómplice  y perderá el derecho a protestar.

Supongo que a estas alturas ya sabe que Rajoy ha dicho que no va a  cambiar ni la ley del divorcio express, ni la del aborto, ni la del  matrimonio homosexual (salvo en la palabra matrimonio)... eso entre  otras muchas cosas (como la política de reforma de estatutos, por  ejemplo) que descubrirá si investiga un poco. Desde nuestro punto de  vista PP y PSOE son dos piezas insustituibles de un mismo sistema que  nos está llevando al desastre. Digame Vd. si no es cierto que lo que  "avanza" el PSOE, lo consolida el PP. ¿No le pareció extraño que en  el debate de ayer Mariano Rajoy no hiciera referencia a ningún  principio de los cuatro "no-negociables" que enseña Benedicto XVI?  (léalos en www.no-negociables.es)

Pues no se extrañe tanto, hombre. Los carlistas y otros grupos  coherentes que existen no somos suicidas, ni buscamos notoriedad, ni  queremos mal a nadie. Piénselo un momento: ¿y si fuera Vd -y otros  como Vd- los que están tirando su voto dándoselo a alguien que va a  desactivar la reacción anti-zp y a consolidar todo lo malo que ha  hecho el PSOE?

Piénselo.

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

CAPITULO 3. - Santiago C.A.: SOY CATOLICO, CONGREGANTE MARIANO...

(El 26/02/2008, a las 22:25, Santiago C.A. escribió

Soy católico, Congregante Mariano, consagrado a la Vigren, y creo que  está muy claro lo cue la Conferencia Episcopal Española ha dicho para  las elecciones, hay que votar por el bien general de la nación y el  mal menor está justificado por la Iglesia ¿eso lo sabes?mirar a corto plazo? los carlistas mirais a largo plazo, llevais  desde la transición presentándoos a las elecciones y no ha habido  ningún escaño ¿no es mejor cambiar la sociedad desde dentro de un  partido de epso nacional? o desde una asociación social, juvenil o de  otro tipo? no es bueno ser más papista que el papa, me parece  antipatriota mirar hacia otro lado cuando España se enfrenta a unas  elecciones cruciales en su historia, pues sería nefasto otro gobierno  marxista.

Reflexione, piense, párese, y con humildad, rectificar es de sabios,  llevelo a la oración o consulte con gente sabia, y si no mire los  números ¿qué consiguen ustedes? NADA. Coincido con su ideología, pero  si no les voto es por que creo que es más impoortante quitar este  gobierno marxista y no socialista, luego exigiremos coherencia,  moral, y defensa de los valores y raices cristianas, pero por algo  hay que empezar, Roma no se construyó en un día, no pretenda  construir la casa por el tejado.

 

CAPITULO 4. - Javier Garisoain: VEO QUE TIENE VD. MUCHO MIEDO...

Re:

Estimado amigo,

Veo que tiene Vd. mucho miedo. Tanto miedo que está dispuesto a  apoyar a un partido como el de Rajoy que, entre otras muchas cosas  malas, defiende la actual ley del aborto, y el divorcio exprés, y las  uniones de hecho, y la pildora abortiva, así como los estatutos que  están provocando la división entre los españoles.

El miedo no es buen consejero, créame. Si Vd. y todos esos cristianos  que -asustados por ZP- votan en masa al PP votaran a partidos  coherentes y trabajaran por agrandarlos y perfeccionarlos con la  misma energía que invierten en defender al Sr. Rajoy le aseguro que  las cosas no estarían tan mal como están.

Me parece que quien tiene aquí un problema de conciencia es Vd.  Piénselo con calma. Nosotros hacemos lo que todos los cristianos  deberían hacer que es afirmar que en política existen unos límites no  negociables. (www.no-negociables.es).

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 5. - Santiago C.A.: USTED NO MARCA LO QUE YO DEBO HACER...

(El 27/02/2008, a las 0:24, Santiago C.A. escribió

"Nosotros hacemos lo que todos los cristianos deberían hacer ", usted  no marca lo que yo debo hacer o los Cristiano deben hacer, otra vez  actúa siendo más papista que el papa, lo que los cristianos no deben  hacer es esa soberbia, lo que los cristianos deben hacer a mi me lo  dice la Conferencia Episcopal, que es la voz de la Iglesia en España,  y creo que se a quién apoyan los medios de la Conferencia Episcopal,  pues hay una nota de la Conferencia Episcopal cuando salió la Ley del  Aborto con el PP defendiendo y justificando la teoría del mal menor  como algo moral, si el PP sacó una Ley del aborto, es para que los  Socialistas no promulgasen una peor, (mi director espiritual, que ha  trabajado en el vaticano y actualmente en la Conferencia Episcopal,  me ha contado que la Iglesia defendió esa toría del mal menor)"Si Vd. y todos esos cristianos que -asustados por ZP- votan en masa  al PP votaran a partidos coherentes y trabajaran por agrandarlos "  ese es un supuesto que no va a pasar, solo tienes que analizar desde  la democracia si ha pasado, así que en conciencia votaré al mal  menor, cuando el mal mayor (zapatero) no esté en la moncloa, exigiré  al gobierno del PP ( Mariano Rajoy es Católico y va a Misa  diominical, así como Mayor Oreja es de los Propagandistas, y le puedo  citar del Opus Dei y otros movimientos) que por sus raices y  convicciones respetará mis peticiones que cambie en política social.la soberbia de sentirse un político es lo que te pasa, pero es un  politico de pacotilla

 

 

CAPITULO 6. - Javier Garisoain: SI ESTA DE ACUERDO EN LO QUE  PROPUGNAN LOS DEL PP...

Re:

Estimado Santiago:

En mi primer correo le respondía que, si está de acuerdo en lo que  propugnan los del PP, entonces déles su voto. No tiene sentido que se  enfade con los carlistas por el hecho de que seamos unos cristianos  que creemos (al igual que Benedicto XVI) que en política hay unos  principios no-negociables. No pretendo decirle lo que debe hacer. Vd.  haga lo que tenga que hacer. Pero ha de saber que si gana el PP  tendremos divorcio express (y del otro), aborto creciente (como en  los ocho años de Aznar), más descristianización, telebasura a  mansalva y, en definitiva, la consolidación de todos esos males de  Zapatero que tanto le espantan.

La cuestión del mal menor es muy sencilla. No se complique la vida.  Naturalmente que si te ves obligado a elegir entre dos opciones malas  lo moral es elegir la opción menos mala. Lo que pasa es que,  afortunadamente, además de "o ceja, o barba", en estas elecciones hay  otras opciones. Minoritarias, sí, pero las hay. Pero además es que  una cosa es esa doctrina moral "del mal menor" y otra muy distinta es  la táctica "malminorista", propia de quien piensa que un fin bueno  justifica unos medios malos. Esta táctica política de hacer  propuestas malas (aunque sea con buena intención) es netamente  inmoral, maquiavélica y anticristiana. Pregúnteselo a ese director  suyo que debe ser un "crak".

Y por cierto, no sea tan ingenuo; eso de que Rajoy o Mayor Oreja  vayan a Misa es buena cosa, pero no nos garantiza nada... Fíjese en  sí mismo, o en mí... tan cristianos que somos y tan poco caritativos,  o con tanta soberbia. Recuerde que el PP también es el partido de  Zaplana, y de Rato, y de Piqué, y de Gallardón, y de Núñez Feijoo, y  de tantos otros que están de acuerdo con Rajoy cuando ha dicho que  "mi programa no es el de los obispos".

Cuídese... y piense.

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 7. - Santiago C.A.: USTED ME DICE LO QUE PASARA SI GANA EL  PP...

(El 27/02/2008, a las 11:57, Santiago C.A. escribió

Usted me dice lo que pasará si gana el pp, piense que pasará si gana  el PSOE, y piense que a lo único que colaboran ustedes es a que gane  el PSOE. cuando sus hijos sean adoctrinados y se les de un manual de  masturbación con 10 años, se arrepentirá de su experiencia en  política. Por qué nmo cambia el PP desde dentro? admiro a hacteoir,  pero la labor de CTC me parece muy pobre. ahi esta la diferencia.


CAPITULO 8. - Javier Garisoain: LE DIRE LO QUE PASARA SI VUELVE A 

GANAR EL PSOE...

Re:

Estimado Santiago:

Le diré lo que pasará si vuelve a ganar el PSOE: que continuará la  persecución a los católicos y que la parte más sana de la sociedad  seguirá movilizándose y creando instrumentos de autodefensa social  contra la nueva tiranía. Pero es que si gana el PP lo que va a pasar  es que se a va CONSOLIDAR el 80% de todo lo malo que ha hecho el PSOE  y además se va a DESACTIVAR la movilización de la gente decente.Eso no quiere decir que yo quiera que gane el PSOE. Naturalmente que  me inquieta una reelección de Zapatero.

Lo que digo es que creo que, en vez de discutir sobre si son galgos o  si son podencos, más nos valdría a todos los católicos trabajar para  tener nuestra propia voz en las instituciones en vez de dársela una y  otra vez como un cheque en blanco a políticos liberales y  relativistas como los de PP que en el mejor de los casos solamente  creen en las encuestas.

Lo de "cambiar al PP" desde dentro suena a chiste. Lo llevo oyendo  desde que Manuel Fraga estaba en contra del divorcio... ¡y vaya si ha  cambiado desde dentro! Le recuerdo que el mismo Fraga sigue siendo  presidente de honor de un partido que ha votado a favor del divorcio  exprés.

No puede Vd. comparar Hazteoir con la CTC. Cada uno trabaja según su  vocación en un ámbito diferente. Nosotros somos un grupo político no  un "lobby" de presión.

¿Que nuestra labor le parece muy pobre? Efectivamente, lo "parece".  Con el carlismo pasa como con las canteras, que parecen pobres si  olvidas que con toda su piedra se han construído las catedrales.

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 9. - Santiago C.A.: ¿QUIEN HA CONSEGUIDO CON SU PRESION QUE EL PP...

(El 28/02/2008, a las 0:05, Santiago C.A. escribió

¿quién ha conseguido con su presión que el pp vaya a crear el  ministerio de la familia? Hazteoir,en fin el problema carlista es que nunca aceptó la libertad de  conciencia del concilio vaticano II.el voto tiene un doble efecto, el voto que doy a un partido, y la  diferencia que se reduce o se aumenta respecto al mal mayor. ese  segundo efecto que crean ustedes aumentando o ampliando las  posibilidades del PSOE para que vuelva a gobernar es una inmoralidad.  por esta teoría explicada muy bien por Juan Pablo II, es como se  justifica la teoria del mal menor.

 

 

CAPITULO 10. - Javier Garisoain: NO ES POR QUITAR MERITO...

Re:

Estimado amigo Santiago:

No es por quitar mérito al trabajo a menudo brillante de Hazteoir,  pero un ministerio de familia encorsetado por leyes divorcistas y  abortistas, por una mentalidad liberal individualista y por una  política intervencionista por parte de las instituciones públicas no  me parece que sea un gran logro. Lo ha dicho Mons. Martínez Camino  por activa y por pasiva: la familia ya no existe legalmente en  España. Así que lo que tendrían que hacer los gobernantes del PP con  la familia es dejarla en paz y respetarla más y dejar de meter sus  narices en los asuntos internos de cada familia.

Por cierto, no se a qué viene esa frase intercalada diciendo que el  carlismo "nunca aceptó la libertad de conciencia del Concilio  Vaticano II". Mire Vd. En primer lugar la libertad de conciencia no  se inventó en el Concilio Vaticano II. Pero aún así si en una cosa  nos sentimos respaldados los carlistas por el Concilio Vaticano II se  podría decir que es precisamente en la libertad de conciencia. ¿No le  parece que para sublevarse contra un gobierno injusto -que eso es lo  que hicieron los carlistas en los siglos XIX y XX- hay que tener  mucha libertad y mucha conciencia?

FInalmente, no me diga que lo que nosotros hacemos es inmoral. Cuando  menos me parece atrevido -y poco caritativo- por su parte entrar a  juzgarnos así. Nosotros lo que hacemos es manifestar libremente  mediante el voto y la petición del voto nuestro apoyo a unos amigos  nuestros, de los que nos fiamos plenamente. Si no reunimos tantos  apoyos como los candidatos del PP no es culpa nuestra. ¿Que Vd. se  fía de Rajoy, y de Celia Villalobos, y Núñez Feijoo... bien, allá Vd.  En ningún momento le he dicho que su postura sea inmoral. Vd. tiene  su conciencia en la que no me meto y seguramente sabrá por qué hace  eso. Sólamente me permito observarle que si vota a la gente del PP y  ese partido resulta ganador luego no se extrañe ni se lamente de que  se mantengan -y consoliden- el 80% de todas las cosas malas que ha  hecho el socialismo de  ZP el temible.

Cordialmente,

Javier Garisoain


YA HEMOS COLOCADO EL FULMINANTE

¿Cuándo estallará la bomba?

Carlos Ibáñez Quintana (03/03/08)

La bomba ya estaba preparada. La declaración unilateral de independencia y su consiguiente reconocimiento por algunos estados europeos ha supuesto la colocación del fulminante. La bomba puede estallar en cualquier momento, sin que podamos predecir sus consecuencias.

Hasta la Revolución francesa era la religión el elemento que cohesionaba a los pueblos. El Rey marcaba los límites de sus dominios. Eliminada la primera de la vida pública y guillotinado el segundo, se hubo de recurrir al concepto de nación como depositaria de la soberanía y dueña absoluta de sus destinos. Una ficción a la que la filosofía idealista alemana la dotó de contenido. De contenido idealista, no real.

Según la definición de nación formulada por Fichte, Alsacia y Lorena pertenecían a la nación alemana. Para justificar su pertenencia a Francia Renán hubo de dar otra definición de nación. Bajo el signo del nacionalismo se realizaron las unificaciones alemana e italiana en el siglo XIX.

El Imperio de los Habsburgos agrupó distintas naciones y mantuvo una unidad hasta el final de la guerra del catorce. Un billete de mil coronas, emitido en Viena en 1902 indica su valor con letras en nueve idiomas. Seis de ellos son eslavos y dos emplean el alfabeto cirílico. Además de los consabidos alemán y húngaro, el italiano completa la tríada restante. Un verdadero mosaico de pueblos y lengua al que no se podía aplicar ningún principio nacionalista y al que mantenía unido un viejo Emperador.

No se podía aplicar y se aplicó. Contra toda experiencia histórica se descuartizó el Imperio. Parte de sus restos se convirtieron en nuevos estados y otra parte se unieron a estados ya existentes. Ninguno de los nuevos estados consiguió una unidad nacional salvo Austria (alemana) y Hungría (magiar). Pero en los nuevos estados quedaron incluidas importantes minorías alemanas y húngaras. El descontento generado fue enorme. Las reivindicaciones nacionalistas superaron a las existentes antes de 1914. Se quiso liberar a determinados pueblos de la dominación de la Dinastía que los venía gobernando y se entregó a los mismos pueblos a la dominación de otros pueblos.

Los conflictos generados fueron aprovechados por Hitler que con los restos del Imperio construyó su III Reich y se dotó de una serie de estados satélites.

A partir de 1945, un imperio comunista mantuvo en silencio las aspiraciones nacionalistas y dio a Europa una momentánea paz.

Mientras tanto, tres políticos católicos, que se entendían entre ellos en alemán, intentan superar los sueños nacionalistas. A la vista de los desastres que las guerras habían producido, promueven una unidad Europea. Incluso dan los primeros pasos. La actual Unión europea no habría sido posible sin su iniciativa, inspirada por la tradición católica. No cabe la menor duda que el cristianismo, aunque relegado a un segundo plano por la Revolución, amortiguaba los impulsos del nacionalismo y contribuía a mantener una unidad precaria, pero suficiente para el momento.

El progresivo abandono de los valores cristianos por los estados de Europa, que ha llegado a olvidar sus raíces en su proyecto de Constitución,  ha originado un vacío que ha sido ocupado por el nacionalismo. La burocracia de Bruselas y de Estrasburgo nos oculta que se está quedando sin base. Que el nacionalismo florece por toda Europa. Los alemanes ya no cantan “Strassburg, Strassburg, wünderschöne Stadt “, con que querían manifestar sus aspiraciones sobre Alsacia y Lorena. Pero valones y flamencos se odian. Los mismos que en 1830 se rebelaran unidos contra la calvinista Holanda en defensa de la catolicidad heredada de la gobernación española, hoy no se pueden ni ver. Yo no salía de mi asombro cuando en 1976 viajé a Gante (Flandes) y me encontré con que el taxista me contestaba en inglés, la recepcionista del hotel en un español de primer curso y un ingeniero de la fábrica que visitaba, me dijo que prefería hablar alemán. Todo por no utilizar el francés que conocían mejor que un servidor.

Cierto es que Kosovo hoy está habitado por una mayoría de población albanesa. Pero casos como el de Kosovo se dan por toda Europa. Una mirada sobre los tratados de geografía nos demuestra la dispersión de minorías de otras etnias en cada uno de los estados de Europa central y balcánica.

El reconocimiento de la independencia de Kosovo es un estímulo a esas minorías para que reclamen, con las mismas razones, su independencia o agregación a otro estado limítrofe para configurar los estados a base de una homogeneidad étnica. Algo imposible. Exigiría grandes movimientos de población, a los que se negarían los propios afectados. Pero cuando los nacionalistas exponen sus aspiraciones independentistas, evitan tratar de las consecuencias.  Excitan el deseo, pero no dicen toda la verdad que podría matarlo. Y mantienen vivos el descontento y la insolidaridad.

El nacionalismo que nos trajo la Revolución está llegando a sus últimas consecuencias. Los esfuerzos de los padres de la Europa moderna han quedado baldíos. La unidad, a la que aparentemente hemos llegado, carece de principio de cohesión. Faltos del mismo no nos queda más que la acción disolvente de los nacionalismos. La bomba que estaba preparada ya ha recibido  el fulminante. ¿Cuándo estallará?

 


TÓPICOS QUE SE OYEN A LA SALIDA DE MISA

Zortzigarrentzale (21/01/08)

“Hay que unir fuerzas”.

Indudablemente quien lo dice, con toda su buena voluntad, está dispuesto a dar su voto al PP.

“Unir fuerzas”. ¿Para qué? ¿Para que llegue al poder un partido que ya se ha comprometido a mantener la legalización del aborto y el matrimonio de los homosexuales?

¿Hay alguien que se crea capaz de tocar a rebato entre los católicos, convocándoles a pelear por algo que repugna a la conciencia cristiana más laxa?

¿Qué peligro nos acecha que podamos evitar uniendo fuerzas bajo las liberales banderas del PP?

Si todos lo que vamos a misa los domingos negásemos nuestro voto al partido que hasta ahora nos lo tiene secuestrado, el PP se hundiría. Se hundiría un partido liberal que hasta ahora viene desempañando su papel, dentro del programa destructivo de la Revolución, asentando los disolventes avances del PSOE. ¿Es ello malo? Despertaríamos los católicos y nos daríamos cuenta de la necesidad que “unir fuerzas”, nuestras fuerzas, pero bajo la bandera de la ley natural. Tendríamos que pagar por ello el ser desgobernados durante cuatro años más por el PSOE. Nada que no conozcamos, que no hayamos padecido, pues llevamos dieciocho años gobernados por ese partido. Y no debemos olvidar que un triunfo del PP ahora, no nos pone a cubierto de otro triunfo del PSOE  dentro de otros cuatro años. Recordemos lo ocurrido en el 2004.

“Hay que votar al PP aunque sea con las narices cerradas”. Este otro tópico se oye con más frecuencia. Parece que se ha importado de Italia. Pero da la impresión que es el mismo PP quien se ha encargado de difundirlo. Nos recuerda al refrán”llámame perro pero dame pan”. Que se puede traducir en “di que te doy asco pero dame tu voto”.

“Si el Señor no construye la casa en vano se esfuerzan los albañiles”. Si el PP no cuenta con el Señor, en vano se esfuerza por enderezar España. Votar por el PP no sirve para nada.

También nos cuenta la Escritura que el pueblo de Israel, para librarse de los asirios, buscaba la protección de Egipto. Contra esa decisión protestaban los profetas.

¿Para qué ha escrito lo que está escrito como Palabra de Dios? ¿Para que lo escuchemos en el templo y cuando salimos de él actuemos sin tenerlo en cuenta? ¿Tan profundamente ha penetrado en la conciencia de los católicos el principio ilustrado de que la Fe es para la conciencia individual y que no debe reflejarse en la vida pública?

Votar para el PP es apoyar a quien pretende gobernar haciendo caso omiso de los más graves preceptos divinos. Allá cada uno con su conciencia. Nosotros no estamos por la labor. El voto católico entregado al PP es un voto de miedo. ¿Para qué nos dijo Juan Pablo II en su primera alocución, precisamente, “¡No tengáis miedo!”? Creemos que para algo más que para que nos entusiasmásemos en un principio y llegado un momento como el actual corramos como gallinas a dar nuestro voto al que nos está diciendo: “Todas mis atenciones son para los otros, para vuestros enemigos. No me importa disgustaros a vosotros, porque vuestro voto ya lo tengo seguro”.

Si votamos al PP nos comportamos como los esclavos que, teniendo la oportunidad de huir en busca de la libertad, no lo hacían por el temor de perder la comida y la cama del día.


EL PROBLEMA DE LOS CATÓLICOS

Zortzigarrentzale (21/01/08)

Son muchos los católicos que rehuyen la política. Se fijan más en los aspectos negativos de la misma, sobre todo de la política de partidos al uso, para justificar su alejamiento de ella. Lo hacen como un acto de virtud. Como un querer evitar contaminarse con las miserias de este mundo. Todo ello a pesar de la doctrina del Concilio Vaticano II y de los numerosos textos pontificios y episcopales.

Pero llegan las elecciones. Les pides el voto para una opción política que proclama su fidelidad a la Ley Divina Natural y a la doctrina de la Iglesia. Y te contestan con la negativa. “Sería un voto perdido”. Hay que votar, insisten, por partidos que tengan oportunidades de salir. Hay que votar “al menos malo”, para evitar el triunfo del peor.

Y hacen posible la victoria  del malo. Pasa la elección y siguen sin preocuparse de la política. Tienen mil pretextos para no incorporarse a ninguna formación de las realmente buenas. Se sienten satisfechos con su vida de piedad. Aunque se lamentan de la manera de gobernar del partido menos malo al que dieron su voto. Hasta que llegan las nuevas elecciones y vuelven a dar su voto al menos malo.

Es urgente que los católicos nos organicemos para actuar en política. La obligación afecta a todos los fieles, no solo a los que ya nos preocupamos y nos esforzamos en presentar una opción que rompa con la dual farsa de la revolución: un partido progresista que nos lleva al caos y un partido moderado que consolida las posiciones alcanzadas por el progresista.

Por ese deber de católico sigo militando en la Comunión Tradicionalista. Soy consciente de que con nuestras escasas fuerzas actuales no somos capaces de poner un freno a la Revolución triunfante. Pero es que no vemos otro camino que el que parte de la perseverancia en nuestros principios. Repasamos los dos últimos siglos de la historia de España y vemos que solamente el Carlismo ha hecho frente a la Revolución. En más de una ocasión nos ha entrado la duda y nos hemos preguntado si merece la pena seguir en el Carlismo. Y siempre llegamos a la misma conclusión: si lo dejamos ¿a dónde vamos? ¿A aislarnos del mundo encerrándonos en nuestra vida de piedad esperando un milagro de lo alto?

Dios, Patria-Fueros y Rey. Tres principios que desde siempre guiaron la actuación política de los españoles. El mismo  Cervantes los menciona en su novela ·”El Curioso Impertinente” incluida en el Quijote. Tres principios de los que los carlistas no somos más que meros guardianes.

Sin Dios, no puede haber ni democracia. Sin Fueros la Patria se reduce a un sueño; el pueblo carece de barreras frente a los abusos de los poderosos y de cauces para su participación política.

La Monarquía Católica como poder uno, permanente e independiente se ha manifestado como el sistema de gobierno mejor para España.

Algunos nos piden que prescindamos de la denominación de “Carlista”. Me viene a la memoria unos versos que publicó hace unos sesenta años un versolari guipuzcoano:

Aldatu nai al dek ik / karlisten izena / izen aundi ta eder / eta egokiena? Ez mutil, ori ukek / egintzaik txarrena / Judas Iskariotek / zumatu zuena.

(¿Quieres cambiar el nombre de carlista, nombre grande y hermoso y el más adecuado? No amigo, eso sería la peor de las acciones, la misma que inventó Judas Iscariote)

La denominación de Carlista nos vincula a la auténtica España que desde el siglo XIX se viene enfrentando a la Revolución antiespañola. Nos vincula a legiones de héroes y mártires. Nos solidariza con su heroísmo y sacrificios. Nos proporciona figuras y acontecimientos que jalonan la heroica resistencia de España a desaparecer. Si se tratase de una organización nueva podríamos prescindir del nombre de Carlista. Pero como  continuadores de una gesta, abandonarlo sería una traición un desprecio a los que nos precedieron en la senda del deber y del sacrificio.

Eso es lo que tenemos los carlistas: el Carlismo con sus luces y sombras, como en toda obra humana. Pero con un ejemplo de sacrificio y entrega que nadie ha imitado hasta ahora. Si alguien tiene algo mejor que lo nuestro, que lo diga y lo exponga. Deseando estamos de que nos releven. Pero que no vengan con sucedáneos al Carlismo. A los largo de dos siglos se han inventado varios y todos han fracasado.

En nuestras filas caben todos los que asuman el maravilloso legado de la España católica. Quien a nosotros se acerque no seguirá a ningún líder. Vendrá  a la casa de sus mayores, en la que le esperamos con los brazos abiertos.

Así formaremos el gran partido (¡cómo me duele tener que emplear el término!) que en las próximas elecciones será capaz de dar la batalla a la Revolución en su propio terreno. Entonces los de “el mal menor” no tendrán ningún pretexto para seguir compaginando su vida de piedad con su apoyo a la Revolución.


CARTA ABIERTA A D. ALFREDO DAGNINO

Zortzigarrentzale (21/01/08)

Me llegan noticias de que Vd. ha publicado una respuesta al documento en el que el PSOE critica el acto del 30 de diciembre en la plaza de Colón. Sin haberlo leído, estoy seguro de que les habrá dejado Vd. K. O.  Es el resultado lógico de quien se enfrenta provisto de principios con quienes carecen de ellos y además vienen demostrando muy bajo nivel de inteligencia.

El problema que tenemos los católicos es que no sabemos convertir en acto la potencia de nuestros superiores principios. Más claro: la razón está de nuestra parte, somos más, pero son ellos quienes llevan el gato al agua. Esto viene sucediendo desde el final del primer tercio del siglo XIX.

Comenzó todo con un problema dinástico. Aparentemente para la Religión era lo mismo la victoria de unos que la de otro. Pero la Revolución de apoderó de las riendas del bando que defendía la usurpación del trono y comenzaron los padecimientos de la Iglesia en una España que hasta entonces había sido su brazo armado. En la que los católicos eran mayoría.

La defensa de la España católica se vinculó a una causa política. Ello motivó la neutralidad del Vaticano y de nuestra Jerarquía, que unida a la confusión que provocaba una dinastía que se proclamaba “católica como sus antepasados y liberal como su tiempo”, llevó a la división de los católicos, mientras la Revolución se asentaba en España.

Cierto es que, en rigor, ningún grupo católico puede atribuirse la representación de la Iglesia. Pero no menos cierto que solo el Carlismo defendía íntegros sus derechos.

Durante el último tercio del siglo pasado España fue el escenario de una lucha entre católicos. Unos defendían íntegros los derechos de la Iglesia, incluso como garantía de una auténtica libertad social. Otros se confesaban fervientes católicos, pero acusando a los otros de ineficaces, propugnaban un reconocimiento de las instituciones revolucionarias y como “mal menor” defender desde su seno los derechos de la Iglesia.

Como carlista no tengo reparo en reconocer que parte importante de la causa de nuestro fracaso, estuvo en nosotros mismos. Pero todos los errores en que pudieron incurrir nuestros antecesores, no son nada comparados con el CRIMEN que supuso llevar a las masas católicas a apoyar un liberalismo de baja graduación con el pretexto de “el mal menor”.

 Entonces éramos más y permitimos que fueran triunfando los que eran menos. Y el medio con que Satanás se sirvió para que los suyos triunfasen fue la inactividad política de los católicos atenazados por “el mal menor”.

 El Canónigo Magistral de Sevilla escribió en 1912 un opúsculo titulado: “Cual es el Mal menor y cual es el mal mayor”. Rebatía los argumentos de quienes pedían a los católicos votar a favor de los conservadores, infundiendo el temor de que “peor era la revolución”. “¿Qué viene la Revolución?”, preguntaba. “¡Que venga cuanto antes! ¡Que venga ya cuando nosotros somos muchos y ellos pocos! No esperemos a que ellos sean más”. La obra hubo de retirarla por imposición de la Jerarquía.

Sr. Dagnino: mientras no agarremos al toro por los cuernos, no haremos nada. El liberalismo, que no es sino la repetición de la tentación a Adán, tiene que ser combatido en todas sus manifestaciones. Del mismo no podemos admitir ni el sufragio universal inorgánico, que se ha demostrado como el mejor instrumento de los poderes ocultos para tiranizar a nuestro pueblo, haciéndole creer que es libre. Treinta años de persecución a la Iglesia en un pueblo de mayoría católica lo confirman.

Si los carlistas, como organización, hemos podido fracasar, los principios contenidos en el trilema “Dios, Patria-Fueros y Rey" están vivos. Ellos constituyen el fundamento de la futura España, si queremos que siga siendo España. Principios anteriores y superiores al Carlismo, de los que los carlistas no somos sino meros depositarios.

¿Surgirá un nuevo partido que los observe fielmente (pues los sucedáneos no valen) y lleve a los católicos españoles a la victoria que no hemos sabido alcanzar los carlistas?

Como quiera que sea, lo indudable es que el llevar a los católicos a votar por “el mal menor” debe cesar ya. En estas mismas elecciones.


AGUR JAUNAK, AGUR T'ERDI

Zortzigarrentzale (10/01/08)

Se trata de un canto vasco, que se dedicaba a los componentes de las Diputaciones. Decía así:

Agur Jaunak, Agur t¨erdi

Danak Jainkoak egiñak gire

Zuek eta gu, ta gu ere.

Que traducido significa: “Os saludamos señores, con todos respeto. Todos hemos sido hechos por Dios, Vosotros y también nosotros”.

En tan pocas palabras se encuentra el fundamento de una sana democracia. Decir a quien gobierna, con absoluto respeto, que todos hemos sido hechos por Dios, significa recordarle el fundamento de la igualdad y ponerle en guardia frente a los posibles abusos de poder.

Eso se hacía en las Juntas Generales de las Provincias Vascongadas en le época foral.

Si no hemos sido hechos por Dios, no hay igualdad ni fundamento para ninguna clase de derechos humanos. Por eso el PSOE, que deja para el ámbito privado el creer que hemos sido hechos por Dios, ha gobernado en muchas ocasiones y gobierna sin respeto a los derechos humanos, dictatorialmente.

Para implantar una dictadura se sublevó en 1934. Cuando consiguió el poder en 1936 gobernó dictatorialmente y sin respeto a ninguna clase de derechos. Y desde que llegó a gobernar en 1982 lo ha hecho al modo absolutista: “Diez millones de votos, nos dan poder para…”. Con ese preámbulo justificaba Felipe González sus mayores desatinos.

Desde 2004 nuestros socialistas, que no creen haber sido hechos por Dios, gobiernan como si fueran dioses. Legislan sobre todo. No les importa ir contra las leyes de la naturaleza, que Dios instituyó. Así van las cosas. Y aunque les duela, tienen que oírnos a los carlistas que les decimos que gobiernan tiránicamente y sin respeto a muchos derechos humanos.

Esa es la tragedia de España. Desde el comienzo del siglo XIX nos vienen ofreciendo una democracia. Con una relación de derechos humanos impresionante. Pero que a la hora de la verdad se quedan en nada. Porque quienes los proclaman no creen que “todos hemos sido hechos por Dios”. Es más: se esfuerzan en hacer desaparecer la idea de Dios.

Si queremos un gobierno justo, es preciso que nuestros gobernantes tengan bien presente que “Danak Jainkoak egiñak gire”.

 

Zortzigarrentzale.

 

Nota del A.: Este es el verdadero valor del canto “Agur Jaunak”. Que no tiene nada que ver ni con la liturgia ni con los difuntos. Que se enteren de ello los componentes del lobby clerical, díscolo con sus prelados, ignorante, herético y cismático, que intenta establecer una liturgia para la iglesia vasca, haciéndoselo cantar a los fieles al fin de los funerales.


NO TENGÁIS MIEDO

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

El secuestro del voto católico por parte del PP tiene por causa principal el miedo. El miedo a lo que pueda resultar de un triunfo del PSOE.

No ignoramos las intenciones de quienes dirigen este partido. En el orden religioso pretenden descristianizar a España. En el orden social, deshacer la familia, fomentar el aborto y pervertir a nuestros jóvenes. En el orden político deshacer España.

No son esas, naturalmente, las intenciones del PP. Pero la práctica de este partido colabora a que los planes del PSOE se vayan llevando a la práctica. Con más lentitud de lo que quisieran; es verdad. Pero el avance hacia el desastre no por ser más lento deja de ser inexorable. PSOE y PP están empeñados en construir una España en la que Dios esté ausente de la vida pública. Ello nos trae a la memoria el relato bíblico de la Torre de Babel. Sus constructores no pretendían más que construirla sin que Dios estuviera presente. Y ya sabemos cómo terminó.

El católico que da su voto al PP no obra coherentemente con la fe que profesa. En la encíclica “Sacramentum Charitatis” S. S. Benedicto XVI nos encarece a tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES. Nuestra Fe nos impide dar el voto a partidos que no estén comprometidos con estos valores fundamentales.

Así las primeras palabras de S. S. Juan Pablo II fueron “¡No tengáis miedo!”, las pronunció para algo. Para que nuestra actuación no se vea paralizada por el temor al mal que nos pueda venir de la acción del Enemigo. No negaba el Papa la existencia de ese enemigo, ni la perversidad de sus intenciones. Las daba por supuestas. Pero por encima de todo nos recordaba. “¡No tengáis miedo!”. Ahora es el momento de que los católicos españoles las pongamos en práctica.

No nos asustemos ante el poder con que aparece el Enemigo. Para algo Dios inspiró al escritor sagrado el relato de la Torre de Babel. Y lo que el mismo significa lo hemos visto cumplido repetidas veces a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, en el reciente hundimiento del Comunismo cuando se hallaba en su momento de máxima expansión territorial y mayores logros tecnológicos.

Porque lo que el relato bíblico no dice es que, producida la confusión entre quienes pretendían construir la Torre, Dios ayudó a alguno de los grupos. Pues esto es lo que supone el que los católicos demos nuestro voto a uno de los grupos empeñados en construir una España de la que Dios esté ausente.

Concretando:

·                   Para algo inspiró Dios el relato de la torre de Babel.

·                   Para algo nos recuerda el Santo Padre los principios innegociables que nos exigen un testimonio.

·                   Para algo el Papa anterior nos mandó no tener miedo.

Para algo más que para contentarnos con cumplir nuestros deberes de piedad.

¡Católicos españoles, no tengáis miedo! ¡Dad testimonio de vuestra fe a la hora de votar, o de no votar, y dejad lo demás en manos de Dios!

Carlos Ibáñez Quintana.


¿HASTA CUÁNDO CON EL MAL MENOR? (II)

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

No desvelamos ningún secreto a nuestros lectores si decimos que el Partido Popular viene teniendo secuestrado el voto de los católicos. Por el cuento del mal menor, que ya es sesquicentenario en España, los que no votamos por dicho partido somos increpados por hermanos nuestros en la Fe, que a nuestras razones para negarles el voto siempre nos replican: ¿No veis que si os abstenéis dais el triunfo al PSOE  y es peor?

Copiamos a Eulogio López:

“La vida la han fastidiado por igual el PP y el PSOE. Éste introdujo el aborto, pero aquel inició la masacre de embriones y potenció en España el aborto químico, con la píldora abortiva y la postcoital.

Lo copiamos porque es verdad.

El mismo autor nos remite a la encíclica “Sacramentum Caritatis” del Papa actual para recordarnos que nos encarece a los católicos tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES.

Votar a favor de los candidatos que defiendan esos cuatro valores no negociables es un deber de todo católico. Y también es deber no votar a favor de quien conculque alguno de esos valores, como viene haciendo el Partido Popular.

En tal situación mi deber de católico es negar el voto al Partido Popular. Infringe uno de esos principios que la alta autoridad de Benedicto XVI nos dice que son intocables.

Por eso veo que el mismo Dios, por boca de su representante en la Tierra, me prohíbe votar por los partidos que no mantengan dichos principios. Me prohíbe votar por el PP.

Que no nos vengan los partidarios del mal menor con consideraciones de los males que se derivarían de un triunfo del PSOE. Mi primer deber es dar testimonio de mi Fe acatando la voluntad de Dios. No me corresponde evaluar las consecuencias de esa obediencia. Obedecer sin dudar y dejar lo demás en manos de Dios. El mismo Dios que nos exige obedecer dirigirá las acciones del los hombres de la manera más conveniente a su gloria.

¡Señor de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti! (Salmo 83)

¡Basta ya de males menores! Con ese cuento se viene llevando el voto de los católicos a partidos conservadores que lo que conservan son los avances de la Revolución.


DERROCHAR NUESTRO DINERO

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

En la revista DYNA de la Asociación de Ingenieros Industriales, número correspondiente a Diciembre de 2007, aparece un artículo de D. Miguel Barrachina Gómez, Dr. en Ciencias Químicas, de la Real Academia de Doctores de España, titulado “Gestión del Conocimiento Nuclear”.

El autor relata cómo en 1983 el Gobierno socialista promulgó el PEN 83 (Plan de energía Nuclear). Ello supuso la prohibición de concluir las centrales nucleares de Lemóniz y Valdecaballeros, que casi estaban terminadas, y la de Trillo, cuyo proyecto iba avanzado. Los españoles hubimos de resarcir a las compañías eléctricas con más de 830.000 millones de pesetas de las de entonces. Acordó el Gobierno con las empresas la indemnización. Pagó el Gobierno. Pero el dinero salió de nuestros bolsillos.

No terminaron ahí los despropósitos de los nuevos amos de España. Deshicieron la Junta de Energía Nuclear (JEN) que venía desde el régimen anterior y que la UCD había respetado, y la sustituyeron por el actual Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Ello supuso la disolución de un equipo de expertos con la consiguiente pérdida de conocimientos y experiencia.

Porque los socialistas no entraron en el organismo con intención de reformar, lo que habría sido comprensible, sino de destruir. El autor del artículo, que fue destituido de su puesto, declara que fue testigo de una vandálica destrucción de sus laboratorios. Como prueba aporta una fotografía, que pone los pelos de punta, del estado en que quedó el de Radioquímica del Trabajo.

A los perjuicios apuntados hay que añadir que la electricidad que las centrales nucleares no han producido ha tenido que ser sustituida por la procedente de las centrales térmicas, que es más cara. Éstas funcionan a base de combustible importado y emiten a la atmósfera grandes cantidades de anhídrido carbónico que incrementan el efecto invernadero. A ver cómo compaginan los socialistas este desaguisado con su cacareada intención de poner a España como pionera en defensa del medio ambiente.

La actuación de los socialistas se realizó, a juicio del autor, sin sentido de Estado, sin ser precedida de un análisis reposado para salvar lo que fuera valioso. Exactamente lo mismo que cuando derogaron el Plan Hidrológico Nacional en 2004. Más millones, esta vez de euros, derrochados alegremente y que también hemos pagado nosotros.

Y este es uno de los grandes reproches que hacemos al actual sistema político. Permite que consigan el poder hombres sin ningún conocimiento, cuya escasez mental a duras penas les ha permitido identificarse con una ideología. Son incapaces de razonar y sólo saben repetir latiguillos, aplicar recetas derivadas de sus pocos conocimientos. Así adoptan absurdas decisiones onerosas para los administrados. No se les cae de la boca la palabra “progreso” y desprecian, porque ignoran, las ventajas de los adelantos científicos.

Y esos ignorantes monopolizan la enseñanza y manejan el 40 o 50 % del gasto total, lo que les permite adormecer al pueblo y les garantiza la permanencia en el poder estableciendo un estado totalitario peor que los policíacos del siglo XX, porque se cubre con la careta de la libertad.

