IN MEMORIAM TTE. GENERAL D. RICARDO DE RADA Y PERAL

José Martín Brocos Fernández (06/05/08)

Artículo publicado en www.arbil.org de Ricardo de Rada y Peral, Inspector General de Requetés en la Cruzada Por José Martín Brocos Fernández. 

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DON LEOPOLDO CALVO SOTELO

Carlos Ibáñez Quintana (05/05/08)

Ha fallecido el que fuera segundo presidente de Gobierno después de la transición. Después de haber cumplido con su misión, se retiró de la vida política y, retirado, ha este mundo a los 82 años.

Es la hora de los elogios a su persona. Ya se sabe. Y muchos de esos elogios le son debidos pues personalmente valía más que los que le han sucedido en el cargo. Charlatanes que no saben más que la lección aprendida se los asesores de imagen para seducir a las masas. Sin más preparación académica que una carrera de esas que se pueden aprobar a base de años o de copiar en los exámenes.

A los hombres no los puede juzgar más que Dios. Cando Dios estuvo corporalmente en la Tierra nos dijo que no “juzguéis y no seréis juzgados”. Pero también nos dio una regla para valorar sus actuaciones: “por sus frutos los conoceréis”.

La prensa ha recordado que fue el Gobierno por él presidido el que aprobó la ley del divorcio. “Ley del divorcio”; no se trata de un conjunto de eufemismos que encierran una iniquidad, como cuando llaman “interrupción del embarazo” al aborto. Pero los hombres de hoy no nos detenemos suficientemente en pensar lo que significan esos dos términos juntos: “ley” y “divorcio”. Porque legalizar el divorcio supone nada más y nada menos   que abolir el matrimonio. Quitarle toda validez.

No hay matrimonio si no es indisoluble. El que pueda sobrevenir una disolución posterior del vínculo que dos personas han contraído libremente y le han dado carácter sagrado, al haber puesto a Dios por testigo de sus promesas, supone quitar todo valor legal a la boda; a la ceremonia que con tanta ilusión han esperado los que se acercan al altar. Porque el valor del Sacramento no descansa ni en la grandiosidad de templo ni en las flores que lo adornan, ni en la jerarquía del oficiante, ni en el diseñador del traje de la novia, ni en el número y calidad de los invitados. Valían lo mismo aquellos matrimonios contraídos en la zona roja, durante la Cruzada, en que los novios se limitaban a intercambiarse las promesas pertinentes ante testigos y a levantar un acta del suceso, que guardaban cuidadosamente para presentarla al primer sacerdote que pudiera insertarla en un registro parroquial.

Los millones de personas que nos acercamos en nuestra juventud con el ánimo de entregarnos uno a otro, hasta que la muerte nos separe, nos encontramos con que aquello no tiene ningún valor legal. Si nuestra unión dura, si hemos llegado a las bodas de oro, es porque hemos seguido manteniendo nuestra promesa; algo a lo que no nos obliga la ley. Y eso no es un contrato. No somos especialistas en derecho; pero no tenemos noticia que existan contratos, establecidos con toda clase de requisitos, que se puedan romper después y, en muchos casos, unilateralmente.

“Por sus frutos les conoceréis”. Nosotros vemos tanto a Adolfo Suárez como al recién fallecido, como dos actores que, conscientes de ello o no, aceptaron el papel de calmar los recelos de los españoles que temían, con razón, el regreso de los derrotados en 1939. Ellos dieron paso a posteriores gobiernos socialistas que se han dedicado a deshacer la sociedad española. Y así nos vemos hoy, Que el papel que desempeñaron formaba parte de un plan revolucionario (lo supieran ellos o no) de deshacer España, se demuestra en hecho de que el partido que les dio la victoria se deshizo tan pronto el acceso socialista al poder fue una realidad.

Y lo que decimos del divorcio podemos afirmarlo de otros muchas decisiones de ambos gobernantes. Pusieron en marcha el estado de las autonomías. Con lo que ellos nos dejaron hemos llegado la una situación de disolución de España en que nos vemos.

Hoy todo son elogios para el ilustre extinto. Quien está obligado a hablar es lógico que los pronuncie. Unos lo hacen de corazón, agradeciéndole lo que les dio que ellos no podían esperar. Otros porque no saben lo que dicen o  porque lo contrario no sería correcto. Nosotros, que ninguna obligación tenemos de expresarnos en unos u otros términos, nos limitamos a encomendarle al Señor en nuestras oraciones.


CARTA ABIERTA A LA SRA. MINISTRA DE DEFENSA

Zortzigarrentzale (21/04/08)

Excma. Sra.:

El informativo de la televisión nos ofreció su toma de posesión en el cargo. Como es de rigor, V. E. pronunció una alocución que terminó con los gritos reglamentarios de “¡Viva España!” y “¡Viva el Rey!”.

¡Uyuyuy! ¡Con qué poca gracia salieron de su boca! Se notaba a la legua que era la segunda o tercera vez que los pronunciaba. Anteriormente lo habría hecho al ensayar el discurso; y nunca más.

Llegué a pensar que podría V. E. recibir clases de cualquier carlista. Pero no; el gritar “¡Viva España!” y “¡Viva el Rey!” es algo que no se puede aprender. Que no hace falta aprender cuando se llevan en el corazón los sentimientos de amor a España y al Rey. Algo que creo que no se da en su caso, a juzgar por el partido político del que procede.

No faltan en su partido personas que aman a España. El Sr. Bono manifiesta ser uno de ellos. Supongo que el antiguo carlista Barrionuevo conserva ese amor a través de su paso por el SEU y arribada final al socialismo. Entre las mismas masas socialistas, a pesar del carácter internacionalista de la doctrina, quedará con mayor o menor intensidad el natural amos a la Patria en que nacimos. Pero el flojísimo “viva”  que V. E. pronunció demuestra que ese no es su caso. La política desarrollada por el Sr. Zapatero en la anterior legislatura demuestra lo mismo: entre los políticos del PSOE hay escasez de amor a España. Y esa penuria no se puede arreglar con un trasvase (o “toma puntual” como ahora dicen) Porque el auténtico trasvase que hay que hacer es mental y si lo admitieran dejarían de ser el PSOE.

Respecto al Rey, no me extraña nada que en el PSOE no sientan ningún entusiasmo. Para que el Rey entusiasme a sus súbditos, tiene que ser verdadero Rey. Rey que HAGA justicia, como decía el Fuero Juzgo. Que, como dice la Escritura, defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador. Asó lo hemos entendido y lo entendemos hoy los carlistas, herederos de aquellos voluntarios que abandonaron sus hogares para irse con “Don Carlos, que en la frontera espera a los mozos bravos de la nación”, como decía el cantar.

Iban conscientes del riesgo que corrían. Y al despedirse de su madre la consolaban:”y si no puedes volverme a ver, dirás que he muerto por Dios y el Rey”.

Así se daban escenas como la de aquel Teniente de un batallón castellano al que retiraban en camilla desde el campo de Somorrostro al hospital de Portugalete.

-         ¿Qué tienes? – le preguntó D. Carlos.

-         Ahora Señor, un solo brazo para serviros.

Un casco de granada le había arrancado el brazo que faltaba.

Para que suene como debe sonar el “¡Viva el Rey!” hay que estar dispuesto a seguirle hasta el final. No es necesario desear ir a la muerte, pero no rechazarla si ello fuera necesario. Cuando no se tienen en el corazón esos sentimientos, tales gritos, aunque se den en un acto oficial, suenan igual que si se pronunciaran en un escenario de teatro, representando una opereta. Y es que a D. Juan Carlos sólo se le puede seguir a los actos oficiales o a las regatas de balandros.

 Antes de terminar la presente me ha venido a la memoria una función teatral que representaron las jóvenes de Acción Católica en mi pueblo, hace sesenta años. Se trataba de un drama ambientado en  la Edad Media. Era cuando en los escenarios se procuraba que solo actuasen chicos o chicas, por separado. Por eso el papel de un caballero cristiano lo representaba una joven destacada por su nacionalismo. En un momento determinado tenía que terminar un párrafo diciendo: “por mi Dios, por mi Patria y por mi Rey”. No sé cómo se las arreglaría; pero nos emocionó a todos los espectadores. V. E. no ha sido capaz de llegar a tanto.


SOBRE LOS TRASVASES

Carlos Ibáñez Quintana (21/04/08)

Decía Joaquin Costa que los ríos de España deberían llegar secos a su desembocadura. Tal era el énfasis que ponía en la conveniencia y necesidad de construir obras hidráulicas.

No sabemos si a Costa se le puede calificar como hombre de izquierdas. Con muchas de sus afirmaciones estamos de acuerdo los carlistas. Pero la izquierda, en otro tiempo, se lo apropió. Durante la Repúiblica se emitió un sello de correos con su efigie.

Como quiera que sea, la izquierda nunca ha cumplido los deseos de Costa. El primer plan serio de obras hidráulicas lo redactó el Conde de Guadalhorce en tiempos de las Dictadura. Y se llevó a cabo en los tiempos de Franco. Es que la izquierda puede tener buenas ideas. Pero es incapaz de llevarlas a cabo. Y no solo eso, cuando llega el momento de ejecutarlas se opone a las mismas. Como ha ocurrido con el Plan Hidrológico Nacional.

Era ridículo el énfasis de Zapatero cuando en la reciente campaña electoral prometía que mientras él gobernase no se llevaría a cabo ningún trasvase. Para la izquierda actual la palabra trasvase tiene el mismo rechazo que para nosotros el término aborto. Con el agravante de que un aborto siempre es un crimen y un trasvase es algo beneficioso. Si no lo fuera no se llevaría a cabo.

Sería inadmisible un trasvase que consistiera en quitar el agua a quien la necesita. Como ya ocurrió en tiempos de Franco, cuando dejaron a los de Bercedo (Burgos) sin su río Cerneja para calmar la sed de Bilbao (que tomen nota de esto Ibarretxe y sus seguidores). Pero tomar el agua donde sobra y no se aprovecha para llevarla a donde es necesaria, sea para beber, sea para riego, es algo útil que debe ser realizado. Si no, ¿en qué consiste el comercio? : en tomar lo que sobra en una comarca y llevarlo a otra en donde se necesita.

¿Qué han sido las grandes obras hidroeléctricas en la cuenca del Duero donde el capital bilbaíno buscó la energía que necesitaba la industria vizcaína? Un trasvase; aunque nunca se le denominase como tal. Tomar algo que se está perdiendo y llevarlo a cientos de kilómetros donde tiene utilidad.

Estamos de acuerdo en que los primeros beneficiarios del agua que un río lleva tienen que ser los habitantes de sus riberas. Pero si ese río desagua en el mar hectómetros cúbicos que nadie aprovecha, ¿qué cosa más natural que se trasvasen a comarcas donde el agua escasea?

Lo absurdo es que algo tan elemental no lo entiendan los políticos. Absurda es la situación a la que hemos llegado: en la que por los estatutos de autonomía se prohíben los trasvases de agua. Así por dogma; porque el pueblo (eso dicen ellos) lo quiere.