Si al menos, el que se sienta en el trono, en que Franco le puso, tuviera capacidad de hacer algo. Algo más que dirigirnos melifluos consejos, que no se pondrán en práctica, cada Navidad. Se podría esperar de él un “¿por qué no dejáis de hacer barrabasadas?”. Porque no creemos que en aras de la convivencia haya que transigir con el crimen que supone tirar por la ventana unas riquezas de las que el pueblo está necesitado. Pero ni esa solución nos queda.

Hay que cambiar el sistema. Tenemos que empezar por rebelarnos contra él. No se trata de “echarnos al monte”. Enseñaban los comunistas a sus alevines que la máquina mejor pensada se paraba cuando en su mecanismo se colocaba un puñado de arena. Aprendamos la lección.

Esta maquinaria tiene muchos fallos. Ni siquiera necesitamos de la arena. Nos bastará con no empeñarnos, inútilmente, en poner emplastos a las consecuencias de sus errores. Por el contrario, desde la sociedad, promovamos iniciativas que vengan a llenar el vacío de una Constitución llena de literatura y escasa de soluciones.

 Carlos Ibáñez Quintana.

 


¿HASTA CUÁNDO CON EL MAL MENOR?

Carlos Ibáñez Quintana (19/12/07)

No desvelamos ningún secreto a nuestros lectores si decimos que el Partido Popular viene teniendo secuestrado el voto de los católicos. Por el cuento del mal menor, que ya es sesquicentenario en España, los que no votamos por dicho partido somos increpados por hermanos nuestros en la Fe, que a nuestras razones para negarles el voto siempre nos replican: ¿No veis que si os abstenéis dais el triunfo al PSOE  y es peor?

Copiamos a Eulogio López:

“La vida la han fastidiado por igual el PP y el PSOE. Éste introdujo el aborto, pero aquel inició la masacre de embriones y potenció en España el aborto químico, con la píldora abortiva y la postcoital.

Lo copiamos porque es verdad.

El mismo autor nos remite a la encíclica “Sacramentum Charitatis” del Papa actual para recordarnos que nos encarece a los católicos tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES.

Votar a favor de los candidatos que defiendan esos cuatro valores no negociables es un deber de todo católico. Y también es deber no votar a favor de quien conculque alguno de esos valores, como viene haciendo el Partido Popular.

En tal situación mi deber de católico es negar el voto al Partido Popular. Infringe uno de esos principios que la alta autoridad de Benedicto XVI nos dice que son intocables.

Por eso veo que el mismo Dios, por boca de su representante en la Tierra, me prohíbe votar por los partidos que no mantengan dichos principios. Me prohíbe votar por el PP.

Que no nos vengan los partidarios del mal menor con consideraciones de los males que se derivarían de un triunfo del PSOE. Mi primer deber es dar testimonio de mi Fe acatando la voluntad de Dios. No me corresponde evaluar las consecuencias de esa obediencia. Obedecer sin dudar y dejar lo demás en manos de Dios. El mismo Dios que nos exige obedecer dirigirá las acciones del los hombres de la manera más conveniente a su gloria.

¡Señor de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti! (Salmo 83)

¡Basta ya de males menores! Con ese cuento se viene llevando el voto de los católicos a partidos conservadores que lo que conservan son los avances de la Revolución.

 


EL DESPERTAR DE UN SUEÑO

Zortzigarrentzale (12/12/07)

Hace cuarenta años apoyamos, con nuestra firma y la de otros amigos, una petición dirigida al Ministerio de Educación para que se admitiera en las escuelas la enseñanza en vascuence. Entre los argumentos que utilizábamos el principal era una frase  de algún personaje de la UNESCO que decía “es un error escolarizar a los niños en una lengua que no sea la suya materna”.

Recientemente se han publicado los resultados de la encuesta PISA  sobre la calidad de la educación en el mundo, en el que España queda en muy mal lugar. Peor aún que el que ocupaba hace tres años. En el País Vasco el resultado nos ha enseñado otra cosa.

Han participado en la prueba 3.929 estudiantes. De ellos, 2003 están escolarizados en el modelo D, que supone toda la enseñanza en vascuence. Los  1485 restantes lo están en los modelos A (íntegramente en castellano) y B (parte en castellano y parte en vascuence)

Antes de la prueba, en Instituto Vasco de Evaluación e Investigación, (¡por Dios, cuánto organismos para albergar parásitos!) decidió que para mejorar los resultados sería conveniente que los alumnos del modelo D, en cuyas familias no se hablase el vascuence, hicieran el examen en castellano. Según se dice en la prensa:

Antes de realizar el examen, los 68 centros con modelo D… cumplimentaron una plantilla en  la que especificaban toda la información de cada alumno en relación con la lengua del padre, de la madre y la utilizada de forma habitual en el hogar. Con estos datos en la mano los responsables del IVEI asignaron a cada alumno el idioma en que supuestamente iba a saber demostrar mejor sus conocimientos.

En realidad la manera de decidir el idioma en que harían los ejercicios, en lo que respecta a un instituto de Bilbao del modelo D, fue que llegó un funcionario del IVEI que ni siquiera sabía vascuence (hay que aprenderlo, pero que lo hagan otros), comentó con la dirección del centro que los alumnos hablarían en castellano en su familia y las preguntas para aquel centro llegaron en castellano.

El resultado fue que los alumnos del modelo D que hicieron el examen en vascuence obtuvieron un resultado aceptable, mientras que los del mismo modelo que lo hicieron en castellano fracasaron rotundamente. Al IVEI le salió el tiro por la culata.

Lo ocurrido demuestra:

1º. Que las autoridades vascas de educación son conscientes del crimen que están cometiendo escolarizando en vascuence a los niños de familias castellanoparlantes.

2º. Que estaban seguros de que los malos resultados de su sistema de educación iban a reflejarse en el resultado de la prueba.

3º. Que no tuvieron empacho en “hacer trampa” utilizando el idioma materno del examinando.

4º. Que son bobos. Así como suena. Porque si un niño ha aprendido una materia en un idioma, es seguro que desconoce los términos específicos de la misma en otro idioma. Así, hace unos meses explicábamos matemáticas a una nieta, escolarizada en el sistema D, y al decirla que “suma por diferencia es igual a diferencia de cuadrados” tuve que explicarle lo que quería decir. Después que lo hubo entendido me dijo cómo lo enunciaban ellos en vascuence.

El nacionalismo vive de ilusiones. Para ellos es la realidad la que está equivocada, no sus ideas. Pretenden recuperar, en pocos años, a base de decreto y talonario, el retraso del vascuence respecto a otros idiomas producido por siglos de abandono. Y eso es imposible. Lo que se ha perdido en mil años no se recupera en diez.

A raíz del cambio político nos anunciaron que para final del siglo se hablaría el vascuence en la Llanada alavesa y las Encartaciones. Y lo que estamos viendo es que se ha dejado de hablar en las calles de Bermeo. Lo único que han conseguido es que en las calles y comercios de Bilbao se oiga decir “agur” incluso en las bocas de los inmigrantes.

Viven de ilusiones y como la realidad no responde a sus deseos se tienen que agarrar a la mentira. Lo que ya es habitual en el nacionalismo. ¿Hasta cuándo?


LÍDERES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Carlos Ibáñez Quintana (08/12/07)

El que Rodríguez Zapatero reclame para sí y para el PSOE el liderazgo en la lucha contra el cambio climático, no es más que un exponente de la charlatanería con que están enfrentando las próximas elecciones. Cabe pensar que el político se atribuya poderes divinos para regir la marcha de la naturaleza. Lo cual también es posible, en parte, porque señales de megalomanía se observan siempre en todos esos políticos que se creen elegidos por el destino (a Dios ni lo mencionan) para hacer felices a los pueblos. Quizá no lleguen a creérselo, pero así se presentan.

No necesito que nadie me predique la necesidad de ahorrar energía. Mi actividad profesional se ejerció en ese campo durante los años previos a la jubilación. La importancia de la energía en la producción de acero y el encarecimiento de la misma en los primeros años de la década de los setenta, aconsejaron a mi Director encargarme un estudio sobre las posibilidades de ahorro de energía en la que entonces era la más importante siderurgia privada de España. La experiencia adquirida con aquel trabajo, me llevó años más tarde a ser enviado por la Comunidad Económica Europea, en el ámbito de unos programas de ayuda, a Méjico, Rusia, Ucrania y Túnez. Siempre estudiando la posibilidad de ahorrar energía.

Es el consumo de energía la principal causa del aumento de anhídrido carbónico en la atmósfera, que origina el “efecto invernadero”, que conlleva la elevación de la temperatura en la Tierra.

Creo que el gobierno actual, o el que resulte de las futuras elecciones, no pueden hacer nada que hasta ahora no haya sido hecho ya. Porque el ahorro de energía, sin necesidad de la intervención de los gobiernos, se viene impulsando desde el campo de la ciencia y la tecnología. No sólo en la siderurgia, del que podemos dar fe, sino en el de la automoción, como podemos comprobar por las noticias que los fabricantes de vehículos se encargan de difundir. Que no vengan el Sr. Zapatero y su Partido a colocarse medallas por lo que otros ya están haciendo desde hace años. Incluso desde los tiempos de la “oprobiosa dictadura”, como les gusta decir. Pues nada pueden hacer en ese terreno más que lo que ya vienen haciendo investigadores y constructores sin necesidad de que los políticos se los manden.

Que no alardeen, porque por culpa de la izquierda en general, y del PSOE concretamente, se están emitiendo a la atmósfera miles de toneladas de anhídrido carbónico, que podrían haberse evitado si se hubieran llevado a cabo las centrales nucleares a las que ellos se han opuesto.

Pero lo más importante del caso es que en el cambio climático hay un factor natural que escapa de las manos del hombre. Con anterioridad al aumento de la actividad que incrementa las emisiones a la atmósfera, la Tierra ha conocido cambios de temperatura muy importantes. Los geólogos y los antropólogos que estudian el pasado de la humanidad nos hablan de las glaciaciones. Periodos fríos en que los hielos llegaron a ocupar casi toda Europa. La misma Escritura recuerda los siete años de “vacas flacas” que un fueron sino pertinaces sequías.

Cuando el Sr. Zapatero habla de ponernos a la vanguardia del mundo en la lucha contra el cambio climático ¿tiene en cuenta esos cambios de la naturaleza?  Si lo tiene en cuenta ¿habla en serio? No lo creemos. Es imposible que, aunque no crea en el poder de Dios, se lo atribuya a su persona. No nos queda otra conclusión que la de pensar que nos está tomando el pelo.

Claro que el papel de los políticos en campaña electoral es prometer. Incluso aquello que no tienen intención de cumplir, porque no pueden o porque no quieren. Pero podían poner un límite a su imaginación. Porque en el caso presente la del Sr. Zapatero, o sus consejeros, se ha desbocado de tal modo que ha pasado los límites de la locura y la tomadura de pelo para con los electores es demasiado patente.


DE BODAS Y SEPARACIONES

Carlos Ibáñez Quintana (08/12/07)

Se diría que la Catedral de Sevilla tiene el “mal fario” para eso de las bodas. Las dos de mayor “tronío” celebradas hace unos años han terminado en separación. Parece que la última de las rupturas no es definitiva. Por bien de los interesados y , sobre todo, de sus hijos, quisiéramos que no llegue a serlo.

No entendemos el divorcio. Chesterton lo calificó de superstición hace casi cien años. Su argumentación era sencilla y clara. El matrimonio consiste en un juramento que pronuncian ante Dios, quienes se casan. El ministro eclesiástico es un mero testigo de la promesa. La unión a la que se comprometen es para toda la vida. La promesa la emiten libremente.

Si el compromiso no ha sido “hasta que la muerte nos separe”, no ha habido matrimonio. No hace falta ningún divorcio. En cualquier momento los falsos contrayentes son libres de irse cada uno por su lado y de unirse a otra persona. Si el compromiso ha sido para siempre ¿qué buscan quienes pretenden divorciarse? ¿Qué les liberen de un compromiso que han adquirido para poder volver a pronunciar la misma promesa que no han sabido cumplir?

Parece que quienes se divorcian no han comprendido la esencia del matrimonio. Que fueron a casarse pensando más en la boda, con su parafernalia, que en el compromiso que adquirían.

Así se explica que quienes luego se han separado pidieran a la Iglesia, y obtuvieran de ella, una catedral como marco del acontecimiento. Pero lo que en realidad la Iglesia les daba era mucho más importante: el testigo del compromiso que adquirían y la gracia del Sacramento que santifica la vida matrimonial y ayuda a sobrellevar las cruces de la misma.

Lo demás: el templo uno de los más grandiosos de la Cristiandad, la presencia del Arzobispo, la belleza del rito, los coros, los miles de invitados, las páginas de las revistas,…..todo era secundario.

Obtuvieron de la Iglesia todo lo que la Iglesia les podía dar. Y ahora pagan a la Iglesia, en los críticos tiempos en que vivimos, con un escándalo que contribuye a frivolizar el Sacramento del Matrimonio.

Dios es el Juez Supremo. Por eso nosotros no juzgamos. Pero no podemos dejar de proclamar que el divorcio es un acto vituperable. Que piensen en el mal que causan a los hijos. Un mal que ni los mejores cuidados que se le prodiguen podrán reparar.

No vemos motivo para un divorcio. Si alguno de los contrayentes vive de manera desarreglada, la Iglesia le ofrece el camino la posibilidad de perdón y de iniciar una nueva vida. Y si hay que intentarlo mil veces, mil veces el Señor perdona. Si alguno de los contrayentes ser siente ofendido, el perdón es algo que todos los días prometemos en la oración que el Señor nos enseñó. Si no creen en nada de eso, ¿para qué se casaron por la Iglesia? ¿Para dejarla ahora en mal lugar?

Porque si esperan encontrar en una nueva unión la felicidad que no han sabido alcanzar en el matrimonio, van dados.


CONTESTANDO A D. JAVIER ARZALLUZ (II)

Carlos Ibáñez Quintana (06/11/07)

La Iglesia española no declaró ninguna guerra a la República. Fuimos nosotros los carlistas quienes, entre otros, nos sublevamos bajo nuestra responsabilidad. Esto seguro que lo sabe el Sr. Arzalluz tan bien como un servidor, pues fue su padre uno de los que se levantaron y la consigna correspondiente no la recibió del Párroco ni del Obispo, sino de la organización del Requeté.

La Jerarquía jamás calificó de Cruzada a la guerra. Los que participaron en ella lo hicieron con espíritu de Cruzada. Seguro que esto también lo ha tenido que oír el Sr. Arzalluz en su casa paterna. Al menos los requetés de mi pueblo me han repetido una y mil veces que “si la República no persigue a la Religión nosotros no salimos de casa”.

El documento fundamental de la Jerarquía eclesiástica durante la Cruzada (escribo Cruzada porque para un servidor lo fue) la Pastoral Colectiva, se publicó en julio de 1937. No constituyó ninguna declaración de guerra. La Guerra llevaba un año y para esas fechas ya estaba decidida. A juicio de los nuestros, la pastoral llegó incluso con retraso. Los voluntarios que en defensa de la  Religión se jugaban la vida, eran merecedores de un reconocimiento por parte de nuestros pastores. Sobre todo cuando intelectuales cristianodemócratas, a quienes se atribuía la representación del pensamiento católico, apoyaban desde el extranjero al bando rojo. Extraña manera de entender el catolicismo por parte de semejantes santones, que anteponían su ideología liberal a la verdad de los hechos que se venían desarrollando. Les importaban una higa los sufrimientos que sus hermanos en la Fe (¿De verdad que eran nuestros hermanos en la Fe? ¡No lo demostraban!) estaban soportando en España.

No estaba muy claro que el Gobierno de la República fuese legítimo. Sí era legítimo el sistema republicano implantado el 14 de abril de 1931. Pero, curiosamente, la legitimidad no la recibió de unos votos que no tuvo. Que aunque los hubiera tenido eran administrativos y no políticos. La legitimidad les venía del vacío de poder que se produjo con la huida de D. Alfonso. Así lo entendemos los tradicionalistas de acuerdo con la doctrina que años antes había expuesto el Profesor de Derecho Político, D. Enrique Gil y Robles.

Más discutible es la legitimidad del Gobierno republicano en 1936. Discuten los historiadores si hubo o no pucherazo. Pero aunque no lo hubiera habido, su forma de gobernar le hizo perder toda legitimidad. El gobierno republicano gobernaba tiránicamente. Y la escuela jurídica española, desde el siglo XVII afirmaba la licitud de rebelarse ante el tirano.

Esa ilegitimidad la sentían muy bien los jóvenes nacionalistas de Oñate que preguntaban a los requetés: “¿Cuándo salimos?”. Ese sentimiento de ilegitimidad tan común a nacionalistas como a carlistas, lo acusaba el sacerdote Ariztimuño cuando escribía en las páginas del diario Euzkadi lo que sigue:

Si Euzkadi en vez de tener un poeta jeremíaco y llorón, hubiese tenido un poeta que hubiese enardecido a las masas para que fuesen a la lucha armada en defensa de sus derechos, hoy Euzkadi no se vería en esta encrucijada: s i ir contra el Gobierno legítimo o apoyar a los insurrectos.

Lo de “poeta jeremíaco y llorón” se lo aplicaba a Felipe Arrese Beitia, el vate vasco más prolífico en el último cuarto del siglo XIX, que había fallecido en 1906. Ariztimuño fue apresado posteriormente por los nacionales, juzgado, condenado a muerte y fusilado.

Incluye en su artículo el Sr. Arzalluz el párrafo:

¡Cuántos de los que fueron masacrados por las gentes republicanas no lo fueron simplemente por esta declaración de guerra!

Elude el hecho de que las masacres comenzaron en 1934, y en julio de 1936, antes de cualquiera intervención episcopal, ya se había producido un importante número de martirios. Conociendo otras intervenciones públicas del Sr. Arzalluz, no creemos que ello sea debido a un deseo de ocultar la verdad sino a la irreflexión con que ha acostumbrado hablar y escribir. A éste respecto, nos quedamos de piedra cuando la prensa dio la noticia de la intervención del Sr. Arzalluz en un acto nacionalista en Amurrio. Se conmemoraba el veinticinco aniversario de la desaparición; en Nueva York, de Jesús Galíndez Suárez. Cerró los discursos nuestro hombre y dijo algo así como: “yo os prometo que cuando tengamos un gobierno vasco, construiremos un magnífico mausoleo para que los restos de este ilustre patriota descansen en su tierra”. ¡Y se conmemoraba, precisamente, su desaparición!

Esa irreflexión con que prepara sus intervenciones públicas demuestra una falta de respeto a sus lectores u oyentes. Por lo que a nosotros respecta nos tiene sin cuidado. ¡Pero podía estimar en un poco más la inteligencia de sus seguidores!

Cuando de verdad se ama a un pueblo lo primero que hay que buscar es la paz y la concordia entre sus gentes. Obstáculo inevitable son las discrepancias naturales. Pero por lo menos pongamos de nuestra parte lo posible, buscando con seriedad la verdad que es lo único que hace libres a las personas y las une. Y la verdad no consiste en decir, irreflexivamente, lo primero que a uno le viene a la boca.

Dejando a salvo las intenciones del autor, el artículo supone u duro ataque a la Iglesia. Desde aquí le preguntamos qué beneficios espera para nuestra Euskalerria de que nuestros jóvenes se aparte, aún más, de la Fe.


CONTESTANDO A D. JAVIER ARZALLUZ

Carlos Ibáñez Quintana (31/10/07)

En la página web de Izaronews Don Javier Arzalluz ha publicado un artículo en que pide a la Iglesia que recuerde a los 16 sacerdotes nacionalistas fusilados por los nacionales y hace una mención a los destierros que sufrieron otros en los años que siguieron a la guerra. A ellos dedica su recuerdo y gratitud.

¿A qué viene recordar ahora los fusilamientos citados y, sobre todo, relacionarlos con la beatificación de los 498 mártires en Roma? Lo que Arzalluz dice en su artículo no es nada nuevo. La prensa, la radio y la televisión nacionalistas lo han venido repitiendo desde la transición. Es indudable que insistir en esta ocasión demuestra que les ha dolido la beatificación. ¿Por qué? Es absurdo pretender poner en parangón el martirio de unos con la muerte de otros en defensa de sus ideales políticos.

Esto no es nada extraño en el campo nacionalista. El nacionalismo es una religión; es una idolatría. Y el nacionalismo vasco, además, mezcla esa idolatría con la Religión católica.

Ya Sabino de Arana osó formular su proposición: “nosotros para Euzkadi y Euzkadi para Dios”.Entre nosotros y Dios no hay más mediador que N. S. Jesucristo. Seguro que Sabino nunca se dio cuenta de la gravedad de su afirmación.

  Engracio de Aranzadi, en la dedicatoria a Sabino de su obra “La Nación Vasca”, llegó a decir:”Si Dios no te hubiera enviado para salvar a Euzkadi”. Semejante aberración me recuerda a mi amigo Hans, que interrumpió en clase de Religión al Capellán de la colonia alemana en Bilbao para decirle: “no diga Vd. más tonterías, el único que ha salvado a Alemania es el Führer”. Hans  tenía a la sazón catorce años.

El colmo del confusionismo entre lo político y lo religioso, lo manifiesta el PNV celebrando desde 1932 el Aberri Eguna, en coincidencia con el Domingo de Resurrección.

No tiene nada de particular que formados en tal ambiente, aquellos sacerdotes nacionalistas dieran tanta importancia a la difusión de los ideales sabinianos como a la predicación de la Fe. La filiación nacionalista de casi todos ellos era notoria y descarada. Algunos incurrieron en acciones que en aquellos momentos, el Código de Justicia Militar castigaba con la pena capital. No quiero sostener que las condenas fueran justas y merecidas. Como no lo fueron otras muchas también dictadas por los consejos de guerra. Pero las circunstancias de las muertes de unos y otros fueron totalmente diferentes.

La parcialidad del nacionalismo vasco a la hora de recordar los sacerdotes asesinados en la guerra es escandalosa. Nunca mencionan los que mataron los de su bando. Cuido muy bien de no escribir “los que mataron ellos”. Rondaron el medio centenar y entre ellos los había nacionalistas declarados. Así el famoso P. Zabala Arana CMF, autor de una gramática del vascuence que se usaba en los  “batzokis”. Se los callan.

A los católicos vasconavarros nos alegra que 51 paisanos nuestros hayan subido a los altares. No han sido los primeros; ni serán los últimos. Si extrapolamos la  proporción de los beatificados ahora a las casi 7000 víctimas, que hay contabilizadas, llegamos a la conclusión que entre 600 y 700 pudieron ser naturales de nuestras tierras. Por ellos nunca ha alzado la voz el nacionalismo.

Ya en  noviembre de 1936, el Cardenal Gomá y el Obispo Olaechea de Pamplona visitaron a Franco para denunciar los fusilamientos de clérigos. A partir de entonces no se aplicaron más penas de muerte. Un carmelita fue fusilado en Amorebieta acusado de atravesar las líneas en circunstancias poco claras y el Capitán que mandaba la unidad se salvó de milagro de un “paquete”

El nacionalismo ha sido un auténtico cáncer para el catolicismo vasconavarro. Se quiso extirpar con medidas de traslados a otras tierras. A cualquiera se le ocurre que de algún modo había que impedirles que siguieran haciendo propaganda política prohibida prevaliéndose de su condición sacerdotal. Porque mientras los gudaris, hartos de luchar al lado de sus enemigos, se habían rendido en Santoña, los curas nacionalistas persistían en sus prédicas. D. Julio Ugarte, capellán prisionero en Santoña, en sus memorias alardea de las soflamas que pronunciaron ante el tribunal militar. No se trataba, naturalmente, de confesar su fe en Dios Uno y Trino. Confesaban otra cosa. Por esa otra cosa les condenaron. Por ello no creemos que merezcan ser puestos como modelo ante el pueblo de Dios.

En plena transición Leizaola reconocía que el nacionalismo se había conservado gracias a los confesionarios y a las mujeres. Aunque no decimos nada nuevo, lo recordamos por la importancia que tiene una confesión de parte. Porque.

En el nacionalismo vasco han coexistido dos religiones. Mejor dicho la Religión verdadera ha sido infectada por una idolatría. El resultado está a la vista: en las diócesis vasconavarras no hay natalidad, no hay vocaciones religiosas, las iglesias están vacías, muchos pueblos sin Misa por falta de sacerdotes. Organizaciones de curas que se ponen toda clase de trabas a su Obispo. Que le obligan a que no admita a congregaciones forasteras.

Religiosamente esto es un desastre. Y de ello tienen la culpa quienes desde hace casi cien años vienen poniendo en un mismo plano lo terreno y lo sobrenatural. Por eso no podemos dedicarles, como lo hace Arzalluz en su escrito, “nuestro recuerdo y gratitud”

Nuestro recuerdo es para pedir al Señor que los haya acogido con la Misericordia con que esperamos nos reciba un día a nosotros.


GRAVE Y TRASCENDENTAL

Carlos Ibáñez Quintana (31/10/07)

Con estas palabras comenzaba un comunicado que Sabino de Arana insertó en la prensa bilbaína meses antes de fallecer. Ni grave ni transcendental: se trataba de anunciar a sus seguidores que se daba de baja del PNV, que había fundado, para refundarlo con el nombre de “Liga de Vascos Españolistas”. Todo se reducía a cambiar de collar al perro.

Pero el hecho a que nos vamos a referir sí es “grave y transcendental”.

Se dice, y con bastantes visos de ser cierto, que en una cena a la que asistieron unas pocas personas de la cúpula de la actual situación, D.ª Esperanza Aguirre pidió a D. Juan Carlos que tratase con más benevolencia a Federico Jiménez Losantos. Se sigue diciendo que D. Juan Carlos contestó que ya les ha dicho a los obispos que recen menos por él y que impidan al mencionado comentarista atacarle desde la COPE.

Esto es muy “grave y transcendental”. Pues constituye una prueba del concepto que los demócratas tienen de la libertad de expresión. No lo ha dicho cualquiera. Lo ha dicho el Motor del Cambio. La persona sobre quien recaen todas  las alabanzas porque nos devolvió la Libertad (con mayúscula). El subconsciente le ha traicionado. Y se ha descuidado a darnos a conocer que para él la libertad de expresión tiene ciertas limitaciones que no contempla la ley, pero que se dan frecuentemente.

Cierto que por ley no se le puede privar al periodista de su cátedra. Pero burlando la ley se puede hacer una gestión cerca de los dueños del medio de comunicación para impedirle el uso de esa libertad de expresión tan “sagrada” en la democracia.

Eso ha manifestado el más destacado de los demócratas. Pero así piensa y actúa la mayoría de los demócratas. La unanimidad, sobre los temas más diversos, con que se expresan quienes escriben en los medios de comunicación demuestra que la libertad de expresión es patrimonio exclusivo de los dueños de los medios de comunicación. Cualquiera diría que estamos ante una perogrullada, porque la cosa es evidente. Es evidente pero nunca se reflexiona sobre lo que ello supone. Montar un periódico exige disponer de dinero; contar con el apoyo de empresas anunciantes. El dinero y las empresas están en muy pocas manos. La cacareada libertad de expresión es para unos pocos que modelan la voluntad popular a su gusto. Que, por tanto, nos tiranizan tan suavemente que no nos damos cuenta.

Y no es que nos agarremos a una imprudencia de D. Juan Carlos. Otros muchos piensan lo mismo. Lo consideran tan natural que no se preocupan de disimularlo. Así por ejemplo Iñaki Gabilondo.

Desde la cadena CNN en uno de sus comentarios diarios puso verdes a los obispos y les calificó de hipócritas, por permitir  a Jiménez Losantos atacar desde la COPE al PSOE y a D. Juan Carlos. La dureza de sus expresiones y el tono con que las pronunciaba, llevaban tal carga de odio que nos recordaba las soflamas que durante la República indujeron a las masas ignorantes a cometer contra la Iglesia los desmanes que hoy es inevitable recordar.

Y es que Iñaki Gabilondo debería conocer, puesto que es periodista, las dificultades con que los dueños de una parte de las acciones de la COPE se encontrarían si pretendieran impedir a Jiménez Losantos sus ataques a determinados partidos o personas. Por otra parte, qué más quisieran Gabilondo y los suyos que los obispos limitaran de algún modo la libertad de expresión de quienes hablan desde la COPE. ¡Ya tendrían argumento para un culebrón!

Pero al atribuir a los obispos el poder de condicionar la labor de los periodistas de la COPE, nos está diciendo que su experiencia profesional es esa: que todos ellos escriben al dictado de quien les emplea. Que la libertad de expresión es un cuento.

Y esto sí es “grave y transcendental”. Nos dicen que vivimos en libertad y resulta que tal libertad no sale del papel en que se consagra. Vivimos en un sistema que se basa en la mentira.

Porque las actitudes inconsecuentes de D. Juan Carlos y de Gabilondo, nos demuestran que esa inconsecuencia no es algo circunstancial. Es algo que está en la entraña del sistema.

No se trata de un pecado personal que se pueda perdonar. En el sistema democrático el pecado no existe. En él todo es perfecto. Al no haber pecado tampoco es necesario el perdón. Eso de acuerdo con su teoría. Porque en la práctica los pecados se suceden continuamente. Son inevitables dada la ficción en que se sustenta el sistema. Lo malo es que la penitencia la tenemos que pagar todos.


CARTA ABIERTA A JOSEP LLUÍS CAROD ROVIRA

Zortzigarrentzale (19/10/07)

Hace ya bastantes años leí que el Sr. Royo Vilanova increpaba a los catalanes y les decía: "¿Por qué se empeña Vd. en decir Carrer de San Pere, en vez de Calle da San Pedro, como los demás?" Mi reacción mental fue: "¿Por qué este señor, si ya ha entendido lo que los catalanes quieren decir no les deja en paz y que lo digan como quieran?".

Este recuerdo me vino a la mente cuando, en su aparición televisiva exigió al joven que se dirigió a Vd.  llamándole D. José Luis, que no le cambiara el nombre. El joven no le cambiaba el nombre. Se limitaba a pronunciarlo como él sabía. Y la diferencia entre lo que él dijo y lo que Vd. exigió es mínima. Si el joven, en vez de formularle una pregunta le advierte que se le ha caído la cartera y que se la quiere devolver, ¿le habría Vd. exigido la correcta pronunciación catalana de su nombre?

Se quejaba Vd. en que en trescientos años los españoles no catalanes hemos sido capaces de decir “Suarcheneguer” y no Yusep Lluis. Mire Vd.: no se dice “Suarcheneguer”. Puesto que se trata de un nombre austriaco. Schwarzenegger se pronuncia algo así como “Esvarcheneguer”. Y si un servidor lo sabe es porque su profesión le ha exigido estudiar el alemán. Y en ningún momento me he visto en la necesidad de aprender el catalán. Porque desde el castellano, y más con los conocimientos de latín que adquiríamos en los tiempos en que el Bachillerato se estudiaba en serio en España, el catalán se entiende bastante bien. Y cuando no lo entiendo los catalanes con los que trato tienen la cortesía de dirigirse a mí en castellano. Que lo conoce la inmensa mayoría.

En castellano los viajantes catalanes han difundido las manufacturas de su tierra por toda España e Hispanoamérica. Gracias al castellano han dado trabajo a otros catalanes y generado riqueza para el Principado. Eso lo han hecho los catalanes que trabajaban.  No los políticos que por vivir a costa de los demás se pueden permitir solar en su mundo virtual, lejos de la realidad. Y exigen, como un derecho, para expresarse catalán ante quienes no lo hablan, servicios de traducción simultánea. Que pagamos los demás.

Las diferencias entre ambos idiomas no son tan grandes. Después de haberlo escuchado por tres o cuatro veces, soy capaz de entonar el “Virolai” y lo hago con mucho gusto. Eso es lo que me une a los catalanes, a los que los son por sus cuatro costados, mucho más de lo que a Vd., mestizo de aragonés que ha tenido que cambiar de apellido, le desune de los demás españoles el que no pronuncien correctamente su nombre. Se trata de una comunidad de espíritu frente a una diferencia de pronunciación. Claro que como seguramente no canta el “Virolai”, en Vd.  predomina esa diferencia de matices al hablar sobre todo lo demás.

Le preguntaron a Vd. con qué equipos jugaría el Barça las competiciones después de la independencia de Cataluña. Contestó Vd. que si ese era todo problema no tenía ninguna importancia.

¿Cómo que no tiene importancia? En esta sociedad de “panem et circenses” en que Vds. viven a sus anchas, el Barça y sus trofeos son imprescindibles para excitar los sentimientos de una gran masa que luego les da sus votos. Pero es que además es el ejemplo de otros muchos problemas que surgirían. De rupturas de todo tipo (familiares, culturales, comerciales…). No sé si llegaré al 2014 para cuando Vd. anuncia la independencia catalana. ¿Necesitaremos pasaporte mi hijo, casado en Barcelona, o nosotros para podernos ver? ¿Tendré que considerar como extranjera a mi hija política?

Poco de catalanes tienen los que como Vd. basan su catalanidad en el nombre que se han puesto. Y es que Cataluña es mucho más que eso. Dijo un eminente catalán, profundo conocedor de la historia y espíritu de Cataluña, que “Cataluña será cristiana o no será”. Y Vds. andan empeñados en que deje de ser cristiana. En que deje de ser Cataluña.

Ya hace setenta años, cuando tuvieron posibilidad física para ello, se empeñaron en destruir los que más de catalán hay en Cataluña. Quemaron Santa María del Mar. No se atrevieron a arrasar Montserrat, foco de Fe y cultura, pero masacraron a veintitrés de sus monjes. Eliminaron a cientos, miles de catalanes a quienes no hubiera necesitado Vd. exigirles que pronunciasen su nombre en catalán, porque seguro que lo hacían mejor que Vd. mismo. Incluso llegaron a destruir la tumba de Casanova en San Baudilio del Llobregat. Y Vds. pretenden representar a Cataluña, cuando son incapaces de entender lo verdaderamente catalán.

Y si esto no es así, les desafío a que el próximo 13 de septiembre hagan copias del manifiesto que dirigieron los Jefes de la resistencia de Barcelona y lo repartan entre los asistentes al acto.


CARTA ABIERTA AL SENADOR IÑAKI ANASAGASTI

Zortzigarrentzale (19/10/07)

De nuevo se ha metido Vd. con la familia que ocupa el trono. No es que me interese la defensa de los atacados, sino criticar el motivo por el que Vd. les ataca. Dice Vd. que no han puesto a ninguno de sus niños un nombre vasco. Y yo le replico que uno de ellos lleva el de un santo vasco con quien está emparentado el padre: Valentin. Poner a un hijo ese nombre significa referirse a una raíz vasca del niño. Valentín, a pesar de no ser solamente vasco tiene mucho más de vasco que, por ejemplo, Iker. Busque Vd. documentos vascos con más de ciento veinte años y encontrará Valentin en muchas ocasiones. De Iker no hallará ni rastro.

Los nombres en vascuence comenzaron por ser un invento de Sabino de Arana. Tomó un santoral romano y fue “traduciéndolo” al vascuence de acuerdo con unas reglas de transformación que él mismo se inventó. Que, por cierto, fueron criticadas por D. Resurrección María de Azkue. Obedientes a la orden del Maestro, los padres nacionalistas comenzaron a bautizar a sus hijos con esos nombres. Pero después se salieron del santoral y tomaron nombres de las leyendas y novelas. Hoy se están imponiendo a niños nombres como Zigor (vara) y Adur (baba) junto a otros que no quieren decir nada pero “suenan a vasco” y a los padres les gustan. Nombres de ningún arraigo en nuestra tierra. De vascos no tienen nada. Así se están inventando Vds. una personalidad vasca totalmente ficticia.

Y nos están incordiando a los vascos que queremos seguir siéndolo sin dejarnos adulterar por las normas nacionalistas.

Para Vds. los vascos tienen que ser más que el resto de los humanos. Han conseguido extender en nuestra tierra la costumbre de “jugar a vascos”. Es de risa cuando, hablando castellano (porque vascuence no saben) inmigrantes o hijos de inmigrantes dicen “mi aita”, para referirse a su padre. Ignoran que en vascuence cuando uno se refiere a su propio padre sobra el posesivo. Peor aún cuando dicen “mis aitas” para referirse a sus progenitores. “Aita” es exclusivamente el padre. El que dice “mis aitas” afirma que tiene varios padres, lo que es imposible. Aunque en castellano eso significa que quien así se expresa fue “concebido a escote” .

Movidos por ese complejo de superioridad de lo vasco sobre lo no vasco, cuando (siempre utilizando el castellano) mencionan localidades vascas, emplean el nombre vasco de las mismas. A nadie, que tenga  sentido del ridículo, le oímos decir “Bordó” en vez de Burdeos ni “London” en vez de Londres. Pero los vascos somos distintos. Y nuestros “aficionados a vascos” creen poner una pica en Flandes cuando dicen. “Ayer estuvimos en Donosti”.

Muchas localidades vascas tienen un nombre vasco además del castellano. Así Donostia, Iruña, etc. Otras no tienen más que nombre vasco, que es el que ha pasado a los documentos oficiales. Pero viene Euskaltzaindía  y decreta que Lemona ha de llamarse “Lemoa” y Otxandiano, “Otxandio”, como ejemplos entre decenas. Hay que distinguirse y romper con el pasado. Dicen que siguen la norma de suprimir ciertas consonantes entre dos vocales, normal en el habla popular. Pero cuando se encuentran con Unzá, recurren al nombre primitivo de Untzaga, contradiciendo el criterio que han empleado para otros nombres.

 Donde han llegado a casos ridículos es en la toponimia de las zonas donde el vascuence se ha perdido hace siglos o nunca se habló. Así la aldea de Quejana, donde se halla la torre del Canciller Ayala, la han convertido en Kexaa. Absurdo cacofónico donde los haya. Otras veces se quedan a medio camino y demuestran su ignorancia para llegar a una “euskerización” correcta. De modo que en la Villa de Arceniega, donde nunca se ha hablado vascuence, han cambiado los nombres de las calles Alta, del Medio y Bajera, por Goiko Kalea, Erdiko Kalea y Beko Kalea. Sin tomar ejemplo de otras villas sitas en zona vascoparlante, con la misma configuración urbanística, cuyas tres calles se denominan Goienkale, Artekale y Barrenkale.

Han cambiado el nombre de mi pueblo que ya no es Orduña, sino Urduña. Las razones que han dado para ello harían reír al más triste. Lo mismo que los nombres de las calles, que hoy se llaman como nunca se llamaron.

Para qué seguir, si la lista de agravios al buen gusto y al sentido común sería interminable.

 Y a eso que es romper con un pasado, con una tradición, lo llaman recuperar una personalidad. ¡Un cuento! ¿Puede ser recuperación cambiar el nombre al río Nervión, por el que según el folclore bilbaino “bajaba una gabarra con once jugadores del club Achuritarra”, y escribir Nerbioi?

Lo triste es que ese mundo virtual que los nacionalistas se han montado es el que hoy nos domina. Sr. Anasagasti: pueden Vd. y los suyos estar satisfechos por su victoria. Pero los derrotados han sido los vizcainos, alaveses y guipuzcoanos. No solo en el aspecto de que les están cambiando su personalidad, imponiéndoles algo que no es suyo, que es un invento reciente. Sino también en la mansedumbre con que se han aceptado las innovaciones.

Imposición de cambios. Cuantos más mejor. Que el pueblo los acepte humildemente. Para que se acostumbre a obedecer .Y sin rechistar. Que se entere quién es el que manda aquí. Así aceptará sin resistencia las más absurdas leyes que le lleguen desde el poder.

Don Juan Carlos ha aceptado otras cosas peores. Como firmar la despenalización del aborto. Pero, Sr. Anasagasti, no creo que acepte, por el notorio ridículo que ellos supone, “jugar a vascos”  como Vd. desea.


EL DERECHO A LA VIVIENDA

Carlos Ibáñez Quintana (19/10/07)

Vimos hace unos días, en el programa “Línea 900” de TV 2, un reportaje de las injusticias que se están cometiendo en la ejecución de nuevas urbanizaciones. Los hechos relatados han ocurrido y están ocurriendo en la Comunidad Valenciana.

El promotor de viviendas elige un terreno. Prepara un plan de urbanización. Lo presenta al ayuntamiento correspondiente, que lo aprueba. La operación ya está en marcha.