Cada trasvase tiene que ser objeto de un estudio técnico y económico. Y ello dirá si hay que realizar el trasvase o no. Primero que hablen los técnicos y los economistas. Y que los políticos decidan después. Pero la democracia que padecemos nos ha llevado a un mundo al revés: hablan los que nada saben, aunque hayan conseguido millones de votos, y no se escucha a los expertos en la materia.

Nuestros ignorantes políticos han opuesto las desaladoras a los trasvases. Si conocieran los principios elementales de la física no lo habrían hecho. Existe en la naturaleza una tendencia a la mezcla, al desorden. Hace más de un siglo un ilustre físico alemán llegó a la conclusión de que esa tendencia a la mezcla llevará el universo a lo que denominó “muerte térmica”. Sin meternos a copiar una lección de termodinámica diremos algo que todos entenderán. En la vida corriente procuramos que no se mezclen los fluidos fríos con los calientes. Por eso se aíslan las tuberías, e instalaciones. Los frigoríficos que tenemos en nuestras cocinas tienen gruesas paredes por el aislamiento.

Del mismo modo se deben evitar también las mezclas de fluidos; de los limpios con los sucios. En nuestro caso del agua dulce que llevan los ríos con la salada del mar.

Cuando se ha producido una mezcla de las citadas, para separar los elementos que se han mezclado hay que gastar energía. Del mismo modo que en el frigorífico doméstico, para extraer el calor que en él ha penetrado, hay que conectarlo a la red eléctrica. Pues no de otra manera, para separar el agua de las sales que lleva disueltas, hay que gastar energía. La tecnología moderna ha realizado grandes avances en el campo de la desalación de aguas. Pero nunca se conseguirá la desalación sin consumo de energía. Dejar que se mezclen el agua salada con la dulce, cuando lo que se necesita es la segunda, es algo así como hacer un viaje a un punto cualquiera para volver al origen, que es donde queremos permanecer. En ocasiones puede ocurrir que la energía necesaria para transportar el agua dulce a un destino lejano puede exigir más energía que la desalación. El trasvase debe desecharse.

Pretender resolver las necesidades de agua de Barcelona, llevando en barco agua desalada en la provincia más árida de España, es algo que traspasa, por muchas leguas, los límites del absurdo. Agua cara y transporte caro para obtener lo mismo que se está dejando perder a pocos kilómetros. Si se pone en práctica el descabellado plan ¿a qué precio sale el agua? ¿Quién lo va a pagar? Si la situación en que nos encontramos, por culpa de la imprevisión de los políticos de uno y otro color, es tan apremiante, no nos parece mal que sea el Estado, todos los españoles, quien ayude económicamente. En tal caso ¿Terminarán los separatistas catalanes con su monserga del “nosaltres sols”?.

Porque en la oposición a los trasvases late una insolidaridad entre regiones derivada de la pérdida de amor a España a la que nos han llevado dos siglos de liberalismo. No lo olvidemos.

Carlos Ibáñez Quintana. Ingeniero Industrial.


Y GANÓ ZAPATERO

Como estaba previsto

Carlos Ibáñez Quintana (12/03/08)

A pesar de los muchos votos católicos que recibió, el PP ha vuelto a perder las elecciones.

A los católicos practicantes que”tapándose las narices” (como ellos dicen)  apoyaron con su voto a ese partido, les preguntamos: ¿no ha sido el vuestro un voto perdido? Decían que había que impedir que volviera a salir Zapatero. Y que ello sólo se podría lograr votando al PP. Total: que han apoyado a un partido que se había comprometido a mantener el aborto y no han conseguido evitar el triunfo socialista.

Delante de la sede del PSOE  en Ferraz, podíamos ver por televisión en la noche del día 9, una enorme pancarta en la que se leía: "Ha ganado el PSOE, han perdido los obispos”.  Los obispos habrían perdido también aunque hubiera ganado el PP. Porque los obispos dijeron que no se podía votar a ningún partido que mantuviera el aborto. Y el PP se había comprometido a no abolir la criminal ley. Ha ganado Satanás que ve con satisfacción cómo anualmente cien mil seres humanos, imagen y semejanza de Dios, son asesinados en el vientre materno. La victoria de Satanás ha sido clamorosa. No de 45% sobre el 40%, sino del 90 % sobre un exiguo resto. Pues el 90% de los votantes han dado por bueno que el aborto debe seguir permitido. Y en ese 90% figuran muchos católicos de comunión diaria que se horrorizarán al leer lo que decimos y se indignaran contra el que firma estas líneas por incluirles entre los que han votado a favor de Satanás.

Pero ante los hechos, ante los hechos claros, no valen razonamientos exculpatorios. ¿Han votado a favor de un partido abortista, o no? Han votado. No hay más que hablar.

Nosotros también hemos visto la necesidad de impedir que Zapatero repita mandato. Pero para evitarlo no hemos pasado por pagar el peaje de renunciar a nuestra fidelidad a Dios. Nos ha parecido que nuestro deber primordial era dar testimonio de nuestra Fe negando el voto a un partido abortista. Y lo hemos hecho.

Eso es lo que nos exige Dios: fidelidad. No nos pide clarividencia política para adivinar lo que hará Zapatero una vez en el poder. Nosotros hemos cumplido con nuestro deber siguiendo su mandato. Lo que después venga está en sus manos.

Porque lo que no hemos hecho es poner nuestra confianza en un hombre que ya jugaba para perder. Así como suena. Nos convencimos de ello cuando en el primer debate Zapatero adujo, como méritos para su partido, el que el PSOE había sido el promotor, de lo que él denominaba “leyes de progreso”. A saber: el divorcio, el aborto, el matrimonio de homosexuales, etc. etc. A todas esas leyes se había opuesto el PP. Rajoy se calló y, con su silencio, le reconoció esa ventaja. Cuando debería haberle replicado que no se trata de leyes de progreso, sino de leyes que disuelven la sociedad. Pero no se atrevió a hacerlo.

Cuando España necesita un golpe de timón, viene Rajoy a convencernos de que va a bajar el precio de la leche y del pan. ¿Con quién cree que está tratando?

Parece ser que en Barcelona por 65 votos el PSOE le quita el último diputado en liza al PP. Esos votos se los podría haber dado la CTC. Que lo tengan en cuenta. Porque los pocos votos católicos que no se dejan secuestrar por el cuento de “el mal menor” han sido suficientes para que pierdan un diputado. Ni nos alegramos ni nos entristecemos. A nuestros correligionarios que han dado esa pequeña victoria al PSOE, su conciencia no les ha permitido actuar de esta manera.

Dentro de cuatro años hay nuevas elecciones. A quienes han votado por el mal menor y están aterrados por lo que pueda ocurrir ahora, les recordamos el deber que tienen de trabajar en formar una fuerza electoral que defienda los cuatro puntos no negociables.

Que no esperen que les demos el trabajo hecho. A ellos también les alcanza la obligación que a nosotros nos impulsa a pelear en la vida política. Tienen abiertas las puertas de la Comunión. Si nuestra solución no les convence, hay otros grupos. Y si éstos tampoco les gustan que organicen algo mejor. Pero que piensen que están traicionando al Señor si, en los cuatro años que tenemos por delante, persisten en lamentarse del desgobierno e injusticias del PSOE y en su inactividad política.

 


AYER Y HOY DE LA COMPRA DE VOTOS

Zortzigarrentzale (12/03/08)

La primera vez que votó mi padre le pagaron el voto a treinta duros. Los duros eran de plata. Se trataba de elecciones al Congreso y se disputaban el voto dos prohombres que a mi padre y a mis tíos no les decían nada. Fueron a votar los cuatro hermanos. Lo hicieron por orden de edad, uno a continuación de otro, y mi padre fue el último. El mayor de los hermanos se volvió a él y le dijo: “coge el dinero”. “¿Vosotros también cobráis?”, preguntó extrañado el agente electoral. “Igual que los demás” respondió secamente mi tío. Mi padre llevaba el mandil propio de su negocio. Lo extendió y sobre él fueron cayendo, uno tras otro, ciento veinte duros; tres kilos de plata.

No sé si esa sería la elección que recordaba pocos años después mi patrona en Bilbao. Mi patrona era paisana nuestra. Y me hablaba de unas elecciones en las que un marqués pagó generosamente los votos. Sus agentes incluso compusieron unas sencillas coplas alabando su largueza. Los votantes iban cantando: “Votaremos al marqués….”. Aquel año muchas familias necesitadas pudieron comprar y matar un cerdo que les alegró sus normalmente desprovistas mesas.

Era la consecuencia de haber instaurado el sufragio universal. Con ello dieron el voto a gente pobre, incluso indigente. Que no entendía de la política que se dilucidaba en el Congreso. Que normalmente se habría abstenido. Muchas veces he pensado si mis familiares habrían vendido su voto en unas elecciones municipales, en las que los enfrentamientos eran duros entre los dos grupos en que se dividía el pueblo. ¡Ni soñarlo! Mucho menos si recordamos que pocos años antes mi abuelo, síndico municipal, había adelantado de su bolsillo 3.000 pts para pagar a los obreros que trabajaban en la traída de aguas.

Las elecciones costaban mucho dinero a los candidatos. ¿De dónde salía el dinero? En 1918 se supo que un candidato nacionalista de Vizcaya retiró de su cuenta corriente 100.000 pts en billetes de 25. ¿Cómo se recuperaba ese dinero? Eso ya es harina de otro costal.

En la década de los sesenta habló en Bilbao José Ángel Zubiaur (¿o fue José Maria Valiente?). Hizo una acertadísima crítica del sistema liberal. Dijo que en las constituciones liberales nunca se decía nada de la compra de votos y de otras trampas que nunca faltaban  de las elecciones. Tan nunca faltaban que se podría afirmar que eran consustánciales con las mismas.

Hoy se sigue pagando por los votos aunque el dinero no llegue a los votantes. Es un cuento eso de que por medio de la elección el ciudadano expresa su voluntad libremente. Cuando tal se afirma, da la impresión que vota por una opción que ya tiene determinada. Que su decisión ha sido adoptada mediante una reflexión personal en ausencia de todo condicionamiento exterior. Así debiera de ser.

Pero así no es. Los partidos preparan cuidadosamente las campañas. No se preocupan tanto de exponer sus programas de una manera clara cuanto de “dar buena imagen”. Pare ello contratan a empresas especializadas en convencer a las masas. En seducir. En “camelar”. Estas les aconsejan sobre el modo cómo deben hablar, cómo deben vestir, cómo deben ir peinados, etc. Cuando tanta importancia tiene lo accidental es que se da muy poca a lo fundamental: a los principios que defiende el partido y al programa de gobierno. Y la gente vota. La gran mayoría impresionada por el resultado de un debate, que no deja de ser un espectáculo, que por lo que han defendido los candidatos.

Por eso las elecciones cuestan. Cuestan mucho más que cuado cada voto se pagaba en plata, al contado y los electores podían sacar el vientre de mal año matando el cerdo. Pero ese dinero se lo llevan las empresas asesoras de imagen. Al pueblo no le llegan más que promesas que generalmente no se cumplen.

Se siguen comprando los votos, como antaño. La única diferencia es que no se los pagan a los que votan.

 


EL AUTÉNTICO DEBATE ELECTORAL

Disquisiciones de un católico preocupado

Javier Garisoain. Secretario General CTC (05/03/08)

CAPITULO 1. - Santiago C.A.: SI TIENES CONCIENCIA...