La urbanización de los terrenos exige unas obras que el ayuntamiento no sufraga. Son los propietarios quienes han de correr con los gastos en proporción a la superficie de  que son dueños. Generalmente ocurre que no disponen de dinero para ello. Tienen una solución: vender al promotor. Que adquiere el terreno en condiciones favorables.

A veces en el terreno hay ya construidas viviendas ya habitadas. Los propietarios deben de venderlas y abandonarlas. En el reportaje aparecía el testimonio de familias a las que el dinero que les ofrecen no les llega para adquirir su nueva residencia. Tienen que hipotecarse.

Un concejal de urbanismo de un ayuntamiento justificaba tales atropellos con el argumento de que el bien común debe prevalecer sobre el bien particular. ¿Y el derecho de todos los españoles a una vivienda digna, que figura en la Constitución? Además  el bien común incluye el bien de esos particulares. Si de un proyecto de urbanización han de derivarse beneficios para todos, que se indemnice convenientemente a los actuales propietarios. Porque ante la evidencia de que las mayores y más rápidas fortunas se están consiguiendo con la construcción, clama al cielo que ello se haga a costa de echar a la calle a los actuales habitantes.

 Los ayuntamientos necesitan más fondos que nunca para atender a los sueldos que se asignan los cargos elegidos y a la monstruosa burocracia que han creado los partidos para “enchufar” a sus miembros. El Estado y/o las comunidades autonómicas nos tienen asados a impuestos. A los ayuntamientos no les queda otro camino para estrujar al pueblo que el de la construcción. Recurren a él y ahí tenemos el origen de tantas marbellas de las que nos hablan los medios de comunicación. Se infringe flagrantemente un artículo de la Constitución, mientras todos proclaman que ese papel nos ha hecho felices a los españoles.

El reportaje en cuestión terminaba con una declaración del concejal de marras diciendo que hay un trasfondo político en las quejas de los perjudicados. Que a Andalucía no ha llegado ninguna comisión investigadora de la Unión Europea. Nosotros vemos tal declaración como un recurso a lo de “mal de muchos, consuelo de bobos”. Después de su desafortunada invocación a la superioridad del bien común sobre el particular, la entendemos como un reconocimiento de la injusticia que cometen y un deseo de echar tierra sobre el asunto.

Dudamos de que la actuación de la comisión de la Unión Europea resuelva nada a los perjudicados. Si llega a alguna conclusión será tarde. Por eso no queremos que venga otra a investigar en Andalucía. Lo que queremos que se haga justicia sin salir de España. El que se haya recurrido a Europa es la mejor prueba de que en España, bajo este sistema, no se pone remedio a injusticias tan flagrantes. Un motivo para que persistamos en nuestra convicción de que hay que cambiarlo.


EL DESFILE DEL DOCE DE OCTUBRE

Carlos Ibáñez Quintana (19/10/07)

Encendí la televisión y me senté. Tres paracaidistas con la bandera (esa bandera que parece prohibida en nuestra tierra porque nunca, o raras veces, se ve) en el paracaídas toman tierra delante de la tribuna en un alarde de precisión. Esto va bien.

Frente a las tribunas hay unas tres o cuatro banderas y banderines. Lucen la Cruz de Borgoña. La que campeó en las banderas de los tercios de Flandes. Más tarde en las banderas de nuestros requetés en la Cruzada. ¿Volverán las mismas banderas el año próximo, cuando haya entrado en vigor la “Ley de la Memoria Histórica”? ¿Incluirán a nuestra Cruz de Borgoña entre los símbolos franquistas que deben desaparecer? Cualquier cosa se puede esperar de esos.

A continuación llega el homenaje a los muertos por España. Y suenan, aunque adulterados, los versos del soneto de nuestro entrañable e inolvidable D. Martín Garrido: “Les reclamó el deber y obedecieron”. ¿Por qué no usarán alguna poesía de uno de los suyos? ¿Quién conoce hoy a la obra de D. Martín? ¿No nos han hecho creer que toda la cultura es de izquierdas? Pues que recurran a sus poetas. Esto sigue bien.

Continúa el homenaje a los muertos y cantan: “Tú nos dijiste que la muerte, no es el final del camino. ¡Pero si hablan de la esperanza en la vida eterna! ¡Si confiesan su fe en la Resurrección! ¿Pero no estamos en un país laicista? Esos que impasibles están en la tribuna, ¿no son los mismos que quieren borrar la Religión de España? ¿Cómo celebrarán este acto el día que lo consigan? Tendrán que suprimir la fiesta y el acto. Tendrán que acabar con España.

Recordó el locutor que el lema de la escuadrilla de caza que voló es “suerte vista y al toro”. ¡Pero si se trata de la escuadrilla de García Morato! Con otros pilotos, con otros equipos, pero el mismo lema. ¿no se habrán enterado que es otro de los recuerdos “del franquismo”?.

Pero ellos seguían impasibles, como estatuas. ¿Pensarían que tienen que pagar un tributo a unas costumbres mientras no consigan su objetivo de hacerlas desaparecer? No cabe otra conjetura.

El hecho es que mientras no desaparezcan los de la tribuna, vayamos pensando que al Día de la Hispanidad le quedan pocos años de vida.

El desfile por la Castellana, tal como se celebró este año y como se viene celebrando, es un acto anticonstitucional. ¿Qué desaparecerá primero? ¿El acto o la Constitución? Porque el uno es incompatible con la otra.


INCOMPRENSIBLE

Carlos Ibáñez Quintana (09/10/07)

Leemos en “La Gaceta de los Negocios” núm. Correspondiente a los días 6 y 7 de octubre:

"Lo que nunca se ha tenido se puede desear ardientemente pero no se puede “echar de menos”; y hasta que murió Franco, yo no eché de menos lo que nos robó el franquismo: la libertad. Ya no me la dejaría arrebatar. Hoy sé que es el bien más preciado, la condición sine qua non de la convivencia pacífica entre personas de ideas distintas".

Con esas líneas, su autora da la sensación de que escribe por cumplir con su profesión, sin reflexionar sobre lo que escribe  y, naturalmente, sin sentirlo. Por seguir la moda de lo políticamente correcto.

No entendemos cómo "se puede desear algo ardientemente no se puede echar de menos".

Si se desea será porque se necesita y se echa de menos. Con el párrafo en cuestión, su autora demuestra que esa libertad (abstracta y en singular) no vale nada. Si valiera la habría echado de menos. Demuestra que no valora las auténticas libertades que el estado liberal nos tiene secuestradas.

Nosotros las echábamos de menos durante el franquismo y las deseábamos ardientemente. Y la mayor parte de esas libertades, las más importantes, no nos han sido devueltas por la democracia.

La diferencia entre nuestra postura y la de la autora del párrafo que comentamos, es que las libertades por las que aspiramos son derechos concretos a elegir en la vida diaria. Derechos concretos a que el Estado no se inmiscuya en nuestras vidas más allá de lo imprescindible. La libertad que ella no echaba de menos es una palabra sin contenido. Por eso hoy está satisfecha con la nada (o casi nada) que esto que llaman democracia nos ha devuelto. Termina diciendo:

"Ya no me la dejaría arrebatar. Hoy sé que es el bien más preciado, la condición sine qua non de la convivencia pacífica entre personas de ideas distintas".

No podemos dar a ese  párrafo ningún valor. ¿Cómo puede uno no dejarse arrebatar algo que es nada, puro vacío? ¿Qué haría para no dejárselo arrebatar? Si durante el franquismo no lo echó en falta y vivió tranquila. Lo normal es que, con más años y experiencia, adoptase la misma o más pasiva postura que entonces.

Respecto a la convivencia pacífica en que hoy vivimos gracias a esa libertad, la invitamos a que lea las noticias de la política española, que diariamente publica su periódico y que se de una vuelta por las Vascongada o Cataluña.

Es incomprensible que se escriban esas cosas. Pero se escriben. Y gracias a ello se sostiene este régimen catastrófico.


EL CARDENAL CAÑIZARES CAE EN UNA TRAMPA

Carlos Ibáñez Quintana (05/10/07)

El miércoles 3 de octubre,  en la portada de “La Razón”, ocupando toda la página, aparece  una frase del Cardenal Arzobispo de Toledo: “El Rey es la garantía de la unidad y permanencia de España”.

Discrepamos totalmente de ello. Don Juan Carlos de Borbón no es garantía de nada.

Lo hemos vivido y lo recordamos. Con la misma contundencia con que se ha expresado nuestro Primado, allá por 1970 se nos decía que D. Juan Carlos era la garantía de la permanencia de los principios del Movimiento Nacional.  ¿Es verdad, o no?

En contra de lo que se nos prometía, D. Juan Carlos abanderó el cambio (eso aseguran a cada momento sus panegiristas) a este sistema que padecemos, con el cual España se ha descompuesto y se sigue descomponiendo. Hoy D. Juan Carlos no es garantía ni de la observancia de las Constitución de 1978 que vemos es infringida repetidas veces

Don Juan Carlos no nos garantiza ni siquiera su permanencia. En dos ocasiones los españoles han visto huir a su Tatarabuela y a su Abuelo dejando a España en manos de la Revolución. Y decimos huir voluntariamente porque nada les obligaba a marcharse. Dª. Isabel eligió desde San Sebastián su exilio en Paría en contra de los consejeros de sus cortesanos de que hiciera frente a los revolucionarios sublevados. Don Alfonso dio la “espantá” por Cartagena de resultas de unas elecciones municipales que no había perdido. Malos precedentes para confiar en la permanencia de esa Familia.

Es que la monarquía no se basa en una persona sino en una familia. Y la Familia que nos ocupa viene usurpando el trono desde 1833. La usurpación fue tan flagrante que tanto María Cristina, como la Infanta Carlota, como los descendientes de ésta, estaban convencidos de que habían robado el trono a D. Carlos V que en alguna ocasión no tuvieron reparo en reconocerlo. Desterrados Dª Isabel y D. Alfonso, de lo primero que se preocuparon fue de intentar una reconciliación con D. Carlos VII y D. Jaime, respectivamente. ¿Qué buscaban? Indudablemente algo de lo que carecían. Al menos en el caso de D. Alfonso podemos asegurar que cuando D. Jaime le preguntaba “¿Con qué derecho habéis reinado en España tu y los tuyos?”, inclinaba la cabeza y callaba.

Son  perfectamente conscientes que deben la Corona a los grupos que les apoyan: a los revolucionarios, a los que se lucraron con el robo de la desamortización, a los grupos capitalistas de Cuba que se lucraban del mantenimiento de la esclavitud, a los empresarios mineros que se enriquecían pagando sueldos de hambre, a un General que traicionó a quienes le llevaron a la victoria, a los dirigentes de los partidos políticos que se benefician del disfrute "turnante" del poder….

A lo que sea, pero entre ello no figura ni la Tradición, ni la Legitimidad ni la Lealtad de un pueblo.

Han bastado las algaradas de unos energúmenos para que a todos nos haya asaltado el temor de la III República. Y decimos “a todos nos”, porque los carlistas no quisiéramos ver en España tan funesto sistema por tercera vez.

Durante toda nuestra vida de carlista hemos contemplado la marcha de España como un permanente deslizarse hasta el abismo. Gobernaba Franco y nos resignábamos a que aquello durase porque veíamos que el cambio sería a peor, a lo que hoy tenemos. Del mismo modo que hoy vemos que esto no tiene otra salida que la III República y no queremos que llegue. Que dure esto. A ver si entre tanto se hace el milagro. Si convencemos al pueblo español del engaño en que lo tienen y se decide buscar la libertad por los caminos de su Tradición. A ver si reacciona. España. Sí, REACCIONA, a pesar de la mala prensa que tiene el vocablo y sus derivados. ¿No se desea la REACCIÓN en los enfermos graves?

En descargo del Cardenal  Primado, analicemos las circunstancias en que ha emitido tan desacertado juicio. El diario La Razón ha organizado una serie de encuentros en su sede en los que ya han participado Mariano Rajoy y Mª. Teresa Fernández de la Vega. Para el tercer encuentro ofrecieron la tribuna al Cardenal. Éste, es cumplimiento de su deber de evangelizar, aceptó el ofrecimiento disertando sobre el tema “Cristianismo y secularización: reto a la Iglesia y a la sociedad”. Alfonso Ussía, moderador de los debates, calificó la intervención de “brillantísima y esclarecedora disertación”, opinión a la que nos unimos después de leer el resumen de la misma aparecido en el citado diario. Al final de la misma, Javier González Ferrari, presidente de Onda Cero formuló la siguiente pregunta:

- Supongo que no es ajeno a una campaña que no es sólo que unos gamberros estén quemando la foto del Rey, sino que va mucho más allá, como que se pida reiteradamente la abdicación de Su Majestad el Rey en la figura de su hijo ¿Cuál es la postura de la Iglesia ante ese fenómeno?

La pregunta era comprometedora y condicionaba la contestación. Creemos que el Cardenal podía hacer sido más astuto y no comprometerse tanto en la respuesta, dado que ella encerraba elogios a quien ha roto con la “historia milenaria” de servicio a España por parte de la Corona y que ha puesto su firma a leyes tan inicuas como la legalización del aborto y la implantación de esa “Educación para la Ciudadanía” que solivianta a nuestros obispos. Pero una respuesta en sentido contrario habría comprometido al prelado con una política de ruptura con la situación actual.

Nuestras críticas van contra el periodista que ha buscado el apoyo de la Iglesia para una determinada opción política. Sigue en ello la conducta de la derecha liberal para la que, cuando de defender los derechos de la Iglesia se trata, la Iglesia no debe meterse en política. Pero cuando lo ven necesario, no dudan en recurrir a la Jerarquía en busca de apoyo. Por nuestra parte, pensamos que mal se ven los partidarios de la pseudomonarquía reinante cuando, por no encontrar otros apoyos, recurren al de la Iglesia.

Nuestra crítica va también contra el diario por destacar un juicio de importancia menor y equivocado, frente a otras verdades indiscutibles, de mucha mayor enjundia, que jalonaron la disertación.


TREINTA AÑOS DE ESTABILIDAD Y PROGRESO

Carlos Ibáñez Quintana (05/10/07)

Ante los últimos ataques a los símbolos de la monarquía, el propio titular ha salido en su defensa recalcando que gracias a la monarquía constitucional gozamos del más largo periodo de estabilidad y progreso.

Esto recuerda que lo mismo, lo mismo, decían los defensores del régimen anterior al cumplirse los veinticinco años de paz. Y lo mismo hemos leído que decían los defensores de la Restauración canovista.

¿Estabilidad? Existe un dicho irónico, que circula entre arquitectos e ingenieros, según el cual “las cosas tienden a no caerse”. Entre los mismos profesionales también se recuerda la ley de Murphy: “lo que puede suceder, terminará por suceder”. Lo cierto es que muchas cosas siguen en pié mientras no se caen. Pero acaban cayendo. Eso ocurrió con esos dos regímenes a los que se les atribuyó el beneficio de la estabilidad.

¿Progreso? El progreso es constante en la sociedad. Es inevitable. Se da con todos lo regímenes. Nadie negará que un gobierno comunista fue el primero en poner un hombre en órbita. Cada vez se construyen carreteras y líneas férreas mejores. Coches y trenes más rápidos. Los fabricantes se esmeran en obtener productos más útiles para los usuarios y a más bajo precio. ¿Acaso no fue un progreso el invento de la fregona?  ¿O el chupa-chups para los niños? ¿Y hemos de atribuir su mérito al régimen bajo cuya vigencia aparecieron en el mercado?

¡Claro que ha habido un progreso! Pero unos se han beneficiado del mismo más que los otros. Y otros han salido perjudicados.

¿Estarán satisfechos del progreso los mileuristas de los contratos basura? ¿O los jóvenes que no pueden casarse por no encontrar vivienda? ¿O los que la han encontrado mediante una hipoteca que les esclavizará para toda su vida?

En los fines de semana se atascan las carreteras. Todos tienen coche. Durante los numerosos puentes, sea en invierno o en verano, la ocupación hotelera roza el 100%. Todos viajan. Pero son mayoría los demás. Los que viven entrampados o llegan con apuros a fin de mes.

¿Y todo se compone con esas apariencias? ¿Ese es todo el progreso que nos ha reportado la democracia?

¿El millón de niños que han sido abortados, también forma parte del progreso? ¿Y la deficiente enseñanza con todas sus lacras? ¿Cuántos divorcios se han producido gracias a las facilidades que al ley da para ello? Detrás de cada divorcio: una tragedia para los que se separan. Unos hijos que crecerán con problemas. Que no podrán recibir una educación conveniente. ¿Ese es el futuro que nos ofrece la democracia? ¡Claro que sí, no hay otro!

Con que unos cuantos estén satisfechos porque comen, beben, viajan y fornican no está resuelto el problema de España. Porque esos que se dan buena vida, pueden hacerlo, en gran parte, gracias a que no contraen obligaciones familiares. Así estamos en la tasa de natalidad más baja de Europa. ¿Qué futuro nos espera?

Ni siquiera nos vale el lema pagano de “comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Porque aunque con nuestra muerte se terminan nuestras preocupaciones, quedan nuestros descendientes. ¿Qué les dejamos?

Volvemos a los dos principios que hemos apuntado más arriba: “Las cosas tienden a no caerse” por eso tenemos estabilidad y progreso material, mientras esto no se cae. Pero no olvidemos que “lo que puede suceder, terminará por suceder” Y es que este sistema, que nos tiene tan satisfechos, caerá. Como cayeron los otros que también eran ensalzados por la estabilidad y progreso que producían.


¡FUERON APÓSTOLES Y MÁRTIRES!

Carlos Ibáñez Quintana (03/10/07)

En las primeras páginas del libro “El Terror Rojo”, recoge Javier Esparza, su autor, una frase de Cambó, según la cual fue la Iglesia misma la culpable de la persecución que sufrió. Decía así el político catalán: “Si hubieren sido apóstoles, hoy no serían mártires”.  Esparza admite la posibilidad de que la afirmación fuera adecuada para una época anterior a al República, pero no para después de 1930.

Pues tampoco para los años anteriores a la República. Aunque aparentemente la Jerarquía seguía vinculada a la farsa de monarquía que España padecía desde 1833, una gran parte de la Iglesia, la mejor,  estaba junto al pueblo, trabajaba en beneficio del pueblo y hacía apostolado entre el pueblo.

Los gobiernos de Isabel (II) hicieron todo lo posible para eliminar la influencia de la Iglesia, para apartar a los españoles de la Fe. Mediante la desamortización el Estado se apoderó de los bienes de muchas fundaciones que servían para sostener instituciones de caridad y enseñanza, con las que la Iglesia realizaba su apostolado entre los más desfavorecidos. Con la exclaustración y supresión de comunidades religiosa amplios sectores de la sociedad española, especialmente los más humildes, quedaron desasistidos espiritualmente. La culpa de esa falta de apostolado hay que cargarla a los liberales, a los correligionarios del Sr. Cambó.

La Iglesia reacciona. Es impresionante la cantidad de congregaciones que se fundan durante la Restauración y la expansión que experimentan otras ya existentes. La mayor parte dedicadas a la enseñanza y a la atención de enfermos y ancianos. Todo ello sin la menor ayuda del Estado y teniendo que soportar muchos trámites legales. También el Estado reaccionó y a punto estuvo de prohibir la enseñanza a los religiosos con la famosa “Ley del Candado” de 1911

Fueron mártires, precisamente porque habían sido apóstoles. Todos los intentos de asociar la persecución religiosa a una posible alineación de la Iglesia con las clases dominantes, carecen de fundamento. Al contrario: una mirada imparcial sobre los campos en que las congregaciones religiosas ejercían su apostolado nos hará ver la cantidad de escuelas, regidas por religiosos, en que eran instruidos los hijos de los trabajadores.

La persecución a la Iglesia sólo es explicable por un odio a la misma inculcado en el pueblo por quienes se proclamaban sus redentores. Por quienes nada hacían por él, salvo buscar una fuerza para sus violencias mientras no sólo lo mantenían en su ignorancia, sino que les embaucaban con utopías.

Fueron décadas de propaganda anticatólica, tolerada por una monarquía que se titulaba católica. Para las clases superiores, la universidad infiltrada por las Institución Libre de Enseñanza. Para el pueblo bajo, periodicuchos plagados de burlas y calumnias contra la Iglesia y el clero, como “Fray Lazo”, “La Traca”. “El Ruido” y demás.

La labor de la Iglesia junto al pueblo fue importante. Pero no pudo llenar el vacío que había dejado la persecución del siglo XIX. Además los enemigos eran muchos, muy poderosos, muy variados y perfectamente organizados.

Sabían a dónde dirigían sus tiros. Ya durante la Semana Trágica de Barcelona, “pagaron el pato” las escuelas católicas que en los barrios barceloneses, enseñaba a los hijos de los obreros. Los claretianos, de reciente fundación  para misionar en los ambientes más humildes, presentan el mayor número de martirizados. Siguen los franciscanos, la orden que exalta la pobreza. Luego van escolapios, maristas y lasallianos, que ejercían la enseñanza preferentemente en ambientes humildes. Impresionan e indignan los martirios de los frailes de San Juan de Dios arrancados de los hospitales donde atendían a los enfermos más necesitados. Nada digamos de la inmensa legión de sacerdotes rurales que atendían los pueblos más pobres de la geografía española. Repetimos que sabían a dónde dirigían sus tiros: hicieron los mártires entre los mejores de los apóstoles.

Mención especial hemos de hacer del P. José Gafo Muñoz O. P. sus desvelos por los trabajadores le habían granjeado una cierta amistad con dirigentes de la UGT. También será beatificado el día 28  de octubre.

Con su brillante frase, que tanto habrá gustado a nuestros liberales católicos, siempre propensos a poner atenuantes a los desmanes de la Revolución y a echar a la Iglesia la culpa de todo, Cambó descubrió su esquema mental, según el cual la Religión debe servir para tener domesticados a los trabajadores.

En efecto: lamenta que la acción de la Iglesia no hubiera sido capaz de mantener a todo el pueblo apartado de las doctrinas marxista y anarquistas. Es la clásica mentalidad del burgués de derechas que considera útil la Religión por sus efectos en la moralidad de los pueblos. “El catecismo es bueno para los obreros; para que sean más humildes”. Frase que escuchamos en nuestra niñez en la representación de un entremés en la catequesis, puesta en boca de un señoriíto. Y está en perfecta sintonía con lo que dijo Voltaire (al menos eso dicen que dijo): “Si Dios no existiera, habría que inventarlo”.

La frase de Cambó es la expresión del egoísmo de una clase materialista, que prescinde de Dios pero que quiere la religión para otros, a quienes considera inferiores, para que se porten adecuadamente como “buenos chicos” y no perturben sus digestiones.


MOVIDA EN EL PNV

Zortzigarrentzale (03/10/07)

José Jon Imaz, Presidente de EBB, máximo órgano de Gobierno del PNV, ha anunciado su decisión de no volver a presentarse para el cargo y retirarse de la política.

Su decisión es consecuencia de que el organismo que preside no ha aceptado su proyecto de dar una orientación no soberanista a su partido y ha apoyado, en cambio, el proyecto de Ibarretxe de convocar un referéndum sobre la independencia.

La noticia es importante pero no tanto como se cree.

Desde sus primeros tiempos conviven en el PNV dos tendencias: la independentista, marcada por su fundador Sabino de Arana y la autonomista marcada por los euskalerriakos. Este era un grupo liberal fuerista que a la muerte de su dirigente, D. Fidel de Sagarmínaga, capitaneado por el naviero cántabro Sota, se incorporó al PNV.

En sus últimos tiempos Sabino de Arana preconizó un cambio de orientación que consistía en abandonar las tesis independentistas y limitar sus aspiraciones a la autonomía. Aparentemente aceptaba la postura de su correligionario (y a la vez contrario) Sota. Pero leyendo, aunque fuera someramente, sus escritos en esta época, se ve claramente que Sabino propugnaba la postura autonomista como táctica temporal. Por eso en el seno del PNV continuaron coexistiendo las dos corrientes.

En el Congreso de Elgoibar, en 1907, ambas corrientes llegaron a una fórmula de compromiso. Centrar sus aspiraciones en “la restauración foral plena”. La corriente independentista interpretaba tal reintegración como la vuelta a una independencia primitiva (que nunca había existido). La autonomista como una autonomía lo más amplia posible. La fórmula era ambigua.

Posteriormente los partidarios de la autonomía se apoderaron de los puestos directivos. Antiguos independentistas se convencieron de la imposibilidad de aspirar a la secesión y el Partido adoptó la línea autonomista. Llegó incluso a cambiar el nombre por el de Comunión Nacionalista Vasca.

Ello dio lugar a la primera escisión. Los independentistas abandonaron la organización u fundaron otro partido que adoptó el nombre primitivo de PNV. Con ellos se fue Luis de Arana, el hermano del fundador. Mientras los de la Comunión tenían como órgano de prensa el diario Euzkadi, los del Partido editaron el semanario “Aberri”.

Los enfrentamientos entre ambos grupos llegaron a ser muy fuertes. Pasó el tiempo y una nueva generación de nacionalistas empujaba hacia la unión. Esta se consiguió en el Congreso de Vergara, en 1930. Superando las diferencias, se fusionaron las dos organizaciones. Adoptaron el nombre primitivo de PNV y se lanzaron a una activa labor de organización dirigidos por un grupo dirigente a cuyo frente estaba José Antonio de Aguirre, formado en la Asociación Nacional de Propagandistas.

La caída de la Monarquía y la posibilidad de conseguir un estatuto con la República, les absorbió de tal modo que las diferencias entre autonomistas y nacionalistas quedaron latentes. Latentes pero no olvidada. Un antiguo miembro del grupo independentista para reavivar el odio contra España, que los nuevos dirigentes no  mantenían vivo, publicó una antología que recogía todos los exabruptos de Sabino contra España y los españoles. Tituló la obra “De su alma y de su pluma”. Fue mal recibida por las autoridades del partido pero tuvo éxito entre las masas.

A pesar de las críticas que a José Antonio de Aguirre y sus compañeros de dirección les llegaban de los sectores más separatistas del nacionalismo, la política que seguían seguía siendo separatista. Con más disimulo para que fuera presentable ante los partidos españoles con los que trataban.

De modo que podemos afirmar, a la vista de lo ocurrido, que la moderación de la corriente autonomista era de pura boquilla. La aspiración de las masas nacionalistas siempre fue la independencia y su afirmación fundamental que ellos no eran españoles.

Por eso no estamos seguros de que las actuales discrepancias entre Imaz y Egibar no tendrán ninguna consecuencia en la marcha del nacionalismo hacia la independencia. Quien espere que de ellas surgirá un nacionalismo razonablemente autonomista que puede llegar a ser un soporte importante de la democracia española, cree en los Reyes magos.

El dirigente socialista que más duramente combatió al nacionalismo fue Indalecio Prieto. De él fue la idea de ofrecer a los nacionalistas un estatuto compatible con la Constitución republicana. Esperaba así apartar al nacionalismo de su postura católica y terminar con el problema separatista. Lo primero lo logró. Pero a costa de que el nacionalismo adquiriera un auge mayor.

Ya en plena guerra se aprobó el estatuto, por el cual el PNV se unía al Frente Popular. Pero a cambio de ello, Aguirre y su Gobierno actuaron como si rigieran un estado independiente. Ello favoreció al otro bando de modo que se puede decir que el beneficio que sacó el Frente popular del contubernio fue muy pequeño, casi nulo. Yo diría que negativo. De modo que el bando nacional se benefició de los problemas que Aguirre y los suyos causaron a sus aliados. Sin la traición de Santoña, es muy posible que el Frente Norte se hubiera mantenido en Asturias durante el invierno de 1937-1938.

Esperar del nacionalismo algo bueno para España, es una ilusión. En ese error hemos caído los españoles, tanto de “derechas” como de “izquierdas” en repetidas ocasiones. Aprendamos la lección


NUNCA FUE LIBERAL LA LIBERTAD

Carlos Ibáñez Quintana (19/09/07)

Un bisnieto de D. Antonio Maura ha publicado un artículo en un periódico de Bilbao en el que recuerda que su ilustre antepasado, cuando abandonó el partido liberal para pasar al  conservador pronunció la frase:”la libertad se ha hecho conservadora”.

En realidad lo Maura manifestó con su sentencia es algo que los carlistas ya sabíamos desde que iniciamos nuestra lucha: “que en el liberalismo no estaba la libertad”. Que el lema “libertad, igualdad, fraternidad”, con que se presentaban nuestros enemigos, no era más que un señuelo.

D. Antonio Maura descubrió una verdad. Y su testimonio, para nosotros es muy importante, pues se trata de una confesión de parte. Pero se quedó a mitad del camino. Ya que si la libertad no era liberal, tampoco era conservadora, pues el partido conservador no dejaba de ser también liberal. Su denominación completa así lo demostraba: “Partido Liberal Conservador”.

Se trataba de un partido que, asustado por las funestas consecuencias de sus principios, pretendía conservar algo que subsistía en la sociedad, procedente del antiguo régimen y que se mantenía, a pesar de las nuevas ideas, gracias a su instinto de conservación.

La libertad nunca había sido liberal. El concepto de libertad nació con el Cristianismo. Luego no podía subsistir con las ideas liberales que negaban la necesidad del Cristianismo. La libertad abstracta, tal como la propugnaban los liberales, era y es una entelequia. Así lo entendieron los españoles que se opusieron, incluso con las armas, al liberalismo.

No hay más libertad que la que se concreta en libertades. Y fue la defensa de libertades concretas, el afán de recuperar, o no perder, determinados derechos el que movió a los voluntarios de D. Carlos V a tomar las armas. El mismo principio de legitimidad monárquica, obraba en función de que quienes lo defendían veían en su vulneración la invasión de terminas que arruinaría el edificio de las libertades concretas.

Cuando se pretende combatir al socialismo en  nombre de la libertad, tenemos que proclamar los carlistas esta gran verdad avalada por la historia: “no hay libertad si no se manifiesta en libertades concretas, y esas libertades concretas han sido machacadas por el .liberalismo”.

D. Antonio Maura aparece en la historia como un político honesto, inteligente y bien intencionado. Muchas de sus iniciativas, que habrían sido muy beneficiosas para España, fueron abortadas por el sistema político vigente. Fue una pena que no se diera cuenta de que la libertad, lejos de haberse hecho conservadora, nunca había sido liberal. Tampoco podía ser conservadora.


LA REPRESENTACIÓN POPULAR

Carlos Ibáñez Quintana (19/09/07)

Recientemente han surgido en el seno del  PP dos problemas. Por un lado su partido filial en Navarra, UPN, ha solicitado disponer de grupo propio en el Parlamento de Madrid. Se alegaba para ello la necesidad de que Navarra tuviera en el mismo una voz distinta que la del parlamentario separatista  que, aunque integrado en el grupo mixto y aun disponiendo por ello de poco tiempo, puede hablar en nombre del Reino Pirenaico.

Por otro lado ha sido Ruiz Gallardón quien ha expresado su deseo de ser incluido en las listas de Madrid, alegando que la Capital debe de tener una voz en el Parlamento.

Las altas instancias del PP han rechazado ambas peticiones argumentando que los diputados no representan a grupos concretos sino a toda la Nación. Con ello han demostrado la ineficacia de esa que dicen representación popular. Toda la Nación es mucha representación para que la represente un diputado. Además, una representación distribuida entre varios cientos de diputados no es una representación. Al estar distribuida la función entre tantas personas, se presta a que ninguna de ellas se ocupe de lo que se tiene que ocupar. Parafraseando el principio filosófico de que “lo que demuestra demasiado, no demuestra nada”, podemos decir que “quien representa demasiado, no representa nada”.

En puridad democrática puede que así sea. Ya en la Ley Orgánica del Estado que Fraga consiguió que aprobásemos en referéndum en diciembre de 1966, se hacía constar que los procuradores representaban a toda la Nación y que no estaban sometidos a ningún mandato imperativo. Absurdo si consideramos que la elección era orgánica.

La teoría liberal es esa. Sin embargo en la realidad, en las campañas electorales, los candidatos generalmente prometen defender los intereses de la circunscripción por la que pretenden el acta. Siempre ha sido así. Por otra parte, de hecho, en el Parlamento hay una voz, aunque débil que representa a los separatistas navarros. Los prejuicios de la ideología liberal impiden que pueda ser contrarrestada por la más fuerte de los navarros no separatistas.

Pretendiendo representar a toda la Nación, los parlamentarios no representan a nadie. Y de hecho la lo hemos comprobado cientos de veces cuando hay debate y, como un rebaño, aplauden a los oradores de su partido y abuchean a los del contrario. Y al llegar a la votación lo hacen todos disciplinadamente de manera que el resultado de la misma se puede anticipar con una exactitud total conociendo el nombre de los presentes.

Los diputados representan a los partidos, no al pueblo que les ha elegido con sus votos. Renuncian a su condición de seres racionales para obedecer al rabadán. Como las ovejas. Peor que las ovejas. Pues al fin y al cabo los pastores necesitan de la cooperación de los perros para que sus órdenes sean cumplidas.

Una pregunta nos queda por formular: “¿Quién manda en los partidos?”. La dejamos ahí. A ver si los defensores del sistema falsamente llamado democrático con capaces de contestarla.


INFORME POLANCO

Jesús Polanco Gutiérrez. Familia, infancia, juventud y primera época profesional (hasta 1972).

José Martín Brocos Fernández  (03/08/07)

INFORME POLANCO. Jesús Polanco Gutiérrez. Familia, infancia, juventud y primera época profesional (hasta 1972).

 La hagiografía oficial de Polanco[1] sin entrar en antecedentes familiares nos muestra a un niño huérfano que tuvo que trabajar desde la infancia.

 La realidad es que la familia de Jesús Polanco, clase media-alta, sufrió la persecución ideológica y religiosa de la guerra del 36 por el bando rojo. Al padre, encarcelado, lo liberaron las tropas de Nacionales en el 36. El franquismo familiar está fuera de toda duda. El propio Polanco

 

cuando tenía apenas seis años, en la víspera de la sublevación del general Franco, su tía Mariana le había dado cinco duros por cantar, con mucho gusto, el “Cara al sol”, el himno de los fascistas autodenominados “nacionales”. Su padre, Manuel de Polanco, presidente de una patronal de hostelería, era vendedor en Madrid de alimentos procedentes de su tierra santanderina y explotaba el café de La Granja el Henar, en la calle Alcalá, cerca de Cibeles. Nada más estallar la Guerra Civil, el 18 de julio de 1936, fue detenido en Santander y no salió de la cárcel hasta que las tropas rebeldes [ergo, las nacionales del General Franco] ocuparon la ciudad cántabra en septiembre del 36. Murió, en 1942, cuando Jesulín tenía doce años [nótese que no era ya un tierno infante].[2]

 

De la infancia de Polanco, nacido en el Madrid de 7.XI.1929, pero santanderino de adopción, muy poco hay publicado.

 Jesús Cacho[3] recoge “fuera de la hagiografía oficial[4] [que] asegura que se vio obligado a trabajar como vendedor de libros a domicilio para costearse sus estudios”[5], dos testimonios marcadamente ideológicos de la juventud de Jesús Polanco:

 

Yo conocí a Polanco de jovencito, en el Frente de Juventudes del distrito de Buenavista, en la calle Ayala 15 de Madrid –asegura el periodista Antonio Izquierdo, ex director del desaparecido diario “Arriba”-. Allí le vi muchas veces, en la época en que todos éramos niños del Frente de Juventudes, años cincuenta, pleno fragor del franquismo. Creo recordar que Polanco estaba integrado en la centuria García Morato de ese distrito (…)

 

Enrique de Aguinaga, periodista y profesor durante muchos años de la Escuela Oficial de Periodismo, primero, y de la Facultad de Periodismo, después, preguntó un día a Polanco con cierto descaro si era cierto que había pertenecido al Frente de Juventudes:

 

-Sí, sí –respondió sin complejos-, y además me siento muy “flecha”…

 

Tiempo después, Izquierdo volvería a encontrarse a Polanco, convertido en un modesto editor que vivía en un no menos modesto piso del barrio de la Concepción de Madrid, próximo a la calle José del Hierro (…).[6]

 La información anterior es corroborada y avalada por más escritos. Sabemos, según testimonio escrito de Agustín Castejón Roy[7], adjunto a fotografía del propio Polanco[8], que Polanco militó no sólo dentro del Frente de Juventudes, sino en las propias Falanges Juveniles de Franco. Dentro del Frente de Juventudes: 

 

Las Falanges Juveniles de Franco, [son] el sector más radicalizado e ideologizado del Frente de Juventudes.[9]

 

El testimonio escrito anterior que pone de manifiesto la radicalidad de su militancia, concuerda con el de su Jefe de centurias, a la sazón Juan Moreno Jiménez de Enciso que cuenta que Polanco se mantuvo en las Falanges Juveniles de Franco hasta bien pasados los 30 años, siendo uno de los más firmes en la defensa de los postulados falangistas. Recuerda a Polanco perfectamente uniformado y con los correajes correspondientes, como que

 

parecía tener un resorte especial en el brazo. Cada vez que veía a los camaradas, en marcial postura elevaba el brazo en saludo romano.[10]

           

Este testimonio es coincidente en lo esencial, de permanencia en tiempo en el FJ, con el libro de Memorias de Rafael Pérez Escobar[11]. Escribe:

 ...mientras que casi todos abandonaban las filas del Frente de Juventudes cuando desaparecían de su cara los rastros penosos del acné, Polanco permanecía en ellas hasta los treinta y tantos...[12]

 Hizo el Servicio Militar en la Milicia Aérea Universitaria de Burgos. Tenemos también algún testimonio sobre esta época coincidente en época con su todavía permanencia en las Falanges Juveniles de Franco:

 

Tantos años de vida en camaradería hicieron que el joven Polanco se desenvolviese con desparpajo en la mili.

Enseguida se erigió en campeón indiscutible de las batallas de almohadas que se organizaban por la noche en el barracón, tras el toque de silencio. Pero no fue en lo único en lo que destacó: sus compañeros le apodaron la Mona por la habilidad con que saltaba de litera en litera en pelota viva y picada.

Alguien que compartió con él arrestos, guardias e instrucción fue Leandro Ruiz Moragas, el bastardo real, que en sus memorias escribe: “No he visto los huevos de mis hijos tantas veces como he visto los de Jesús de Polanco en la Milicia Aérea Universitaria de Burgos”.[13]

 En 1953 se licencia en Derecho con expediente normal. No parece verosímil la biografía oficial que “tuvo que costearse los estudios vendiendo libros a domicilio”[14], y ello por tres razones: primero, a finales de los años 40, principios de los 50, la Universidad Central de Madrid era semi-gratuita –apenas generaba gasto-; segundo, el patrimonio heredado familiar era lo suficientemente acomodado como para vivir holgadamente, sin dispendios; y tercero, Polanco tenía casa familiar en Santander[15] y Madrid, lo que suponía un notable ahorro.

 Polanco, bien relacionado y situado en el régimen, afecto al mismo, con contactos y enquistado en las estructuras del poder por sus muchos años en el Frente de Juventudes, comienza a trabajar en 1955[16] para Florentino Pérez Embid, Director General de Propaganda del Régimen, sección de Propaganda, y que más tarde sería denominado “Dirección General de Información”, inserta en el “Ministerio de Información y Turismo”, con Gabriel Arias Salgado, como primer Ministro (1951-1962). El cambio de nombre se produce a finales de los 50. Jesús Polanco trabajó en la propaganda oficial del Régimen de Franco hasta 1958.

 Es entonces cuando decide crear una editorial: Santillana.

 En 1958 había creado, con un solo empleado, la Editorial Santillana, en una oficina alquilada de la calle Alcalá, esquina a la Puerta del Sol, y en la que el propio Polanco desempeñaba casi todas las funciones. Durante sus primeros diecisiete años de vida, Santillana, cuya actividad se limitaba a la distribución de cuadernos de caligrafía y cartillas para alfabetización, apenas experimentó crecimiento alguno.[17]

 En octubre de 1969 estalla el escándalo Matesa que provoca una crisis de Gobierno, cambiando algunos ministerios. Llega al Ministerio de Educación José Luis Villar Palasí, dispuesto a enfrentar una profunda reforma en la educación. Villar Palasí nombra como subsecretario de Educación, en sustitución de Alberto Monreal, a Ricardo Díez Hotchtleiner.