(El 26/02/2008, a las 16:22, Santiago C.A. escribió Si tienes conciencia, si quieres que tu hijo no sea adoctrinado, si  quieres tener libertad... NO TIRES TU VOTO, VOTA PP!¿La prioridad? expulsar a zapatero, luego, ya exige todo lo demás,  luchar contra ese mal que se llama zapatero, lucha por el mal menor  si quieres.

LOS CARLISTAS no tienen un prorama de gobierno, no debe ser un  partido político, por eso admiro a plataformas como HAZTEOIR O  PROVIDA, la lucha social no solo es posible desde la política, sino  desde asociaciones. ¿quién tiene más adeptos? Hazteoir o este  partidillo de poca monta? Asociaciones como esas se han ganado el  cielo, son gente entregada por la justicia social...Vosotros lo único  que hacéis es no tener en cuenta las necesidades de la nación ¿qué  necesita España? expulsar a Zapatero!

¡NO SE CÓMO TENEIS LOS HUEVOS TAN GRANDES, COMO NO OS REMUERDE LA  CONCIENCIA, NO SE COMO PODÉIS DORMIR TRANQUILOS Y CÓMO PODÉIS SER TAN  EGOÍSTAS... en fin es un país libre ¿CÓMO SOIS TAN SINVERGUENZAS? ¿EN QUÉ MUNDO VIVÍS? ¿CREEIS QUE VAIS A  INFLUIR EN LA POLÍTICA? SI NO SE SABE SI ROSA DÍEZ CONSEGUIRÁ UN  ESCAÑO ¿CÓMO LO VAIS A CONSEGUIR VOSOTROS?SI QUERÉIS INFLUIR EN ESPAÑA, MONTAD UNA ASOCIACION , PERO NO ESTO,  ES UTÓPICO, Y VAIS DE MÁS PAPISTAS QUE EL PAPA. ME PARECE INMORAL NO  SER REALISTA EN UN MOMENTO TAN IMPORTANTE PARA ESPAÑA, COINCIDIS CON  MIS IDEAS, PERO NO OS VOTARÉ EN ESTE MOMENTO TAN IMPORTANTE, ME  PARECE INMORAL, NO DORMIRÍA TRANQUILO! SI, INMORAL, SI! SOIS UNA  PANDA DE EGOISTAS CON GANAS DE LLAMAR LA ATENCIÓN!

 

CAPITULO 2. - Javier Garisoain: NO SUFRA TANTO...

Re:

Estimado amigo,

No sufra tanto. No se ponga tan nervioso. No se deje llevar por el  pánico y la visión a corto plazo. Piense simplemente qué es lo que  propugna el PP y luego, si le parece bien, déles su voto. Pero no les  vote si no está de acuerdo con ellos porque entonces se hará cómplice  y perderá el derecho a protestar.

Supongo que a estas alturas ya sabe que Rajoy ha dicho que no va a  cambiar ni la ley del divorcio express, ni la del aborto, ni la del  matrimonio homosexual (salvo en la palabra matrimonio)... eso entre  otras muchas cosas (como la política de reforma de estatutos, por  ejemplo) que descubrirá si investiga un poco. Desde nuestro punto de  vista PP y PSOE son dos piezas insustituibles de un mismo sistema que  nos está llevando al desastre. Digame Vd. si no es cierto que lo que  "avanza" el PSOE, lo consolida el PP. ¿No le pareció extraño que en  el debate de ayer Mariano Rajoy no hiciera referencia a ningún  principio de los cuatro "no-negociables" que enseña Benedicto XVI?  (léalos en www.no-negociables.es)

Pues no se extrañe tanto, hombre. Los carlistas y otros grupos  coherentes que existen no somos suicidas, ni buscamos notoriedad, ni  queremos mal a nadie. Piénselo un momento: ¿y si fuera Vd -y otros  como Vd- los que están tirando su voto dándoselo a alguien que va a  desactivar la reacción anti-zp y a consolidar todo lo malo que ha  hecho el PSOE?

Piénselo.

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

CAPITULO 3. - Santiago C.A.: SOY CATOLICO, CONGREGANTE MARIANO...

(El 26/02/2008, a las 22:25, Santiago C.A. escribió

Soy católico, Congregante Mariano, consagrado a la Vigren, y creo que  está muy claro lo cue la Conferencia Episcopal Española ha dicho para  las elecciones, hay que votar por el bien general de la nación y el  mal menor está justificado por la Iglesia ¿eso lo sabes?mirar a corto plazo? los carlistas mirais a largo plazo, llevais  desde la transición presentándoos a las elecciones y no ha habido  ningún escaño ¿no es mejor cambiar la sociedad desde dentro de un  partido de epso nacional? o desde una asociación social, juvenil o de  otro tipo? no es bueno ser más papista que el papa, me parece  antipatriota mirar hacia otro lado cuando España se enfrenta a unas  elecciones cruciales en su historia, pues sería nefasto otro gobierno  marxista.

Reflexione, piense, párese, y con humildad, rectificar es de sabios,  llevelo a la oración o consulte con gente sabia, y si no mire los  números ¿qué consiguen ustedes? NADA. Coincido con su ideología, pero  si no les voto es por que creo que es más impoortante quitar este  gobierno marxista y no socialista, luego exigiremos coherencia,  moral, y defensa de los valores y raices cristianas, pero por algo  hay que empezar, Roma no se construyó en un día, no pretenda  construir la casa por el tejado.

 

CAPITULO 4. - Javier Garisoain: VEO QUE TIENE VD. MUCHO MIEDO...

Re:

Estimado amigo,

Veo que tiene Vd. mucho miedo. Tanto miedo que está dispuesto a  apoyar a un partido como el de Rajoy que, entre otras muchas cosas  malas, defiende la actual ley del aborto, y el divorcio exprés, y las  uniones de hecho, y la pildora abortiva, así como los estatutos que  están provocando la división entre los españoles.

El miedo no es buen consejero, créame. Si Vd. y todos esos cristianos  que -asustados por ZP- votan en masa al PP votaran a partidos  coherentes y trabajaran por agrandarlos y perfeccionarlos con la  misma energía que invierten en defender al Sr. Rajoy le aseguro que  las cosas no estarían tan mal como están.

Me parece que quien tiene aquí un problema de conciencia es Vd.  Piénselo con calma. Nosotros hacemos lo que todos los cristianos  deberían hacer que es afirmar que en política existen unos límites no  negociables. (www.no-negociables.es).

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 5. - Santiago C.A.: USTED NO MARCA LO QUE YO DEBO HACER...

(El 27/02/2008, a las 0:24, Santiago C.A. escribió

"Nosotros hacemos lo que todos los cristianos deberían hacer ", usted  no marca lo que yo debo hacer o los Cristiano deben hacer, otra vez  actúa siendo más papista que el papa, lo que los cristianos no deben  hacer es esa soberbia, lo que los cristianos deben hacer a mi me lo  dice la Conferencia Episcopal, que es la voz de la Iglesia en España,  y creo que se a quién apoyan los medios de la Conferencia Episcopal,  pues hay una nota de la Conferencia Episcopal cuando salió la Ley del  Aborto con el PP defendiendo y justificando la teoría del mal menor  como algo moral, si el PP sacó una Ley del aborto, es para que los  Socialistas no promulgasen una peor, (mi director espiritual, que ha  trabajado en el vaticano y actualmente en la Conferencia Episcopal,  me ha contado que la Iglesia defendió esa toría del mal menor)"Si Vd. y todos esos cristianos que -asustados por ZP- votan en masa  al PP votaran a partidos coherentes y trabajaran por agrandarlos "  ese es un supuesto que no va a pasar, solo tienes que analizar desde  la democracia si ha pasado, así que en conciencia votaré al mal  menor, cuando el mal mayor (zapatero) no esté en la moncloa, exigiré  al gobierno del PP ( Mariano Rajoy es Católico y va a Misa  diominical, así como Mayor Oreja es de los Propagandistas, y le puedo  citar del Opus Dei y otros movimientos) que por sus raices y  convicciones respetará mis peticiones que cambie en política social.la soberbia de sentirse un político es lo que te pasa, pero es un  politico de pacotilla

 

 

CAPITULO 6. - Javier Garisoain: SI ESTA DE ACUERDO EN LO QUE  PROPUGNAN LOS DEL PP...

Re:

Estimado Santiago:

En mi primer correo le respondía que, si está de acuerdo en lo que  propugnan los del PP, entonces déles su voto. No tiene sentido que se  enfade con los carlistas por el hecho de que seamos unos cristianos  que creemos (al igual que Benedicto XVI) que en política hay unos  principios no-negociables. No pretendo decirle lo que debe hacer. Vd.  haga lo que tenga que hacer. Pero ha de saber que si gana el PP  tendremos divorcio express (y del otro), aborto creciente (como en  los ocho años de Aznar), más descristianización, telebasura a  mansalva y, en definitiva, la consolidación de todos esos males de  Zapatero que tanto le espantan.

La cuestión del mal menor es muy sencilla. No se complique la vida.  Naturalmente que si te ves obligado a elegir entre dos opciones malas  lo moral es elegir la opción menos mala. Lo que pasa es que,  afortunadamente, además de "o ceja, o barba", en estas elecciones hay  otras opciones. Minoritarias, sí, pero las hay. Pero además es que  una cosa es esa doctrina moral "del mal menor" y otra muy distinta es  la táctica "malminorista", propia de quien piensa que un fin bueno  justifica unos medios malos. Esta táctica política de hacer  propuestas malas (aunque sea con buena intención) es netamente  inmoral, maquiavélica y anticristiana. Pregúnteselo a ese director  suyo que debe ser un "crak".

Y por cierto, no sea tan ingenuo; eso de que Rajoy o Mayor Oreja  vayan a Misa es buena cosa, pero no nos garantiza nada... Fíjese en  sí mismo, o en mí... tan cristianos que somos y tan poco caritativos,  o con tanta soberbia. Recuerde que el PP también es el partido de  Zaplana, y de Rato, y de Piqué, y de Gallardón, y de Núñez Feijoo, y  de tantos otros que están de acuerdo con Rajoy cuando ha dicho que  "mi programa no es el de los obispos".

Cuídese... y piense.

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 7. - Santiago C.A.: USTED ME DICE LO QUE PASARA SI GANA EL  PP...

(El 27/02/2008, a las 11:57, Santiago C.A. escribió

Usted me dice lo que pasará si gana el pp, piense que pasará si gana  el PSOE, y piense que a lo único que colaboran ustedes es a que gane  el PSOE. cuando sus hijos sean adoctrinados y se les de un manual de  masturbación con 10 años, se arrepentirá de su experiencia en  política. Por qué nmo cambia el PP desde dentro? admiro a hacteoir,  pero la labor de CTC me parece muy pobre. ahi esta la diferencia.


CAPITULO 8. - Javier Garisoain: LE DIRE LO QUE PASARA SI VUELVE A 

GANAR EL PSOE...