 Díez Hotchtleiner, “Jolines” para los amigos, responsable de establecer las pautas por las que se iban a regir los nuevos textos escolares, duró poco en el cargo; justo lo que tardó Villar en darse cuenta lo que estaba sucediendo en el Ministerio, momento en que lo sustituyó por Rafael Mendizábal, todo un caballero.

Para entonces, Jesús Polanco ya había sentado las bases de su futura riqueza. A pesar de que los planes de reforma educativa fueron objeto de información pública, el editor se las ingenió para disponer por adelantado de información esencial sobre el contenido de los nuevos programas que se iban a poner en marcha en España. Con esa información, Polanco se lanzó a la redacción e impresión masiva de los nuevos textos...

La nueva Ley General de Educación fue aprobada por las Cortes el 28 de julio de 1970, siendo publicada en el “Boletín Oficial del Estado” un mes después, el 28 de agosto. Ocho días más tarde, el 5 de septiembre, apareció en el BOE el reglamento que la desarrollaba, para, el 15 de septiembre, ponerse en marcha el proceso de su aplicación. Los editores españoles, lógicamente alarmados, se llevaron las manos a la cabeza, puesto que acababan de conocer la ley y no disponían de tiempo material para preparar los nuevos textos, de modo que comenzaron a presionar al Ministerio pidiendo que se paralizara su aplicación hasta el próximo curso 71/72, de forma que todos pudieran competir en las librerías en igualdad de condiciones.

Existe constancia expresa de reuniones celebradas por los editores en la sede del Ministerio y fuera de ella con Hochtleiner y otros altos cargos, en las cuales participó gente como Germán Sánchez Rupérez, Luis Vives.., y en las que se pidió casi de rodillas que la ley no se aplicara hasta el curso 71/72, para dar tiempo a preparar los nuevos textos, especialmente los de Matemáticas, porque ya se empezaba a aplicar la teoría de conjuntos y había que comenzar a redactar desde cero.

No hubo nada que hacer. Merced al engaño de “Jolines”, la ley empezó a aplicarse, efectivamente, en el 70/71. ¿Qué ocurrió? Que mientras el resto de los editores, terriblemente enfadados, perdían el tren de un curso que ya estaba encima, Jesús Polanco les daba sopas con honda porque desde abril del 70, es decir, cuatro meses antes de que se aprobara la ley, él ya tenía los libros impresos, empaquetados y listos para su distribución por toda España. En la propia carátula de los nuevos textos puede leerse la leyenda “Libro aprobado para la EGB”, cuando de la EGB nadie había oído hablar antes del 28 de agosto del 70.

¿Qué editor se hubiera atrevido  en aquel entonces a una operación tan arriesgada como editar 40.000 o 50.000 libros de texto cuatro meses antes de la aparición de la ley? Sólo un hombre tan bien informado como Polanco. La verdad incontestable es que el único editor que tenía los nuevos libros de texto de EGB listos para distribuir en septiembre de 1970 era la Editorial Santillana de Jesús Polanco.

Tanto cuando era secretario general técnico como cuando era subsecretario, Díez Hochtleiner presidía la comisión de libros, “y los de Polanco siempre salían adelante, siempre resultaban catalogados en la selección, lo que les hacía después ser comprados por cientos de miles de niños”, asegura un antiguo alto funcionario del equipo de Villar Palasí.[18]

 

Tras la destitución de Díez Hochtleiner y el aterrizaje de Rafael Mendizábal, Polanco siguió disponiendo de la mejor información dentro del Ministerio. Testimonia el propio Rafael Mendizábal:

 “creo que no podé lo suficiente, porque Polanco siguió disponiendo de la mejor información dentro del Ministerio. Siendo subsecretario, me extrañó la sintonía que había con Santillana, hasta el punto de que parecía una editorial oficial, que inmediatamente sacaba los textos que necesitaba el sistema educativo en un momento determinado... allí mandaba una serie de muchachos, cercanos al Opus Dei, que, al amparo del Estatuto de la Función Pública, se habían hecho fuertes en el Ministerio y entre los que Polanco logró infiltrar topos de toda clase y condición”. [Fin testimonio de Rafael Mendizabal]

La cosa llegó al punto de que, habiendo heredado la secretaria de “Jolines”... se vio obligado a despedirla a petición de Villar Palasí y a causa de las sospechas que pesaban sobre ella de pasar información.[19]

 “Jolines”, una vez abandonado el Ministerio, y tras una etapa de tres años en que “Jolines” estuvo trabajando con los programas financiados por la UNESCO para Iberoamérica, unos años en los que Polanco “se hartó de exportar libros de texto a la América hispana”[20] se fue a trabajar para Jesús Polanco[21]. El trato de favor, la información privilegiada y los favores otorgados a Polanco por parte de Díez Hochtleiner se recogen igualmente con todo detalle en El dinero del poder[22]. Así,

 

Este pelotazo, digno de figurar con honores en el Libro Guinnes de los Récords, fue el que le insufló a Polanco valor suficiente para “hacer las Américas”.[23]

 

La fundación de la sociedad Promotora de Informaciones (PRISA) en el mes de marzo de 1972, no fue idea ni creación de Polanco, sino de tres socios fundadores. La fundación, el desarrollo, y la subida de Polanco aparece bien documentada en el libro de Jesús Cacho[24]. Por esta época,

Se desenvolvía muy bien con algunos miembros del antiguo equipo de Fraga, especialmente con Pío Cabanillas y Carlos Robles Piquer. Éste último, entre los años 1972 a 1973, trabajaba para Polanco en la Editorial Santillana.[25]

Será años más tarde, en el advenimiento de la democracia liberal y el auge del arribismo político,

cuando empieza a operar en él un cambio ideológico dirigido a borrar de su biografía toda mancha azul de pecado original falangista. Recuerda Rafael Pérez Escolar cómo cenando una noche en el Hotel Tamanaco de Caracas, Polanco defendió con denuedo las bondades del comunismo ante un auditorio compuesto por una treintena de compatriotas ojopláticos y boquiabiertos.

Aquel hombre rechoncho y simpático, estampa de la clase media española producto y sustento del franquismo, había desertado de las filas del bando nacional para engrosar las del republicano, sin pasar antes por el centro reformista aún no inventado por Aznar, en un vertiginoso ejercicio de trapecismo político sin red. [26]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Cfr. Web Prisa.

[2] José Antonio Martínez Soler, Jaque a Polanco, la guerra digital : un enfrentamiento en las trincheras de la política, el dinero y la prensa, Madrid, Temas de Hoy, 1998, p. 84. José Antonio Martínez Soler es Dr. en Cc. de la Información y prof. titular de Economía Aplicada de la Universidad de Almería.

[3] Periodista. Autor de numerosos libros de investigación. Director de www.elconfidencial.com

[4] Dos libros recogen esta hagiografía oficial, sin indagar más a fondo, pues tampoco es el cometido que se plantean: José Antonio Martínez Soler, Jaque a Polanco, [exceptuando el párrafo trascrito arriba, vid. supra nota 1. Por lo demás el libro se centra en la guerra digital]; y Juan Luis Galiacho y Julián Pérez Olmos, Los herederos del gran poder, Madrid, La Esfera de los libros, 2006, p. 346 [el libro se centra en estudio de familias influyentes en España: la fortuna y la saga…].

[5] Jesús Cacho, El negocio de la libertad, 7ª ed., Móstoles (Madrid), FOCA, 2000 (1ª ed., diciembre 1999), p. 87.

[6] Ibídem, p. 87-88.

[7] Abogado. Ex-Gobernador Civil de Tarragona.

[8] El testimonio anexo a la fotografía fue publicado en Boletín Informativo FFFF, nº 109 (Enero-Marzo 2007) p. 14. Adjunto documento en Imagen de PhotoSuite. Reseñar que la publicación de dicho Boletín va con la supervisión y colaboración de destacados catedráticos y profesores titulares de Historia Medieval y Contemporánea, Prof. Luis Suárez Fernández, entre otros.

[9] Miguel Argaya Roca, Historia de los falangistas en el franquismo, Madrid, Plataforma 2003, 2003, p. 201. Cfr. etiam Falange Juveniles de Franco como el grupo más duro, politizado e intransigente del Frente de Juventudes, en José Luis Alcocer, Radiografía de un fraude. Notas para una historia del Frente de Juventudes, Barcelona, Planeta, 1978, pasim.

[10] Testimonio oral recogido del autor [3.I.2007].

[11] Ex-Vicepresidente del Banesto. Financiero, Abogado, Economista y Empresario.

[12] Rafael Pérez Escobar, Memorias, Madrid, FOCA, 2005.

[13] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

[14] Web Prisa.

[15] Información de casa familiar en Santander no suficientemente contrastada por el autor.

[16] Dudas sobre la fecha, 1954-1956. Florentino Pérez Embid ha fallecido. Testimonios cercanos recuerdan el paso de Polanco por el aparato de Propaganda del Régimen.

[17] Jesús Cacho, op. cit., p. 88.

[18] Ibidem, p. 89-90.

[19] Ibidem, p. 91-92.

[20] Ibidem, p.92.

[21] Cfr. Jesús Cacho, op. cit., p. 92.

[22] José Herrera Díaz & Ramón Tijeras, El dinero del poder. La trama económica en la España socialista, Madrid, Cambio 16, 1991, 713 págs.

[23] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

[24] Cfr. Jesús Cacho, op. cit., págs. 93-100.

[25] José Ignacio San Martín, Servicio especial. A las órdenes de Carrero Blanco (de Castellana a El Aaiún), Barcelona, Planeta, 1983, p. 247.

[26] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

 


DON GABRIEL CISNEROS (Q.E.P.D.)

C.I.Q. (02/08/07)

Los artículos necrológicos publicados con motivo del fallecimiento del citado padre de la Constitución demuestran que la transición no constituyó una victoria de los demócratas sobre los totalitarios, sino que fue una evolución lógica del Franquismo que se quedaba sin Franco. Tal como se había desarrollado la política del Régimen anterior desde el día de la victoria y sobre todo a partir de la entrada de los tecnócratas en el gobierno, no había otra salida.

Prescindamos de juicios sobre las personas que, procedentes del  Régimen, participaron en la transición y en la elaboración de la nueva Constitución.

Lo que no entendemos es la ceguera de sus actuales panegiristas. El desarrollo de la democracia y la situación a la que hemos llegado demuestran que los exfranquistas que nos trajeron el actual sistema fueron unos pardillos. Fueron a la feria a comprar una burra a los gitanos. Pagaron por ella lo que les pidieron y ni siquiera la miraron los dientes.

¿Qué calificativo merecen quienes se sientan a negociar otra constitución con los mismos que habían traído la de 1931 y la vulneraron cuando les pareció bien? Hoy son muchos los que se rasgan las vestiduras ante la conducta del PSOE y de sus acólitos comunistas y nacionalistas. Vuelven al “no es eso” orteguiano. Y no son capaces de contestarnos cuando les preguntamos “¿por qué había de ser de otro modo?”.

Funesta es la política de Zapatero. Pero no lo es menos la de quienes insisten en defender una Constitución que no sirve para nada. De la que prescinden los mismos que lograron su promulgación a base de las cesiones de quienes creyeron lo de “borrón y cuenta nueva”.

Mientras siga vigente la actual ley de leyes, correremos el peligro, cada cuatro años, de jugarnos el futuro de España en las urnas.

Sin ensañarnos con su conducta y respetando su memoria digamos de una vez y bien alto: fueron los culpables de lo que estamos padeciendo.


DÍ "SEMOS"

Carta abierta al senador Iñaki Anasagasti

Zortzigarrentzale (02/08/07)

En los primeros años del pasado siglo era costumbre en mi pueblo que los amigos se reunieran después del trabajo en las tabernas, a charlar mientras consumían la merienda que habían llevado de su casa. En cierta ocasión la que aportaba un de ellos, preparada por su esposa, sobresalía por su calidad. Uno de los contertulios, tentado por la envidia, no pudo menos de comentar:

-Hay que ver cómo le quiere a este su mujer. ¡Con lo vago y borracho que es!

Lo cual, oído por el interesado, motivó la réplica:

-“Rafel” di “semos”.

Me ha venido la anécdota a la memoria al leer los “elogios” que Vd. dedica a D. Juan Carlos y su familia.

Sr. Anasagasti, diga Vd. “semos” porque los calificativos que Vd. les dedica son aplicables a toda la clase política y a Vd. mismo.

Insiste Vd. en que a ellos “no los ha elegido nadie”, como si el hecho de que Vds. hayan sido elegidos por medio de las farsas que son los comicios de esta democracia, les eximiera de los mismos calificativos que Vds. se merecen por no hacer nada y vivir de ello.

No hacen nada. Basta contemplar las tomas de la televisión o fotografías de prensa, cuando se descuidan, y nos enteramos que el hemiciclo parlamentario está vacío prácticamente.

Suele estar lleno en ciertas sesiones. ¿Se puede denominar trabajo a aguantar los discursos de los portavoces para abuchear y patear al los del partido contrario, aplaudir a los del propio y terminar votando lo que les han mandado que voten? Ciertamente el comportamiento de Vds. en lo de patear y abuchear, es el propio de los asistentes a un teatro con un público de baja estofa. Eso da la medida de lo que en el Parlamento se representa: una farsa.

Vds. ni siquiera dedican horas a su trabajo. Cobran lo que no serían capaces de ganar en la vida laboral (al menos la mayoría). Se suben el sueldo con frecuencia, en cantidades que escandalizan. Y muestran una rara unanimidad a la hora de votar las subidas.

Esa es la tónica que impera en toda la clase política. No sólo en los parlamentarios. Los cargos municipales se asignan sueldos de asustar e indignar con el pretexto de que trabajan a jornada completa. Los tales nunca han justificado ante sus electores los conocimientos específicos que exige el puesto que dicen que desempeñan. Pero Vd. los justifica diciendo que han sido elegidos. ¿Y el ser elegidos les confiere la competencia profesional que exige el desempeño de la función? Quien en su vida no ha hecho más que escardar cebollinas, por muchos votos que obtenga, no sirve más que para escardar cebollinas.

Y ya que nos hemos referido a la vida municipal no podemos dejar de mencionar la corrupción a que dan lugar las calificaciones de terrenos. Todos los días nos trae algo la prensa. El macro escándalo de Marbella se puede cargar a la cuenta de todos los partidos políticos. Su ineficacia dio lugar a que un audaz aventurero se apoderase del municipio. Y la tardanza en atajar la corrupción es prueba de que todos tenían miedo a que alguien “tirase de la manta”.

Cuando vemos las leyes que salen del parlamento y las frases que en el mismo se pronuncian, no podemos menos de escandalizarnos ante la incultura y falta de sentido común quienes demuestran quienes las aprueban y las pronuncian. A Vd. señor Anasagasti,  le recuerdo que firmó una declaración colectiva en elogio de quienes se exiliaron en 1939. En ella se afirmaba que al exilio fueron todas las mentes preclaras y que en España solo quedaron las tinieblas y la ignorancia. ¿Sabía Vd. lo que firmaba? ¿No se dio cuenta de la contradicción que supuso el que Vd., nacido en el exilio de Venezuela, viniera a San Sebastián, enviado por su familia, a cursar el bachillerato? ¿Qué podrían enseñarle a Vd. en la España en que reinaba la más profunda de las tinieblas? Si en el exilio estaban todas las mentes preclaras ¿por qué no acudió a ellas para que le transmitieran su sabiduría?

Dice Vd. que a D. Juan Carlos y su familia nadie les ha elegido. Yo creo que alguien les designó para que realizasen el milagro de convertir en revancha, para Vds., la derrota de 1939. Y  ese alguien no fue el pueblo soberano. Sino quien marca al pueblo soberano lo que debe de elegir. Y gracias a ellos están los políticos actuales (y Vd. entre ellos) donde están.

Todo va de acuerdo. Según el cuerpo la cabeza. Si  D. Juan Carlos y su familia son dignos de las calificaciones que Vd. les aplica. Piense que Vds., cada uno en la proporción que le corresponde, son merecedores de las mismas.


DE NUEVO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Carlos Ibáñez Quintana (24/07/07)

La aparición en la revista El Jueves de unas viñetas ofensivas para determinado matrimonio ha sido recibida por la sociedad española de diferente manera. El pueblo sano se ha indignado. El pueblo de mentalidad pervertida y los políticos (lo pervertidores) han salido en defensa de los autores, recurriendo a la consabida “libertad de expresión”.

Por nuestra parte reiteramos que la libertad no tiene un valor absoluto. Nosotros pensamos en una libertad para el bien. Por eso, en la expresión de las ideas, no admitimos la libertad para ofender gratuitamente  a personas concretas o a colectivos. Nuestra postura en este caso es la misma que en el de las caricaturas de Mahoma: Es algo inadmisible.

Como no somos liberales no vamos a juzgar sobre el secuestro del número. Nuestra opinión es que el número no debería haber sido impreso. Los autores tenían que haber renunciado a ello, como renuncian a comer excrementos (al menos creemos que así lo hacen) aunque tengan libertad para ello.

Ese es el fallo de la Libertad con mayúscula; tal como la defienden los liberales. Al prescindir de toda norma moral superior, lleva a estos excesos, que acaban exigiendo la intervención de los jueces. Que acaban matando las libertades.

Aprovechamos la ocasión para exigir de los jueces el mismo celo cuando las extralimitaciones supongan insultos a nuestras creencias religiosas. En rigor deberíamos haber escrito a “las creencias religiosas”. Pero es que, en España, las únicas creencias que son ofendidas, una y otra vez, son las cristianas; las nuestras.

El hecho de que unos dibujantes satíricos se atrevan a publicar semejantes viñetas, demuestran que esperan una favorable acogida del público, lo que supone la existencia de una sociedad degenerada. Las viñetas quieren hacer burla de algo tan serio como es la relación matrimonial y el origen de la vida. Los autores del engendro no se han dado cuenta, o si se han dado no les ha importado, que han pretendido poner en ridículo a sus propios padres, que hicieron lo mismo para que ellos vinieran al mundo.

¿Quién puede quejarse de que existan semejantes dibujantes y de que haya una sociedad que acepte complacida tales aberraciones? ¿Qué vienen haciendo políticos y gobiernos desde hace treinta años, sino reducir el matrimonio a mera cópula animal, rebajar su dignidad al ponerlo al mismo nivel que las porquerías que practican los homosexuales, quitar valor a la vida engendrada al permitir suprimirla por el aborto? ¿Qué mano ha refrendado las inicuas e indecentes leyes que han corrompido a nuestra sociedad? Que piensen los ofendidos en este caso, que la ofensa no les ha llegado desde nuestras filas, sino desde las de nuestros contrarios. De los mismos que respetan la voluntad de Franco, manteniendo en el trono a quien dócilmente lo permite y avala con su firma. Al primero que tiene que pedir cuentas el agraviado es a su propio padre.

Esos son los pies de barro del gigante que vio el profeta Daniel. Trabajemos para preparar la llegada de la piedrecilla que los destruirá y provocará su ruina.


MULHIKO ALAIAK

Zorzigarrentzale (19/07/07)

Dan los diarios del 16 de julio la noticia de haberse celebrado en Pamplona un acto de desagravio por la blasfema irreverencia contenida en una de las pancartas exhibidas durante las fiestas de San Fermín. En los dos diarios que han llegado a nuestras manos, aparece el Sr. Arzobispo, revestido con sus ornamentos y descalzo; para subrayar el carácter penitencial del acto.

Da la casualidad que, debido probablemente a un error de la agencia de noticias, en ambos diarios, en vez de poner “Muthiko Alaiak” (jóvenes alegres) apareció lo que indicamos en el título, que la mayoría de los lectores de la noticia habrán interpretado como “mulicos”.  Y es que no merecen otro nombre, con perdón del semoviente, que el de mulos, después de lo que han hecho.

Al dar la noticia no se ha recordado que la peña sanferminera “Muthiko Alaiak” fue fundada por los jóvenes carlistas de Pamplona y promovida por Ignacio Baleztena. Se seguía la línea del Carlismo de la época, que intentaba penetrar son sus organizaciones en la vida de la sociedad. Durante años los de “el Muthiko” eran los carlistas de Pamplona.

La cosa cambió totalmente con motivo de la tan cacareada “clarificación ideológica” del Carlismo.

No sabemos qué importancia pueda tener hoy la presencia decarlistas en dicha peña. Probablemente ninguna. Pues la “clarificación” no solo significó cambio de ideas sino desaparición de grupos y personas. Pero es indudable que sin ella hoy no habrían cometido los de “El Muthiko” la irreverencia que a todos ha escandalizado. Que se lo apunten en su debe, como algo más, quienes siguen alabando hoy “la conversión del Carlismo en un movimiento democrático”.


CUANDO APUÑALARON AL CARLISMO

Zorzigarrentzale (11/07/07)

Hay gente para todo. Y no faltan escritores que llenan páginas y más páginas cantando las glorias de quienes transformaron el Carlismo en un movimiento democrático.

Menos palabrería y atendamos más a los hechos.

El Carlismo no necesitaba de ninguna transformación. Le bastaba con permanecer fiel a sus principios de siempre, que no es poco. Siempre fue un movimiento defensor de la justicia y de los derechos despueblo. En materia de libertades, nada tenía que aprender de los corifeos de la Revolución, contra los que siempre había luchado, incluso con las armas. Tampoco de falsos profetas educados en universidades europeas desconocedores de las tradición jurídica de los Vitoria y Suárez.

 Entre 1965 y 1965 observamos, unos con sorpresa y nosotros con indignación, un cambio en el lenguaje con que se expresaba el Partido Carlista. Cambio que, posteriormente, afectó a la conducta de dicho partido.

Sin meternos en detalles diremos que se renunció a toda nuestra doctrina anterior. Nuestros pensadores clásicos eran denostados. Se aceptaban los principios revolucionarios contra los que habíamos luchado en cuatro guerras.

Como se piensa se acaba obrando. Por eso pactaron con la rojería y entraron a formar parte de plataformas, juntas y platajuntas, tendentes a derribar al régimen, que cayó cuando se produjo la inevitable muerte de quien lo representaba. .

El resultado de tanta aberración fue la práctica desaparición del Carlismo como fuerza política. Como dijera el sagaz periodista Emilio Romero, “El carlismo había quedado para el archivo”.

Con pena y rabia hemos contemplado como los jóvenes activistas del Partido, corrompidos mentalmente por las prédicas que les habían impartido en los años anteriores, recalaban en el Partido Comunista, en el PSOE, en el nacionalismo y hasta en la ETA. Otros, que habían permanecido inmunes a tan deletéreas enseñanzas, se han rendido ante la eterna seducción de “el mal menor” y son el sostén del PP.

A eso llaman la “transformación democrática”, la “clarificación ideológica” etc. Cuando deberían denominarlo “el apuñalamiento” del Carlismo. ¡Y todavía hay quien alardea de haber participado en el mismo!

Y decimos “apuñalamiento” porque al Carlismo no hay quien lo haga desaparecer. “Estás equivocado”; pensamos cuando leímos el juicio de Emilio Romero arriba recordado. No hay nada ni nadie que anule el permanente valor de los principios que se encierran  en el trilema “Dios, Patria- Fueros y Rey”. Por eso el Carlismo renacerá. Porque en la CTC mantenemos los principios.

Más aún, si el Partido Carlista aún puede movilizar algunas personas, se trata de gentes que siguen fieles a esos principios, que no se han enterado que sus jefes los han abandonado y han renegado de ellos. La gente es así. Han concretado su fidelidad en una organización y ello les impide ver la realidad de las cosas. Pero esperemos

 


¿FEDERACIÓN? ¿CONFEDERACIÓN?

¡ESPAÑA FORAL!

Carlos Ibáñez Quintana (02/07/07)

Al finalizar la década de los veinte  y en la primera parte de los treinta los carlistas utilizamos los términos “Federación” y “Confederación” para explicar el modelo de estado a que aspirábamos. Preguntó un periodista al Rey D. Jaime que cómo era partidario de un estado federal. Contestó que porque los estados mejor gobernados, Suiza y Estados Unidos, tenían tal sistema de gobierno. En defensa de dicho sistema Se manifestaron Jesús Etayo, Director de El Pensamiento Navarro, Arsenio de Ízaga con su obra “La tradición y Euskeria. La Monarquía Federativa de la Españas” y posteriormente Tomás Caylá. Ya en pleno franquismo, Rafael Gambra  describía el estado carlista como una monarquía federal.

En una reunión carlista celebrada en El Escorial hacia 1980, un ponente propugnaba un estado federal para España y aducía para ello la autoridad de Rafael Gambra. Éste, que se hallaba presente, le corrigió diciendo que su mención a lo federal tenía un fin estrictamente descriptivo, didáctico.

De los autores carlistas arriba citados, conocímos íntimamente a Arsenio de Ízaga quien, comentando su obra, nos excplicaba las diferencias entre el federalismo y confederalismo de los liberales y el fuerismo carlista. También hablaba de la federación con fin didáctico. Y la compenetración de dicho señor con D. Jaime nos permite afirmar que empleaban el término federal para hacerse entender del medio político que les rodeaba.

En la forma nuestra monarquía es federal. Pero en el fondo se diferencia totalmente de los federalismos liberales.

La España de los Reyes Católicos, los que hicieron la unidad política, era una monarquía federal. Los distintos reinos se habían ido uniendo en las personas de sus reyes conservando sus instituciones políticas y legales propias. Pero la unión de los reinos en una Corona no era lo fundamental de la unidad de España. En los distintos reinos medievales, existía la idea de que formaban parte  de una España que había estado unida bajo el cetro de los reyes visigodos. La comunidad de fe religiosa y del enemigo musulmán a expulsar de la Península fundamentaban la idea del ser común.

Con mayor o menor celo, los pueblos españoles defendían sus Fueros. Eran sus propias leyes con las que se venían gobernando. El medio por el que limitaban el poder real y se protegían de sus posibles abusos. Se adecuaban, además, a las características físicas de sus territorios, tan diversos unos de otros. De ello resultaba aquella monarquía que podemos calificar de federal. La unidad de España era aceptada voluntariamente por los españoles de entonces. Pero no nacía de la mera voluntad de los españoles. Había un pasado histórico que la hacía necesaria. Que no deja de ser libre la elección lo que más conviene aunque venga impuesto por las circunstancias que no dependen de otra voluntad humana.

En la mentalidad liberal la voluntad popular es creadora. La sociedad procede de un contrato social que nace de la voluntad humana. Así era como Sabino de Arana imaginaba cada una de las siete provincias vascas como agrupación voluntaria de repúblicas rurales y municipios, para confluir todas ellas, siempre voluntariamente, en Euzkadi como confederación . La idea fue inmediatamente abandonada por la mayoría de sus seguidores que constituyeron la Comunión Nacionalista Vasca, si bien seguida fielmente por un grupo que tenía como órgano de expresión el semanario “Aberri” y que recobraron el nombre de Partido Nacionalista Vasco. Hoy no conocemos ninguna persona ni grupo nacionalistas que sigan la idea confederal de su fundador.

En rigor no se puede definir como federal o confederal al estado carlista. Aunque en la forma se parezca a los estados federales o confederales modernos. No nace de la voluntad asociativa de sus componentes, sino que se aplica a una España que ya existe.

El Carlismo, como objeto de estudio, puede ser considerado en sus partes, pero en la política hay que aplicarlo en su integridad. Nuestro primer lema es Dios. Y al proclamarlo, repetimos, no hacemos ninguna manifestación de piedad, sino política. La libertad y el orden se basan en leyes establecidas por Dios. No se puede dar ninguna libertad en los regímenes que prescinden de Dios. Si en la Europa actual se respetan algunas formas de libertad, es gracias a un residuo de cristianismo que queda en sus costumbres y mentalidad. El destierro de Dios no ha sido tan radical como la Revolución lo ha deseado. Y cuando algunos políticos “iluminados”, que se han erigido en salvadores de sus pueblos, lo han querido llevar a cabo, han terminado instaurando las más crueles tiranías.

Con la Constitución de 1978 nuestros políticos han pretendido prescindir de Dios. A la vez, para contentar a los movimientos nacionalistas periféricos, se inventaron el estado de las autonomías. El resultado es el que vemos delante: los nacionalismos que ya existían se ha exacerbado. Y por todas las regiones han surgido partidos nacionalistas. Lo cual era de esperar. Al menos nosotros ya lo temíamos.

Se ha prescindido de un elemento fundamental de la identidad española: la religión Católica. Si hemos dejado, de ser lo que éramos, o nuestros políticos están empeñados en que dejemos de serlo, concluiremos por desaparecer.

La España foral  que deseamos exige españoles que tomen la política al modo que lo hacían nuestros mayores: como un servicio. Ocupaban cargos que suponían cargas. El servir a los demás era una forma de ejercer la caridad. De cumplir un mandato de origen divino.

Casi dos siglos de liberalismo han conseguido que el sentimiento más común entre los españoles de hoy sea el egoísmo y la irresponsabilidad. Hoy no se pide libertad para resolver un problema colectivo. Cuando surge un problema, aunque sea personal, lo primero que se piensa es “¿quién me lo arregla, quien me compensa los perjuicios?”. Aunque sean los inconvenientes surgidos de una imprevista fuerza mayor.

De tanto prometernos la felicidad sobre la tierra, el liberalismo ha convencido a los españoles que el estado providente tiene el remedio a todas nuestras necesidades.

Y éste es el mayor inconveniente que existe para el logro de la España foral que propugnamos. Ya, en los últimos tiempos del franquismo, se observaba que en Navarra algunas instituciones procedentes de su foralidad no funcionaban debidamente debido al espíritu personalista y egoísta con que actuaban las personas.

La restauración de España es posible y necesaria. Pero requiere un cambio de mentalidad en esa mayoría amorfa y comodona que ha logrado crear la Revolución. Esforcémonos en que ésta se produzca. Es de esperar que los españoles, hartos de palabrería y promesas que no se cumplen, reaccionen contra el estado que les engaña y oprime. En esta línea de actuación, de nada sirve hoy a España enarbolar la bandera de un federalismo, cuando se ha prescindido del primer punto de nuestro trilema: Dios. El Carlismo de hoy no puede limitarse a postular una federación o una confederación. Ya la tenemos. ¿Estamos satisfechos con ella?

En la CTC nos esforzamos por mantenernos fieles a los afanes del Rey D. Jaime y de sus leales, Ízaga, Etayo y Caylá, defendiendo el trilema íntegro: DIOS, PATRIA-FUEROS Y REY.


EN DEFENSA DE DON FERNANDO SEBASTIÁN

Carlos Ibáñez Quintana (18/05/07)

Ha causado un fuerte impacto la conferencia que pronunció en León el Arzobispo de Pamplona. La prensa progresista se ha apresurado a levantar el grito escandalizado afirmando que “pide el voto para la extrema derecha”, “pide el voto para Falange Española de las JONS” etc. etc.

La conferencia de D. Fernando, cuya lectura recomendamos a nuestros amigos, hace un recorrido por la historia de España. Parte de la Ilustración  con la que comienzan los ataques a la Iglesia. Sigue con la monarquía liberal, con la que estos ataques continúan y llega a la República con la que llegan a su punto más alto.

Reproducimos los párrafos más significativos.

 Después de estos trágicos años de la guerra civil, la mentalidad laicista queda de nuevo reprimida durante la larga época franquista. La Iglesia española acepta la situación como refugio de la dura persecución sufrida. Cree en las promesas de regeneracionismo. La Santa Sede cree menos. Pió XI no sacralizó la guerra. Nadie habló oficialmente de Cruzada. En el nuevo Estado franquista no hubo Nuncio hasta mayo de 1938.

Después de un tiempo de tensiones y  titubeos, la transición clarificada y aceptada como una operación de CONSENSO, significa un esfuerzo de reconciliación, con la voluntad de superar las tensiones e incomprensiones del pasado. En la fase preconstitucional se elaboran cinco líneas de pacto o de consenso: monarquía o república, capitalismo o socialismo, centralismo o autonomismo, continuidad o revolución, confesionalidad o laicismo. El artículo 16 de la Constitución es fruto de un pacto general.

Con el gobierno Zapatero han quedado cuestionados estos pactos constitucionales. Se considera que la transición estuvo demasiado condicionada por el franquismo. Por lo que a nosotros nos interesa, la aconfesionalidad descrita en el art. 16 se quiere interpretar en el sentido de un laicismo excluyente que no aparece en nuestra Constitución. Se pretende imponer el laicismo estricto como ideología dominante y excluyente. Da la impresión de que el equipo del Gobierno actúa como si la Transición hubiera estado demasiado condicionada por el franquismo, como si no hubiera sido un acto legítimo del pueblo soberano. La verdadera soberanía estaría mejor expresada en la Constitución del 31. Según esta mentalidad, en la actualidad tendríamos que empalmar con la legitimidad democrática de la IIª República saltándonos más de setenta años de historia. ¿Quiere esto decir que se quiere también volver al laicismo excluyente de los art. 26 y 27 de la Constitución republicana? Sería una decisión arbitraria muy peligrosa.

El Arzobispo de Pamplona refleja en éstos párrafos su personal actitud durante los años de la transición. Da por bueno que existió un consenso, en el que él mismo creyó, que pretendía terminar con los enfrentamientos del pasado. Concluye manifestando un desencanto ante la actual actitud del gobierno socialista, que niega toda validez al consenso, que oficialmente conformó el cambio democrático y en que él y la mayoría de la Jerarquía eclesiástica creyeron.

Prudentemente huye de las calificaciones que por ello merecen los gobernantes socialistas. Se limita a constatar los hechos. ¿Cómo ve la situación política actual?

Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí son dignos de consideración y de apoyo. Los grandes partidos, los que rigen la vida social y política  son todos ellos aconfesionales, algunos radicalmente laicos y claramente laicistas.

Como vemos en ningún momento pide el voto para ninguno de los partidos que menciona. Tampoco para FE de las JONS. ¿A qué viene el escándalo de la prensa “progre”? A meterse con el Arzobispo. Aparentemente porque menciona al partido que ellos condenan. Pero en realidad lo que les ha dolido es el contenido de toda la conferencia, en la que un Obispo, a quien no se puede descalificar como de extrema derecha, que incluso aceptó la Constitución de 1978, refleja con hechos la falsía de quienes fingieron darla por buena. Y denuncia claramente su actuación presente, radicalmente anticatólica, exactamente como lo fue la de sus antecesores entre 1931 y 1939. Ahí les duele. Aunque intenten disimularlo trinando contra FE de las JONS

¿Qué pasa con ese partido? ¿A qué viene tanto escándalo? Cierto es que la época más dictatorial del anterior régimen se cubrió con las etiqueta de FET Y JONS. Pero aquello no era tradicionalismo; lo decimos nosotros. Tampoco era la Falange que hoy menciona el Arzobispo de Pamplona. La Falange experimentó un gigantesco crecimiento a lo largo de la Cruzada. Tanto que a pesar de no haber obtenido ni un diputado en febrero de 1936 los efectivos de sus milicias, la los pocos meses del conflicto, superaban a los del requeté. ¿De dónde procedían los muchachos que engrosaron sus filas?

Muchos desengañados de la CEDA. Jóvenes católicos que cuando un amigo nuestro, el Capitán José María Barrueta, hubo de hacerse cargo de una centuria propuso a sus subordinados rezar el Rosario, como lo hacían en su compañía de requetés,  lo aceptaron encantados.

En algunas comarcas de Navarra, los nacionalistas se integraron en unidades falangistas. Así el padre del actual líder separatista Patxi Zabaleta.

Y muchos rojos; ya en la democracia, hemos visto a Laín Entralgo y a Antonio Tovar, importantes intelectuales de la Falange en la década de los cuarenta, pedir el voto para el PSOE.

A un correligionario que recordaba cuando los falangistas le hicieron beber ricino, le replicamos: “seguro que los que aún vivan de aquella época están en el PSOE  o en el PCE.

¡A dónde hemos llegado con lo que hoy se acepta como políticamente correcto! Se escandalizan ante la mera mención de FE de las JONS  y se consideran democráticos al PSOE y al PCE.

Ambos se sublevaron en Asturias y cometieron numerosos y espantosos crímenes en 1934. Miembros del PSOE, encargados de la adquisición de armas para su bando, se forraron con las comisiones y adquirieron como material bueno auténtica chatarra. ¿Nadie se acuerda del expolio que supuso para muchas familias la apertura de las cajas de los bancos cuyo producto llegó a Méjico en el yate Vita? ¿Cuándo otro grupo político de los que ellos vituperan como “extrema derecha” ha cometido tantos crímenes y robos?

¿Con qué cara se presentan como democráticos los seguidores de un partido que dondequiera que ha gobernado lo ha hecho dictatorialmente, del modo más cruel que han conocido los siglos, y ha producido a lo largo del siglo XX más de cien millones de víctimas?

¿Hasta cuándo vamos a vivir de la mentira dando por bueno los mitos sobre los que está planteada esta sociedad que llaman democrática? La culpa no es solo de los que mienten, sino de los que callan otorgando carácter de verdades a las ficciones. ¡Y nos reímos de los tiempos en que la gente creía en brujas y amuletos! ¿No es esto peor?


RESTAURAR EL MATRIMONIO

Carlos Ibáñez Quintana (17/05/07)

Con el título de su obra, “La superstición del divorcio” acertaba plenamente Chesterton en la calificación del divorcio.

Dado que el matrimonio se basa en la promesa de un hombre y una mujer de unirse hasta que la muerte los separe, el divorcio es un absurdo. Si los contrayentes no piensan que su unión es indisoluble, no hay matrimonio. Sobra el divorcio. Si los contrayentes otorgan su sí hasta que la muerte los separe, sabiendo lo que hacen, han de atenerse a las consecuencias. Quien pide que su matrimonio sea disuelto, pide que se le exima del cumplimiento de un compromiso que libremente contrajo. Es absurdo que pretenda ser liberado de una unión que él hizo indisoluble para poder volver a contraer el mismo compromiso con otra persona. Quien ha roto su palabra, no es consecuente al exigir que le permitan que vuelva a dar esa palabra.

Cuando se acercaba el cambio político y los nuevos vientos nos traían el divorcio, recordábamos la argumentación de Chesterton. Nos pareció que la más eficaz oposición al divorcio que venía era considerarlo como una superstición.

Corría el año 1965. Discutíamos con unos norteamericanos que, con la superioridad yanqui de pensar que su sistema político es el único perfecto,  nos recriminaban porque en España no había divorcio. Les replicamos:

-                     No nos hace falta. Cuando en España un marido se ha cansado de su esposa, se separa de ella. Y si no puede vivir sin mujer se arrima a otra.

-                     ¿Y le parece esto a Vd. moral? -  Nos replicó el yanqui.

-                     Completamente inmoral. Pero que no lo hace moral la sentencia de un juez. Inmoralidad por inmoralidad, preferimos la manifiesta a la encubierta por una superstición.

El divorcio venía. Una sociedad irreflexiva, egoísta y conformista con la moda, lo exigía. Nos pareció que deberíamos de adelantarnos y proteger la existencia del matrimonio, del indisoluble porque no hay otro, permitiendo a quienes no quieran comprometerse para siempre contraer una unión temporal si así lo hacían constar en el contrato. Lo expresábamos gráficamente proponiendo la existencia de “dos ventanillas” en los juzgados. Por una pasarían los “eventuales” y por otra los verdaderos matrimonios, entre ellos los contraídos canónicamente. Expusimos la idea a un amigo seminarista, hoy Vicario General de una diócesis española. La pareció absurda.

La implantación del divorcio en España la vimos como una abolición del matrimonio. Y así lo han entendido también los Obispos en su instrucción pastoral “La Iglesia ante la situación de España” que en su párrafo 41 dice:

Se ha eliminado de la legislación española una institución tan importante en la vida de las personas y de la sociedad como es el verdadero matrimonio (el subrayado es nuestro)

A través de la página web de e. cristians, nos enteramos de la existencia de una obra del afamado jurista Amadeo de Fuenmayor que propugna, con la profundidad y abundancia de razonamientos que de él se pueden esperar,  que sean los propios contrayentes lo que exijan, desde su libertad, que su compromiso indisoluble sea firme. Aduce el ejemplo del estado de Luisiana  en el que una ley, aprobada el 23 de junio de 1997 y en vigor desde el 15 de agosto siguiente, introduce un tipo de contrato matrimonial −el convenant marriage− por el cual los contrayentes aceptan tener más dificultades legales para divorciarse.