Re:

Estimado Santiago:

Le diré lo que pasará si vuelve a ganar el PSOE: que continuará la  persecución a los católicos y que la parte más sana de la sociedad  seguirá movilizándose y creando instrumentos de autodefensa social  contra la nueva tiranía. Pero es que si gana el PP lo que va a pasar  es que se a va CONSOLIDAR el 80% de todo lo malo que ha hecho el PSOE  y además se va a DESACTIVAR la movilización de la gente decente.Eso no quiere decir que yo quiera que gane el PSOE. Naturalmente que  me inquieta una reelección de Zapatero.

Lo que digo es que creo que, en vez de discutir sobre si son galgos o  si son podencos, más nos valdría a todos los católicos trabajar para  tener nuestra propia voz en las instituciones en vez de dársela una y  otra vez como un cheque en blanco a políticos liberales y  relativistas como los de PP que en el mejor de los casos solamente  creen en las encuestas.

Lo de "cambiar al PP" desde dentro suena a chiste. Lo llevo oyendo  desde que Manuel Fraga estaba en contra del divorcio... ¡y vaya si ha  cambiado desde dentro! Le recuerdo que el mismo Fraga sigue siendo  presidente de honor de un partido que ha votado a favor del divorcio  exprés.

No puede Vd. comparar Hazteoir con la CTC. Cada uno trabaja según su  vocación en un ámbito diferente. Nosotros somos un grupo político no  un "lobby" de presión.

¿Que nuestra labor le parece muy pobre? Efectivamente, lo "parece".  Con el carlismo pasa como con las canteras, que parecen pobres si  olvidas que con toda su piedra se han construído las catedrales.

Saludos cordiales,

Javier Garisoain

 

 

CAPITULO 9. - Santiago C.A.: ¿QUIEN HA CONSEGUIDO CON SU PRESION QUE EL PP...

(El 28/02/2008, a las 0:05, Santiago C.A. escribió

¿quién ha conseguido con su presión que el pp vaya a crear el  ministerio de la familia? Hazteoir,en fin el problema carlista es que nunca aceptó la libertad de  conciencia del concilio vaticano II.el voto tiene un doble efecto, el voto que doy a un partido, y la  diferencia que se reduce o se aumenta respecto al mal mayor. ese  segundo efecto que crean ustedes aumentando o ampliando las  posibilidades del PSOE para que vuelva a gobernar es una inmoralidad.  por esta teoría explicada muy bien por Juan Pablo II, es como se  justifica la teoria del mal menor.

 

 

CAPITULO 10. - Javier Garisoain: NO ES POR QUITAR MERITO...

Re:

Estimado amigo Santiago:

No es por quitar mérito al trabajo a menudo brillante de Hazteoir,  pero un ministerio de familia encorsetado por leyes divorcistas y  abortistas, por una mentalidad liberal individualista y por una  política intervencionista por parte de las instituciones públicas no  me parece que sea un gran logro. Lo ha dicho Mons. Martínez Camino  por activa y por pasiva: la familia ya no existe legalmente en  España. Así que lo que tendrían que hacer los gobernantes del PP con  la familia es dejarla en paz y respetarla más y dejar de meter sus  narices en los asuntos internos de cada familia.

Por cierto, no se a qué viene esa frase intercalada diciendo que el  carlismo "nunca aceptó la libertad de conciencia del Concilio  Vaticano II". Mire Vd. En primer lugar la libertad de conciencia no  se inventó en el Concilio Vaticano II. Pero aún así si en una cosa  nos sentimos respaldados los carlistas por el Concilio Vaticano II se  podría decir que es precisamente en la libertad de conciencia. ¿No le  parece que para sublevarse contra un gobierno injusto -que eso es lo  que hicieron los carlistas en los siglos XIX y XX- hay que tener  mucha libertad y mucha conciencia?

FInalmente, no me diga que lo que nosotros hacemos es inmoral. Cuando  menos me parece atrevido -y poco caritativo- por su parte entrar a  juzgarnos así. Nosotros lo que hacemos es manifestar libremente  mediante el voto y la petición del voto nuestro apoyo a unos amigos  nuestros, de los que nos fiamos plenamente. Si no reunimos tantos  apoyos como los candidatos del PP no es culpa nuestra. ¿Que Vd. se  fía de Rajoy, y de Celia Villalobos, y Núñez Feijoo... bien, allá Vd.  En ningún momento le he dicho que su postura sea inmoral. Vd. tiene  su conciencia en la que no me meto y seguramente sabrá por qué hace  eso. Sólamente me permito observarle que si vota a la gente del PP y  ese partido resulta ganador luego no se extrañe ni se lamente de que  se mantengan -y consoliden- el 80% de todas las cosas malas que ha  hecho el socialismo de  ZP el temible.

Cordialmente,

Javier Garisoain


YA HEMOS COLOCADO EL FULMINANTE

¿Cuándo estallará la bomba?

Carlos Ibáñez Quintana (03/03/08)

La bomba ya estaba preparada. La declaración unilateral de independencia y su consiguiente reconocimiento por algunos estados europeos ha supuesto la colocación del fulminante. La bomba puede estallar en cualquier momento, sin que podamos predecir sus consecuencias.

Hasta la Revolución francesa era la religión el elemento que cohesionaba a los pueblos. El Rey marcaba los límites de sus dominios. Eliminada la primera de la vida pública y guillotinado el segundo, se hubo de recurrir al concepto de nación como depositaria de la soberanía y dueña absoluta de sus destinos. Una ficción a la que la filosofía idealista alemana la dotó de contenido. De contenido idealista, no real.

Según la definición de nación formulada por Fichte, Alsacia y Lorena pertenecían a la nación alemana. Para justificar su pertenencia a Francia Renán hubo de dar otra definición de nación. Bajo el signo del nacionalismo se realizaron las unificaciones alemana e italiana en el siglo XIX.

El Imperio de los Habsburgos agrupó distintas naciones y mantuvo una unidad hasta el final de la guerra del catorce. Un billete de mil coronas, emitido en Viena en 1902 indica su valor con letras en nueve idiomas. Seis de ellos son eslavos y dos emplean el alfabeto cirílico. Además de los consabidos alemán y húngaro, el italiano completa la tríada restante. Un verdadero mosaico de pueblos y lengua al que no se podía aplicar ningún principio nacionalista y al que mantenía unido un viejo Emperador.

No se podía aplicar y se aplicó. Contra toda experiencia histórica se descuartizó el Imperio. Parte de sus restos se convirtieron en nuevos estados y otra parte se unieron a estados ya existentes. Ninguno de los nuevos estados consiguió una unidad nacional salvo Austria (alemana) y Hungría (magiar). Pero en los nuevos estados quedaron incluidas importantes minorías alemanas y húngaras. El descontento generado fue enorme. Las reivindicaciones nacionalistas superaron a las existentes antes de 1914. Se quiso liberar a determinados pueblos de la dominación de la Dinastía que los venía gobernando y se entregó a los mismos pueblos a la dominación de otros pueblos.

Los conflictos generados fueron aprovechados por Hitler que con los restos del Imperio construyó su III Reich y se dotó de una serie de estados satélites.

A partir de 1945, un imperio comunista mantuvo en silencio las aspiraciones nacionalistas y dio a Europa una momentánea paz.

Mientras tanto, tres políticos católicos, que se entendían entre ellos en alemán, intentan superar los sueños nacionalistas. A la vista de los desastres que las guerras habían producido, promueven una unidad Europea. Incluso dan los primeros pasos. La actual Unión europea no habría sido posible sin su iniciativa, inspirada por la tradición católica. No cabe la menor duda que el cristianismo, aunque relegado a un segundo plano por la Revolución, amortiguaba los impulsos del nacionalismo y contribuía a mantener una unidad precaria, pero suficiente para el momento.

El progresivo abandono de los valores cristianos por los estados de Europa, que ha llegado a olvidar sus raíces en su proyecto de Constitución,  ha originado un vacío que ha sido ocupado por el nacionalismo. La burocracia de Bruselas y de Estrasburgo nos oculta que se está quedando sin base. Que el nacionalismo florece por toda Europa. Los alemanes ya no cantan “Strassburg, Strassburg, wünderschöne Stadt “, con que querían manifestar sus aspiraciones sobre Alsacia y Lorena. Pero valones y flamencos se odian. Los mismos que en 1830 se rebelaran unidos contra la calvinista Holanda en defensa de la catolicidad heredada de la gobernación española, hoy no se pueden ni ver. Yo no salía de mi asombro cuando en 1976 viajé a Gante (Flandes) y me encontré con que el taxista me contestaba en inglés, la recepcionista del hotel en un español de primer curso y un ingeniero de la fábrica que visitaba, me dijo que prefería hablar alemán. Todo por no utilizar el francés que conocían mejor que un servidor.

Cierto es que Kosovo hoy está habitado por una mayoría de población albanesa. Pero casos como el de Kosovo se dan por toda Europa. Una mirada sobre los tratados de geografía nos demuestra la dispersión de minorías de otras etnias en cada uno de los estados de Europa central y balcánica.

El reconocimiento de la independencia de Kosovo es un estímulo a esas minorías para que reclamen, con las mismas razones, su independencia o agregación a otro estado limítrofe para configurar los estados a base de una homogeneidad étnica. Algo imposible. Exigiría grandes movimientos de población, a los que se negarían los propios afectados. Pero cuando los nacionalistas exponen sus aspiraciones independentistas, evitan tratar de las consecuencias.  Excitan el deseo, pero no dicen toda la verdad que podría matarlo. Y mantienen vivos el descontento y la insolidaridad.

El nacionalismo que nos trajo la Revolución está llegando a sus últimas consecuencias. Los esfuerzos de los padres de la Europa moderna han quedado baldíos. La unidad, a la que aparentemente hemos llegado, carece de principio de cohesión. Faltos del mismo no nos queda más que la acción disolvente de los nacionalismos. La bomba que estaba preparada ya ha recibido  el fulminante. ¿Cuándo estallará?

 


TÓPICOS QUE SE OYEN A LA SALIDA DE MISA

Zortzigarrentzale (21/01/08)

“Hay que unir fuerzas”.

Indudablemente quien lo dice, con toda su buena voluntad, está dispuesto a dar su voto al PP.

“Unir fuerzas”. ¿Para qué? ¿Para que llegue al poder un partido que ya se ha comprometido a mantener la legalización del aborto y el matrimonio de los homosexuales?

¿Hay alguien que se crea capaz de tocar a rebato entre los católicos, convocándoles a pelear por algo que repugna a la conciencia cristiana más laxa?

¿Qué peligro nos acecha que podamos evitar uniendo fuerzas bajo las liberales banderas del PP?

Si todos lo que vamos a misa los domingos negásemos nuestro voto al partido que hasta ahora nos lo tiene secuestrado, el PP se hundiría. Se hundiría un partido liberal que hasta ahora viene desempañando su papel, dentro del programa destructivo de la Revolución, asentando los disolventes avances del PSOE. ¿Es ello malo? Despertaríamos los católicos y nos daríamos cuenta de la necesidad que “unir fuerzas”, nuestras fuerzas, pero bajo la bandera de la ley natural. Tendríamos que pagar por ello el ser desgobernados durante cuatro años más por el PSOE. Nada que no conozcamos, que no hayamos padecido, pues llevamos dieciocho años gobernados por ese partido. Y no debemos olvidar que un triunfo del PP ahora, no nos pone a cubierto de otro triunfo del PSOE  dentro de otros cuatro años. Recordemos lo ocurrido en el 2004.