Lo que en 1965  a nuestro amigo seminarista le parecía inadmisible, hoy, cuando el divorcio, por su extensión y funestas consecuencias para todos, ha demostrado todo lo que puede dar de sí, es deseable. Y, sobre todo, razonable. En nombre de la libertad y de la igualdad no se puede negar a nadie el  derecho a establecer un contrato, acorde con la ley natural, y que sus cláusulas sean tan exigibles para las dos partes como las de cualquier otro. En realidad, al implantar el divorcio, se ha legislado en contra de la igualdad: a unos se les permite elegir el “vivir arrimados” (pues eso es la unión disoluble  por mucho que venga avalada por papeles) y a otros se les niega la posibilidad de elegir la unión permanente, el matrimonio auténtico base de la familia que quieren formar.

Recientemente hemos visto salir a la calle las manifestaciones más clamorosas que se han dado desde la implantación de la democracia, en defensa del verdadero matrimonio y de la libertad de enseñanza. ¿No podríamos ir pensando en organizar otra semejante en favor de la restauración del matrimonio indisoluble, el único verdadero, hoy eliminado de la legislación española?

¿Libertad e igualdad? Sí; pero para todos. Porque si no jugamos todos es que la baraja ya está rota. Nosotros así lo creemos. Pero “ellos”, los que la han roto, no se atreven a decirlo.


ASÍ DIFAMAN AL CARLISMO

Carlos Ibáñez Quintana (15/05/07)

Por ignorancia, a base de prejuicios

En “La Gaceta de los Negocios del día 7 de mayo, apareció un artículo firmado por Carlos Alberto Montaner, titulado “El Fantasma de Guernica”, en el que tras unos razonamientos atinados pregunta:

 ¿Y por qué los vascos no piden perdón a los españoles por las tres devastadoras guerras carlistas del siglo XIX  que retrasaron tenazmente la modernización del país?

  A ello contesté con la siguiente carta al Director publicada el día 10 de mayo:

 EL FANTASMA DE GUERNICA

Los responsables de las “tres devastadoras guerras carlistas” fueron los liberales que apoyaron la usurpación de un trono, que provocaron una persecución religiosa con matanzas de sacerdotes y frailes,  que despojaron a la sociedad española (no sólo a la Iglesia) de sus bienes con el inmenso latrocinio de las desamortizaciones, que monopolizaron la enseñanza, de modo que la “Educación para la Ciudadanía” es su última consecuencia.

 Los desmanes del ejército liberal en tierras vasconavarras fueron recordados pocos años después por Sabino de Arana para excitar el odio de sus seguidores contra España.

 Entre 1833 y 1936 las guerras carlistas ocuparon doce años. ¿Qué progreso y desarrollo lograron los gobiernos liberales durante los 91 años restantes? Tres guerras carlistas y un pronunciamiento carlista frente a 17 pronunciamientos liberales.

 A un despropósito como el de Ibarreche, exigiendo que España pida perdón por el bombardeo de Guernica, no se puede contestar con otro que exige a los vascos pedirlo por las guerras carlistas, que se desarrollaron también en Valencia y Cataluña. Y en  el mismo ejército carlista del Norte formaban voluntarios de toda España: Seis batallones castellanos, uno asturiano y dos escuadrones cántabros en la tercera guerra. Un despropósito no se compensa con otro de signa contrario.

 Carlos Ibáñez Quintana. Bilbao.

La Gaceta de los Negocios, del grupo Intereconomía, es hoy el periódico que presenta a la Iglesia con más respeto y verdad. Pero son liberales.  ¿Cuándo se darán cuenta que en el liberalismo está la fuente de todos los males de España.


LA VOZ DE LAS VÍCTIMAS

José M.ª Urquizu(11/04/07)

El 16 de marzo del presente año El Correo de Bilbao publicó un artículo dando cuenta de la inauguración en Durango de un monumento a las víctimas de ETA. Informaba, a la vez, que los familiares de uno de los asesinados se negaban a que su nombre figurase en dicho monumento.

Eran los hijos del Teniente Coronel de Farmacia Urquizu Goyogana, cuyo abuelo fue voluntario de Carlos VII. Por tratarse de un amigo, nos dirigimos a su hijo José María.

Éste nos informa que al enterarse del proyecto del Ayuntamiento dirigió una carta al Alcalde de Durango, con fecha 2007, que fue contestada, sin responder a ninguna de sus acusaciones, viniendo a decir que no pretendían lavar sus conciencias, sino “corregir conductas equivocadas”.

Con fecha 29 de marzo dirigió un escrito al director de El Correo titulado “El Beso en la boca”, con el ruego de publicación. En el mismo incluía unos párrafos de la carta dirigida al alcalde de Durango y añadía unos comentarios finales. Reproducimos el escrito.

EL BESO EN LA BOCA.

Y un último tema, para mí el más importante. Se refiere a esa especie de felicitación que nos ha enviado estos dos últimos años en la que nos habla de no sé qué “conflicto” y dice ponerse a nuestra disposición para cualquier tema. Le diré que me hubiese gustado creerle y quizás hasta lo hubiese hecho hace, veintiséis, veintitrés o veinte años, pero ya no. Si fuese cierto lo que dice (no hace falta ser alcalde para hacerlo) hace tiempo que habría acudido a consolar a mi madre o interesarse por nosotros, por nuestra situación, habría escrito o visitado en alguna ocasión. Le recuerdo que fue usted concejal durante varios años y ni a usted ni a nadie de su partido le hemos visto jamás en veintisiete años en nuestra casa, ni a ningún representante institucional, ningún lehendakari, ningún concejal…..y le incluyo a ese personaje que arteramente dice estar cercano a las víctimas, que últimamente se dedica a pasear por el resto de España y q1ue viviendo en Durango, no siquiera es capaz de saludar a los de su pueblo (me refiero a Iñigo Urkullu)

Nosotros no tenemos ningún conflicto más que el que ustedes han creado. Yo tengo presente el “algo habrá hecho”, “no era de los nuestros”, el nombramiento de un criminal dirigiendo la Comisión de Derechos Humanos, las declaraciones de su portavoz, todavía hace bien poco, diciendo que había que desactivarnos y que las víctimas éramos personas “non gratas” y un sinfín de “lindezas” con el que nos han demostrado su cercanía todos estos años…….

…..Finalmente me llegan rumores de que el Ayto. va a realizar un monumento a las víctimas de este municipio y como seguramente seremos los últimos en enterarnos, le adelantaré que nosotros no necesitamos ni consentimos ningún monumento que haga referencia a nuestro padre, que no sea sentido. Y a los hechos me remito. Quiere esto decir que quien necesita esos monumentos es el nacionalismo, para lavar su conciencia ante la historia, donde no debe ser muy agradable permanecer por los siglos de los siglos salpicado de sangre, ya sea por emisión o por omisión…

….A estas alturas ya no aceptamos ningún homenaje hipócrita, falso, cobarde y en cualquier caso interesado.

(Hasta aquí mi carta al Alcalde).

….Y lo hicieron, claro que lo hicieron, Faltaría más. El mes que viene hay elecciones. Pusieron su monolito ensangrentado, para que lo pintarrajeen, lo vuelen o como urinario para sus gudaris. En un acto inadvertido, en una plaza “patas arriba”, llena de obras. Un jueves a las 11 de la mañana, día laborable, consiguieron reunir a diez personas, la mitad políticos, con la brillante excusa de que a algunas víctimas no habían podido localizarlas y de paso engañaron a COVITE, a quienes habían prometido una serie de condiciones, ninguna de las cuales cumplieron. Ese era todo el tributo que el Ayto. considera que merecían los nueve asesinados de Durango. De esta manera nos ofenden un poco más y es más fácil tildarnos de rencorosos, resentidos y vengativos. Siempre esparciendo infundios por sus mentideros, fieles a su estilo “difama que algo queda”. Habrá mastuerzos que les crean y cobardes que callen. Mi tiempo ya no existe para ellos. Sólo lo siento por las víctimas, por fortuna pocas, que siguen esa estrategia, y a ellas les pediría que reconsideren si la dignidad de las víctimas y la memoria de los asesinados  no exigen una mayor solemnidad.

El gran problema es que cada segundo nace un ingenuo que tarda quince, veinte o cincuenta años en volverse sagaz, tiempo más que suficiente para que los de siempre, los sin escrúpulos, sigan dirigiendo los rebaños y/o se llenen los bolsillos. Desengáñense de una vez. Nosotros les importamos un bledo a unos y a otros, salvo en la medida en que puedan sacar algún provecho. Así de claro. El que no lo vea ahora, lo verá después.

Y antes de que los miopes saquen sus conclusiones partidistas, añadiré que si buscase el aplauso de la otra mitad del pueblo acabaría aquí estas líneas. Pero quiero que esas tribus políticas terminen de entender que los asesinados no tienen precio. Al menos mi padre es sagrado y su recuerdo intocable, especialmente para quienes nunca hicieron nada por él, ni por sus hijos y dejaron morir de pena a mi madre.

Y aquí incluyo al resto de concejales, especialmente a los conocidos y a los que me llaman amigo, que sí tuvieron toda mi solidaridad cuando a ellos les tocó y han sido incapaces de notificarme absolutamente nada de lo que estaban tramando en el Ayto. ni siquiera al día de hoy. A partir de ahora, ni amistad, ni votos.

Hace algunos años, un importante General, ante dolidas críticas dirigidas al Ejército por su comportamiento con las víctimas, me dijo que lo que pretendíamos era el “beso en la boca”. Aquella frase me dolió profundamente durante mucho tiempo. Yo entonces llevaba a cuestas más de veinte años en la A. V. T., desde su fundación y muy unido a sus tres presidentas y soy de los que solo conocí portazos, negativas desconfianzas, seguimientos y un largo etcétera, en que debo incluir en rechazo de la Ministra de asuntos sociales Matilde Fernández a subvencionar a las víctimas con 40 millones (para toda la Asociación) porque consideraba que no éramos de interés. Mientras ayudaba a las Madres de Mayo no tenía dinero para las madres de España. Yo iba a todas las asambleas anuales cuando no iban periodistas, políticos ni príncipes. Me torearon ministros y obispos. Nunca pedí nada para mí ni recibí un céntimo de nadie. Ni siquiera la medalla del Congreso a mi padre (otros lo hicieron) porque había que solicitarla. Las medallas se conceden o no, pero no se piden. Era un perdedor, perdí salud, tiempo y dinero, pero con la cabeza bien alta, siempre consciente que todos ellos, que nunca hicieron nada por las víctimas, terminarían presidiendo fundaciones, asociaciones y demás “ones”, aunque sea con Alzheimer. Que se intentaría contar la historia al revés, pero consciente también que por muchos “repintes” que hagan, siempre habrá algún restaurador que saque a la luz el original. un restaurador que saque a la luz el original.  Aquella frase (del General) me estaba diciendo algo así  como que éramos un coro de plañideras

Ya decepcionado de todos, el tiempo me ha terminado por dar la razón y yo, de alguna manera, se la he dado al General, hoy amigo. Sé perfectamente quién ha estado a mi lado y los niveles de complicidad y cobardía de la sociedad.

Y a mí sólo me interesa el beso en la boca, el más honesto, el más verdadero, el más sentido. No me interesa el beso en la mejilla, el beso de Judas, el beso del traidor.

 


CARTA ABIERTA A DON ANTONIO FONTÁN

Carlos Ibáñez Quintana (29/03/07)

El cuento de la Caperucita Roja.

Nos ha sorprendido leer en La Gaceta de los Negocios, fin de semana 24 y 25 de Marzo de 2007, el encabezamiento de una entrevista que le hacen a Vd. Dice así: “Hay tres principios en España: la cultura cristiana, el liberalismo y el patriotismo”.

En el interior del artículo añade: “Y tres definiciones que nacen en Cádiz: la Patria, la Nación y el Estado”

“En el antiguo régimen eran súbditos. Ahora son los ciudadanos”

Cuando el periodista le dice que “hay un socialismo español patriótico”, añade Vd. “Son los socialistas patriotas, los seguidores de Prieto”.

No podemos dejar de reflejar otra perla de su entrevista. Se atreve Vd. a decir que “Tenemos una sociedad civil fuerte”.

El cristianismo, soporte de la cultura cristiana, es incompatible con el liberalismo. El cristianismo se basa en la venida al mundo del Redentor a salvar al hombre que había pecado. El liberalismo es la afirmación del hombre perfecto que no necesita salvación.

Por eso el liberalismo siempre ha actuado en España en contra de la religión cristiana y, por tanto, de la cultura cristiana. No podemos suponer que Vd. no haya leído la historia y desconozca las matanzas de sacerdotes y religiosos, la desamortización, y la persecución a la Iglesia, como primeras actuaciones del liberalismo en España.

Las Cortes de Cádiz, como su primer hito, nos dan una idea de lo que dichos principios reportarían a España.

Trampas en la formación de la representación popular. Como muchas provincias no pudieron aportar diputados, al estar ocupadas por los franceses, actuaron como tales naturales de las mismas asentados en Cádiz como comerciantes. Los escogían entre los de ideas liberales.

Hipocresía respecto a la libertad de expresión. Las intervenciones de los diputados tradicionalistas eran interrumpidas con insultos y abucheos. Para mejor despreciarlos inventaron el apodo de “servil”. Lo que más nos mueve a rechazar la cacareada democracia, es eso precisamente: el nulo respeto que los autoproclamados demócratas han demostrado siempre, en hechos y palabras, frente a quienes no participamos de sus ideas.

¿Ya creían en lo que legislaron? Porque llegaron a decretar que los españoles tenían que ser “justos y benéficos”. Hace pocos años el conspicuo masón José Prat declaraba en una tertulia radiofónica que los problemas de España se arreglarían si se cumpliera el precepto gaditano que “todos los españoles serán  buenos benéficos y honrados”. Citaba de memoria. El cuento de la Caperucita.

Copiamos a quien habiéndola estudiado a fondo la resumió con las siguientes palabras:

Cortes despóticas, Cortes centralizadoras, Cortes aduladoras del Rey, Cortes acicaladas y nepotistas, Cortes que despojan a los esclavos y a los criados, Cortes hipócritas, Cortes que se votaban dietas libres de todo juez.

En Cádiz no nació el patriotismo. Los españoles que defendían la patria contra la invasión napoleónica la Constitución de Bayona, ignoraban que en eran traicionados por quienes estaban elaborando otra sustancialmente igual. Sí nació el estado. El estado opresor que la sociedad española viene padeciendo desde hace doscientos años. También nos metieron la idea de la nación. Subrayamos lo de “idea” porque, en realidad, ¿sabe alguien qué sea una nación? Con esa idea inmediatamente rompieron con España los españoles de allende del océano y surgirían después los separatismos que la Constitución actual ha exacerbado hasta los extremos que hoy nos preocupan.

A los españoles no nos ha servido que nos digan que somos ciudadanos y no súbditos. Cuestión de palabras. El estado liberal nos ha oprimido más que el antiguo régimen y ha imposibilitado la extensión a todas las tierras de España de los Fueros con los que los vasconavarros disfrutábamos de libertades concretas, no de papel. Por las libertades concretas se levantaron en armas varias veces los españoles a los largo del siglo XIX y el estado les reprimió mediante un ejército, mercenario en su oficialidad y forzado en la tropa.

Causa risa, si no fuera que también hace llorar, el que califique de patriota a Prieto y afirme que “hoy “tenemos una sociedad civil fuerte”. Semejantes inexactitudes no merecen una refutación.

Una entrevista muy bonita. Como lo son los cuentos infantiles, entre ellos el de Caperucita al que nos hemos referido. Todo está muy bien. Que Caperucita y su abuela salieran vivas de la tripa de la fiera. Que ésta fuera castigada pos su maldad. Etc. Pero pura imaginación. Puro cuento.

 Carlos Ibáñez Quintana.


LA EXIGENCIA DEL VASCUENCE

Zortzigarrentzale (23/03/07)

Por lo que dice la prensa de Bilbao, parece ser que el Gobierno Vasco pretende suprimir del plan de enseñanza el modelo A.

En el actual plan existen tres modelos de escolarización: el A; enseñanza en castellano con el vascuence como asignatura. El D enseñanza en vascuence con el castellano como asignatura. El B es un intermedio.

Justifican las autoridades nacionalistas el cambio porque los adolescentes salen de la escuela sin el suficiente conocimiento del vascuence. Según ha declarado el consejero de educación: “hay que exigir a los muchachos de 16 años el dominio de ambos idiomas”. “Exigir”. ¡Qué mal suena eso en un sistema que se titula democrático y que alardea de la libertad!

El problema del vascuence es que se conoce pero que no se habla, Es algo que viene de muy antiguo. Consta documentalmente que a finales del siglo XIII se hablaba en Ojacastro (La Rioja). El retroceso del idioma viene siendo constante desde entonces. Es anterior al régimen de Franco. También a la aparición de las escuelas nacionales del liberalismo.

El castellano se ha ido imponiendo paulatinamente “por su utilidad”. ·En el siglo XVII la comisión de enseñanza de Durango decidía que en la escuela había que exigir a los niños hablar castellano bajo severos castigos, “por la utilidad que ello tiene”. Se quejaba el nacionalista Arturo Campión de que en 1904 el ayuntamiento de Ituren, en plena zona vascoparlante de Navarra, decidía que en la escuela tenían que aprender los niños castellano, porque era el idioma que se usa en toda España y en gran parte de América. Se ve que pensaban en la emigración.

Me contaba un amigo de Mañaria (localidad próxima a Durango) una conversación que oyó a una madre con su hijo:

- ¿Qué os han dicho en el batzoki? –preguntaba la madre.

- Que no tenemos que hablar castellano; que nuestra lengua es el vascuence.

- Es verdad; pero también hay que hablar castellano. Con el vascuence puedes ir hasta Durango; pero no más lejos. Si vas a la estación tienes que pedir el billete en castellano.

“¿Para qué sirve el vascuence?”. Preguntaba una señora vascoparlante de cuna.

Y eso es lo que nuestras autoridades tenían que preguntarse y dar la respuesta.

Como un nacionalista con sentido común (que también los hay) escribió en la prensa de Bilbao, las autoridades deberían esforzarse más en fomentar un mundo cultural que atraiga a los vascoparlantes. Esto es más importante que obligar a la gente a aprenderlo.

El vascuence se muere porque quienes lo conocen no encuentran ninguna utilidad, ni material ni cultural, en utilizarlo. Cierto es que existe una atracción sentimental. Que conservar el vascuence es algo que lo pide el corazón. Así lo expresó el gran poeta y escultor de Ochandiano Felipe Arrese Beitia:

Euskaldun jayo nintzan / Euskalduna azi. / Euskeraz utsik ama / eustan irakatsi / Euskara maite maite / zabiltz neugaz beti / Euskara il ezkero / ez dot gura bizi.

(Nací vascoparlante / como vascoparlante fui educado / en vascuence puro me enseñó mi madre. / Vascuence muy amado / siempre vas conmigo. / Si muere el vascuence / yo no quiero vivir.)

Pero claro, todos no tienen el corazón de Arrese. A todos no les mueve para conservar el idioma el hecho de que se lo haya enseñado su madre. Porque lo que dijo el poeta del vascuence podemos decirlo otros del castellano, idioma en que nos enseñó a hablar nuestra madre. Y lo decimos muchos naturales de estas tierras porque los vascos que tienen por lengua materna el vascuence son minoría. Muy minoría en Vizcaya, Álava y Navarra. Y minoría en Guipúzcoa.

Yo he estudiado el vascuence. Incluso he llegado a escribir algunos artículos en la revista ZER. Lo voy olvidando por falta de uso. En Bilbao no es fácil encontrarse con vascoparlantes sin saber que lo son. Y si tropiezas con uno de ellos, prefieren hablar castellano. Es más, conozco casos de vascoparlantes de pueblos próximos que utilizan el castellano entre ellos, aunque cometan incorrecciones.

¿Para qué me ha servido el vascuence? Para disfrutar con la lectura de algunos autores. Para entender lo que dicen las canciones, algunas notables por su belleza. Para cantar con toda mi alma el “Ara nun diran” de Iparraguirre. Sobre todo cuando dice “Ara España, lur oberikan ez da Europa gustian” (Ahí está España, mejor tierra no hay en toda Europa). Ello demuestra lo que decía el nacionalista que arriba hemos citado: hay que hacer atractivo el vascuence con obras interesantes.

También me ha servido para sacar el pecho ante nacionalistas que no lo aprendieron, porque prefirieron emplear el tiempo en idiomas útiles para su promoción personal. Se lo echo en cara. Pero poca utilidad tiene eso ya que les importa un pepino: lo que les digo y el vascuence. Aunque luego aplaudan las medidas coercitivas de su gobierno para que lo aprendan todos.

El plan del Gobierno de la Comunidad autónoma de obligar a los niños a dominar una lengua que ninguna utilidad les va a reportar, es una prueba de la prepotencia de los actuales gobiernos autonómicos. Se creen que a base de leyes van a conservar un idioma que se muere por ley social y porque las mismas medidas que ellos adoptan lo están matando sobre las que hoy pasamos por alto. Porque hablar de los perjuicios que al uso del vascuence está causando la imposición del “batúa” daría materia para otro artículo. Se creen que son dioses y que su palabra tiene un poder creador. Simplemente, con que consideren que están empleando los mismos medios que en Irlanda y que en éste país se habla menos gaélico que cuando lograron la independencia, tienen un argumento de peso para convencerse que por ese camino no vamos a ninguna parte. Pero eso de razonar, les viene muy ancho.


UNA PROFECÍA

C.I.Q. (10/03/07)

Un amigo de mi hermano le enseñó una coplilla antigua que, a su vez, él había aprendido de su padre. Por lo visto el canto había sido muy popular en la Orduña del siglo XIX. Decía así:

Alpí, alpí, alpí, un zapatero fue a misa,

Alpí, alpí, alpí, y no sabía rezar.

Alpí, alpí, alpí, y grita por los altares,

Alpí, alpí, alpí, zapatos a remendar.

¿Se trataba de una profecía de algo que estamos viviendo en pleno siglo XXI?

Un Zapatero ha sido colocado en un puesto para el que no está preparado. El de la copla ignoraba lo que necesitaba saber en aquella ocasión. Lo mismo que éste. Tenía que decir algo y soltó algo que estaba fuera de lugar. Exactamente lo que estamos presenciando.


CUANDO ENCERRARON A DE JUANA

C.I.Q. (10/03/07)

Era la víspera de San Ignacio del año 1957, 30 de julio. El Jefe del Estado viajaba a San Sebastián para iniciar su veraneo. Se aprovechó su paso por Miranda de Ebro para que visitase, no recuerdo si incluso para que inaugurase algún departamento, la fábrica de FEFASA, sita en dicha localidad. Allí prestaba yo mis servicios.

Recibimos estrictas consignas para garantizar la seguridad. Todos los mandos superiores, Ingenieros, Químicos y Ayudantes, teníamos que colaborar, con nuestra presencia, para que se cumpliesen. En las instalaciones no podían permanecer más que los obreros que atendían el proceso.

Apareció De Juana. Se trataba de un hombre mayor que trabajaba como peón en uno de los almacenes de mi sección. Venía de punta en blanco. Mejor ducho en azul con su camisa y corbata negra. Era conocido por sus fervores falangistas que compartía con toda su familia.

S encaró con él José Carrey. Desempeñaba éste el cargo de supervisor del personal de producción. En la Cruzada había formado parte en la Huesca sitiada de los “Voluntarios de Santiago”. Esta unidad estaba constituida en un principio por los carlistas a la que se agregaron otros muchos que no lo eran. Pero los carlistas lograron que todos aceptasen como emblema la Cruz de Santiago que ellos conservaban desde los tiempos de D. Jaime. Esta circunstancia le hizo intimar conmigo. Carrey era un hombre serio, leal, inflexible y humano con los subordinados.

- ¿Qué haces aquí? Este no es tu puesto de trabajo.

- He venido para ver y aplaudir al Caudillo.

- Ve, ahora mismo al almacén y no salgas de él.

- Si no es mi turno. En el almacén ya está otro. Pues te vas a casa.

- Es que no quiero perder la ocasión de ver de cerca al Caudillo.

- Aquí no hay más Caudillo que Carrey – le dijo poniendo su cara más seria, que lo era mucho- así que subes al almacén y no sales de allí.

Mohíno y disgustado De Juana hubo de obedecerle. Salir de la Fábrica, la otra opción, no era fácil dadas las medidas de seguridad que limitaban la circulación del personal.

El almacenero de Juana, cuyo nombre de pila no recuerdo, era familiar del etarra del mismo nombre. Hermano de su padre o de su abuelo. No puedo precisarlo. Más bien creo que del último.


LAS PATRAÑAS DE LOS ZAPATEROS

Zortzigarrentzale (07/02/07)

En mi niñez y en mi pueblo, los zapateros constituían un importante estamento. El día de San Crispín, su patrono, había música en la plaza. Una canción popular decía:

En Orduña ya no hay pobres / somos todos propietarios /zapateros y silleros/ y empleados ferroviarios.

Los zapateros tenían más “espíritu de cuerpo”. La misma modalidad de su trabajo les permitía montar conversaciones sin interrumpir la labor. Hablaban, se reían y organizaban patrañas.

En el verano se veían obligados a trabajar con las ventanas abiertas y de cara a la luz. Por eso era normal que los desocupados que pasaban se detuvieran a saludarles o a echar una parrafada. Entonces brillaba la inventiva de los artesanos para hacer tragar mentiras a sus visitantes. Sobre todo si eran forasteros. Especialmente veraneantes que disponían de tiempo para conversar.

-¿Qué ha sido lo de ese?- iniciaba el “número” uno de ellos.

- Lo han llevado a Bilbao en ambulancia - seguía otro.

- ¿Tan grave ha sido? - intervenía un tercero.

- Cuatro navajazos, bastante profundos dos de ellos - contestaba el de la ambulancia.

Intervenía desde la calle el visitante:

-¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?- preguntaba ávido de curiosidad.

Entonces le relataban una novela que creía sin ninguna dificultad.

Otras veces era un tren que había descarrilado, unos pastores que se habían enfrentado a un lobo, etc.

El secreto consistía en relatar algo que lo iban pergeñando entre todos, teniendo sumo cuidado en no contradecirse. Los zapateros eran unos artistas en eso del embuste.

Por eso decía otra copla:

El río que baña a Orduña / el Nervión lo apellidamos / tiene fama universal / de criar finos pescados. / Hay zapateros que dicen / que han visto en mil ocasiones / ostras, bonitos, tollinos, / merluzas y tiburones.

Es que la pesca furtiva (cangrejos, ranas, bermejuelas, etc.) era el deporte preferido para los discípulos de San Crispín. Para algunos constituía una segunda profesión.

“Zapatero, embustero”. Ninguna novedad para los orduñeses de mis tiempos.


SÓLO ANTE EL PELIGRO

Carlos Ibáñez Quintana (07/02/07)

Ya estaba programada la celebración de un acto por la paz en la Diócesis de Bilbao para el sábado 3 de febrero. El lema del acto puede parecer a muchos, y a nosotros entre ellos, una memez más de las que se hacen, dicen y escriben en la Diócesis de Bilbao en las últimas décadas. De las cuales no es responsable su Obispo, que se ve en la dificilísima postura de enderezar una situación heredada de episcopados anteriores, sin recurrir a métodos drásticos que podrían ocasionar daños irreparables.

Fijada la fecha del acto, el Foro Ermua organizó la manifestación que todos conocemos. Un acto no tenía nada que ver con el otro, ni por el lugar de la celebración ni por los fines del mismo.

Sabido es que en el conflicto que nos ha organizado, el Presidente Zapatero invoca la paz como el fin principal de su actuación. El acto de Bilbao estaba también convocado por la paz. Pero hay una diferencia: el acto de Bilbao era de la Iglesia y es lógico que se convocase con el lenguaje de la misma, en el que la petición de paz, al Único que la puede dar, tiene un puesto preeminente. Zapatero es un político que está obligado a conseguir la paz mediante la desaparición del terrorismo. Cuando Zapatero habla de paz, en las presentes circunstancias, está traicionando al pueblo que gobierna.

Se anuncia el acto de Bilbao por la paz. Y los que secundan los claudicantes planes de Zapatero se “apuntan” al mismo, pretendiendo replicar a la manifestación de Madrid.

Los organizadores de ésta, se indignan y cargan contra D. Ricardo Blázquez porque no ha suspendido el acto diocesano. Se ve que no van a misa, por desgracia. Porque si frecuentaran las iglesias, habrían visto carteles colocados desde hace semanas anunciando el acto de Bilbao.

¿Qué pretendían? ¿Que el Obispo diera “marcha atrás”?. ¿No se dan cuenta de las consecuencias desfavorables que ello habría tenido?

En medio de las críticas de “la derecha” Don Ricardo ha presidido el acto. Sin pretenderlo, se ha enfrentado a los asistentes al mismo. Y se ha enfrentado porque éstos esperaban un pronunciamiento “por la paz” en los términos políticos que a ellos les gusta: como una rendición ante la ETA. Y se han encontrado con lo que no querían. El Prelado ha hablado de la paz en términos cristianos. Y al referirse al caso concreto que nos preocupa lo ha hecho con claridad y sencillez: “no puede haber paz mientras no desaparezca ETA”.

Sólo ante el peligro. Entre los que exigían de él una postura que no podía adoptar y los que le apoyaban porque esperaban que secundase sus aspiraciones políticas (otra cosa que él no podía hacer), el Presidente de la Conferencia Episcopal ha salido airoso actuando y hablando como le corresponde a un obispo. Con Fe y Razón. Invocando al Dador de la paz e indicando a los presentes el único camino que el sentido común nos marca para lograrla en las presentes circunstancias.

 Carlos Ibáñez Quintana


NORMA, COSTUMBRE, FUERO

Zortzigarrentzale (27/01/07)

A mediados de enero informa la prensa de Bilbao que en el instituto de Valmaseda, el consejo escolar de secundaria ha aprobado “una normativa para evitar que las prendas excesivamente provocativas afecten al desarrollo de las clases”.

Según la noticia, la normativa no se ha propuesta para coartar la libertad de los alumnos, sino más bien con el objetivo de que las prendas excesivamente provocativas no alteren el normal funcionamiento de las clases.

Relata cómo en la primavera pasada una chica se negó a salir a la pizarra por pudor, dado que llevaba una minifalda muy corta.

El reglamento fue aprobado a final del pasado curso por el consejo escolar del que forman parte profesores, padres, alumnos y directivos del centro educativo, además de un representante del ayuntamiento.

La normativa entró en vigor con el nuevo curso y ha sido ratificada con los votos del consejo escolar este mismo mes.

Al día siguiente el mismo diario informa que “la Inspección estudia si es legal la decisión del instituto de Valmaseda.

“La pregunta se la hizo ayer el propio Departamento de Educación. Los responsables de la Consejería encomendaros a un inspector de Educación con formación jurídica para que determine si regular la forma de vestir de los alumnos en los centros se ajusta a la legalidad”.

Este episodio tan vulgar es un reflejo de las trabas con que la administración (el Estado) dificulta la buena marcha de la sociedad.

Las personas afectadas por la marcha del instituto han detectado un problema y lo han resuelto. Entonces llega la administración y se pregunta si quienes han resuelto el problema están facultados para ello. Hasta ahora no sabían que existía. Se han enterado cuando ya está resuelto. Y en vez de fijarse si el resultado ha sido satisfactorio o no, se fijan en si en el centro se han arrogado unas facultades que les corresponden a ellos.

Los carlistas pensamos que quienes han resuelto el problema han actuado correctamente. Con libertad y responsabilidad, que es como se hacen las cosas. Así es como surgen las normas que si son adecuadas perduran y se convierten en costumbres. En ciertos casos llegan a ser leyes. Así surgieron los fueros.

El liberalismo piensa lo contrario. No admite más norma que la ley. La ley la promulga el legislador. No como “ordenación de la razón encaminada al bien común” sino como aplicación de una ideología apriorística. El liberalismo no admite que puede haber vacíos legales, y que las personas obligadas salgan del paso como les dicte el sentido común. Ante el vacío legal, el liberal suspende su actuación aunque ello suponga que el malhechor quede impune.

Y esa es la diferencia fundamental entre los Fueros que los carlistas queremos ver revividos y los Estatutos liberales que nos han impuesto, basados en unos “derechos históricos” que nunca han existido.

Los Fueros suponen libertad con responsabilidad. Lo que un nacionalista con talento (excluido por ello del PNV) definió con la palabra vasca de “burujabetza”. Los estatutos suponen imposición; opresión que lo mismo da venga de un Gobierno central, de uno autonómico o de una diputación.


DE CÓMO FUE A CÓMO LO CUENTAN

Zortzigarrentzale (27/01/07)

En El Correo de Bilbao, suelen aparecer cada domingo artículos que recuerdan algún episodio ocurrido en la Villa un tiempo atrás. Los firma Imanol Villa.

 El correspondiente al 21 de enero lleva por título “¡VIVA LA RELIGIÓN! Con una aclaración anterior que dice: En enero de 1907, Bilbao se convirtió en el escenario de una multitudinaria manifestación católica en contra de la polémica y discutida Ley de Asociaciones.

 Comienza contraponiendo el turno pacífico de liberales y conservadores, de finales del siglo XIX, con la aparición de una nueva generación de políticos a principios del siglo XX que intentaban moralizar la vida pública. Y dice:

 De los muchos aspectos en los  que se vio la necesidad de regenerarse encontró uno tremendamente peliagudo que tenía que ver, cómo no, con la Iglesia. Su excesiva influencia en múltiples aspectos de la vida de los ciudadanos amenazaba con socavar de manera permanente el papel de (sic) Estado. No en vano, la cúpula eclesial mantenía la creencia de que la vida de los españoles era un terreno casi privativo de sotanas y rosarios.

 Uno de los intentos por poner coto a la influencia de la Iglesia vino de la mano de uno de los políticos más controvertidos de la época: Romanones. Su proyecto de Ley de Asociaciones – esbozado en 1906 – pretendía, además de regular el papel de la órdenes religiosas, otorgarle al Estado un control mayor sobre la educación, principalmente en lo referente a las enseñanzas medias, área controlada principalmente por la Iglesia.

 Interesante confesión de parte de un demócrata que interpreta la libertad como “un control mayor del Estado sobre la sociedad. La realidad era que desde años atrás la enseñanza, en todos sus niveles, estaba controlada por el Estado. Al menos eso decía la ley. Ahora bien: el Estado no podía llegar a todas partes y ahí es donde las órdenes religiosas actuaban.

 Respecto a la enseñanza media, el control estatal era absoluto. Los alumnos de colegios religiosos tenían que examinarse al final del curso en el instituto oficial y éste les extendía el título de Bachiller. Muchos colegios de religiosos radicaban en localidades donde no había instituto. Casi todos disponían de un internado al que acudían alumnos de pueblos y aldeas. Era esa la única manera que tenían de cursar el Bachillerato. De modo que cualquier ley que pusiera trabas a la actuación de las órdenes religiosas era contraria al bien común y perjudicial para la enseñanza. De hecho, cuando en la República los jesuitas fueron obligados a abandonar España, se truncaron las aspiraciones de muchos jóvenes de cursar estudios medios. Tenía el pueblo español motivos para oponerse a la ley de Romanones.

 Sigue el artículo en cuestión:

La Junta de Defensa Católica de Vizcaya convocó una gran manifestación el día 13 de enero de 1907… Carlistas, integristas, nacionalistas, conservadores…Frente a ellos, los elementos liberales, republicanos y socialistas protestaron por el hecho de que una institución pública como la Diputación apoyara un acto tan reaccionario y partidista.

 El día 13, los manifestantes empezaron a concentrarse en la Casilla. En los primeros momentos el orden parecía ser exquisito. Luego llegó la lectura del telegrama mandado por el obispo y la explosión de júbilo de todos los reunidos. Fue después de los aplausos  cuando un nutrido grupo empezó a silbar y lanzar gritos violentos. Como era habitual, ante semejante provocación llegaron los palos, las bofetadas y las pedradas…

 Enmascara el “historiador” la realidad de que grupos de “demócratas” ( sí de esos que dicen que respetan todas las opiniones) atacaron a la cola de la manifestación en la Casilla y fueron repelidos por los grupos de protección de los manifestantes, constituidos por jóvenes carlistas, de quienes, en mi juventud, he recibido el relato.

 El autor delata su condición de demócrata al uso, es decir de los que respetan todas las opiniones menos las que no les gustan, en la manera cómo relata los hechos y cuando califica de “cínica” la respuesta que los organizadores justificando la adhesión a la misma de la Diputación o cuando resalta que desde los balcones vitoreaban a la manifestación “elegantes mujeres”.

 Termina el artículo:

Aquella demostración de fuerza católica- se habló de 60.000 personas- fue interpretada por los interesados como un éxito rotundo. De hecho, la católica España demostró tener más fuerza que su gobierno, pues pocos días después. Romanones retiró el polémico proyecto de ley en espera de tiempos mejores.

 Parece ser que esos “tiempos mejores” han llegado. Ni Vizcaya es capaz de poner en la calle una masa católica como aquella, ni los gobiernos retiran los más absurdos proyectos de ley. La tiranía del Estado tiene sojuzgada y encadenada a la sociedad.


LOS INSACIABLES

Zortzigarrentzale (03/11/06)

Lo de Marbella es la caricatura de lo que pasa en toda España. Sabido que la caricatura no miente; solamente exagera. La corrupción que se ha descubierto en la localidad de la Costa del Sol se está dando en toda España, aunque en menor grado.

No creemos que los promotores de la gran estafa inventaran nada nuevo. Ellos vieron lo que ya se venía practicando en otros ayuntamientos y decidieron utilizar el procedimiento para forrarse en poco tiempo.

“Lo que hacen estos, ¿por qué no yo?”. En este caso no se trataba de alcanzar la santidad, como cuando San Agustín se formuló la pregunta, sino de convertirse en un potentado sin necesidad de “hacer las Américas”, como en tiempos pasados.

En Marbella están imputados dos o tres docenas de desaprensivos. En el resto de España son los partidos políticos los que esquilman al pueblo y se reparten los beneficios entre los suyos.

Se habla de la especulación de terrenos. La están practicando los ayuntamientos. En Bilbao el Ayuntamiento va a vender un solar en millón y medio de euros a la sociedad Viviendas Municipales, para que construya doce viviendas. Cada vivienda soporta una carga de 125.000 euros, por terreno. Así se cumple el precepto constitucional de que “todo español tiene derecho a una vivienda digna”.

La maquinaria política emplea a muchísimas personas que no producen y viven de ella. En los ayuntamientos. En las empresas públicas. Todos quieren ganar mucho y en poco tiempo. Nadie tiene seguro el puesto.

Para todo ello y para todos ellos hace falta mucho dinero. No bastan los impuestos, con se excesivos. Hay que sacar el dinero por otros caminos. La especulación de terrenos urbanos es uno de ellos. Las tasas, que cobran sociedades públicas son otro camino. No figuran como impuestos pero salen de nuestros bolsillos.

En el puerto de Bermeo van a cobrar 1.200 euros anuales a los propietarios de embarcaciones de recreo por derechos se atraque. No se trata de lujosos yates. En la mayor parte de los casos son modestas chalupas con las que “arrantzales” jubilados llenan sus ocios. Uno de ellos se quejaba: “con mi pensión ¿cómo voy a poder pagar esa cantidad?”. Bermeo, bastión liberal en el siglo XIX, lo ha sido del nacionalismo en el XX y lo sigue siendo. Ya irán aprendiendo.

¿Qué decir de las multas de tráfico? En los periódicos se denuncia claramente que tienen un fin recaudatorio más que disuasorio. Sabido es que las multas no figuran en los presupuestos. ¿A dónde va ese dinero? Nadie lo dice.

Entre Lejona y Las Arenas hay un túnel en el que la velocidad está limitada. Han colocado un radar que detecta a los infractores. Hasta ahí todo normal. Pero las denuncias han tardado meses en llegar a los interesados. ¿Dónde está su función disuasoria? Usuarios diarios del túnel, ignorantes de las sanciones que sobre ellos pesaban seguían infringiendo la norma. Hoy se encuentran con tantas denuncias y sanciones acumuladas que no pueden abonar el importe y corren peligro de perder el carné.

Toso es porque los impuestos los percibe el Estado o las Diputaciones Provinciales. Los ayuntamientos carecen de medios de financiación. No reciben lo suficiente del Estado. Tienen que recurrir a las triquiñuelas que ya hemos mencionado.

Si se reconociera que el municipio es el primer elemento de vida política del ciudadano. Si se les reconociera la autonomía a la que tienen derecho por una sabia aplicación del principio de subsidiaridad. Si los políticos vivieran más en la realidad y menos en sus ideologías, se darían cuenta que la mayor parte de las necesidades de los ciudadanos se pueden resolver a nivel municipal y proveerían a los ayuntamientos de los recursos que necesitan.

El problema surge del centralismo que nos trajo la Revolución. Centralismo que subsiste hoy más acusado que nunca. El Estado lo absorbe todo. El estado delega  funciones. Pero se queda con el dinero. Las consecuencias las pagamos los ciudadanos. De las aproximadamente 2.000 horas que trabajamos al año, ¿con cuántas se queda la Administración en concepto de impuestos, tasas y sanciones?

 Zortzigarrentzale.


OFRECIENDO EL LIBERALISMO

Carlos Ibáñez Quintana (04/10/06)

En un diario de Bilbao se ha publicado un artículo que hace una crítica acertada del islamismo y concluye, también acertadamente, que son los propios musulmanes los culpables de las desgracias que los afligen. Lo que nos ha sorprendido es la recomendación con que termina. Más o menos dice así: “les proponemos que adopten el liberalismo, que a nosotros nos va muy bien”.

¿Qué nos va bien el liberalismo? ¿En qué mundo vive quien afirma tal cosa? Mejor dicho: ¿con qué ojos mira al mundo en que vivimos, él y nosotros?

¿Se puede decir que nos va bien a la vista de lo que nos rodea? Sin que la enumeración sea exhaustiva vamos a mencionar algunas de las plagas sociales que por culpa del liberalismo padecemos en la actualidad.

Hemos sufrido un siglo XX con dos terribles guerras mundiales, originadas por el nacionalismo (que es una forma de liberalismo) y decenas de otros conflictos menores. En nuestra sociedad se mata a los niños que no han nacido. En algún país, a los ancianos que estorban, y llevamos camino de extender esta práctica a todo el occidente. En la década de los cuarenta se comenzó a investigar sobre seres humanos vivos. En la actualidad se ha reanudado tan horrible práctica con seres humanos en embrión.

El Estado penaliza fiscalmente a las familias que tienen hijos y a los matrimonios estables. Favorece a los separados y divorciados y permite experimentos con niños entregándolos en adopción a parejas que son incapaces de educarlos convenientemente.

El Estado ha asumido el monopolio de la enseñanza. Pone trabas a los padres en la elección del centro y les obliga a pagar por ello, cuando lo consiguen, después de haber abonado sus impuestos como todos los demás. La autonomías, que forman parte del Estado, obligan a los niños a estudiar unas lenguas que no les van a servir para nada en el futuro e impiden que dominen y puedan desenvolverse en la que hablan 400 millones de personas. El Estado obliga a los colegios concertados a que inciten a los jóvenes desde su adolescencia a la práctica de la fornicación. Los profesores no se sienten seguros en las aulas, carecen de toda autoridad y corren peligro de ser agredidos por sus alumnos. El fracaso escolar alcanza unas cotas impresionantes.

Los ciudadanos no podemos vivir tranquilos en nuestros domicilios por el temor se ser asaltados, maltratados y expoliados. La profesión de joyero ha llegado a ser de alto riesgo, tanto o más que la de matador de toros. Al menos mueren más joyeros asesinados que toreros en los ruedos.

La manera más frecuente que tienen los jóvenes de descansar y reponer fuerzas para iniciar una semana de trabajo es el botellón.

Los contratos de trabajo son, en su mayor parte, precarios. Existe una verdadera esclavitud laboral, sin seguros sociales, con insuficiente seguridad en el trabajo, que afecta no solo a inmigrantes, sino también a los naturales.

La manera más rápida de enriquecerse es la promoción de viviendas. El terreno supone entre la cuarta y la tercera parte del precio de la misma. Una operación de reconversión de rústicos en urbanos produce unas ganancias astronómicas. Pero todo ello se traduce en que los jóvenes no pueden contraer matrimonio por el precio de la vivienda. A no ser que se acojan a unas hipotecas a las que deberán dedicar un porcentaje elevadísimo de sus salarios y durante un tiempo prolongado. Veinte o treinta años dependiendo de un banco. ¿No es eso una forma de esclavitud?

¿Y eso es lo que vamos a ofrecer a los musulmanes?

El liberalismo no es sino el cáncer del Cristianismo. No nación en China, India, Marruecos o Turquía. Nació en Europa y se ha implantado exclusivamente en Europa y América de cultura europea. Como ya dijo Chesterton, las ideas del liberalismo son ideas cristianas que se han vuelto locas. Del mismo modo que los cánceres consisten en células humanas que se vuelven locas.

Si a la fecha, en los países cristianos dominados por el liberalismo vivimos mejor que en los musulmanes, es porque el liberalismo no ha podido desarrollar toda su acción disolvente. El Cristianismo resiste. Bien sea entre los que seguimos combatiendo el liberalismo, bien sea entre los que habiéndolo aceptado no se atreven a llevarlo a sus últimas consecuencias. De manera que si, por algo, pueden envidiarnos los musulmanes, es por nuestro Cristianismo.

Esto es lo único que podemos ofrecerles para mejorar su condición. No están por la labor de aceptarlo. Como tampoco aceptarán el liberalismo. Así que, de momento, limitémonos a esperar. Respetémosles y hagámonos respetar, que con nuestro liberalismo no somos capaces de ello.


UN PELOTAZO MÁS

Carlos Ibáñez Quintana (04/10/06)

Eran años de ansias desarrollistas. La agricultura española necesitaba fertilizantes. Surgió la empresa SEFANITRO para la producción de abonos nitrogenados. Se recurrió a Altos Hornos de Vizcaya. El gas resultante de la destilación del la hulla para obtener coque era rico en hidrógeno. La nueva sociedad lo sintetizaría con nitrógeno para formar amoniaco. La empresa siderúrgica aportó los terrenos que poseía en la zona de Luchana en el municipio de Baracaldo.

SEFANITRO funcionó como filial de Altos Hornos. La descapitalización de ésta empresa motivó la intervención del Estado y su inclusión en ENSIDESA. Ignoramos el proceso que se siguió, pero SEFANITRO se incorporó a FERTIBERIA.

Se ha decidido cerrar la planta de Luchana, la primitiva SEFANITRO. En realidad muchas de sus instalaciones habían dejado de funcionar. Es normal que FERTIBERIA la abandone.

Pero la empresa de fertilizantes no se va de vacío. Ha conseguido que los terrenos sean declarados urbanos. Y ya han sido vendidos al precio de 2,4 millones de euros para la construcción de 2.000 viviendas. Una magnífica operación que demuestra el talento financiero de los directivos de FERTIBERIA.

Pero una operación de magnífico resultado económico que no ha creado riqueza. El dinero, que se lo llevan fuera de “Euzkadi” saldrá exclusivamente de los bolsillos de quienes ocuparán las viviendas. Veinte millones de pesetas por cada una. Quien la compre, hipotecando esa cantidad al 5%, durante veinte años, vera elevados sus gastos mensuales en 134.000 pesetas.

Con la esclavitud de millones de españoles se fraguan las fortunas de los listos con la complacencia de los políticos. Y entre estos no se quedan rezagados lo que dicen representar al pueblo trabajador.


LA FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA

Carlos Ibáñez Quintana (30/09/06)

Me parece positivo el paso que se ha dado porque así vamos desligando a la Iglesia de la dependencia, aunque sea económica de los gobiernos de turno, muchos de ellos, como el presente, sus acérrimos enemigos.

Creo que fue un error el que en el Concordato del 1851 se estableciera la financiación de la Iglesia por el gobierno como compensación al gran robo de la desamortización.

No fue solo la Iglesia la víctima de la desamortización. Lo fue el pueblo español. Se desamortizaron o robaron (la Revolución siempre gusta de usar eufemismos) bienes que, a través de la Iglesia, o directamente beneficiaban al pueblo. Evaristo casariego nos contaba que en Asturias dejaron de lucir dos faros que se sostenían con las rentas de unas fincas desamortizadas. En la Vascongadas desaparecieron por la misma razón preceptorías en las que de enseñaba de forma gratuita Doctrina y Gramática.

Con el Concordato el Estado liberal dejó de ser ladrón. Pero no devolvió al pueblo nada de lo que le había robado. El dinero con que “compensaba” el latrocinio lo sacaba del mismo pueblo que había sido víctima del robo. ¡Absurdo!.

Aparte que para el Gobierno era una manera de tener dominada a la Iglesia a cambio de una miseria que garantizaba al clero, sobre todo al rural una vida miserable.

Los carlistas siempre fuimos contrarios a que el Estado pagase al clero. Nuestros políticos propusieron diversas fórmulas. La más radical de todas fue la preconizada por el Canónigo Magistral de Sevilla en su obra, publicada en 1912, “Cual es el mal menor y cual el mayor”. Llegaba a proponer la renuncia total a la subvención y argumentaba que “La Iglesia no se ha muerto de hambre en ningún sitio, de falta de libertad en muchos”.

La obra citada fue retirada de la circulación por el mismo autor obedeciendo órdenes de la Jerarquía.. Nosotros la hemos conocido un ejemplar en la biblioteca de un carlista que se negó a devolverlo al autor, alegando que por su profesión (era bibliotecario) estaba autorizado a tener, retener y leer libros prohibidos.


UNIÓN CON PORTUGAL

Carlos Ibáñez Quintana (30/09/06)

Recientemente La prensa ha informado de que según una encuesta realizada en el País vecino un porcentaje importante de la población vería con agrado una unión con España.

En su Testamento Político D. Carlos VII nos dejó que uno de sus objetivos era la unión con Portugal, y nos decía que no olvidemos que esa es la meta, añadiendo que para lograrlo teníamos que librar a España de instituciones venidas de países que ni piensan ni sienten como nosotros.

Posteriormente Vázquez de Mella marcaba como uno de los tres “dogmas nacionales” la unión con Portugal y acusaba a la política exterior de Gran Bretaña el mantenimiento de una división totalmente artificial. Observaba que por lo general los ríos y las cordilleras marcaban las fronteras entre países. En nuestro caso es la frontera la que corta perpendicularmente a los ríos y cordilleras.

El Carlismo, en su origen y desarrollo debe mucho a Portugal. O mejor dicho a esa parte de España que no completó el proceso de unión. Dicen los historiadores liberales que el problema dinástico surgió, en la corte de Fernando VII, por un problema de trapos entre las princesas portuguesas y las napolitanas. Hubo un enfrentamiento entre las entonces Infantas Dª. Mª Teresa y Dª. Francisca, por un lado, y la Reina Mª. Cristina y la Infanta Carlota, por el otro. Pero no fue una mera cuestión de vestido, lo que hoy sigue enfrentando a las mujeres, sino doctrinal. Las napolitanas eran liberales y las portuguesas habían sido educadas en la tradición política de las Españas. Francisco Elías de Tejada conocía el nombre y la obra del preceptor que habían tenido.

D. Carlos V, habiendo enviudado de Dª. Francisca, contrajo segundas nupcias con Dª. Mª teresa, la Princesa de Beira. Sabido es la importancia que para el resurgir del Carlismo tuvo la Carta que dirigió a los españoles.

Recuerda Ramiro de Maeztu, en su Defensa de la Hispanidad, que Camoens en su poema “As Lusiadas” dice que los lusitanos eran una gente “esforzada española”. Recuerdo haber leído que cuando Portugal se independizó de España, en tiempos de Felipe IV, protestó la corte de Lisboa porque el Rey de Castilla usase el título de Rey de España. Portugal también era España. Como quiera que sea vemos difícil, que en caso deseable de que la unión legue a ser realidad se pueda usar el nombre España para el Estado resultante. Son muchos los años que se ha venido usando el nombre de España para la Península amputada del reino portugués.

No tiene nada de particular el que haya en Portugal quien desee la unión con España. La división no les ha traído más que perjuicios. Cambó encarecía en una de sus obras a los catalanes para que no llevasen se catalanismo hasta la petición de independencia. Les recordaba el ejemplo de Portugal. Exponía el hecho real de que gozando Portugal de más longitud de costas y de mejor régimen de lluvias, su nivel de vida era inferior al de la región española más deprimida. Algo que hoy no tienen en cuenta los separatistas catalanes.

En realidad ya tenemos un trozo de tierra portuguesa unido a España: Ceuta. Nuestra plaza de más allá del estrecho no ha renegado nunca de su condición portuguesa. Se incorporó a la Corona española con los demás territorios y plazas, cuando Felipe II. En tiempos de Felipe IV no secundó la rebelión y siguió leal al Rey español, como legítimo heredero de la Corona de Portugal.

La independencia de Portugal solo fue posible por la injerencia de Gran Bretaña en los asuntos peninsulares. A cambio de ello Portugal fue una encubierta colonia británica. Por influencia de Inglaterra hubo de participar en el bando aliado en la I Guerra Mundial. Prestó sus hombres como si fueran cipayos. La industria armamentística de la Isla les armó. Para cobrarse Inglaterra arrambló con la riqueza portuguesa. Se llevó hasta la moneda de plata que circulaba. De ahí la crisis económica a la que puso fin Oliveira Salazar. Político que hoy es calificado de dictador por los demócratas. Con lo que éstos dan una prueba más de que la democracia arruina los pueblos y tiene que recurrir a la dictadura para su recuperación.

¿Cómo se llegará a la unión con Portugal? Imposible con el actual sistema de autonomías. Cuando este marcha en la dirección (decimos “marcha”; otra cosa es que llegue) de la desintegración de España, no es posible pensar en una integración portuguesa. Tampoco es posible con un estado centralista y jacobino. La unión con Portugal sólo puede llegar por los caminos que marcaba D. Carlos VII: por medio de una monarquía católica y foral.


UNA ESQUELA

Carlos Ibáñez Quintana (30/09/06)

El 25 de septiembre de 1936 fue un día de luto y barbarie en Vizcaya. Por un lado las turbas asaltaron los barcos-prisión surtos en la Ría de Bilbao y asesinaron a muchos de los recluidos por pertenecer a partidos desafectos a la República. Aquella misma noche 22 carlistas de Durango fueron fusilados en las tapias del cementerio después de un auténtico calvario: fueron conducidos por medio del pueblo entre los insultos de quienes pedían su muerte.

El pasado día 25 de septiembre alguno ha publicado una esquela en la prensa de Bilbao, recordando el asesinato de aquellos 22 mártires, añadiendo que fueron asesinados por ser “católicos y españoles”.

Eso no es cierto. Si bien ser carlista supone ser católico y español, fueron asesinados por ser carlistas. ¿Por qué se oculta ahora tal circunstancia?

En Durango tiene una fuerza relativa el Partido Popular. Sus dirigentes iniciales eran antiguos carlistas o hijos de carlistas que había optado por el mal menor. A los que nos mantenemos carlistas sin medias tintas nos acusaban de “dividir”.

Hoy el Partido Popular se esfuerza en proclamar su liberalismo puro, aunque ocultan su parte dura. Sus continuos elogios a la Constitución de Cádiz lo demuestran. Pasan por alto los innumerables crímenes cometidos por los partidarios de la misma y los males que de ella sobrevinieron a España. La parte dura.

Los carlistas asesinados en Durango eran hijos o nietos de voluntarios de D. Carlos VII que a su vez eran hijos de quienes tomaron las armas por Carlos V y nietos de quienes rechazaron la Constitución que hoy elogian quienes dirigen el PP. Eran católicos y españoles porque eran carlistas. Porque la catolicidad y españolidad se han mantenido en Durango durante los dos últimos siglos como Carlismo. Quienes les asesinaron eran hijos del liberalismo, de la Revolución. Herederos de quienes impusieron a España la Constitución de 1812 y las tantas que le siguieron.

Que no vengan ahora los del PP, si es que la esquela ha sido redactada por ellos, pretendiendo apoderarse de la gloria y el honor de quienes murieron por defender unos principios que ellos ahora están pisoteando.


CRISIS EN EL ATHLETIC DE BILBAO

Zortzingarrentzale (30/09/06)

Los malos resultados, con que el equipo bilbaíno ha comenzado la temporada, han motivado que el Presidente Lamikiz se haya visto obligado a dimitir. El hecho debe de apuntarse como un fracaso del PNV. En efecto: desde hace años, tiene el PNV tan dominada la sociedad que decide quienes han de ser los directivos de muchas entidades que, por su naturaleza, deberían ser apolíticas. El Athletic es una de ellas. Cada vez que hay elecciones para cambiar su junta directiva, se dice sin ningún rebozo cual es la candidatura que el Partido apoya y ella sale. Hace años se le ocurrió a un amigo mío presentarse en una candidatura distinta a la propugnada por el PNV y, a pesar de que había sido Concejal por dicho partido en al Ayuntamiento de Bilbao, fue expulsado del partido, sin formación de expediente, por el expeditivo procedimiento de no pasarle los recibos. ¡Ah! Y de que le volvieran la cara, negándole el saludo, sus antiguos compañeros de batzoki. Cuando me lo contaba me decía:” ¡Nunca hubiera pensado yo que el PNV tuviera tanta capacidad de sembrar odios!”

No entendemos la pasión que domina a los aficionados al fútbol. Ello era comprensible en otros tiempos. Cuando los equipos representaban a grupos concretos. El equipo de un colegio, el de un partido político (Los carlistas tuvimos equipos federados: D. P. F. R en Vizcaya, Club Patria de Aragón, en Zaragoza, entre otros) el de una localidad frente al pueblo vecino….Pero eso se terminó con la profesionalización del fútbol. A pesar de que los “forofos” no se enteraran. En mi niñez y juventud he conocido a aficionados cuya pasión seguía siendo el Arenas de Guecho o el Baracaldo frente al Athletic.

El Athletic consiguió mantener, a pesar de la profesionalización, una vinculación con Bilbao y Vizcaya. Aunque sus jugadores fueran profesionales, ponían un entusiasmo especial por sus colores. Eso fue entendido y admirado a lo largo y ancho de España. Fue el Athletic el que más entusiastas seguidores tuvo por toda la Piel de Toro. Me comentaba un alicantino con quien trabé una casual conversación en la espera de un aeropuerto, que su difunto padre, falangista, había sido un “forofo” del Athletic; equipo que para él, representaba todas las virtudes del hombre español.

Llegó la política con la democracia y el Athletic se convirtió en un exponente del separatismo vasco. Desde entonces no da una. Si los aficionados quieren rememorar sus glorias, necesitan recurrir a las fotografías en las que Franco entrega la Copa al Capitán de turno. Pero como, según los de la memoria histórica, hay que borrar todas las huellas del franquismo, no les queda ni el recurso a la nostalgia.

Hoy es imposible mantener un equipo que, por sus hombres, sea un exponente de las virtudes de un pueblo. Todo se ha mercantilizado y el fútbol también. El Athletic persiste en su afán de que los jugadores sean vascos. Y eso no puede ser. En la ley de la oferta y la demanda, el Athletic se ha limitado la primera. Algo que no puede hacer quien va a comprar. Un jugador vasco que en el mercado valga cien, al equipo de Bilbao le exige ciento veinte o ciento cincuenta.

Hace años trajeron a un extranjero. Se trataba de un jugador vascofrancés que se llamaba Vicente. Fue recibido con alborozo por su apellido (que he olvidado) vasco. Duró un año, al cabo del cual se largó a un equipo alemán. Lo hizo además de malas formas. Su condición de vasco, que a los directivos del Club les hacía tanta ilusión, a él le trajo sin cuidado.

De todas formas, es más consecuente la conducta de las directivas nacionalistas del Athletic que la que observan las del Barcelona. También éstas han hecho de su equipo un referente nacionalista. Pero es ridículo que lo hayan logrado a base de jugadores procedentes de todas partes; los menos de Cataluña. Hace algunos años vi un reportaje sobre el Barcelona en la TV autonómica. Todo hablado en catalán. Pero cuando interrogaban a los jugadores tenían que hacerlo en castellano y en castellano, mejor o peor, contestaban ellos.

Dicen que el “Barça”es “más que un club”. Quieren hacer de él un símbolo de Cataluña. Y lo han logrado. Un equipo cuyos componentes están unidos por el material, aunque legítimo, deseo de ganancias, es la imagen de la Cataluña que nos trae el separatismo que ha renegado de las auténticas raíces catalanas.

A eso lleva el nacionalismo con su afán de dominar todo, incluido el fútbol. En Bilbao al fracaso y en Barcelona al ridículo.


LA IZQUIERDA VENDE UNA BURRA

Carlos Ibáñez Quintana (05/09/06)

La actuación diplomática del ex presidente Felipe González ha dado lugar a que un periodista recordase lo que de el se repetía cuando protagonizaba la política: “era un artista vendiendo la burra”.

La referencia a al pollino me ha traído a la memoria una historia que oí en mi niñez a mi padre. Un labrador de Aloria decidió deshacerse de su vieja burra. Aloria es una aldea que dista de Orduña unos dos kilómetros. En Orduña se celebraban ferias anuales los días 22 y 23 de junio. El aldeano llevó el animal y se lo vendió al primero que llegó, que fue un gitano. Este le dijo:

- Ahora necesitará Vd. otra bestia.

- Efectivamente.

- Pues yo tengo una burra joven que le puede venir a Vd. muy bien. La llevaré a la feria de Quejana.

Quejana pertenece al Valle de Ayala. Allí está la torre origen del linaje que tanta importancia tuvo en Toledo en tiempos de los Trastámaras. La feria anual se celebraba el día de San Juan.

Fue nuestro hombre a Quejana y el gitano le presentó un animal de alzada parecida al que le había vendido, joven, de brillante pelaje, perfecta dentadura y vivos movimientos. El labrador quedó encantado y pagó gustoso la suma que el gitano le pidió.

Volvió a su aldea. Tenía que pasar por Orduña. Le extrañó que el bicho se dirigiera, sin necesidad de ser guiado, a la bocacalle que correspondía para salir a la carretera que conducía a Aloria. Todo seguido, por la carretera de Vitoria, llegaron al desvío del que sale el camino para la aldea. Aquello le empezaba a oler a chamusquina. Más sospechoso fue cuando, en la proximidad de su casa, el animal emitió un rebuzno, igual que lo había hecho durante años. Era la misma burra.

En 1936-1939, tras grandes sacrificios, España se deshizo de una democracia que se había mostrado incapaz de enmarcar la convivencia entre los españoles. Los valedores de la misma no pudieron ofrecer otra a fecha tan inmediata como lo hizo el gitano de nuestra verídica historia. Pero llegó un tiempo en que España anestesiada, volvió a pedir democracia. Y entonces la izquierda se la ofreció a España. Era la democracia de siempre pero arreglada exteriormente con una nueva Constitución.

Para la derecha entontecida aquello era algo nuevo. Era romper con un pasado de enfrentamientos. Y la recibieron con alborozo.

Poco a poco fueron apreciando unos síntomas sospechosos. Se estableció el aborto. Se suprimieron fiestas religiosas. Se despenalizó el aborto…..Para nosotros, eran pruebas de que la democracia, como la burra del cuento, era la misma de la que España se había librado a costa de grandes sacrificios.

No sabemos en qué momento nuestro labrador se dio cuenta de que le habían colocado la misma burra que él había pretendido sustituir. Pero es indudable que cuando al animal se le fueron los tintes del pelaje y dejaron de hacer efecto los estimulantes que le habían administrado, admitió que había sido engañado.

El enmascaramiento que para la democracia fue la Constitución, se ha caído. Como desaparecieron los tintes del pelaje de la burra. Los mismos que impulsaron la Constitución, han prescindido de ella con las reformas que están impulsando. Sin embargo los españoles que, anestesiados en 1978, aceptaron la democracia bajo el nuevo disfraz, persisten en su engaño.

En efecto: mientras el aldeano de nuestro cuento se dio cuenta que tenía que adquirir otro animal, los demócratas de derecha se lamentan de las transgresiones a la Constitución que llevan a cabo los demócratas de izquierdas.

¿Qué nos hubiera parecido si el aldeano del cuento se hubiera quedado lamentando el que al pollino se le habían pasado los efectos de los estimulantes suministrados por la ciencia calé y de la pérdida de color del pelaje? ¿Absurdo, no? Pues eso es lo que está haciendo el Partido Popular


LA DEMOCRACIA ACTÚA EN MÉJICO

Carlos Ibáñez Quintana (01/09/06)

Se celebraron las elecciones. Ganó la derecha. Por poco, pero ganó. La izquierda no acepta el resultado. Y no se limita a reclamar ante los organismos pertinentes, sino que ha llevado su protesta a la calle y está provocando disturbios.

Es lo de casi siempre. Cuando a la izquierda le va mal el juego democrático, no duda en invalidarlo y recurrir a la violencia, en sus distintos grados.

Eso ha ocurrido en muchas ocasiones. Fue en 1950 cuando lo viví por primera vez. Se había celebrado en Bélgica un referéndum para decidir sobre la vuelta al trono del Rey Leopoldo III. Lo ganaron los partidarios del regreso. Los socialistas no aceptaron el resultado y amenazaron con la guerra civil. Leopoldo se vio obligado a abdicar en su hijo Balduino.

No siempre que pierde la izquierda actúa del mismo modo. Pero siempre que ocurren disturbios posteriores a una consulta electoral, es que la izquierda la ha perdido.

¿Qué ha pasa en Méjico? Hagamos un poco de historia. A continuación de la lucha de nuestros hermanos cristeros, se estableció en Méjico un régimen revolucionario, con apariencias democráticas. Los que detentaban el poder organizaron un partido que garantizaría la eterna permanencia en el mismo. Lo llamaron Partido Revolucionario Institucional. Título que encerraba una contradicción.

Gobernó dicho partido durante setenta años. Sus prácticas de gobierno eran lo más parecido a una mafia. Ganaban elección tras elección prevaliéndose de toda clase de trampas. La inmoralidad se adueñó de todos los órdenes de la vida pública. A mí me ha tocado comprobar cómo un limpiabotas, “coludido” (empleo el mismo término con que el nativo me explicó el hecho) con un policía municipal, colocaba unos cajones en una zona de aparcamiento y los retiraba cuando llegaban los coches mediante el cobro de una cantidad.

De Méjico procede la palabra “mordida” que hoy se emplea en todos los países de habla hispana. Los últimos presidentes del PRI abandonaban el País, al terminar su mandato, con todo lo que habían podido robar. En el domicilio particular de mi amigo J. L. de L. tuve ocasión de contemplar el diseño original de la Cibeles, firmado por su autor. Mi amigo lo había adquirido cuando el Presidente López Portillo lo subastó al cesar en la presidencia y antes de desaparecer. Al cesante Presidente se lo había regalado Tierno Galván, cuando era Alcalde de Madrid.

Hacia 1940 se había fundado el Partido de Acción Nacional, para aglutinar el voto derechista. Se presentaba a todas las elecciones presidenciales y las perdía. Lograba llevar diputados al Parlamento.

En la década de los noventa se produjo una escisión en el PRI. Cuhautemoc Cárdenas, hijo del mítico Lázaro, harto de la evidente corrupción, se separó del mismo y fundó el Partido Democrático Revolucionario (PRD).

Esto y la llegada al poder de Ernesto Zedillo, en 1994, terminó con la serie de Presidentes del PRI. Zedillo, aunque pertenecía a dicho partido, se negó a practicar las inmoralidades de sus predecesores y organizó unas elecciones honradas. El las últimas presidenciales el PRI ha quedado como tercer partido.

El PRD se proclama defensor de los derechos de los indígenas. Ha puesto el dedo en otra de las llagas de la democracia. Desde la independencia mejicana, la política ha sido cosa de los criollos que han gobernado en su propio beneficio.

En septiembre de 1994, tuve la satisfacción de hacer una visita turística a Puebla, bajo la guía de un indio. Como indio se presentaba y el color de su tez y sus rasgos lo confirmaban. De lo boca oí los mayores elogios para la Madre España. Distinguía los tiempos del Virreinato de los de la Colonia. Los primeros se referían al Gobierno de los Austrias, continuadores de la empresa de Isabel la Católica y protectores de los indios. Con los Borbones cambiaron las cosas. Desde España consideraban a las tierras de ultramar como colonias. A pesar de ello la Corona y la Iglesia proporcionaban cierta protección a los indígenas. Fue al llegar la independencia cuando los criollos se apoderaron del poder y oprimieron a los indios. La Corona ya no existía y la Iglesia no era escuchada por los gobernantes liberales. Según nos decía el guía en cuestión, durante parte del siglo XIX los indios tuvieron prohibido el acceso a las escuelas.

De los sucesos de estos días hemos de sacar dos enseñanzas, primera: lo inútil que es aceptar por nuestra parte el juego democrático. Las izquierdas rompen la baraja en cuanto les va mal.

Segunda: la injusticia que se deriva del triunfo político de un partido, ya que, llegando al poder, gobierna en beneficio de quienes le han apoyado. Los partidos gobernantes lo han hecho en beneficio de los suyos. Se han olvidado de un sector importante de la población como son los indígenas. El PAN vencedor tiene pendiente el atender sus justas reclamaciones. Aunque hayan dado el voto al otro partido.

 


LA TRADICIÓN LIBERAL

Carlos Ibáñez Quintana (16/08/06)

En el número de “La Razón” correspondiente al 16 de agosto, en la parte superior de la página 3 campea, bajo el título “La declaración”, la siguiente frase. De la que es autor D. Andrés de Blas, Catedrático de Teoría del estado por la UNED: El mérito de la derecha española actual ha sido conectar con la tradición liberal, saltando por encima del paréntesis franquista. Conexión a la que tiene perfecto derecho,

Y es verdad, excepto en los de calificar de paréntesis al franquismo, dentro de la tradición liberal española.

El franquismo fue la salida inevitable del caos al que había llevado a España el liberalismo. La Cruzada fue inevitable. Lo decimos los carlistas que participamos en ella con todo entusiasmo y no por gusto. A nadie le agrada dejar la familia, tomar el arma y embarcarse en una aventura en la que poco se puede ganar y perder mucho. Hasta la propia vida. Pero teníamos que hacerlo y lo hicimos.

Terminada la contienda en 1939 ningún otro gobierno era viable sino el que se instauró. No como solución definitiva, sino como tránsito hacia la restauración de las instituciones tradicionales coronadas por una monarquía católica. Por desgracia no se hizo así. Y la mayor parte de la culpa de ello le correspondió a la derecha liberal que, para salvar el pellejo y la hacienda, se había incorporado al movimiento nacional.

No podía volver a lo suyo: la democracia que, después de haber evolucionado al caos, había sido vencida en el campo de batalla. Se oponían a la restauración tradicionalista. No tenían otro camino que mantener indefinidamente la dictadura. Mientras se preparaba la conexión con la tradición liberal con la restauración, enmascarada bajo el eufemismo de instauración, de la dinastía que había entregado España a la Revolución en 14 de abril.

Ni un paso a la restauración de los Fueros. Al contrario los de Navarra fueron agredidos por un Gobernador que fue destituido para ser ascendido. Mantenimiento del monopolio de la enseñanza con ligeras concesiones a la enseñanza privada. Cortes orgánicas, pero domesticadas por el Estado para mejor desprestigiarlas. Lo mismo se diga de los sindicatos que eran considerados”como un engranaje de la máquina estatal”. Esa fue la labor de la derecha liberal durante el franquismo, en aparente ruptura con la tradición liberal, pero conectada en el fondo con ella.

Por eso duró tanto el franquismo. Era necesario tiempo para hacer olvidar a los españoles cual era la causa de aquella guerra que tanto costó. Y los españoles fueron olvidando gracias a la labor de uno gobierno que apoyaba más a los intelectuales fieles a la tradición liberal que a los tradicionalistas. Adormecidos, además, por el evidente progreso económico y material.

Entre el franquismo y el actual sistema, que supone la revancha de los vencidos en 1939, no ha habido ninguna solución de continuidad. El “Motor del Cambio” ha sido el mismo sucesor que Franco designó. El cambio político fue decidido por las cortes domesticadas. No ha habido ninguna solución de continuidad, luego no ha habido ningún paréntesis. Para verlo claramente no es necesario de ser Catedrático de teoría del Estado.


EL IMPOSIBLE CONSENSO

Carlos Ibáñez Quintana (16/08/06)

Ocurría en el bar de mis padres hace ya más de medio siglo. Eran habituales las partidas de cartas, dominó o parchís. Frecuentemente surgían discusiones que eran más duras cuando había dinero por medio. Uno de los parroquianos, llamado Isaías, se hacía notar porque, tan pronto surgía la discusión, dejaba las cartas sobre la mesa y se hacía cargo de los billetes y monedas que había en la ella. Por si acaso. Dilucidada la cuestión, se encargaba del justo reparto. Nunca se quedó con algo que no le correspondiera.

Me ha venido a la memoria el recuerdo al reflexionar sobre la actual situación política. Sobre la insensata postura de los católicos, que confesándose tales, aceptan un sistema de libertad nominal para compartirlo con las izquierdas españolas.

Esta archidemostrado que por ese camino se llega siempre a la privación de las libertades más elementales para los católicos. Agresiones a los católicos bajo una monarquía nominalmente católica. Persecución desde el poder con toda clase de trabas legales. Persecución cruenta incluido el martirio de las personas y las cosas. Para terminar en la situación actual, en la que se ha llegado al ridículo de asimilar al matrimonio con las indecentes prácticas de los homosexuales.

Que no son casos aislados. Es a lo que siempre se ha llegado.

Esa experiencia demuestra que los católicos tenemos el derecho y el deber de imponer en España un estado confesional. El poder para nosotros. Somos los más y tenemos el derecho a exigirlo. Y también el deber de organizarnos para lograrlo. La conducta que Isaías observaba en las discusiones de las partidas, nos marca el camino que hemos de seguir en la política. El dinero en su mano para luego dar a cada uno lo suyo. El estado para los católicos, que luego nos encargaremos de respetar los derechos de los no católicos, que a ello nos obliga la doctrina que profesamos. Mientras que a los otros nada ni nadie superior les dicta una norma que les obligue.

Las evidentes injusticias que en el pasado hemos cometido desde el poder con los no católicos deben ser recordadas para no volver a caer en ellas. Pero, la historia lo dice, han sido siempre mucho menores que las que contra los católicos se han cometido cuando el poder ha caído en manos de quienes no reconocen la supremacía de Dios sobre los gobernantes.

Pecamos de inconsecuencia y de ingenuidad cuando nos quejamos de las injusticias del régimen actual y pretendemos remediarlas mediante el diálogo con quienes no creen en él. Con quienes están condicionados por idealismos que no les permiten razonar.

“Ante esas cortes, razonar es perfectamente inútil”. Lo escribió José Antonio de Aguirre en el diario Euzkadi en 1931. Se trataba de las cortes que elaboraron la Constitución de la República.

No dudamos que el panorama que nos presentan los partidarios de la democracia es muy seductor. Pero del dicho al hecho hay un gran trecho. Los primeros que no creen en la democracia son quienes la propugnan. Pues no seamos tan incautos de aceptar un sistema que nos presentan quienes no creen en él. Ellos no creen en la democracia. Nosotros tampoco. Prescindamos de ella.

El poder para los católicos. Que luego nos encargaremos de ejercerlo con justicia, respetando los derechos de los demás. Porque cuando lo han ejercido ellos han terminado por implantar la tiranía.


LA MEMORIA HISTÓRICA

Carlos Ibáñez Quintana (01/08/06)

Eso de la memoria histórica por parte de los socialistas, no raya en la locura: es la misma locura. Pretenden borrar toda huella de lo que ellos denominan “franquismo” y que no es sino la tremenda derrota que les fue infringida por el pueblo español y que ellos se la merecieron sin ningún atenuante.

Se la merecieron por chorizos. Porque cuando salían al extranjero en compra de armas no se preocupaban más que de “sacarles” comisiones a los traficantes y descuidaban la calidad y eficacia del material adquirido. Así recibieron grandes remesas de auténtica chatarra.

Se la merecieron por cobardes. Porque cuando recibieron las armas de los depósitos de Madrid y Barcelona se dedicaron a “limpiar” la retaguardia en vez de atacar al enemigo. De los fusiles repartidos no llegaron al frente ni la tercera parte. La columna catalana que debía de atacar Huesca se entretuvo varios días en Barbastro asesinando religiosos y sacerdotes. Ello dio tiempo al mando de Huesca a preparar la defensa.

Se la merecieron por indisciplinados. Se creían que aquello era una huelga en la que bastaba expresar unas reclamaciones y armar alboroto. La guerra era otra cosa.

Se la merecieron por tontos. Por confiar en unos dirigentes que les traicionaron. Que les enviaron a la lucha sin preocuparse de la intendencia y la sanidad. Se morían de hambre en el frente (la película “La Vaquilla” lo refleja claramente) y en los botiquines de los batallones no había ni aspirinas para administrarles. Las memorias del Beato Pere Tarrés son suficientemente expresivas de estos hechos. Mientras tanto los oficiales se pasaban los días de francachelas de modo que por la noche tenían que ser transportados a sus alojamientos por el coche del batallón.

Se la merecieron y por eso perdieron la guerra. Les durmió la Pasionaria con su “no pasarán”, cuando tenían que haber atacado en los primeros momentos, aprovechando la escasez de tropas de  los nacionales. Y los hechos no tienen vuelta de hoja.

Hablan de suprimir el escudo que corona los edificios oficiales que fueron construidos. No importa que ello obligue a unas obras costosas. Ellos no lo pagan. Lo pagamos nosotros. Incluidos los tontos que les votan, aplauden y….llegan mal a fin de mes.

La Generalidad ha dedicado un presupuesto para que desaparezcan las placas que se colocaron en los edificios subvencionados por el Estado. Así el pueblo no podrá comprobar que aquellos se preocupaban de que hubiera viviendas, mientras que éstos especulan con terrenos y se enriquecen cobrando comisiones a las constructoras.

Puestos a borrar, que destruyan el Alcázar, que arrasen Oviedo y las ruinas del antiguo Belchite. Mientras esos nombres se conserven, perdurará la memoria de las gestas que allí tuvieron lugar. Ellos no pueden presentar nada parecido. Porque carecían de lo que animó a los defensores de los bastiones mencionados: la fe. Y fe religiosa en la mayor parte de los casos. Un profesor de espíritu militar nos contaba en la Milicia Universitaria, que en una visita a las ruinas de Belchite había leído una inscripción, protegida pos un cristal, que decía: “aquí murió por Dios y por España un requeté aragonés”.

Que recuerden lo que en la transición se acordó olvidar. Saldrá a relucir la verdad. Las injusticias de uno y otro bando. Pero también el heroísmo y la gloria. Aún quedamos bastantes que lo vivimos para recordarlo. Y lo recordaremos, puesto que nos obligan a ello.


EL 18 DE JULIO EN TERRITORIO VASCO

Carlos Ibáñez Quintana (21/07/06)

Con ese título ha aparecido en “El Correo” de Bilbao un artículo que firman cinco señores que hacen constar su condición de Profesores de la UPV/EHU (Universidad del País Vasco). Constituye un elogio a la actuación de los nacionalistas en los once meses de su mandato. Plagado de exageraciones y flagrantes mentiras.

Habla de una política de creación institucional y pone por ejemplo la Universidad Vasca. En otras ocasiones he leído algo relacionado con una Facultad de Medicina que dicen que funcionó. No me imagino cómo pudo ser ello si los posibles estudiantes estaban todos movilizados. Si otras instituciones docentes que ya funcionaban desde años atrás permanecieron cerradas. La Escuela de Ingenieros Industriales se convirtió en cuartel de milicias anarquistas y su Director, Don Luis Checa Toral fue fusilado.

El Vicario General, deseoso de que los seminaristas no perdieran curso, intentó organizar unas clases. Hubo de desistir ante la imposibilidad de que los seminaristas recibieran en imprescindible permiso de sus Jefes de unidad.

Dicen que la política de seguridad desplegada por el Gobierno vasco hizo calificar de “oasis vasco” al territorio de este país. “Con la contradicción esporádica de atrocidades cometidas con ocasión de los asaltos populares a las cárceles de Bilbao o al buque prisión “Cabo Quilates”.

Cierto es que los crímenes de los rojos fueron en Vizcaya menores, en proporción, que los de Santander; por poner una provincia comparable. Pero aquí hubo paseos, asesinatos de sacerdotes que fueron cazados a tiros por los caminos, como D. Fabián Elespuru y el Beato Vicente Cabanes. Los asaltos a las cárceles no tuvieron nada de populares. ¿Cómo iba el pueblo, que se supone desarmado, a forzar la guardia de los centros de reclusión? Consta que el asalto a los barcos del 2 de octubre de 1936 fue obra de los marinos del Jaime I y el de las cárceles de Bilbao del batallón socialista Fulgencio Mateos. Por cierto, nunca me cansaré de repetirlo, que aquellos bravos defensores de la libertad, dotados de equipo de combate, no se atrevieron a entrar en la prisión de “el Carmelo” donde los reclusos más jóvenes se defendieron con trozos de ladrillo y botellas de agua. Y no fue el Cabo Quilates el único barco prisión. Era tal el número de presos que también fueron utilizados con ese fin el Altuna Mendi y el Aranzazu Mendi.