“Hay que votar al PP aunque sea con las narices cerradas”. Este otro tópico se oye con más frecuencia. Parece que se ha importado de Italia. Pero da la impresión que es el mismo PP quien se ha encargado de difundirlo. Nos recuerda al refrán”llámame perro pero dame pan”. Que se puede traducir en “di que te doy asco pero dame tu voto”.

“Si el Señor no construye la casa en vano se esfuerzan los albañiles”. Si el PP no cuenta con el Señor, en vano se esfuerza por enderezar España. Votar por el PP no sirve para nada.

También nos cuenta la Escritura que el pueblo de Israel, para librarse de los asirios, buscaba la protección de Egipto. Contra esa decisión protestaban los profetas.

¿Para qué ha escrito lo que está escrito como Palabra de Dios? ¿Para que lo escuchemos en el templo y cuando salimos de él actuemos sin tenerlo en cuenta? ¿Tan profundamente ha penetrado en la conciencia de los católicos el principio ilustrado de que la Fe es para la conciencia individual y que no debe reflejarse en la vida pública?

Votar para el PP es apoyar a quien pretende gobernar haciendo caso omiso de los más graves preceptos divinos. Allá cada uno con su conciencia. Nosotros no estamos por la labor. El voto católico entregado al PP es un voto de miedo. ¿Para qué nos dijo Juan Pablo II en su primera alocución, precisamente, “¡No tengáis miedo!”? Creemos que para algo más que para que nos entusiasmásemos en un principio y llegado un momento como el actual corramos como gallinas a dar nuestro voto al que nos está diciendo: “Todas mis atenciones son para los otros, para vuestros enemigos. No me importa disgustaros a vosotros, porque vuestro voto ya lo tengo seguro”.

Si votamos al PP nos comportamos como los esclavos que, teniendo la oportunidad de huir en busca de la libertad, no lo hacían por el temor de perder la comida y la cama del día.


EL PROBLEMA DE LOS CATÓLICOS

Zortzigarrentzale (21/01/08)

Son muchos los católicos que rehuyen la política. Se fijan más en los aspectos negativos de la misma, sobre todo de la política de partidos al uso, para justificar su alejamiento de ella. Lo hacen como un acto de virtud. Como un querer evitar contaminarse con las miserias de este mundo. Todo ello a pesar de la doctrina del Concilio Vaticano II y de los numerosos textos pontificios y episcopales.

Pero llegan las elecciones. Les pides el voto para una opción política que proclama su fidelidad a la Ley Divina Natural y a la doctrina de la Iglesia. Y te contestan con la negativa. “Sería un voto perdido”. Hay que votar, insisten, por partidos que tengan oportunidades de salir. Hay que votar “al menos malo”, para evitar el triunfo del peor.

Y hacen posible la victoria  del malo. Pasa la elección y siguen sin preocuparse de la política. Tienen mil pretextos para no incorporarse a ninguna formación de las realmente buenas. Se sienten satisfechos con su vida de piedad. Aunque se lamentan de la manera de gobernar del partido menos malo al que dieron su voto. Hasta que llegan las nuevas elecciones y vuelven a dar su voto al menos malo.

Es urgente que los católicos nos organicemos para actuar en política. La obligación afecta a todos los fieles, no solo a los que ya nos preocupamos y nos esforzamos en presentar una opción que rompa con la dual farsa de la revolución: un partido progresista que nos lleva al caos y un partido moderado que consolida las posiciones alcanzadas por el progresista.

Por ese deber de católico sigo militando en la Comunión Tradicionalista. Soy consciente de que con nuestras escasas fuerzas actuales no somos capaces de poner un freno a la Revolución triunfante. Pero es que no vemos otro camino que el que parte de la perseverancia en nuestros principios. Repasamos los dos últimos siglos de la historia de España y vemos que solamente el Carlismo ha hecho frente a la Revolución. En más de una ocasión nos ha entrado la duda y nos hemos preguntado si merece la pena seguir en el Carlismo. Y siempre llegamos a la misma conclusión: si lo dejamos ¿a dónde vamos? ¿A aislarnos del mundo encerrándonos en nuestra vida de piedad esperando un milagro de lo alto?

Dios, Patria-Fueros y Rey. Tres principios que desde siempre guiaron la actuación política de los españoles. El mismo  Cervantes los menciona en su novela ·”El Curioso Impertinente” incluida en el Quijote. Tres principios de los que los carlistas no somos más que meros guardianes.

Sin Dios, no puede haber ni democracia. Sin Fueros la Patria se reduce a un sueño; el pueblo carece de barreras frente a los abusos de los poderosos y de cauces para su participación política.

La Monarquía Católica como poder uno, permanente e independiente se ha manifestado como el sistema de gobierno mejor para España.

Algunos nos piden que prescindamos de la denominación de “Carlista”. Me viene a la memoria unos versos que publicó hace unos sesenta años un versolari guipuzcoano:

Aldatu nai al dek ik / karlisten izena / izen aundi ta eder / eta egokiena? Ez mutil, ori ukek / egintzaik txarrena / Judas Iskariotek / zumatu zuena.

(¿Quieres cambiar el nombre de carlista, nombre grande y hermoso y el más adecuado? No amigo, eso sería la peor de las acciones, la misma que inventó Judas Iscariote)

La denominación de Carlista nos vincula a la auténtica España que desde el siglo XIX se viene enfrentando a la Revolución antiespañola. Nos vincula a legiones de héroes y mártires. Nos solidariza con su heroísmo y sacrificios. Nos proporciona figuras y acontecimientos que jalonan la heroica resistencia de España a desaparecer. Si se tratase de una organización nueva podríamos prescindir del nombre de Carlista. Pero como  continuadores de una gesta, abandonarlo sería una traición un desprecio a los que nos precedieron en la senda del deber y del sacrificio.

Eso es lo que tenemos los carlistas: el Carlismo con sus luces y sombras, como en toda obra humana. Pero con un ejemplo de sacrificio y entrega que nadie ha imitado hasta ahora. Si alguien tiene algo mejor que lo nuestro, que lo diga y lo exponga. Deseando estamos de que nos releven. Pero que no vengan con sucedáneos al Carlismo. A los largo de dos siglos se han inventado varios y todos han fracasado.

En nuestras filas caben todos los que asuman el maravilloso legado de la España católica. Quien a nosotros se acerque no seguirá a ningún líder. Vendrá  a la casa de sus mayores, en la que le esperamos con los brazos abiertos.

Así formaremos el gran partido (¡cómo me duele tener que emplear el término!) que en las próximas elecciones será capaz de dar la batalla a la Revolución en su propio terreno. Entonces los de “el mal menor” no tendrán ningún pretexto para seguir compaginando su vida de piedad con su apoyo a la Revolución.


CARTA ABIERTA A D. ALFREDO DAGNINO

Zortzigarrentzale (21/01/08)

Me llegan noticias de que Vd. ha publicado una respuesta al documento en el que el PSOE critica el acto del 30 de diciembre en la plaza de Colón. Sin haberlo leído, estoy seguro de que les habrá dejado Vd. K. O.  Es el resultado lógico de quien se enfrenta provisto de principios con quienes carecen de ellos y además vienen demostrando muy bajo nivel de inteligencia.

El problema que tenemos los católicos es que no sabemos convertir en acto la potencia de nuestros superiores principios. Más claro: la razón está de nuestra parte, somos más, pero son ellos quienes llevan el gato al agua. Esto viene sucediendo desde el final del primer tercio del siglo XIX.

Comenzó todo con un problema dinástico. Aparentemente para la Religión era lo mismo la victoria de unos que la de otro. Pero la Revolución de apoderó de las riendas del bando que defendía la usurpación del trono y comenzaron los padecimientos de la Iglesia en una España que hasta entonces había sido su brazo armado. En la que los católicos eran mayoría.

La defensa de la España católica se vinculó a una causa política. Ello motivó la neutralidad del Vaticano y de nuestra Jerarquía, que unida a la confusión que provocaba una dinastía que se proclamaba “católica como sus antepasados y liberal como su tiempo”, llevó a la división de los católicos, mientras la Revolución se asentaba en España.

Cierto es que, en rigor, ningún grupo católico puede atribuirse la representación de la Iglesia. Pero no menos cierto que solo el Carlismo defendía íntegros sus derechos.

Durante el último tercio del siglo pasado España fue el escenario de una lucha entre católicos. Unos defendían íntegros los derechos de la Iglesia, incluso como garantía de una auténtica libertad social. Otros se confesaban fervientes católicos, pero acusando a los otros de ineficaces, propugnaban un reconocimiento de las instituciones revolucionarias y como “mal menor” defender desde su seno los derechos de la Iglesia.

Como carlista no tengo reparo en reconocer que parte importante de la causa de nuestro fracaso, estuvo en nosotros mismos. Pero todos los errores en que pudieron incurrir nuestros antecesores, no son nada comparados con el CRIMEN que supuso llevar a las masas católicas a apoyar un liberalismo de baja graduación con el pretexto de “el mal menor”.

 Entonces éramos más y permitimos que fueran triunfando los que eran menos. Y el medio con que Satanás se sirvió para que los suyos triunfasen fue la inactividad política de los católicos atenazados por “el mal menor”.

 El Canónigo Magistral de Sevilla escribió en 1912 un opúsculo titulado: “Cual es el Mal menor y cual es el mal mayor”. Rebatía los argumentos de quienes pedían a los católicos votar a favor de los conservadores, infundiendo el temor de que “peor era la revolución”. “¿Qué viene la Revolución?”, preguntaba. “¡Que venga cuanto antes! ¡Que venga ya cuando nosotros somos muchos y ellos pocos! No esperemos a que ellos sean más”. La obra hubo de retirarla por imposición de la Jerarquía.

Sr. Dagnino: mientras no agarremos al toro por los cuernos, no haremos nada. El liberalismo, que no es sino la repetición de la tentación a Adán, tiene que ser combatido en todas sus manifestaciones. Del mismo no podemos admitir ni el sufragio universal inorgánico, que se ha demostrado como el mejor instrumento de los poderes ocultos para tiranizar a nuestro pueblo, haciéndole creer que es libre. Treinta años de persecución a la Iglesia en un pueblo de mayoría católica lo confirman.

Si los carlistas, como organización, hemos podido fracasar, los principios contenidos en el trilema “Dios, Patria-Fueros y Rey" están vivos. Ellos constituyen el fundamento de la futura España, si queremos que siga siendo España. Principios anteriores y superiores al Carlismo, de los que los carlistas no somos sino meros depositarios.

¿Surgirá un nuevo partido que los observe fielmente (pues los sucedáneos no valen) y lleve a los católicos españoles a la victoria que no hemos sabido alcanzar los carlistas?

Como quiera que sea, lo indudable es que el llevar a los católicos a votar por “el mal menor” debe cesar ya. En estas mismas elecciones.


AGUR JAUNAK, AGUR T'ERDI

Zortzigarrentzale (10/01/08)

Se trata de un canto vasco, que se dedicaba a los componentes de las Diputaciones. Decía así:

Agur Jaunak, Agur t¨erdi

Danak Jainkoak egiñak gire

Zuek eta gu, ta gu ere.

Que traducido significa: “Os saludamos señores, con todos respeto. Todos hemos sido hechos por Dios, Vosotros y también nosotros”.

En tan pocas palabras se encuentra el fundamento de una sana democracia. Decir a quien gobierna, con absoluto respeto, que todos hemos sido hechos por Dios, significa recordarle el fundamento de la igualdad y ponerle en guardia frente a los posibles abusos de poder.

Eso se hacía en las Juntas Generales de las Provincias Vascongadas en le época foral.

Si no hemos sido hechos por Dios, no hay igualdad ni fundamento para ninguna clase de derechos humanos. Por eso el PSOE, que deja para el ámbito privado el creer que hemos sido hechos por Dios, ha gobernado en muchas ocasiones y gobierna sin respeto a los derechos humanos, dictatorialmente.

Para implantar una dictadura se sublevó en 1934. Cuando consiguió el poder en 1936 gobernó dictatorialmente y sin respeto a ninguna clase de derechos. Y desde que llegó a gobernar en 1982 lo ha hecho al modo absolutista: “Diez millones de votos, nos dan poder para…”. Con ese preámbulo justificaba Felipe González sus mayores desatinos.

Desde 2004 nuestros socialistas, que no creen haber sido hechos por Dios, gobiernan como si fueran dioses. Legislan sobre todo. No les importa ir contra las leyes de la naturaleza, que Dios instituyó. Así van las cosas. Y aunque les duela, tienen que oírnos a los carlistas que les decimos que gobiernan tiránicamente y sin respeto a muchos derechos humanos.

Esa es la tragedia de España. Desde el comienzo del siglo XIX nos vienen ofreciendo una democracia. Con una relación de derechos humanos impresionante. Pero que a la hora de la verdad se quedan en nada. Porque quienes los proclaman no creen que “todos hemos sido hechos por Dios”. Es más: se esfuerzan en hacer desaparecer la idea de Dios.

Si queremos un gobierno justo, es preciso que nuestros gobernantes tengan bien presente que “Danak Jainkoak egiñak gire”.

 

Zortzigarrentzale.

 

Nota del A.: Este es el verdadero valor del canto “Agur Jaunak”. Que no tiene nada que ver ni con la liturgia ni con los difuntos. Que se enteren de ello los componentes del lobby clerical, díscolo con sus prelados, ignorante, herético y cismático, que intenta establecer una liturgia para la iglesia vasca, haciéndoselo cantar a los fieles al fin de los funerales.


NO TENGÁIS MIEDO

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

El secuestro del voto católico por parte del PP tiene por causa principal el miedo. El miedo a lo que pueda resultar de un triunfo del PSOE.

No ignoramos las intenciones de quienes dirigen este partido. En el orden religioso pretenden descristianizar a España. En el orden social, deshacer la familia, fomentar el aborto y pervertir a nuestros jóvenes. En el orden político deshacer España.

No son esas, naturalmente, las intenciones del PP. Pero la práctica de este partido colabora a que los planes del PSOE se vayan llevando a la práctica. Con más lentitud de lo que quisieran; es verdad. Pero el avance hacia el desastre no por ser más lento deja de ser inexorable. PSOE y PP están empeñados en construir una España en la que Dios esté ausente de la vida pública. Ello nos trae a la memoria el relato bíblico de la Torre de Babel. Sus constructores no pretendían más que construirla sin que Dios estuviera presente. Y ya sabemos cómo terminó.

El católico que da su voto al PP no obra coherentemente con la fe que profesa. En la encíclica “Sacramentum Charitatis” S. S. Benedicto XVI nos encarece a tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES. Nuestra Fe nos impide dar el voto a partidos que no estén comprometidos con estos valores fundamentales.

Así las primeras palabras de S. S. Juan Pablo II fueron “¡No tengáis miedo!”, las pronunció para algo. Para que nuestra actuación no se vea paralizada por el temor al mal que nos pueda venir de la acción del Enemigo. No negaba el Papa la existencia de ese enemigo, ni la perversidad de sus intenciones. Las daba por supuestas. Pero por encima de todo nos recordaba. “¡No tengáis miedo!”. Ahora es el momento de que los católicos españoles las pongamos en práctica.

No nos asustemos ante el poder con que aparece el Enemigo. Para algo Dios inspiró al escritor sagrado el relato de la Torre de Babel. Y lo que el mismo significa lo hemos visto cumplido repetidas veces a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, en el reciente hundimiento del Comunismo cuando se hallaba en su momento de máxima expansión territorial y mayores logros tecnológicos.

Porque lo que el relato bíblico no dice es que, producida la confusión entre quienes pretendían construir la Torre, Dios ayudó a alguno de los grupos. Pues esto es lo que supone el que los católicos demos nuestro voto a uno de los grupos empeñados en construir una España de la que Dios esté ausente.

Concretando:

·                   Para algo inspiró Dios el relato de la torre de Babel.

·                   Para algo nos recuerda el Santo Padre los principios innegociables que nos exigen un testimonio.

·                   Para algo el Papa anterior nos mandó no tener miedo.

Para algo más que para contentarnos con cumplir nuestros deberes de piedad.

¡Católicos españoles, no tengáis miedo! ¡Dad testimonio de vuestra fe a la hora de votar, o de no votar, y dejad lo demás en manos de Dios!

Carlos Ibáñez Quintana.


¿HASTA CUÁNDO CON EL MAL MENOR? (II)

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

No desvelamos ningún secreto a nuestros lectores si decimos que el Partido Popular viene teniendo secuestrado el voto de los católicos. Por el cuento del mal menor, que ya es sesquicentenario en España, los que no votamos por dicho partido somos increpados por hermanos nuestros en la Fe, que a nuestras razones para negarles el voto siempre nos replican: ¿No veis que si os abstenéis dais el triunfo al PSOE  y es peor?

Copiamos a Eulogio López:

“La vida la han fastidiado por igual el PP y el PSOE. Éste introdujo el aborto, pero aquel inició la masacre de embriones y potenció en España el aborto químico, con la píldora abortiva y la postcoital.

Lo copiamos porque es verdad.

El mismo autor nos remite a la encíclica “Sacramentum Caritatis” del Papa actual para recordarnos que nos encarece a los católicos tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES.

Votar a favor de los candidatos que defiendan esos cuatro valores no negociables es un deber de todo católico. Y también es deber no votar a favor de quien conculque alguno de esos valores, como viene haciendo el Partido Popular.

En tal situación mi deber de católico es negar el voto al Partido Popular. Infringe uno de esos principios que la alta autoridad de Benedicto XVI nos dice que son intocables.

Por eso veo que el mismo Dios, por boca de su representante en la Tierra, me prohíbe votar por los partidos que no mantengan dichos principios. Me prohíbe votar por el PP.

Que no nos vengan los partidarios del mal menor con consideraciones de los males que se derivarían de un triunfo del PSOE. Mi primer deber es dar testimonio de mi Fe acatando la voluntad de Dios. No me corresponde evaluar las consecuencias de esa obediencia. Obedecer sin dudar y dejar lo demás en manos de Dios. El mismo Dios que nos exige obedecer dirigirá las acciones del los hombres de la manera más conveniente a su gloria.

¡Señor de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti! (Salmo 83)

¡Basta ya de males menores! Con ese cuento se viene llevando el voto de los católicos a partidos conservadores que lo que conservan son los avances de la Revolución.


DERROCHAR NUESTRO DINERO

Carlos Ibáñez Quintana (04/01/08)

En la revista DYNA de la Asociación de Ingenieros Industriales, número correspondiente a Diciembre de 2007, aparece un artículo de D. Miguel Barrachina Gómez, Dr. en Ciencias Químicas, de la Real Academia de Doctores de España, titulado “Gestión del Conocimiento Nuclear”.

El autor relata cómo en 1983 el Gobierno socialista promulgó el PEN 83 (Plan de energía Nuclear). Ello supuso la prohibición de concluir las centrales nucleares de Lemóniz y Valdecaballeros, que casi estaban terminadas, y la de Trillo, cuyo proyecto iba avanzado. Los españoles hubimos de resarcir a las compañías eléctricas con más de 830.000 millones de pesetas de las de entonces. Acordó el Gobierno con las empresas la indemnización. Pagó el Gobierno. Pero el dinero salió de nuestros bolsillos.

No terminaron ahí los despropósitos de los nuevos amos de España. Deshicieron la Junta de Energía Nuclear (JEN) que venía desde el régimen anterior y que la UCD había respetado, y la sustituyeron por el actual Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Ello supuso la disolución de un equipo de expertos con la consiguiente pérdida de conocimientos y experiencia.

Porque los socialistas no entraron en el organismo con intención de reformar, lo que habría sido comprensible, sino de destruir. El autor del artículo, que fue destituido de su puesto, declara que fue testigo de una vandálica destrucción de sus laboratorios. Como prueba aporta una fotografía, que pone los pelos de punta, del estado en que quedó el de Radioquímica del Trabajo.

A los perjuicios apuntados hay que añadir que la electricidad que las centrales nucleares no han producido ha tenido que ser sustituida por la procedente de las centrales térmicas, que es más cara. Éstas funcionan a base de combustible importado y emiten a la atmósfera grandes cantidades de anhídrido carbónico que incrementan el efecto invernadero. A ver cómo compaginan los socialistas este desaguisado con su cacareada intención de poner a España como pionera en defensa del medio ambiente.

La actuación de los socialistas se realizó, a juicio del autor, sin sentido de Estado, sin ser precedida de un análisis reposado para salvar lo que fuera valioso. Exactamente lo mismo que cuando derogaron el Plan Hidrológico Nacional en 2004. Más millones, esta vez de euros, derrochados alegremente y que también hemos pagado nosotros.

Y este es uno de los grandes reproches que hacemos al actual sistema político. Permite que consigan el poder hombres sin ningún conocimiento, cuya escasez mental a duras penas les ha permitido identificarse con una ideología. Son incapaces de razonar y sólo saben repetir latiguillos, aplicar recetas derivadas de sus pocos conocimientos. Así adoptan absurdas decisiones onerosas para los administrados. No se les cae de la boca la palabra “progreso” y desprecian, porque ignoran, las ventajas de los adelantos científicos.

Y esos ignorantes monopolizan la enseñanza y manejan el 40 o 50 % del gasto total, lo que les permite adormecer al pueblo y les garantiza la permanencia en el poder estableciendo un estado totalitario peor que los policíacos del siglo XX, porque se cubre con la careta de la libertad.

Si al menos, el que se sienta en el trono, en que Franco le puso, tuviera capacidad de hacer algo. Algo más que dirigirnos melifluos consejos, que no se pondrán en práctica, cada Navidad. Se podría esperar de él un “¿por qué no dejáis de hacer barrabasadas?”. Porque no creemos que en aras de la convivencia haya que transigir con el crimen que supone tirar por la ventana unas riquezas de las que el pueblo está necesitado. Pero ni esa solución nos queda.

Hay que cambiar el sistema. Tenemos que empezar por rebelarnos contra él. No se trata de “echarnos al monte”. Enseñaban los comunistas a sus alevines que la máquina mejor pensada se paraba cuando en su mecanismo se colocaba un puñado de arena. Aprendamos la lección.