Se refieren al respeto por la vida y los bienes.  Ya hemos visto lo que se refiere a la vida. Con relación a los bienes, que nos expliquen de dónde procedían los valores que llevaba un barco que una tormenta le obligo a recalar en La Rochelle y las joyas que contenía otro que se refugió en Rótterdam por la misma razón. El contenido de ambos fue entregado a las autoridades nacionales. El del primero por decisión de las autoridades francesas y el segundo por decisión de un tribunal holandés, después del consiguiente pleito. Por cierto que cuando José Antonio Aguirre relata el episodio holandés, hace constar que el abogado que representó los intereses nacionales era judío.

Se refieren a la eficacia del ejército de operaciones de Euzkadi y como prueba recuerdan que en conquistar Vizcaya se tardó casi tres meses. Se callan que doce mil hombres fueron incapaces de conquistas la desguarnecida Vitoria y que seiscientos o setecientos contrarios les frenaron en Villarreal de Álava. Que los efectivos nacionales en el memento de iniciar la ofensiva no llegaban a 30.000 hombres, lo que impidió realizar el ataque por varios puntos.

Se callan que las grandes unidades, brigadas y divisiones, del ejército rojo no se organizaron hasta finales de abril, por la oposición de Aguirre, que no quería ver a sus gudaris mezclados con milicianos. Y pasan por alto la capacidad defensiva del territorio de Vizcaya por su orografía.

También hablan de un ejército vasco compuesto de voluntarios. Ocultan que las movilizaciones de reemplazos fueron constantes desde octubre de 1936, que todavía en mayo de 1937 llamaron a los de treinta años, improvisando unidades que se entregaban sin pelear.

A pesar de lo que hoy digan sus panegiristas, la actuación de Aguirre y su gente fue un desastre. Mandaron a sus milicianos a Villarreal sin haber previsto los hospitales y la evacuación de heridos. En el orden industrial fueron incapaces de aprovechar las fábricas de Vizcaya. La producción de Altos Hornos de Vizcaya durante los once meses fue prácticamente nula y los aceros obtenidos inútiles para la fabricación de armas. Los comités impusieron su ley en los talleres y así salían las cosas.

Así se recupera la memoria histórica. Así se miente. Y eso lo hacen personajes que se presentan como profesores de una universidad, desprestigiándola y, de rebote, desprestigiando a los titulados que salen de ella.

 Carlos Ibáñez Quintana. Ex profesor de la ETS de Ingenieros Industriales de Bilbao.

Nota: es la primera vez que hago constar mi condición de tal al firmar un escrito político


DE ORDUÑA REQUETÉS

Carlos Ibáñez Quintana (20/07/06)

De Orduña requetés,

Ciudad de tradición,

Se aprestan a luchar,

 por Patria y Religión

(Del himno a los requetés de Orduña)

Cuando se condena el levantamiento de 1936, falseando los hechos, voy a recordar aquellos días del Alzamiento tal como ocurrieron en mi pueblo. Yo estaba a punto de cumplir los seis años. Muy poco vale lo que puedo aportar de mis propios recuerdos. Pero terminado el conflicto, y a lo largo de muchos años he mantenido conversaciones con los principales protagonistas de aquellos hechos.

A principios del año 1936 visitaron en Orduña a Juan Vildósola dos enviados del Requeté de Bilbao. Se trataba de organizar a los jóvenes carlistas de Orduña para un levantamiento militar. Vildósola comenzó a comprometer gente, encuadrarla y hacer algunos ejercicios de tiro con pistola en la Sierra Salvada. Posteriormente los requetés de Orduña, por razones logísticas, pasaron a depender de Álava.

Se preparó la recepción de armas. Vildósola quedó de acuerdo con Abelardo Colechá, encargado de los arbitrios municipales, para que hiciera la vista gorda cuando llegasen. Incluso tenía preparado el escondrijo para las mismas. Las armas no llegaron.

Pocos días antes se recibió un telegrama cifrado que decía: “El movimiento tiene carácter militar”.

Llegó el día 18. Vildósola esperaba órdenes que tenían que venir desde Llodio (Álava). El domingo día 19 se reunió Vildósola con sus colaboradores en la taberna de las hermanas Iza, con el pretexto de merendar un gato. Unos eran partidarios de levantarse con las escopetas y pistolas de que disponían. No sabían cual sería la postura de la Guardia Civil y de los Forales. Suponían que los primeros se sumarían al Alzamiento, dada la orientación ideológica de los componentes del puesto. También contaban con adictos entre los segundos. Pero en ambos grupos primó la disciplina y se declararon por el Gobierno.

Al anochecer estaban paseando con sus respectivas novias Eloy Landaluce y Serafín Fernández de Aguirre. Cada uno con su pistola en el bolsillo. Llegó un guardia civil, acompañado de dos elementos de la Agrupación republicana en busca de Eloy. Eloy llevaba la oficina de la cantera de yeso. Le buscaban para que les entregase las llaves del polvorín y la dinamita existente en el mismo, que pasó al centro republicano.

Ante la falta de noticias y órdenes, Vildósola decidió enviar en busca de ellas a Vitoria. Fueron elegidos tres requetés. Eloy Landaluce y José Mari Huertos saldrían de la Ciudad por un camino. José Mari Lecanda, por otro.

Llegaron a Izarra, que dista veinticinco km de Vitoria. Allí se encontraron con un turismo ocupado por un grupo de falangistas armados que les trasladó a Vitoria. En ésta se hallaba ya el Capitán Perea, jefe de la demarcación de Llodio de la que dependía Orduña.

Mientras tanto los jefes del Requeté de Álava habían dado orden de que se concentrasen todos en la Capital. El Regimiento de Artillería estaba por el Gobierno, Caballería de Numancia, por el Alzamiento. Y Flandes (infantería) dudoso, a pesar del compromiso de su Jefe, Camilo Alonso Vega, que contaba con algún oficial adicto.

Volvieron a Orduña Eloy y José Mari Huertos. Llegaron a la huerta de “Martinico”, tío de Eloy, y le encargaron transmitiera la orden a Vildósola. A su vez, Cristeta Cuadra, una joven de Artómaña, se encargó de llevar la orden a Arceniega. Ignoro el medio de transporte que empleó.

A todo esto, apoyados por la Guardia Civil, los republicanos se habían hecho dueños de la situación. Le preguntaron a Vildósola:

-¿Qué hacéis vosotros?

- Cosas de militares – contestó – Ya sabéis que contra ellos hemos luchado en dos guerras.

A la siguiente mañana, muy temprano, tomó su caja de herramientas y salió por la carretera de Vitoria. Nadie le detuvo. Por si le preguntaban, tenía preparada la coartada de que iba a arreglarle al Cura de Aloria.

Obedeciendo la orden los requetés fueron abandonando la Ciudad. La mayor parte camino de Vitoria, como decía la orden. Los menos al Valle de Losa por la Sierra Salvada. Los primeros que llegaron a Vitoria se encuadraron en una compañía que partió inmediatamente a Somosierra. Con ellos iba de Capellán don Alberto López de Berganzo, a quien los comunistas de Saracho le habían quemado la iglesia unos meses antes.

Los demás formaron el núcleo de la Cuarta Compañía de Álava, que luego se encuadraría en el Tercio de la Virgen Blanca. Los que pasaron al Valle de Losa constituyeron valiosos auxiliares del médico de Quincoces, Don Valeriano Loma Ossorio, en la organización de los requetés que ocuparon el murallón de la Sierra Salvada que contuvo a la milicianada de Bilbao. Quedarían encuadrados en el Tercio de Santa Gadea.

En días posteriores fueron pasando otros que no estaban comprometidos de antemano. Se trataba de carlistas de edad que huían de la persecución roja. De ser detenidos y apresados en Bilbao. Incluso algún no carlista detenido por dos veces por su vinculación con las obras parroquiales. Llegó a la plaza un camión de milicianos y comenzó a leer una relación de socios del Círculo que debían ser detenidos. Entre ellos estaban mi primo Ricardo Robledo y su amigo Julio Gamboa. Catorce años el primero y quince el segundo. A oír sus nombres, no esperaron más: a la Sierra Salvada como camino más corto. Modesto Cereijo no tuvo tanta suerte. Con sus catorce años fue apresado y vivió el cautiverio hasta la liberación de Bilbao.

Hasta setenta figuran en la lista, que hemos hecho de memoria, de los incorporados en los primeros momentos

Dado el carácter de la acción, Vildósola no había contado con unos pocos jóvenes de familias forasteras, aunque eran socios del Círculo. Fueron detenidos y llevados a Bilbao. Liberados en junio de 1937 se incorporaron al Tercio de Nª. Sª. De Begoña.

No nos alargaremos relatando sus aventuras bélicas. Algunos no volvieron a Orduña. Yacen en tumbas improvisadas en los montes que defendieron contra milicianos y gudaris. De los que volvieron ninguno trajo más que la satisfacción del deber cumplido. Algún honor, como la Medalla Militar Individual de Serafín Fernández de Aguirre ganada en el Ebro. Vildósola volvió a abrir su barbería. Trabajando hasta el último día murió con setenta y dos años en 1958. Mi amigo José Ízaga le preguntó en cierta ocasión:

-¿Cómo Vd. habiendo sido Teniente no ha conseguido ningún enchufe?

- Porque yo salí a luchar por una Idea, no para conseguir un enchufe.

Como él todos. Yo los he conocido y he hablado con ellos. Eran mis héroes. Ya se vislumbraba el cambio político y el fracaso del Alzamiento, por la traición de quienes ocuparon los cargos directivos. Con tristeza comentábamos los acontecimientos. En medio del pesimismo terminaban con la misma idea:

LO HICIMOS POR DIOS.


MIENTEN, MIENTEN Y MIENTEN

Carlos Ibáñez Quintana (5/07/06)

En “El Correo Español “de Bilbao publica hoy, seis de junio, una artículo de opinión firmado por D. Manuel Unciti titulado “No usarás el nombre de Dios en vano”. Se refiere al discutido tema de si la Conferencia Episcopal debe, o no, pronunciarse sobre la unidad de España. Nada hay que objetar al mismo. Nosotros mismos pensamos que es un tema en el que conviene la abstención episcopal. Como remate del mismo, pretendiendo confirmar su tesis con un caso en que la Iglesia obró injustamente, hace una referencia a la conquista de Navarra por Fernando el Católico con los siguientes párrafos:

Los vascos navarros recuerdan aún hoy que en el año 1512 el rey Fernando el Católico exigió paso libre por Navarra para luchar contra el rey de Francia Luis XII, excomulgado desde hacía ya dos años por el Papa Julio II. El monarca navarro Juan dÁlbret se resistió cuanto pudo y optó por negociar con Francia y Castilla. Le valió de bien poco. Seis mil infantes, dos mil quinientos caballeros y 20 cañones cayeron sobre el Viejo Reino. Por si fuera poco, el Duque de Alba, capitán general de los castellanos y aragoneses, amenazó a las poblaciones que se le resistían con la excomunión papal. Fernando el Católico hizo publicar poco después la bula 'Pastor ille coelestis'. Castigaba con la pena de excomunión a los que no depusieran las armas en el plazo de tres días y siguieran favoreciendo la causa del francés. Las tierras navarras pasarían a ser propiedad del primero que las conquistase. Así se hizo Fernando el Católico con el título de rey de Navarra. Una nueva bula del ya moribundo Julio II, firmada en febrero de 1513, excomulgaba nominalmente al rey navarro. El Viejo Reino, con sus gloriosos 700 años a sus espaldas, perdía su independencia. La Iglesia, por su parte, perdía su honor. ¡Se había extralimitado, y mucho, y había 'usado el nombre de Dios en vano'! No había tenido en cuenta suficientemente que Dios ha dejado a la autonomía de los hombres y de los pueblos la organización de los asuntos terrenos, sin que la Iglesia tenga nada que decir en estas diferencias salvo que, en todo caso, se salvaguarden la justicia y la solidaridad.

La lectura de los párrafos copiados nos ha indignado por las mentiras que contiene, tan notorias como para que sean apreciadas por quienes de la historia no tenemos más conocimientos que la lectura de algunos libros.

En 1512 se hallaban en guerra la República de Venecia, La Santa Sede, y los Reyes de España e Inglaterra, contra Luis XII. Éste había sido excomulgado porque, con el apoyo de algunos cardenales, había intentado deponer al Papa y nombrar a otro.

Los ejércitos del Rey de Inglaterra estaban sitiando Bayona. Y en su apoyo tenía que enviar don Fernando tropas castellanas.

Hasta entonces los Reyes de Navarra, sobrinos de D. Fernando, permanecían neutrales. Pero en Blois firmaron un pacto secreto con el Rey de Francia por el que se comprometían a permitir que sus tropas atravesasen Navarra para atacar a Fuenterrabía e impedir el socorro castellano a los sitiadores de Bayona. Don Fernando, que tenía espías en la corte de sus sobrinos, se enteró inmediatamente y ordenó al Duque de Alba que ocupase Navarra.

En tres días llego a Pamplona en la que entró sin resistencia. Dice el Sr. Unciti que “Juan d’Albret resistió cuanto pudo y optó por negociar con Francia y Castilla”. No resistió nada. Cierto es que negoció con Francia (menor dicho con su Rey) para ponerse de acuerdo en dar una puñalada por la espalda a Castilla. ¡Si esto es negociar con Castilla!

Solamente Tudela se resistió unos meses. En Tudela fue donde utilizaron la bula papal para convencerles de lo improcedente de su resistencia. La bula excomulgaba, con toda la razón, al Rey de Francia y a sus aliados.

Según el derecho de la época los súbditos de un rey excomulgado quedaban libres de todo deber hacia el mismo. El trono de Navarra quedaba vacante, no porque lo decidiera la Iglesia para la ocasión, sino porque esa era la norma general.

No se entiende bien la conquista de Navarra si no se conoce la historia de los cincuenta años anteriores. Las luchas entre agramonteses y beamonteses. Éstos, partidarios del Príncipe de Viana, a quien su padre usurpaba el trono navarro, y aquellos partidarios del usurpador. Se habló del envenenamiento del Príncipe. Muerto éste pasaron los derechos a su hermana Dª. Blanca, que prisionera de su hermana menor, Dª. Leonor, murió al poco tiempo envenenada. Quedaba como única heredera Dª. Leonor y de ella descendía la Reina de Navarra casada con el francés D. Juan de Albret (Albrit, Labrit o Albareta, que de todas esas formas se le designa)

Dª. Leonor se había casado con el Conde de Foix. Desde entonces los reyes de Navarra se movían en la órbita francesa. Aunque en Navarra fueran reyes soberanos, sus riquezas radicaban en sus dominios franceses, en los que eran vasallos de otro rey. Eso causaba un gran descontento en Navarra. Los reyes no atendían debidamente a la gobernación del Reino y pasaban más tiempo allende de los Pirineos que en Pamplona. Por eso no es extraño que el bando beamontés, al que repugnaba reconocer por soberana a Dª. Leonor., comenzase a propugnar la incorporación de Navarra a Castilla desde bastante antes de la conquista. De ahí la facilidad con que el Duque de Alba llegó a Pamplona y la poca resistencia que encontró en su paseo militar.

El Sr. Unciti habría quedado muy bien si no hubiera incluido en su artículo el relato de unos hechos que los nacionalistas vascos (Campeón y sus discípulos) falsificaron hace casi un siglo para tener un argumento histórico en que fundamentar el nacionalismo vasco en Navarra. Campión y los suyos mintieron y el Sr. Unciti estaba obligado a saberlo.

 


ALEKSHEY A. MORDASHOV

Carlos Ibáñez Quintana (5/07/06)

Después de trabajar treinta años en la siderurgia, es natural que me interesen las noticias que con ella se relacionan. Sobre todo si se refieran a lo que queda de la siderurgia española y de los restos de la empresa en la que presté mis servicios, hoy integrados en Arcelor.

Parece que, por fin, la empresa angloindia Mittal se ha hecho dueña de Arcelor. Los intentos de fusión o absorción comenzaron hace varias semanas. Después se dijo que para defenderse de Mittal, Arcelor se fusionaría con la rusa Severstal (Acero del Norte) potente complejo siderúrgico cuyo dueño es Aleksey A. Mordashov.

El nombre me sonaba de mi estancia en Rusia en 1993 como asesor en ahorro de energía, enviado por la Comunidad Económica Europea. Se me quedó grabado el nombre, o el apellido, porque sus dos primeras sílabas coincidían con las mismas del apodo familiar de un amigo de infancia.

Después de nuestro trabajo en la siderurgia de Cherepovets, visitamos al Director Financiero de la misma. Era Aleksey A. Mordashov. No tratamos de nada especial. Se trataba de una visita de cortesía.

A la sazón, la empresa aún era estatal. No se me olvidará nunca el ruego de uno de los ingenieros de la misma: “Por favor cuiden Vds. de lo que ponen en su informe. No sea que vuelva el régimen anterior y nos destinen a Siberia”. Nuestro trsabajo consistía en analizar el consumo de energía en cada una de las instalaciones e indicar los puntos en los que opinábamos que el consumo era excesivo. No es que los ingenieros rusos no estuvieran capacitados para hacerlo. Pero mientras nosotros nos habíamos encontrado, ya en 1973, con un respetable aumento del precio de la energía y habíamos aprendido a economizarla, ellos la tenían muy barata y, trabajando en empresas estatales, prestaban más atención al volumen de producción. Para ellos era fundamental informar al correspondiente ministerio del porcentaje de aumento de la producción. Era la cifra que se presentaría también en foros internacionales y que sustentaría el prestigio del sistema soviético.

Me ha llamado la atención el que quien entonces era un empleado, por importante que fuera su puesto, de una planta, haya llegado a convertirse a los trece años en dueño de la más importante siderurgia rusa, que comprende varias plantas.

En aquellos tiempos se estaba privatizando la industria rusa. Para ello entregaban a los trabajadores un número de acciones, lo que les permitía acceder a la propiedad. Ya se decía que algunos aprovechados las estaban acumulando, adquiriéndolas a precios muy bajos.

Es seguro que el caso de Mordashov no es único. La industria rusa se ha privatizado. Un intérprete que nos acompañó en el trabajo se quejaba del modo con que algunas personas se estaban enriquciendo. Nos ponía como ejemplo, que le indignaba, de uno que había perdido en una noche de juego cincuenta millones de rublos.

No se trataba de crear riqueza, sino de apoderarse de la que había estado en manos del Gobierno. No nos imaginamos un procedimiento moral por el que un personaje alcance en tan pocos años la propiedad de una compañía de tal importancia. Las instalaciones siderúrgicas exigen fortísimas inversiones. No ha habido creación de riqueza sino ocupación de la que ya existía, acumulada por el estado. Ya sabemos cómo se hizo eso en Rusia: a golpe de decreto y trabajo esclavo.

La economía liberal que hoy rige Rusia está perpetuando las injusticias del Estado Soviético. Severstal, la empresa de Mordashov es un ejemplo.

¿A dónde nos lleva la economía liberal? La riqueza se acumula en pocas manos. Los trabajadores divididos en sindicatos ineficaces. A la vista tenemos una era en que la esclavitud, aunque no tenga nombre de tal, va siendo una realidad.


EL DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA

Zortzigarrentzale (5/07/06)

Todo español lo tiene. Al menos eso dice la Constitución. También lo decía el Fuero del Trabajo. Por eso en aquellos tiempos, hoy tan criticados, las empresas construían viviendas para sus trabajadores y empleados. Hoy el derecho a la vivienda no ha salido de las páginas de la Constitución y su no cumplimiento constituye una de las mayores vergüenzas del sistema que nos oprime.

Es de sobra conocido que los jóvenes no pueden casarse porque no encuentran vivienda a un precio asequible. Los que se deciden a hacerlo tienen que hipotecarse durante unos plazos larguísimos y dedicar a su amortización hasta el cincuenta por ciento de sus ingresos.

Por otra parte es el de la construcción el campo donde se obtienen las mayores fortunas en los plazos más cortos. La “operación malaya” sobre la corrupción de Marbella da materia todos los días para llenar las páginas de los periódicos. Marbella es solamente la punta del iceberg. Hay infinidad de pequeñas marbellas por toda España. Prueba de ello es que la concejalía de urbanismo es la más codiciada en los ayuntamientos por los partidos.

De la urbanización y construcción salen grandes cantidades de dinero con las que se financian los partidos políticos, equilibran sus presupuestos los ayuntamientos y se aprovechan los vivos. ¡Como va a ser posible que nuestros jóvenes tengan acceso a una vivienda digna a precio asequible!

Recientemente he vivido, como afectado, un episodio que refleja claramente las martingalas que emplean ciertas empresas urbanizadoras para conseguir que terrenos rústicos sean calificados como urbanos y para poner a los propietarios de terrenos urbanos entre la espada y la pared y obligarles a venderlos a bajo precio.

He asistido a una reunión de unos propietarios y una constructora, presidida por el Alcalde en la que se vio el interés que éste tiene en que el proyecto se lleve a cabo, en las condiciones que impone la constructora. En un momento de la discusión, arremetió con agresividad y sin ninguna razón contra uno de los propietarios.

En la CTC hemos criticado, desde el principio del cambio “democrático”, el sistema por el que se eligen los ayuntamientos. Las listas cerradas, el que no sea preciso figurar como vecino del municipio para ser candidatos, las dificultades para que puedan presentarse agrupaciones de vecinos y demás, han puesto los ayuntamientos en manos de los partidos políticos. Pero los partidos políticos han ido perdiendo, a lo largo de estos treinta años, carga ideológica. Fueron desapareciendo de los mismos quienes mantuvieron el ideal durante los años de la prohibición. E gran parte por la natural renovación que impone a vida. Pero también por el desencanto de los afiliados idealistas con la orientación que tomaban. Nacionalistas de toda la vida que se escindieron con EA nos han confesado que el PNV había “caído presa de la sociedad de consumo”.

En las candidaturas que presentan los partidos a las municipales sorprenden la presencia de personas que “no pegan”. Por ejemplo, en el PNV, que tanta importancia ha dado a la pureza racial de los vascos, aparecen apellidos foráneos e hijos de inmigrantes, cuando no inmigrantes.

Y si se tienen más ambiciones o se cuenta con un grupo de compinches, se organiza un partido. Como ha ocurrido en Marbella.

En fin: es muy aventurado emitir un juicio terminante sobre las intenciones de personas concretas. Pero algo hay, cuando la vivienda sube desmesuradamente y surgen grandes fortunas entre quienes se mueven en su ámbito. El problema a que ello da lugar es muy grande: los novios no pueden casarse, se casan tarde, no nacen niños, etc...

Hay que cambiar el sistema de elección de los ayuntamientos. La designación de los cargos municipales por elección, no es ninguna conquista de la Revolución. Como ya hace años apuntó Julio Anguita, en España la teníamos siglos antes que en Europa. El estudio de nuestras antiguas ordenanzas municipales podría darnos mucha luz para las necesarias reformas. La sociedad ha cambiado. Por eso no sería posible copiarlas, Pero sí es preciso analizarlas con atención para penetrarnos de su espíritu. Que no era otro que el logro del bien común.

El cambio urge. Lo exigen los miles de jóvenes que no se pueden casar, con las consecuencias que ello tiene para la sociedad.


YA ES TARDE

Carlos Ibáñez Quintana (30/06/06)

Se viene hablando, en la segunda quincena de junio, de la posibilidad de que la Conferencia Episcopal defienda en público documento la unidad de España.

Por las dificultades que ello traería para el Presidente de la misma, que es Obispo de Bilbao, preferiríamos que la Conferencia se abstuviera de entrar en ese terreno.

Conocida es la delicada situación de D. Ricardo Blázquez en su diócesis. Tiene que enfrentarse a un clero rebelde, hereje, cismático y separatista. Sí, sí, hereje; aunque ello suene fuerte. Hablamos con conocimiento de personas.

Amigos nuestros se quejan de que D. Ricardo no actúe con la contundencia que es necesaria. Por algo lo hará. Seguro que teme producir males mayores. De todas maneras quien tiene la gracia de estado para regir la diócesis es él. Ayudémosle con nuestras oraciones y concurso personal y dejemos a Dios la función de juzgar.

Como anticentralistas que somos, pensamos que la Conferencia Episcopal debería tener en cuenta las especiales situaciones de ciertas diócesis y abstenerse de dar normas que puedan interferir en los planes de sus respectivos Prelados.

Es indudable que a la Iglesia le afecta el problema de la temida desmembración de España. Pero creemos que no es la manera adecuada pretender una declaración conjunta sobre la materia. Declaración a la que se opondrían bastantes obispos dando origen a una división entre ellos.

¿Tiene que hablar la Iglesia? La Iglesia debería de haber hablado hace muchos años.

El origen del separatismo es el liberalismo, como venimos manifestando cuantas veces tenemos oportunidad. Liberales son los principios en que se basan los nacionalistas, aunque, invoquen unos derechos históricos, incompatibles con el nacionalismo con un total desconocimiento o falsificación de la historia. Fue el estado liberal centralista el responsable del descontento de las regiones. Lo que preparó el terreno para que arraigase la semilla de las malas ideas. Y la Iglesia pactó con el estado y la monarquía liberales. Hizo la vista gorda ante el liberalismo de la dinastía usurpadora y mantuvo con ella unas relaciones de amistad que no correspondían a la solapada persecución de que era objeto. Se comportó con el usurpador como siglos antes lo hiciera con los reyes que preferían perder sus dominios a reinar sobre herejes. Entre otros ejemplos, ¿no era un contrasentido que se mantuviera el privilegio de presentación de los obispos en manos de un rey que no pintaba nada, de modo que la designación efectiva correspondía a Ministro de Gracia y Justicia, que en ocasiones era un masón?

La pérdida de la catolicidad de España fue una de las causas de la aparición del separatismo. Lo había anunciado años antes Menéndez y Pelayo en el epílogo a los “Heterodoxos”.

Tampoco comprendemos que aún no se haya pronunciado una solemne condena del nacionalismo vasco. Es tan merecedor de ella como lo fueron el Fascismo italiano, el Nacionalsocialismo alemán o la Acción Francesa de Maurras.

La condena a este último movimiento se debió fundamentalmente a que sus dudosas doctrinas prendieron especialmente en ambientes católicos. ¡En ambientes católicos prendió también el nacionalismo vasco! ¿Cómo calificar a un movimiento xenófobo y racista, movido por el resentimiento, que exhibe como lema el de “Jaungoikoa eta Lagi Zarrak” (Dios y Leyes Viejas)?

Cierto es que desde su aparición los nacionalistas fueron amonestados repetidas veces por la Jerarquía. A Don Ángel Zabala por haber escrito un artículo en que acusaba de mujeriegos a los agustinos de Guernica. Tenía que desprestigiarlos porque procedían de otras regiones de España. Y no encontró mejor camino que el de calumniarlos.

El mismo señor escribió una historia de Vizcaya que fue prohibida por el Obispo. En otra ocasión el diario “Euzkadi” hubo de pedir disculpas por la irreverencia con que trató a los obispos que habían participado en la coronación de Nª. Sª. de Estíbaliz.

Pero no hubo una condena solemne de las doctrinas que lo fundamentaban. Condenación necesaria como lo han demostrado hechos posteriores.

Desde 1932 vienen celebrando su Aberri Eguna en coincidencia con la Pascua de Resurrección. Iniciaron la celebración en unos tiempos de fervor católico del PNV. Pero la Jerarquía tenía que haberse opuesto a tan improcedente confusión. Para la política ya hay un calendario civil al que ajustar las fechas de las conmemoraciones. Ni entonces ni después se les ha dicho a los nacionalistas que vincular la independencia de Euzkadi a la Resurrección del Señor es….., no sabemos qué calificación darlo. Pero es intolerable.

Por ahí tenían que comenzar los obispos de las diócesis afectadas.

Por parte de la Conferencia Episcopal, mejor callar o al menos abstenerse de una afirmación contundente. Esperar que nacionalismo y catolicismo se vayan separando. Al auténtico nacionalista de hoy le importa muy poco el cristianismo. El mismo PNV suprimió en Pamplona, en el primer congreso que celebraron con la llegada de la democracia, el lema “Jaungoikoa eta Lagi Zarrak”. Los sacerdotes separatistas se irán extinguiendo. Las escasas vocaciones que surgen pasan de nacionalismo, gracias a Dios. El resurgir de estas diócesis vendrá del soplo del Espíritu a través de los grupos que ya están en marcha.

Después de haber callado durante tanto tiempo frente a los gobiernos liberales y las aberraciones nacionalistas, ya es tarde para hablar.


LOS TOROS Y LOS VASCOS

Zortzigarrentzale (28/06/06)

En el ambiente de discordia que reinaba en mi pueblo con anterioridad a la Cruzada, yo me forjé la idea de que los nacionalistas eran enemigos de las corridas de toros. No se trataba solamente de aquel “empastre” que organizó el director de la banda de música y en el que el “Batzoki” prohibió actuar a sus socios. Las manifestaciones de los nacionalistas estaban cargadas de expresiones antitaurinas.

Pronto comprendí que era una postura absurda. Por lo menos que no se compaginaba con el ser vasco. En mi niñez yo relacionaba lo vasco con el Valle de Orozco. Se trataba de la comarca vascoparlante más próxima a mi pueblo. Y en Orozco no faltaban nunca las novilladas por San Antolín.

Que el antitaurinismo no iba con lo vasco lo confirmé cuando en el internado me hice amigo de un guipuzcoano que era un manoletista acérrimo. Hablaba mucho de toros. Entendía a pesar de su corta edad. Discutía con otro compañero vitoriano que era partidario de Pepe Luis Vázquez.

Para entonces ya me había enterado por la prensa de la importancia que tenían las ferias taurinas de Azpeitia, Tolosa y San Sebastián.

Cuando cursaba la carrera un compañero de Tolosa, perteneciente a una familia notable en el nacionalismo guipuzcoano, me informó de destacados nacionalistas de su provincia entusiastas de la fiesta de los toros.

Mi compañero de internado me dijo de un religioso del siglo XVIII que recomendaba a los predicadores que dijeran que en el cielo había corridas de toros, para que los guipuzcoanos recibieran un estímulo más a procurar su salvación.

En muchas localidades de Guipúzcoa existen plazas de toros fijas. En Eibar la calle que conduce a la plaza se llama “Zezenbide” (Camino de los toros). Las tradicionales pruebas de hachas tienen por escenario la plaza de toros, en las localidades en que existen. Y las competiciones de “korrikolaris” consisten en dar vueltas a un ruedo taurino.

Es curioso que la corrida de toros tiene su nombre en vascuence: “zezenketa”. Mientras que las pruebas de pelotaris, no poseen denominación propia.

En Vizcaya no conozco ninguna plaza fija de fundamento, aparte de la de Bilbao, más que la de Orduña. Hay cosos muy rudimentarios en las Encartaciones, donde tradicionalmente se han lidiado novillos del País denominados “monchinos”. También la había en Lequeitio. Pero ello no era obstáculo para que en muchos pueblos se celebrasen novilladas en plazas portátiles. Se hizo célebre el caso de Plencia. Para su plaza portátil se vendían, además de las clásicas entradas de sol y sombra, “entradas de sol con sombra de acacia”.

Los toros tienen su reflejo en el folklore. En Durango y su zona se cantaba:

Dira, dira, zezenak dira/ buztena motza, adar zorrotza/ arrapatzen ba zaitu/ bertan, bertan ilgo zaitu.

(Son los toros, con el rabo corto y el cuerno afilado, si te pilla uno, allí mismo te mata)

La melodía era interpretada por el chistulari entre toro y toro y el público la coreaba.

El posicionamiento antitaurino de los nacionalistas vascos es algo que, sin temor a exagerar, podemos calificar de ridículo. Don Manuel Eguileor, fue un destacado sabiniano, autor de la obra “De su alma y de su Pluma”, antología de las mayores burradas de Sabino de Arana, que hoy sus seguidores pretenden ignorar. Un pariente suyo nos ha contado que fue desterrado a Burgos durante la Dictadura de Primo de Rivera. Allí, donde era desconocido, asistía a todas las corridas de toros, lo que no hacía en Bilbao por mantener la figura.

Parece ser que en el origen de tan absurda conducta estaba el fracaso de Sabino de Arana. Según un seguidor suyo, en su juventud participó en un festival taurino (no recuerdo si me dijo que en Amorebieta o Lemona) Le correspondió poner un par de banderillas y lo hizo mal.

El nacionalismo, como todo movimiento que carece de principios firmes, necesita de actitudes que le diferencien del entorno y le proporciones una personalidad. El rechazar las corridas de toros fue una de tantas “poses” que vincularon a sus seguidores con el nuevo grupo. Era además algo así como la instrucción en orden cerrado en el ejército. No sirve para combatir, pero sí para acostumbrar al soldado a obedecer. Del mismo modo el acto de obediencia, que suponía abstenerse de las corridas de toros, habituaba a los peneuvistas al fiel acatamiento de posteriores consignas.

Claro que con ello se rechazaba una fiesta que en todo el País Vasco tiene siglos de arraigo. Eso no importaba. ¡Son tantas las tradiciones vascas que el nacionalismo ha rechazado para forjar su mito! 


LA LECCIÓN DE LECH WALESA

Carlos Ibáñez Quintana

En Bilbao, en el curso de las “I Jornadas de Católicos y Vida Pública"  en el País Vasco, habló el expresidente de Polonia Lech Walesa.

De su interesante disertación hemos de destacar tres puntos.

Dijo que los partidos políticos se organizan y desaparecen, los principios son permanentes. Esto es muy aleccionador para nosotros los carlistas. Mantenemos unos principios permanentes, que ningún otro grupo político mantiene. Por eso no nos desanima el que la situación actual de nuestra organización sea de debilidad con relación a la importante labor que nos corresponde. El grupo que consiga librar a España del yugo que padece tendrá que hacerlo a partir de nuestros principios de Dios, Patria y Rey. No existen otros. Todos los demás han fracasado. Con todo el entusiasmo y la fidelidad más absoluta los mantenemos para bien de todos los españoles.

Relató sus años de lucha contra el comunismo dominante. Él no era más que un modesto electricista procedente del medio rural, donde había recibido una educación reciamente cristiana, que incluía una confianza ilimitada en la ayuda de Dios. Pasaban los años y no lograba reunir más que a un grupo de diez personas. Pero él siguió confiando en la justicia de su causa. O. lo que es lo mismo, en Dios. Luego vino lo que vino. Eso ha ocurrido hace pocos años en Polonia. ¿Por qué no hemos de esperar que pase lo mismo en España, cuando menos lo pensemos?

Hizo referencia a su fracaso como Presidente de Polonia. Él había prometido a los trabajadores muchas cosas que consideraba justas. Llegó a Presidente y comprobó que no podía cumplir sus promesas. Esto tienen que tenerlo en cuenta nuestros sindicalistas.

Es un error orientar las aspiraciones de los trabajadores a colocar en el gobierno a uno “de los suyos”. Un trabajador no está preparado para ser presidente de una nación. Además, tan pronto llega a ser presidente, deja de ser trabajador. Ya hemos visto qué ventajas consiguieron los trabajadores cuando el PSOE, estrechamente unido a uno a la UGT, uno de los sindicatos más poderosos de España, llegó al poder: ninguna. Lo mismo que en Polonia. La única diferencia estriba en que Walesa ha reconocido su error y su fracaso y aquí nadie lo ha hecho.

No hacen nada los trabajadores empeñándose en que mande uno “de los suyos”. Estarían más acertados si se unieran y lograsen que sus organizaciones gozasen de una representación política. Lo mismo que en el anterior régimen pero sin que esa organización fuera “un engranaje de la máquina estatal”, como sus mismos jerarcas la definían, sino respondiera a una organización de la sociedad, distinta e independiente del estado.

Una organización fuerte por su unidad y eficaz por su no dependencia de los gobiernos. Una organización capaz de dialogar con otros estamentos de la sociedad. De conseguir que sus aspiraciones se conviertan en leyes. De poseer jurisdicción para vigilar que esas leyes se cumplan y de sancionar a los que las quebranten. De los antiguos gremios, suprimidos por el liberalismo, podemos aprender muchas cosas aplicables al momento presente.

Ignoro qué conclusiones sacarían otros asistentes a las jornadas. Yo al menos, del mensaje de Walesa saqué nuevos ánimos para seguir luchando por los únicos principios que merecen la pena: Por DIOS, por LA PATRIA y EL REY.

 


(Algunos de estos artículos hacen referencia a cuestiones que ya no están en primera plana de actualidad. No obstante, los reproducimos por su evidente interés).

SE LO MERECEN

Carlos Ibáñez Quintana

El PP está siendo objeto de permanentes agresiones a lo largo de la campaña para el Estatuto de Cataluña. Un político nacionalista ha tenido el cinismo de decir que “se lo merecen”.Nosotros, sin cinismo de ninguna clase, decimos lo mismo que el personaje citado: “se lo merecen”.

Se lo merecen por persistir en una ficción, en un imposible. Una y otra vez se están prestando al mismo juego. Siempre reciben el mismo trato. Terminan lamentándose. Pero en la siguiente ocasión en que son invitados a participar en la farsa, aceptan. Para recibir todas las tortas en los dos carrillos y por parte del mismo agresor.

La democracia es la más flagrante mentira que existe. Al menos en España. Y quienes la propugnan, o no viven la realidad, o son unos cínicos.

Dicen los demócratas las urnas son sagradas. La voluntad popular, libremente expresada, es la fuente de toda legitimidad. Para el demócrata el voto no se limita a designar quien ha de gobernar o legislar, sino que le confiere la legitimidad. Algo así como la gracia de los sacramentos, pero a nivel laico.

Con tales premisas el ejercicio de la violencia o de la picaresca para forzar o falsear el resultado de la elección debería ser un sacrilegio. Sacrilegio laico, pero sacrilegio.

Pues bien: son quienes más defienden la democracia, quienes se consideran legitimados para tratar a los contrarios como malos demócratas, los que con más frecuencia, podemos decir sistemáticamente, recurren a la violencia en las campañas electorales y a la trampa en las elecciones.

Desde los comienzos de la democracia actual lo hemos visto. Los actos de Alianza Popular fueron hostigados en Vizcaya en la primera campaña electoral. Sufrieron agresiones en Valmaseda (no recuerdo si se vieron obligados a suspender el acto). Sí lo suspendieron en Baracaldo, por la misma razón.

Agresiones de menor importancia se han dado en casi todas las campañas. Siempre en contra de los que se presentan como la derecha. Salvo excepción no suele ser nada grave. Pero siempre se ejerce contra los mismos grupos. Eso demuestras el talante dialogante y tolerante, necesario para el buen funcionamiento de la democracia, de los agresores.

A veces se llega a excesos como los de ahora en Cataluña. Entonces los políticos del bando, en cuyo beneficio ocurren los disturbios, los condenan con indignación, al menos aparente, cuando no los justifican recurriendo al argumento de la provocación (que no es nada nuevo en ellos) como el político catalán que hemos mencionado.

“Nihil novum sub sole”. Esto lo vienen haciendo desde que la democracia se instaló en España. Por eso nos hace gracia quienes recuerdan que D. Ángel Herrera Oria pedía a los católicos que no se lamentadse y que luchasen en las urnas. ¿Y las trampas que eran moneda corriente? ¿Puede un católico recurrir a ellas?

Por eso grande es la responsabilidad de los componentes del grupo “Tácito”, católicos con etiqueta de tales y considerados como el brazo secular de la Jerarquía, cuando pactaron con “los de siempre” la vuelta a un sistema democrático que haría (ya lo ha hecho) posible la práctica de violencias y trampas en la lucha política. ¿No sabían con quién trataban? ¿No se daban cuenta de lo que les esperaba? Ahora el PP paga las consecuencias en Cataluña y en todas partes. En cada convocatoria electoral.

No aprobamos las agresiones como el político separatista de marras. Pero decimos y repetimos: “se lo merecen”. Por erigirse en defensores de un sistema que forzosamente lleva a la corrupción. Por prestarse a mantener una ficción en la que reciben las bofetadas y sus oponentes juegan con la ventaja que dan las trampas. Por terminar siendo cómplices de la ruina a que ha llegado España.