Esta maquinaria tiene muchos fallos. Ni siquiera necesitamos de la arena. Nos bastará con no empeñarnos, inútilmente, en poner emplastos a las consecuencias de sus errores. Por el contrario, desde la sociedad, promovamos iniciativas que vengan a llenar el vacío de una Constitución llena de literatura y escasa de soluciones.

 Carlos Ibáñez Quintana.

 


¿HASTA CUÁNDO CON EL MAL MENOR?

Carlos Ibáñez Quintana (19/12/07)

No desvelamos ningún secreto a nuestros lectores si decimos que el Partido Popular viene teniendo secuestrado el voto de los católicos. Por el cuento del mal menor, que ya es sesquicentenario en España, los que no votamos por dicho partido somos increpados por hermanos nuestros en la Fe, que a nuestras razones para negarles el voto siempre nos replican: ¿No veis que si os abstenéis dais el triunfo al PSOE  y es peor?

Copiamos a Eulogio López:

“La vida la han fastidiado por igual el PP y el PSOE. Éste introdujo el aborto, pero aquel inició la masacre de embriones y potenció en España el aborto químico, con la píldora abortiva y la postcoital.

Lo copiamos porque es verdad.

El mismo autor nos remite a la encíclica “Sacramentum Charitatis” del Papa actual para recordarnos que nos encarece a los católicos tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. ESTOS VALORES NO SON NEGOCIABLES.

Votar a favor de los candidatos que defiendan esos cuatro valores no negociables es un deber de todo católico. Y también es deber no votar a favor de quien conculque alguno de esos valores, como viene haciendo el Partido Popular.

En tal situación mi deber de católico es negar el voto al Partido Popular. Infringe uno de esos principios que la alta autoridad de Benedicto XVI nos dice que son intocables.

Por eso veo que el mismo Dios, por boca de su representante en la Tierra, me prohíbe votar por los partidos que no mantengan dichos principios. Me prohíbe votar por el PP.

Que no nos vengan los partidarios del mal menor con consideraciones de los males que se derivarían de un triunfo del PSOE. Mi primer deber es dar testimonio de mi Fe acatando la voluntad de Dios. No me corresponde evaluar las consecuencias de esa obediencia. Obedecer sin dudar y dejar lo demás en manos de Dios. El mismo Dios que nos exige obedecer dirigirá las acciones del los hombres de la manera más conveniente a su gloria.

¡Señor de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti! (Salmo 83)

¡Basta ya de males menores! Con ese cuento se viene llevando el voto de los católicos a partidos conservadores que lo que conservan son los avances de la Revolución.

 


EL DESPERTAR DE UN SUEÑO

Zortzigarrentzale (12/12/07)

Hace cuarenta años apoyamos, con nuestra firma y la de otros amigos, una petición dirigida al Ministerio de Educación para que se admitiera en las escuelas la enseñanza en vascuence. Entre los argumentos que utilizábamos el principal era una frase  de algún personaje de la UNESCO que decía “es un error escolarizar a los niños en una lengua que no sea la suya materna”.

Recientemente se han publicado los resultados de la encuesta PISA  sobre la calidad de la educación en el mundo, en el que España queda en muy mal lugar. Peor aún que el que ocupaba hace tres años. En el País Vasco el resultado nos ha enseñado otra cosa.

Han participado en la prueba 3.929 estudiantes. De ellos, 2003 están escolarizados en el modelo D, que supone toda la enseñanza en vascuence. Los  1485 restantes lo están en los modelos A (íntegramente en castellano) y B (parte en castellano y parte en vascuence)

Antes de la prueba, en Instituto Vasco de Evaluación e Investigación, (¡por Dios, cuánto organismos para albergar parásitos!) decidió que para mejorar los resultados sería conveniente que los alumnos del modelo D, en cuyas familias no se hablase el vascuence, hicieran el examen en castellano. Según se dice en la prensa:

Antes de realizar el examen, los 68 centros con modelo D… cumplimentaron una plantilla en  la que especificaban toda la información de cada alumno en relación con la lengua del padre, de la madre y la utilizada de forma habitual en el hogar. Con estos datos en la mano los responsables del IVEI asignaron a cada alumno el idioma en que supuestamente iba a saber demostrar mejor sus conocimientos.

En realidad la manera de decidir el idioma en que harían los ejercicios, en lo que respecta a un instituto de Bilbao del modelo D, fue que llegó un funcionario del IVEI que ni siquiera sabía vascuence (hay que aprenderlo, pero que lo hagan otros), comentó con la dirección del centro que los alumnos hablarían en castellano en su familia y las preguntas para aquel centro llegaron en castellano.

El resultado fue que los alumnos del modelo D que hicieron el examen en vascuence obtuvieron un resultado aceptable, mientras que los del mismo modelo que lo hicieron en castellano fracasaron rotundamente. Al IVEI le salió el tiro por la culata.

Lo ocurrido demuestra:

1º. Que las autoridades vascas de educación son conscientes del crimen que están cometiendo escolarizando en vascuence a los niños de familias castellanoparlantes.

2º. Que estaban seguros de que los malos resultados de su sistema de educación iban a reflejarse en el resultado de la prueba.

3º. Que no tuvieron empacho en “hacer trampa” utilizando el idioma materno del examinando.

4º. Que son bobos. Así como suena. Porque si un niño ha aprendido una materia en un idioma, es seguro que desconoce los términos específicos de la misma en otro idioma. Así, hace unos meses explicábamos matemáticas a una nieta, escolarizada en el sistema D, y al decirla que “suma por diferencia es igual a diferencia de cuadrados” tuve que explicarle lo que quería decir. Después que lo hubo entendido me dijo cómo lo enunciaban ellos en vascuence.

El nacionalismo vive de ilusiones. Para ellos es la realidad la que está equivocada, no sus ideas. Pretenden recuperar, en pocos años, a base de decreto y talonario, el retraso del vascuence respecto a otros idiomas producido por siglos de abandono. Y eso es imposible. Lo que se ha perdido en mil años no se recupera en diez.

A raíz del cambio político nos anunciaron que para final del siglo se hablaría el vascuence en la Llanada alavesa y las Encartaciones. Y lo que estamos viendo es que se ha dejado de hablar en las calles de Bermeo. Lo único que han conseguido es que en las calles y comercios de Bilbao se oiga decir “agur” incluso en las bocas de los inmigrantes.

Viven de ilusiones y como la realidad no responde a sus deseos se tienen que agarrar a la mentira. Lo que ya es habitual en el nacionalismo. ¿Hasta cuándo?


LÍDERES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Carlos Ibáñez Quintana (08/12/07)

El que Rodríguez Zapatero reclame para sí y para el PSOE el liderazgo en la lucha contra el cambio climático, no es más que un exponente de la charlatanería con que están enfrentando las próximas elecciones. Cabe pensar que el político se atribuya poderes divinos para regir la marcha de la naturaleza. Lo cual también es posible, en parte, porque señales de megalomanía se observan siempre en todos esos políticos que se creen elegidos por el destino (a Dios ni lo mencionan) para hacer felices a los pueblos. Quizá no lleguen a creérselo, pero así se presentan.

No necesito que nadie me predique la necesidad de ahorrar energía. Mi actividad profesional se ejerció en ese campo durante los años previos a la jubilación. La importancia de la energía en la producción de acero y el encarecimiento de la misma en los primeros años de la década de los setenta, aconsejaron a mi Director encargarme un estudio sobre las posibilidades de ahorro de energía en la que entonces era la más importante siderurgia privada de España. La experiencia adquirida con aquel trabajo, me llevó años más tarde a ser enviado por la Comunidad Económica Europea, en el ámbito de unos programas de ayuda, a Méjico, Rusia, Ucrania y Túnez. Siempre estudiando la posibilidad de ahorrar energía.

Es el consumo de energía la principal causa del aumento de anhídrido carbónico en la atmósfera, que origina el “efecto invernadero”, que conlleva la elevación de la temperatura en la Tierra.

Creo que el gobierno actual, o el que resulte de las futuras elecciones, no pueden hacer nada que hasta ahora no haya sido hecho ya. Porque el ahorro de energía, sin necesidad de la intervención de los gobiernos, se viene impulsando desde el campo de la ciencia y la tecnología. No sólo en la siderurgia, del que podemos dar fe, sino en el de la automoción, como podemos comprobar por las noticias que los fabricantes de vehículos se encargan de difundir. Que no vengan el Sr. Zapatero y su Partido a colocarse medallas por lo que otros ya están haciendo desde hace años. Incluso desde los tiempos de la “oprobiosa dictadura”, como les gusta decir. Pues nada pueden hacer en ese terreno más que lo que ya vienen haciendo investigadores y constructores sin necesidad de que los políticos se los manden.

Que no alardeen, porque por culpa de la izquierda en general, y del PSOE concretamente, se están emitiendo a la atmósfera miles de toneladas de anhídrido carbónico, que podrían haberse evitado si se hubieran llevado a cabo las centrales nucleares a las que ellos se han opuesto.

Pero lo más importante del caso es que en el cambio climático hay un factor natural que escapa de las manos del hombre. Con anterioridad al aumento de la actividad que incrementa las emisiones a la atmósfera, la Tierra ha conocido cambios de temperatura muy importantes. Los geólogos y los antropólogos que estudian el pasado de la humanidad nos hablan de las glaciaciones. Periodos fríos en que los hielos llegaron a ocupar casi toda Europa. La misma Escritura recuerda los siete años de “vacas flacas” que un fueron sino pertinaces sequías.

Cuando el Sr. Zapatero habla de ponernos a la vanguardia del mundo en la lucha contra el cambio climático ¿tiene en cuenta esos cambios de la naturaleza?  Si lo tiene en cuenta ¿habla en serio? No lo creemos. Es imposible que, aunque no crea en el poder de Dios, se lo atribuya a su persona. No nos queda otra conclusión que la de pensar que nos está tomando el pelo.

Claro que el papel de los políticos en campaña electoral es prometer. Incluso aquello que no tienen intención de cumplir, porque no pueden o porque no quieren. Pero podían poner un límite a su imaginación. Porque en el caso presente la del Sr. Zapatero, o sus consejeros, se ha desbocado de tal modo que ha pasado los límites de la locura y la tomadura de pelo para con los electores es demasiado patente.


DE BODAS Y SEPARACIONES

Carlos Ibáñez Quintana (08/12/07)

Se diría que la Catedral de Sevilla tiene el “mal fario” para eso de las bodas. Las dos de mayor “tronío” celebradas hace unos años han terminado en separación. Parece que la última de las rupturas no es definitiva. Por bien de los interesados y , sobre todo, de sus hijos, quisiéramos que no llegue a serlo.

No entendemos el divorcio. Chesterton lo calificó de superstición hace casi cien años. Su argumentación era sencilla y clara. El matrimonio consiste en un juramento que pronuncian ante Dios, quienes se casan. El ministro eclesiástico es un mero testigo de la promesa. La unión a la que se comprometen es para toda la vida. La promesa la emiten libremente.