 


LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS

Carlos Ibáñez Quintana (26/06/06)

En sus recientes declaraciones, a través del diario GARA, ETA ha anunciado que seguirá extorsionando a empresarios. Lo ha justificado diciendo que la lucha por la libertad de Euskal Herría exige fondos. Que si los demás partidos los obtienen recurriendo a las empresas, ellos tienen el mismo derecho.

La argumentación es impecable. No porque ETA tenga derecho a practicar la extorsión, sino porque denuncia una realidad: TODOS LOS PARTIDOS EXTORSIONAN.

Recientemente ha hablado la prensa sobre el tema. Se han facilitado los porcentajes que en cada partido suponen las cuotas de los socios, las aportaciones por donativos y la financiación oficial. Nos hemos quedado de piedra al comprobar que en el PNV, la parte correspondiente a las cuotas anda por el 5%.

A lo largo de nuestra vida, con el PNV como principal adversario político, nos hemos preocupado de conocerlo en todos sus aspectos. Xavier Domínguez Marroquín, que fue muchos años Subjefe Provincial del Movimiento, nos aseguraba que dicho partido estaba financiado por Inglaterra. Ponía como argumento la carga económica que suponía para ellos el mantener los antiguos “batzokis” que el Movimiento ocupaba. Un viejo carlista negaba el apoyo económico inglés. Aseguraba que en el PNV cotizaban todos. Nos inclinamos por la explicación del carlista.

Pues si resulta que el PNV, con su amplia red de “batzokis”, con su numerosa afiliación y cotizando todos, no cubre con las cuotas más que el 5% de su presupuesto, ¿qué pasa en los demás partidos?

Cuando el desastre de El Carmel, Maragall cometió la imprudencia de mencionar “el tres por ciento” que, según él, exigía CiU a todas la empresas que participaban en obras públicas. La indignación que ello produjo en las filas de la coalición acusada nos hacía presagiar una catástrofe. Todo quedó en nada. Como si se hubieran puesto de acuerdo en tapar algo que a todos les convenía. Ni unos insistieron en su acusación, ni los otros exigieron una rectificación. Aquí no ha pasado nada que no vaya a seguir pasando.

Todos estamos de acuerdo en que ETA extorsiona. ¿Por qué no llamar extorsión a lo que hacen los demás partidos? ETA pide un donativo. La persona o empresa requerida no tiene la menor gana de concederlo. Pero “por si acaso”...

Los partidos con posibilidades de gobernar piden sus “donativos”. Ninguna empresa ni persona los dan de buen grado. Dando no se gana. Y el fin de la empresa es ganar. Pero “por si acaso”. Los dos casos son iguales. Unos temen al “por si acaso” del atentado y otros al de no conseguir trabajo. Todo es extorsión. Aunque solo nos indigne la de la ETA y nuestro juicio sobre la otra sea un comprensivo “ya se sabe”.

Se viene dando muchas vueltas a la financiación de la Iglesia por el Estado. Cierto es que no es justo que se financie la Iglesia con los impuestos de los no católicos. ¿Y es justo que se financien los partidos, mejor dicho ciertos partidos, con los impuestos de quienes estamos en contra de ellos? Porque lo que recibe la Iglesia es una miseria en relación a lo que se llevan los partidos. Y la Iglesia no extorsiona, mientras si lo hacen los partidos políticos.

Sin entrar en detalles y matizaciones, los carlistas nos hemos manifestado siempre en contra de la financiación de la Iglesia por parte del Estado. Hemos pedido que cese por lo que supone de pérdida de independencia. Si esa corruptela tuvo su principio en el Concordato de 1851 como compensación al robo de la desamortización, los hechos han demostrado que no ha servido más que para que los católicos se despreocupen del cumplimiento del Quinto Mandamiento de la Iglesia y los clérigos se mueran de hambre. Si hace años la Iglesia hubiera dicho al Estado que se guardase aquella miseria  con la que, ni de lejos, reparaban el inmenso latrocinio, hoy estaría resuelto el problema. Los católicos habríamos espabilado y respondido a nuestras obligaciones. Y no olvidemos lo que el Canónigo Magistral de Sevilla decía ya en 1912 (por cierto en una obra que se vio obligado a recoger por orden de la Jerarquía): “La Iglesia en ningún sitio se ha muerto de hambre; de falta de libertad en muchos”.

 


CARTA ABIERTA AL SR. PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Zortzigarrentzale (26/06/06)

He quedado sorprendido presenciando por televisión el debate sobre el estado de la nación. El Sr. Rajoy ha afirmado con la contundencia que le es habitual que España es una nación de ciudadanos. Está anclado en el más rancio jacobinismo centralista. Vd. le ha replicado que España es un conjunto de pueblos. Está Vd. más cerca del pensamiento tradicionalista que lo que está el Sr. Rajoy, a pesar de que el partido que éste preside se beneficia de los votos de muchos antiguos carlistas desorientados por eso de “el mal menor”.

Claro que Vd. no ha dicho qué es lo que une a todos esos pueblos. Los carlistas decimos que les une la Fe en un mismo Dios y la lealtad al un mismo Rey. Como parece que Vd. prescinde de estos dos elementos, nos tememos que no tenga muy claro lo de la unidad de España.

A la vista está que Vd. y su partido tienen como aliados a los nacionalistas en su lucha contra el PP. Con esos aliados no se puede hablar de España. En lo que respecta a los nacionalistas vascos, que son los que conozco mejor, se niegan incluso a pronunciar esa palabra, para nosotros tan querida. Por mucho que Vd. y los suyos reconozcan la pluralidad de las Españas no conseguirán dejar satisfechos los afanes separatistas, antiespañoles, del PNV y sus epígonos.

Antes de que Vds. pusieran de moda el calificar a España de plural, en nuestros siglos áureos, nuestros Reyes se titulaban “de las Españas”. Y en la tumba del destierro triestino del Rey D. Carlos V, figura el título “Hispaniarum Rex”.

Pero los nacionalistas no se conforman con eso. Parecen poner buena cara cuando se lo recordamos y les hablamos de la lealtad española de los hombres de estas tierras. Pero ellos van a los suyo: a esa independencia que, por imposible, nunca será realidad y cuyo sueño será una permanente fuente de disturbios.

Permítame que le recuerde que los nacionalistas vascos se la vienen “dando con queso” a los socialistas desde la República. Gusta a Vd. de la memoria histórica, pues ahí le va una ración.

Suelen poner a D. Indalecio Prieto como el prototipo del socialista antiseparatista. Del odio que los nacionalistas le tenían recuerdo unas coplas, que en mi niñez no entendía, que dan prueba de ello. Con letra de “la Paloma”, habanera universalmente conocida, cantaban los nacionalistas:

“Si a tu ventana llega Indalecio Prieto, pégale cuatro tiros porque es maketo”.

El antinacionalismo de Prieto se reflejó en el hecho de que por influencia suya no fue posible, durante la República, elegir democráticamente Diputaciones Provinciales. Las Provincias Vascongadas siguieron regidas por gestoras, como en los tiempos de Primo de Rivera. Prieto impidió las elecciones democráticas para que no salieran unas diputaciones formadas por, “nacionalistas, carlistas, monárquicos y jesuitas”. Con esas mismas palabras y el tono más brusco de que era capaz, que no era poco, se lo hizo saber a José Antonio de Aguirre.

Pero sobre valoró su propio talento político. Ofreció a los nacionalistas un Estatuto adecuado a la Constitución de la República, como quien da a “roer un hueso a un perro” (esas fueron sus propias palabras en un mitin). Y los nacionalistas aceptaron el Estatuto como las bases de una futura independencia.

Extralimitándose en las funciones que el mismo le confería, José Antonio de Aguirre actuó como Jefe de un estado independiente. A lo largo de los nueve meses de su mandato no se dirigió a Madrid o Valencia más que para pedir más armamento y sobre todo aviación. Pero actuó completamente a su aire, como si fuese el soberano.

Dio el “placet” a Guillermo Wakonning como cónsul de Austria. Se erigió en jefe supremo de todas las fuerzas que actuaban en su territorio, por encima de los generales que mandaba Madrid. Impidió la organización de su ejército en Brigadas Mixtas. Nombró representantes diplomáticos en algunos países. Organizó su propia academia militar para la formación de oficiales. Estableció depósitos secretos de armas para seguir la guerra contra la República, una vez derrotados los sublevados.

¿Qué le han dado los nacionalistas, que le han embrujado? Porque es indudable que está Vd. bajo su influencia. La frase que pronunció en su discurso refiriéndose a que “durante cuarenta años sus idiomas han sido perseguidos” es prueba de ello.

Es ese uno de los mitos de los nacionalistas que hoy se creen muchos que no lo son. Si exceptuamos los inmediatos tiempos de la liberación de Bilbao y los primeros años de los cuarenta. No hubo la menor persecución al vascuence. Y la que hubo no fue general, sino por parte de unos fanáticos centralistas.

Desde esta modesta publicación, sin el menor deseo de apoyar las tesis de Sr. Rajoy y discrepando fundamentalmente de él, coincido en acusarle a Vd. de deshacer a España. ¿Se ha dejado embaucar por los separatistas? ¿Obedece Vd. a las consignas de esa Órden, a la que dicen que Vd. pertenece, sin ningún desmentido por su parte, que ha decretado la destrucción de España? Vd. sabrá por qué lo hace.

Atentamente,

ZORTZIGARRENTZALE


RIQUEZA Y MORAL

Carlos Ibáñez Quintana (26/06/06)

En un artículo publicado en LA RAZÓN nos dice Faustino F. Álvarez, que un empresario, que fabrica el mejor queso de cabra del mundo, ha dicho en una entrevista periodística que le han hecho:

“Toda doctrina que pretenda resolver el problema de la pobreza por la vía moral es un fraude: el problema de la pobreza no se puede resolver más que creando riqueza”. Prosigue el autor del artículo periodístico que añade una cita de otro liberal, Hayek, que dice que "ningún hombre tiene derecho a que otro hombre deba necesariamente socorrerle”.

“Crear riqueza”. El único que tiene poder creador es Dios. Es cierto que se dice que han creado riqueza los que han conseguido reunir una fortuna, levantar una empresa etc. Los tales, proporcionan trabajo, medios de vida, a otros. En cierto modo, participan del poder creador de Dios.

No vemos la oportunidad de contraponer la moral a la creación de riqueza. El problema de la pobreza se resuelve creando riqueza. Pero la riqueza, para que lo sea de verdad, tiene que crearse por vía moral. Lo que se haga fuera de esa vía no pasa de ser un “pelotazo”, tan frecuente actualmente. Por eso calificamos de creadores de riqueza a quienes la han acumulado mediante el trabajo, por vía que suponemos moral. Nadie dice de un estraperlista, traficante de droga, tratante de blancas, “gangster”, etc. que es un creador de riqueza. Por grande que sea la que ha acumulado.

Las fortunas conseguidas de espalda a la moral son el resultado de apandar con la riqueza que han creado otros. Quienes las consiguen, o sus herederos en primera generación, son propensos a dilapidarlas de manera escandalosa. Tales fortunas no constituyen ningún bien para la sociedad ni para sus poseedores.

Asegura el periodista que el autor de la frase ha creado un imperio lácteo y que produce el mejor queso del mundo. Producir con calidad responde a un comportamiento moral. La moral debe estar presente en todos los actos del empresario. En la selección de las materias primas. En sus relaciones comerciales. En el proceso de fabricación. En la observancia de las normas de seguridad e higiene con su operarios. En el cumplimiento de los horarios. En la justa retribución. En la fijación de los precios. Todo ello da lugar a una armonía entre trabajadores y empresarios que redunda en la calidad del producto y buena marcha de la empresa. Amén de una aceptación del producto por su precio y calidad.

Un hombre sólo no es capaz de hacer nada. Los grandes empresarios, “creadores de riqueza”, siempre han tenido fieles y eficaces colaboradores. Si el quesero en cuestión leyera estas líneas, seguro que asentiría a lo que decimos. Por nuestra parte estamos seguros que el “creador de riqueza” ha observado, en líneas generales, un comportamiento moral con sus empleados.

No nos ha gustado el artículo, y de ahí estas líneas, por lo que encierra, al menos aparentemente, de desprecio al comportamiento a la vía moral.

El liberal Hayek podrá decir lo que quiera. Pero no porque lo diga él hemos de aceptarlo los demás. Verdad es que nadie tiene derecho a exigir a otro que lo socorra. Pero no es menos cierto que todos estamos obligados a socorrerle. Lo que el necesitado no tiene derecho a exigir, nos lo exige a los demás el mismo Dios.

Cayó el Comunismo hace unos tres lustros. El Comunismo ha caído por sí sólo. Ha caído porque actuaba contra la naturaleza; contra Dios que es el autor de la misma. Del mismo modo que quien se empeña en cortar la rama en la que está encaramado termina rompiéndose la crisma. Que no se crean los liberales que la victoria ha sido suya.

Por eso encarecemos a los “creadores de riqueza” que lo hagan por vía moral. Que no repitan los errores de los empresarios del siglo XIX. Que no vuelvan a los principios del ciclo que concluyó con sangrientas revoluciones. Que eviten que la historia se repita. Las mismas causas llevan a los mismos efectos. No lo olvidemos.


 EN ESTADO DE SITIO

C.I.B. (26/06/06)

Leemos en CRISTIANDAD (núm 897, abril 2006) que Su Santidad Benedicto XVI  ha expuesto ante un grupo de parlamentarios europeos tres principios “que no son negociables” por estar inscritos en la misma naturaleza humana:

  1. La protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural.

  2. El reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como una unión  entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio.

  3. La protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.

Cuando el Papa recuerda estos tres principios irrenunciables, nos recuerda al militar sitiado que marca unos puntos en los que se ha de resistir a toda costa. Cuando se mantiene esta resistencia es porque se espera una ayuda exterior que rompa el cerco y libere a los resistentes.

Porque, en realidad, la postura de los católicos en España, y en Europa, es la de sitiados que se esfuerzan en resistir defendiendo esos puntos que el Papa considera irrenunciables. Sólo un milagro puede librarnos del cerco que nos oprime. Solo un milagro puede proporcionarlos esa ayuda exterior. ¿Espera el Papa ese milagro y, mientras tanto nos manda resistir?

Mientras siga el actual sistema democrático que proporciona a los enemigos de la Vida la posibilidad de atacar los tres puntos enunciados por el Papa, los católicos viviremos en un estado de sitio, que en términos humanos habríamos de calificar de “desesperado”. Pero nuestra Fe nos prohíbe desesperar.

En la CTC esperamos. Y porque esperamos seguimos luchando. Llegará la liberación en la forma de un sistema político que nos libere de esta mentira que dicen democracia.

¿Cómo será ese libertador? Lo ignoramos aunque desde ahora aseguramos que en su bandera campearán tres palabras: Dios, Patria y Rey. No hay otra bandera capaz de defender la Vida.

¿Cuándo llegará? Eso sólo Dios lo sabe. Pero llegará y cumplirá la promesa que D. Carlos VII nos hizo en Valcarlos cuando dijo “¡Volveré!”.


BLÁZQUEZ INDIGNA A LAS VÍCTIMAS

C.I.B. (26/06/06)

Con este título publicaba “La Razón” un suelto que dice así:

El Presidente de la Conferencia Episcopal española (CEE) y obispo de Bilbao., Ricardo Blázquez, abogó por la necesidad de perdonar para restaurar las heridas abiertas por el terrorismo de ETA….Hizo esta afirmación durante un desayuno informativo donde reconoció que no hay dos bandos en conflicto y aseveró que el proceso de pacificación debe conllevar que “ETA deje de extorsionar y matar, que deroguen las armas y que todos los ciudadanos vascos puedan vivir en paz y sin miedo”…..”Hay muchas heridas abiertas porque han muerto muchas personas y también hay muchas familias que están sufriendo. Nos movemos en dialogar con las víctimas que quieren….y gracias a Dios algunas ya han perdonado” aseguró el prelado, que deseó “que se pida perdón, que se ofrezca y se reciba, para que se pueda llegar a una reconciliación”

Estas valoraciones de Blázquez fueron respondidas desde el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del país Vasco (Covite) que afirmó que los que han sufrido la violencia terrorista no tienen por qué perdonar a los etarras y reconciliarse “con nadie”. El Foro de Ermua fue más allá y solicitó la renuncia del Presidente de la Conferencia Episcopal por sugerir que las víctimas deberían perdonar a los etarras.

Tomamos vela en el presente entierro porque las entidades a quienes no han gustado las declaraciones de D. Ricardo padecen una gran confusión. No tienen claro cual debe ser la postura de la Iglesia ante los problemas de la comunidad política. Si la Iglesia pretendiera instaurar una teocracia, sería justo el disgusto. Porque el deseo del Obispo obligaría a jueces y políticos. Pero el Reinado Social de Jesucristo es otra cosa. Supone que la Iglesia tiene la función de iluminar y el Poder secular la de gobernar, como ya dijo Sto. Tomás hace varios siglos, “con leyes de prudencia, no con consejos evangélicos”

El Sr. Obispo no ha hecho más que repetir una verdad  que viene enseñando la Iglesia desde su principio: “al que no perdona a su prójimo, Dios tampoco le perdonará”. Lo dijo N. S. Jesucristo y no tiene atenuante.

Don Ricardo no se mete en la función de los jueces o de los políticos. No les dice que deben de perdonar pues los jueces deben cumplir la ley. Se lo dice a las propias víctimas. Y lo hace porque es su misión: recordarnos las exigencias de la Ley de Dios aunque nos resulten duras.

Estamos de acuerdo con Don Ricardo. No sólo porque dice una verdad que no se puede olvidar, sino porque el sentido común así lo exige. Quien hace mal debe reparar el daño para obtener el perdón. Pero hay males que no tienen remedio. Entonces para que se llegue a la necesaria reconciliación debe de haber un perdón que se ofrezca y se reciba. No sólo el que obró mal debe reconocerlo, humillarse y pedir perdón. El ofendido debe de ofrecer el perdón. Estar dispuesto a perdonar aún sin saber si el culpable se lo pide.

Hemos vivido la Cruzada y los años que siguieron. Hubo una verdadera reconciliación mucho antes de la aparición de la Constitución de 1978, a la que se le han atribuido efectos mágicos en ese terreno, cuando en vez de cerrar heridas volvió a abrir las ya cerradas. Y hubo reconciliación porque hubo muchos perjudicados que perdonaron. Sobre ello tenemos escrita una obrita titulada “Historias de la Reconciliación”.

Por cierto que un pariente, nacionalista vasco, nos increpó duramente por haberla escrito. Él todavía no ha perdonado. Peor para él.

Personalmente nada tenemos que perdonar porque no hemos recibido ninguna ofensa ni perjuicio. No sabemos lo que haríamos en el caso de que un próximo familiar hubiera sido asesinado por ETA o nos hubieran quemado la casa. Porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Pero pedimos a Dios que, si llegase el caso, nos de su gracia para imitar al carlista de mi pueblo que rezaba por los que le estaban desvalijando la tienda y más tarde pedía a Dios el perdón para el asesino de su hijo. No quisiéramos seguir el ejemplo del Presidente Zapatero, que todavía guarda rencor a quienes fusilaron a su abuelo que no conoció. No tratamos de cumplir el mandato de Cristo imitando a un santo. Sino de no incurrir en necedad imitando a un tonto.


¿UN ÓRGANO COMÚN?

Zortzigarrentzale (01/05/06)

Se puede hacer música con un órgano. Es, sin duda alguna el instrumento musical más completo. Casi como una orquesta.

Pero también se puede hacer con un simple instrumento. Se dan conciertos de solistas. Recordamos los de violín y guitarra. Dependiendo de lo que se necesite, un solo instrumento puede servir para, por ejemplo animar un baile campestre como el chistu o la dulzaina.

Recientemente los socialistas han propuesto la creación de un órgano común de gobierno para Navarra y el País Vasco. Si ni fueran tan amigos de la grandilocuencia se habrían limitado a pedir un instrumento, en vez de un órgano.

Qué instrumento musical podemos tomar como significativo de algo común entre Navarra y el País Vasco. Para los nacionalistas el instrumento por excelencia es el chistu. Hasta tal punto que no hace muchos años un compañero nacionalista me reconocía desolado que no se puede comparar el chistu con el violín. Mi réplica fue:

- Según para qué. La emoción que siento cuando escucho los sones de los chistus acompañando al ayuntamiento de mi pueblo cuando acude en corporación a la misa de la patrona, es algo muy distinto que el placer que me proporciona escuchar una obra de Sarasate. Cada cosa en su punto. Sentimientos tan distintos no admiten comparación.

Pero los nacionalistas son así. O chistu o nada.

Con ese problema se enfrentan en Navarra. En la mayor parte del Viejo Reino es la dulzaina, o gaita, el instrumento popular. El que ameniza, o amenizaba, las romerías. Y lo mismo ocurre en la Rioja Alavesa. A pesar de ello los nacionalistas, unificadores a ultranza, insisten en el chistu. Popular en la vertiente cantábrica del Vascongadas y Navarra. Y los navarros se resisten en abandonar la gaita. Son conscientes de que si lo hacen habrán perdido un elemento importante de su folclore. “El gaitero se ha marchado a Estella”.

Cuando en 1931 hubo una “Minoría Vascona barra en defensa de la Religión y Los Fueros”, los nacionalistas se referían a ella siempre denominándola “Minoría Vasca”. Los navarros no pasan por ello. Ellos son, y quieren seguir siendo, navarros.

“Bien está el chistu en donde es tradicional. Pero que no nos quiten la dulzaina”.

Tomen nota los socialistas y aplíquenlo a la política.


ANDALUCÍA, ¿COMUNIDAD NACIONAL?

Zortzigarrentzale (27/04/06)

En un diario de Bilbao opinaba el pasado domingo 23 de abril uno de sus habituales colaboradores que allí donde no hay problemas de nacionalidades es mejor no suscitarlos. El periodista y yo nos conocemos desde niños. Pertenece a una familia muy nacionalista. Ha ocupado cargos en el gobierno de Vitoria. Es inteligente y está de vuelta de muchas cosas.

Se habla estos días en la prensa de que Andalucía se prepara a modificar su estatuto de autonomía. Los socialistas ya han redactado algunos artículos en los que han definido a la región como una “comunidad nacional”. En contra de lo que opina mi amigo periodista, ya están suscitando problemas nacionales donde nunca han existido y donde nunca podríamos pensar que existieran.

Celebra la Iglesia hoy, 26 de abril, la festividad de San Isidoro. En el himno de laudes se le canta como “Padre de España”. San Isidoro, arzobispo de Sevilla, está enterrado y es venerado desde el siglo XI en León.

Precisamente son estos los días de la famosa feria de Sevilla. Se celebró por primera vez siendo Alcalde de la Ciudad un vizcaíno apellidado Ibarra. De la misma familia que exhibe su “Y” en afamados productos oleícolas y ha dejado su apellido en otro tipo de empresas con sede en la capital andaluza.

Mi amigo Domingo Fal Conde gusta recordar que fueron naves vizcaínas, mandadas por el almirante Bonifaz, las que rompieron el puente de barcas sobre el Guadalquivir y permitieron la rendición de Sevilla.

El sacerdote guipuzcoano Francisco Garmendia ha sacado a la luz la historia de muchos vascos que se guarda en el Archivo de Indias.

Los diccionarios heráldicos nos hablan de multitud de blasones de hidalgos vascos que ostentan la Cruz de San Andrés ganada en la toma de Baza, en la festividad de dicho Santo. A luchar contra los moros de Granada enviaron los Reyes Católicos a luchar a los revoltosos parientes mayores vascos que tenían nuestras provincias divididas entre oñacinos y gamboínos.

Esos y otros muchos vínculos que llenarían las páginas de un voluminoso libro, nos dicen que Andalucía no se entiende sin España y que a España le faltaría algo sin Andalucía.

¿Qué es una nación? Lo repetimos una vez más: el término más difuso del derecho Político. El ídolo con que la Revolución Francesa pretendió sustituir a la Religión como elemento de cohesión de los pueblos. El mito por el que Europa se ha desangrado en crueles guerras durante los siglos XIX y XX. Algo que divide y siembra odios, que hoy todos estamos de acuerdo en que debe ser superado, aunque no sepamos cómo.

Y a éstas alturas nos vienen con lo de aplicar a Andalucía la calificación de “realidad nacional”. Y es que los socialistas, mejor dicho quienes hoy gobiernan el PSOE, están empeñados en deshacer España. Sobre España pesa la sentencia masónica de que debe ser destruida y los “Hijos de la Viuda” recurren a toda clase de medios para lograrlo. Porque no es Zapatero el que cede ante Carod Rovira y Otegi, sino que les sigue la corriente porque sus fines son los mismos. Aunque sea recurriendo a un concepto universalmente superado.

Zortzigarrentzale.


EL CONFLICTO ENTRE LAS DIÓCESIS DE BARBASTRO Y LÉRIDA

C.I.B. (19/04/06)

Es algo escandaloso para los cristianos de a pié, la resistencia de la diócesis de Lérida en devolver a la de Barbastro-Monzón las obras de arte que tiene en su museo. No entendemos que hombres de iglesia se olviden, o desprecien, el aforismo que figuraba en los manuales elementales de moral al referirse al séptimo mandamiento: “la cosa clama a su dueño”.

Hoy dice la prensa que la Generalitat acepta la devolución con determinadas condiciones. ¡Ya estamos! ¡Ya han metido los políticos la cuchara, o la pezuña, en un asunto que no es de su incumbencia! ¿Quién les ha dado vela en este entierro?

Los bienes son de la Iglesia. Antes que piezas con valor artístico fueron objetos de culto, creados para fomentar la piedad de los fieles. Ni la Generalidad ni el Gobierno de Aragón tienen nada que decir en el asunto. A no ser que las partes eclesiásticas en litigio les hayan pedido ayuda. Y ahí esté el error. En recurrir a poderes laicos (con mucha probabilidad anticlericales) para resolver un pleito entre fieles. Es algo que San Pablo reprueba en una de sus epístolas.

Indudablemente que el conflicto se ha enconado por la negativa de la diócesis de Lérida a devolver lo que no era suyo, despreciando el dictamen de Roma que declaraba a la diócesis aragonesa legítima dueña de las piezas. En la desobediencia a Roma se aprecian siempre atisbos de cisma. Y en el recurrir al apoyo de la Generalidad, de nacionalismo catalán. ¿Sueñan en Lérida con una iglesia catalana, no romana?

Ahí queda eso, más que como pregunta, como una advertencia al obispado de Lérida de las consecuencias que puede tener el pedir apoyo a un poder temporal nacionalista.

La doctrina social de la Iglesia es contraria a la intromisión del Estado (y la Generalidad forma parte del Estado) en la vida de la Sociedad. Entendiendo por intromisión la innecesaria intervención. Quien haya pedido el apoyo a la Generalitat ha dado un paso más hacia la anulación de la vida de la sociedad (en este caso de la Iglesia) a favor del insaciable Estado. “Menos Estado y más Sociedad”, decimos los carlistas. “Menos Sociedad y más Estado”, es lo que con sus hechos parecen decir desde el obispado de Lérida.


75º ANIVERSARIO DE LA REPÚBLICA

LAS DIFERENTES POSTURAS DE UN REY Y UN OBISPO

C.I.B. (19/04/06)

Cuando todos hablan de la proclamación de la II República, nos parece oportuno recordar la postura que el Carlismo observó en la ocasión. Recurriremos a las manifestaciones de quien entonces era su Rey D. Jaime I ó III según se siga la cronología castellana o aragonesa.

Cuando D. Dámaso Berenguer fue designado para sustituir a D. Miguel Primo de Rivera le entrevistó un periodista de la revista francesa VU. Veamos un extracto de sus declaraciones.

España sufre en estos momentos porque no sabe lo que quiere: la crisis es más política que económica. Pero lo que es más grave para mi País es que no veo hombres políticos capaces de asegurare el poder supremo y hacer cara a la revolución comunista, que surgirá cuando desaparezca la Monarquía.

Conozco al General Berenguer. Es, en efecto, un oficial valiente y un gran gentilhombre, el cual ha recibido la misión que se esforzará en cumplir y llevar hasta el fin. Pero, ¿llegará a salvar el régimen que ha puesto en él su confianza?

-¿Y las elecciones, Monseñor?- pregunta el periodista galo

- Se habla mucho de ellas. Berenguer afirma que se celebrarán en marzo, yo las creo tanto más difíciles cuanto más sinceras. En todo caso sería el suicidio del régimen actual.

-¿La República, a vuestro juicio, no podría durar?

- Le faltan hombres, ya se lo he dicho: caería indefectiblemente en tristes excesos. No hay en España una personalidad bastante destacada para representar el papel de un Thiers o un Hindenburg. El mismo Lerroux, que es uno de los demócratas más cultos y más flexibles, sería barrido por las masas más avanzadas de su partido.

-¿Cuál sería, Monseñor, vuestra actitud si la revolución tomase cuerpo en España?

- La de un luchador. Entraría en mi Patria, a la cual amo con todas mis fuerzas, y emplearía mis últimas fuerzas en servirla y si fuera posible, en salvarla.

Proclamada la República, D. Jaime, a pesar de la idea pesimista que sobre el futuro de la misma había expresado pocos meses antes, ordenó a sus leales que ayudasen al Gobierno Provisional a mantener el orden público.

Las quemas de conventos e iglesias, a mediados del siguiente mayo, le confirmaron en su predicción de que surgiría una revolución comunista cuando desaparezca la monarquía. En comunicación reservada ordenó a los Jefes Regionales que fueran organizando el Requeté.

Como en ocasiones hemos comentado, se podría calificar de error ese margen de confianza que D. Jaime dio inicialmente al Gobierno Provisional de la República. Pero precisamente en él está el derecho a la rebelión que asistió a la Comunión tradicionalista en Julio de 1936. Cuando se hable de los grupos de extrema derecha que se opusieron a la República desde el primer momento, que no nos incluyan a los carlistas. Sí fuimos los primeros en prepararnos militarmente. Pero después de haber comprobado nuestro Rey que su patriótica disposición de aceptar los hechos y mantener el orden a toda costa no había sido correspondida por quienes venían enarbolando la bandera de la libertad, igualdad y fraternidad: el eterno señuelo con que la Revolución viene engañando a los pueblos.

Hoy es generalmente ignorado que el único Obispo español de quien consta que se opusiera a la República, desde antes de su proclamación, fue el de Vitoria: Don Mateo Mújica y Urrestarazu, expulsado de España en 1936 por la Junta de Defensa Nacional, por su supuesta simpatía con el nacionalismo vasco.

En un informe que con fecha 21 de octubre elevó a la Santa Sede, justificando su conducta afirmaba:

Precisamente, cuando D. Alfonso XIII se veía abandonado de todos, incluso de los militares, en las postrimerías de su reinado, invitado por mí, asistió a la inauguración del Seminario recién construido y fue entusiásticamente ovacionado por la numerosa comunidad: 600 seminaristas.

Surgió la sublevación de Jaca y, visitando a los seminaristas, les hable de la necesidad extrema en que nos hallábamos de pedir con implorantes ruegos al Señor la continuación de la monarquía, porque en España la república había sido y sería manantial inagotable de toda clase de maldades: no me equivoqué en mis apreciaciones.

Un mismo afán movía a Don Jaime y a Don Mateo en sus contrarias posturas. Don Jaime actuaba con la prudencia de un político católico. Don Mateo con el celo de un pastor de almas, pero que no era político. Ambos coincidirían en julio de 1936. Don Jaime, con los requetés que su Tío y Sucesor, Don Alfonso Carlos aportó al Alzamiento y Don Mateo con el primer escrito episcopal (no lo olvidemos) que se publicó justificándolo y donando una importante cantidad a los sublevados.


LOS DOS REYES

C.I.B. (19/04/06)

En la homilía del Domingo de Ramos de este año, Su Santidad nos ha recordado que Jesús entró en Jerusalén montado sobre un pollino para significar el carácter de su reinado. Como éste no es igual que el de los reyes de la Tierra, utilizó un humilde animal para distinguirse de los que hubieran hecho su entrada en carroza o a caballo.

Los carlistas queremos para España u Rey que haga su entrada en las ciudades con los honores que le corresponden: en carroza o a caballo. Pero que, descendiendo de la carroza o del caballo, pase a la Catedral a postrarse ante el Rey que cabalgó en el pollino y reconozca su soberanía social.


LA IGLESIA Y LA PAZ

Hoy se especula sobre la aportación de la Iglesia Vasca al proceso de paz que promete “el alto el fuego permanente” anunciado por ETA.

No se ajusta a la realidad éso de “la Iglesia Vasca”. La Iglesia es católica, apostólica y romana. Si decimos “vasca” para significar que está implantada en la Comunidad Autonómica puede pasar. Pero si lo decimos para diferenciarla del resto de la Iglesia, no vale.

La aportación de la Iglesia a la paz viene siendo muy importante. Comienza por recordarnos: “no matarás, no robarás, no mentirás”. Limita el poder a los gobernantes recordándoles que lo han recibido de Dios y que no es ilimitado, por una parte. Por otra sostiene el principio de subsidiaridad que protege el derecho de la sociedad a regirse sin injerencias innecesarias de los gobernantes. Su doctrina va a dirigida a todos, aunque nos parezca que los mandamientos citados en primer lugar van dirigidos preferentemente a ETA y sus cómplices y el principio de subsidiaridad haya que recordárselo a los gobernantes. No sólo a los que gobiernan desde Madrid. También a los autonómicos; que actúan como verdaderos tiranos.

¿Que esa aportación no ha sido eficaz hasta ahora? ¡Naturalmente! ¡Si nos empeñamos, unos y otros, en no escuchar lo que se nos dice! La Iglesia sólo tiene palabras de vida eterna que también son muy útiles para la vida terrena. Pero si rechazamos esas palabras de vida eterna, no esperemos otra cosa de la Iglesia. Y no pongamos en duda de que ese rechazo va en nuestro mal y hace inútiles todos los intentos de paz.

Queda algo, lo más importante, que nos ofrece la Iglesia: que recemos por la paz. Y si creemos que ya rezamos, tenemos que rezar más y con mejores disposiciones.

No se me oculta que lo que vengo diciendo son “monsergas” para los que hoy tienen la voz en eso que llaman “proceso de paz”. Así nos van las cosas. Si Otegui, Ibarreche y Zapatero, de una parte y de la otra, leyeran estas líneas, estoy seguro que lanzarían una estruendosa carcajada.

¿Debe la Iglesia implicarse más en el proceso de paz? Debe, y lo hará, seguir implicándose. Pero como lo ha hecho hasta ahora. La Iglesia no posee varitas mágicas con las que arreglar los desaguisados de los políticos. La Iglesia sólo tiene palabras de vida eterna. Si los políticos creen que no sirven para nada, que vayan echando la persiana.

Carlos Ibáñez Quintana.


EL OBISPO DON RICARDO BLÁZQUEZ

Nuestro ayer, hoy y siempre

Asistí el domingo pasado a la presentación de la obra “Algo habrá hecho” del periodista José María Calleja.

José María Calleja, militante comunista desde antes de la democracia, ha sido uno de los primeros hombres de izquierdas que trataron a ETA como corresponde: calificando de cobardes y crueles asesinatos lo que para otros eran “acciones armadas”.Por ello y por negarse a decir “el conjunto del Estado español” cuando se refería a la selección nacional de fútbol, fue despedido de la Televisión Vasca. Es autor de varios libros que denuncian la tiranía bajo la que vivimos en la Comunidad Autónoma Vasca quienes no somos nacionalistas y la complicidad de toda clase de nacionalistas con la banda terrorista.

El acto estuvo organizado por la “Fundación para la Libertad”. Nicolás Redondo Terreros, Presidente de la misma, fue el primero en intervenir. A continuación lo hicieron un columnista de El Correo Español y el Director de dicho diario. Todos condenaron claramente a ETA y sus cómplices.

Lo más interesante fue, lógicamente, la intervención del propio Calleja. Calificó de degradación moral de esta tierra las diversas posturas de aprobación, complicidad o cobarde silencio ante los crímenes de ETA. Sin ensañarse, hizo un repaso de todos los que adoptan alguna de las posturas mencionadas. No tuvo pelos en la lengua cuando habló de los izquierdistas que recibieron con simpatía las primeras acciones de ETA.

El comprobar que personas como Calleja han evolucionado desde un idealismo juvenil, en que, seducidos por la promesa de un comunismo redentor, pusieron sus ilusiones en el sistema más tiránico que ha aparecido sobre la tierra, a la actual postura nos reconforta. Porque es una prueba de que la realidad es más fuerte que las ideologías. Bueno es que hayan iniciado un camino. Pidamos al Señor que no se detengan en la marcha iniciada. Algún día comprenderán que sus buenos deseos de libertad y tolerancia, no tienen ninguna base en los principios de la Revolución. Que no hay más libertad que la que se encierra en el trilema de Dios, Patria-Fueros y Rey.

En su repaso de complicidades con ETA mencionó a la Iglesia Vasca. Y se refirió a una supuesta claudicación del Obispo de Bilbao. “¿Cómo se explica, si no, que “un tal Blázquez”, se haya convertido “en nuestro Blázquez”?”, argumentó.

No está en lo cierto. A Don Ricardo Blázquez le ha tocado lidiar el toro más difícil de todos. Permítaseme el símil. Porque se encontró con la oposición de un clero peor que separatista, ya que en el mismo se pueden apreciar posturas heréticas y cismáticas. Quienes deseamos vivir en comunión con la Iglesia universal, nos impacientamos a veces, unos más que otros, porque no pone remedio radical a los abusos litúrgicos y a las absoluciones colectivas. Don Ricardo está condicionado por que, además de Obispo, es padre. Si no adopta las enérgicas posturas que muchos deseamos es por evitar males mayores que podrían calificarse de catástrofes. Personalmente comprendo su cautela.

Pero D. Ricardo no ha tenido la menor debilidad frente a ETA. Por ello ha sido criticado por su Consejo Pastoral (o como se llame ese engendro con que el clero infiel mediatiza su labor).

Don Ricardo no es “nuestro” más que para los que siempre lo fue. Los que le recibieron de uñas siguen haciéndole la contra. Cuando hablan de él no dicen “nuestro Blázquez”, sino que le designan por un apodo insultante. Nos consta que un sacerdote separatista, a quien fue a visitar en su lecho de muerte, se negó a corresponder a su saludo de despedida con la frase “yo no doy la mano a un español”.

Están muy equivocados los impacientes que están descontentos de D. Ricardo porque no adopta posturas más radicales. Harían mejor si considerasen que a él le corresponde decidir, que a resolver los problemas dedica más tiempo que todos nosotros, que posee información de la que carecemos nosotros,….

Haríamos mejor si, en vez de criticarle, rezásemos más por nuestro Obispo. Nuestro ayer, hoy y siempre.

Carlos Ibáñez Quintana


UN PENSAMIENTO DE DE GASPERI

C.I.B. (25/03/06)

En una revista italiana, el obispo  de Arezzo-Cortona-Sansepolcro relaciona la vida monástica con los grandes acontecimientos de nuestra época. De su artículo extraemos los siguientes párrafos.

Sin memoria de la “tierra y del espíritu” Europa no puede nacer, del mismo modo que la vid no vive si no está bien injertada en las raíces y si éstas no están bien arraigadas en una tierra en humus vital.

La democracia atraviesa una fase crítica….Las democracias occidentales viven, efectivamente, en simbiosis con la crisis de la estructura de los Estados. La consecuencia es una crisis de participación (la última señal es la afluencia a las urnas polacas, que no ha superado el 40%) y también una crisis de la capacidad de la democracia de generarse y regenerarse.

Creo que incluso sólo considerando la Regla de San Benito y las reglas franciscanas podemos encontrar algunos valores que, una vez sembrados, han fecundado tradiciones que a su vez han influido en la formación y en la práctica de la democracia moderna.

La estructura de convivencia ideada por San Benito se funda en la autoridad del abad… la aportación de inconmensurable valor que la regla de Benito ha dado al pensamiento democrático ha sido el haber vehiculado, mediante el florecimiento multiforme de las tradiciones benedictinas, un concepto evangélico de autoridad. Se trata de una autoridad que se funda en la escucha y se realiza en el servicio, finalizada al bien de la comunidad y a la valoración del individuo; además, en el plano práctico, está sometida a la Regla, y nace de una elección libre.

La autoridad del abad no es totalizadora.