Si el compromiso no ha sido “hasta que la muerte nos separe”, no ha habido matrimonio. No hace falta ningún divorcio. En cualquier momento los falsos contrayentes son libres de irse cada uno por su lado y de unirse a otra persona. Si el compromiso ha sido para siempre ¿qué buscan quienes pretenden divorciarse? ¿Qué les liberen de un compromiso que han adquirido para poder volver a pronunciar la misma promesa que no han sabido cumplir?

Parece que quienes se divorcian no han comprendido la esencia del matrimonio. Que fueron a casarse pensando más en la boda, con su parafernalia, que en el compromiso que adquirían.

Así se explica que quienes luego se han separado pidieran a la Iglesia, y obtuvieran de ella, una catedral como marco del acontecimiento. Pero lo que en realidad la Iglesia les daba era mucho más importante: el testigo del compromiso que adquirían y la gracia del Sacramento que santifica la vida matrimonial y ayuda a sobrellevar las cruces de la misma.

Lo demás: el templo uno de los más grandiosos de la Cristiandad, la presencia del Arzobispo, la belleza del rito, los coros, los miles de invitados, las páginas de las revistas,…..todo era secundario.

Obtuvieron de la Iglesia todo lo que la Iglesia les podía dar. Y ahora pagan a la Iglesia, en los críticos tiempos en que vivimos, con un escándalo que contribuye a frivolizar el Sacramento del Matrimonio.

Dios es el Juez Supremo. Por eso nosotros no juzgamos. Pero no podemos dejar de proclamar que el divorcio es un acto vituperable. Que piensen en el mal que causan a los hijos. Un mal que ni los mejores cuidados que se le prodiguen podrán reparar.

No vemos motivo para un divorcio. Si alguno de los contrayentes vive de manera desarreglada, la Iglesia le ofrece el camino la posibilidad de perdón y de iniciar una nueva vida. Y si hay que intentarlo mil veces, mil veces el Señor perdona. Si alguno de los contrayentes ser siente ofendido, el perdón es algo que todos los días prometemos en la oración que el Señor nos enseñó. Si no creen en nada de eso, ¿para qué se casaron por la Iglesia? ¿Para dejarla ahora en mal lugar?

Porque si esperan encontrar en una nueva unión la felicidad que no han sabido alcanzar en el matrimonio, van dados.


CONTESTANDO A D. JAVIER ARZALLUZ (II)

Carlos Ibáñez Quintana (06/11/07)

La Iglesia española no declaró ninguna guerra a la República. Fuimos nosotros los carlistas quienes, entre otros, nos sublevamos bajo nuestra responsabilidad. Esto seguro que lo sabe el Sr. Arzalluz tan bien como un servidor, pues fue su padre uno de los que se levantaron y la consigna correspondiente no la recibió del Párroco ni del Obispo, sino de la organización del Requeté.

La Jerarquía jamás calificó de Cruzada a la guerra. Los que participaron en ella lo hicieron con espíritu de Cruzada. Seguro que esto también lo ha tenido que oír el Sr. Arzalluz en su casa paterna. Al menos los requetés de mi pueblo me han repetido una y mil veces que “si la República no persigue a la Religión nosotros no salimos de casa”.

El documento fundamental de la Jerarquía eclesiástica durante la Cruzada (escribo Cruzada porque para un servidor lo fue) la Pastoral Colectiva, se publicó en julio de 1937. No constituyó ninguna declaración de guerra. La Guerra llevaba un año y para esas fechas ya estaba decidida. A juicio de los nuestros, la pastoral llegó incluso con retraso. Los voluntarios que en defensa de la  Religión se jugaban la vida, eran merecedores de un reconocimiento por parte de nuestros pastores. Sobre todo cuando intelectuales cristianodemócratas, a quienes se atribuía la representación del pensamiento católico, apoyaban desde el extranjero al bando rojo. Extraña manera de entender el catolicismo por parte de semejantes santones, que anteponían su ideología liberal a la verdad de los hechos que se venían desarrollando. Les importaban una higa los sufrimientos que sus hermanos en la Fe (¿De verdad que eran nuestros hermanos en la Fe? ¡No lo demostraban!) estaban soportando en España.

No estaba muy claro que el Gobierno de la República fuese legítimo. Sí era legítimo el sistema republicano implantado el 14 de abril de 1931. Pero, curiosamente, la legitimidad no la recibió de unos votos que no tuvo. Que aunque los hubiera tenido eran administrativos y no políticos. La legitimidad les venía del vacío de poder que se produjo con la huida de D. Alfonso. Así lo entendemos los tradicionalistas de acuerdo con la doctrina que años antes había expuesto el Profesor de Derecho Político, D. Enrique Gil y Robles.

Más discutible es la legitimidad del Gobierno republicano en 1936. Discuten los historiadores si hubo o no pucherazo. Pero aunque no lo hubiera habido, su forma de gobernar le hizo perder toda legitimidad. El gobierno republicano gobernaba tiránicamente. Y la escuela jurídica española, desde el siglo XVII afirmaba la licitud de rebelarse ante el tirano.

Esa ilegitimidad la sentían muy bien los jóvenes nacionalistas de Oñate que preguntaban a los requetés: “¿Cuándo salimos?”. Ese sentimiento de ilegitimidad tan común a nacionalistas como a carlistas, lo acusaba el sacerdote Ariztimuño cuando escribía en las páginas del diario Euzkadi lo que sigue:

Si Euzkadi en vez de tener un poeta jeremíaco y llorón, hubiese tenido un poeta que hubiese enardecido a las masas para que fuesen a la lucha armada en defensa de sus derechos, hoy Euzkadi no se vería en esta encrucijada: s i ir contra el Gobierno legítimo o apoyar a los insurrectos.

Lo de “poeta jeremíaco y llorón” se lo aplicaba a Felipe Arrese Beitia, el vate vasco más prolífico en el último cuarto del siglo XIX, que había fallecido en 1906. Ariztimuño fue apresado posteriormente por los nacionales, juzgado, condenado a muerte y fusilado.

Incluye en su artículo el Sr. Arzalluz el párrafo:

¡Cuántos de los que fueron masacrados por las gentes republicanas no lo fueron simplemente por esta declaración de guerra!

Elude el hecho de que las masacres comenzaron en 1934, y en julio de 1936, antes de cualquiera intervención episcopal, ya se había producido un importante número de martirios. Conociendo otras intervenciones públicas del Sr. Arzalluz, no creemos que ello sea debido a un deseo de ocultar la verdad sino a la irreflexión con que ha acostumbrado hablar y escribir. A éste respecto, nos quedamos de piedra cuando la prensa dio la noticia de la intervención del Sr. Arzalluz en un acto nacionalista en Amurrio. Se conmemoraba el veinticinco aniversario de la desaparición; en Nueva York, de Jesús Galíndez Suárez. Cerró los discursos nuestro hombre y dijo algo así como: “yo os prometo que cuando tengamos un gobierno vasco, construiremos un magnífico mausoleo para que los restos de este ilustre patriota descansen en su tierra”. ¡Y se conmemoraba, precisamente, su desaparición!

Esa irreflexión con que prepara sus intervenciones públicas demuestra una falta de respeto a sus lectores u oyentes. Por lo que a nosotros respecta nos tiene sin cuidado. ¡Pero podía estimar en un poco más la inteligencia de sus seguidores!

Cuando de verdad se ama a un pueblo lo primero que hay que buscar es la paz y la concordia entre sus gentes. Obstáculo inevitable son las discrepancias naturales. Pero por lo menos pongamos de nuestra parte lo posible, buscando con seriedad la verdad que es lo único que hace libres a las personas y las une. Y la verdad no consiste en decir, irreflexivamente, lo primero que a uno le viene a la boca.

Dejando a salvo las intenciones del autor, el artículo supone u duro ataque a la Iglesia. Desde aquí le preguntamos qué beneficios espera para nuestra Euskalerria de que nuestros jóvenes se aparte, aún más, de la Fe.


CONTESTANDO A D. JAVIER ARZALLUZ

Carlos Ibáñez Quintana (31/10/07)

En la página web de Izaronews Don Javier Arzalluz ha publicado un artículo en que pide a la Iglesia que recuerde a los 16 sacerdotes nacionalistas fusilados por los nacionales y hace una mención a los destierros que sufrieron otros en los años que siguieron a la guerra. A ellos dedica su recuerdo y gratitud.

¿A qué viene recordar ahora los fusilamientos citados y, sobre todo, relacionarlos con la beatificación de los 498 mártires en Roma? Lo que Arzalluz dice en su artículo no es nada nuevo. La prensa, la radio y la televisión nacionalistas lo han venido repitiendo desde la transición. Es indudable que insistir en esta ocasión demuestra que les ha dolido la beatificación. ¿Por qué? Es absurdo pretender poner en parangón el martirio de unos con la muerte de otros en defensa de sus ideales políticos.

Esto no es nada extraño en el campo nacionalista. El nacionalismo es una religión; es una idolatría. Y el nacionalismo vasco, además, mezcla esa idolatría con la Religión católica.

Ya Sabino de Arana osó formular su proposición: “nosotros para Euzkadi y Euzkadi para Dios”.Entre nosotros y Dios no hay más mediador que N. S. Jesucristo. Seguro que Sabino nunca se dio cuenta de la gravedad de su afirmación.

  Engracio de Aranzadi, en la dedicatoria a Sabino de su obra “La Nación Vasca”, llegó a decir:”Si Dios no te hubiera enviado para salvar a Euzkadi”. Semejante aberración me recuerda a mi amigo Hans, que interrumpió en clase de Religión al Capellán de la colonia alemana en Bilbao para decirle: “no diga Vd. más tonterías, el único que ha salvado a Alemania es el Führer”. Hans  tenía a la sazón catorce años.

El colmo del confusionismo entre lo político y lo religioso, lo manifiesta el PNV celebrando desde 1932 el Aberri Eguna, en coincidencia con el Domingo de Resurrección.

No tiene nada de particular que formados en tal ambiente, aquellos sacerdotes nacionalistas dieran tanta importancia a la difusión de los ideales sabinianos como a la predicación de la Fe. La filiación nacionalista de casi todos ellos era notoria y descarada. Algunos incurrieron en acciones que en aquellos momentos, el Código de Justicia Militar castigaba con la pena capital. No quiero sostener que las condenas fueran justas y merecidas. Como no lo fueron otras muchas también dictadas por los consejos de guerra. Pero las circunstancias de las muertes de unos y otros fueron totalmente diferentes.

La parcialidad del nacionalismo vasco a la hora de recordar los sacerdotes asesinados en la guerra es escandalosa. Nunca mencionan los que mataron los de su bando. Cuido muy bien de no escribir “los que mataron ellos”. Rondaron el medio centenar y entre ellos los había nacionalistas declarados. Así el famoso P. Zabala Arana CMF, autor de una gramática del vascuence que se usaba en los  “batzokis”. Se los callan.

A los católicos vasconavarros nos alegra que 51 paisanos nuestros hayan subido a los altares. No han sido los primeros; ni serán los últimos. Si extrapolamos la  proporción de los beatificados ahora a las casi 7000 víctimas, que hay contabilizadas, llegamos a la conclusión que entre 600 y 700 pudieron ser naturales de nuestras tierras. Por ellos nunca ha alzado la voz el nacionalismo.